LOS BASELGA Y LOS PAÚL


EL abuelo Vicente contaba veintiséis años de edad cuando se casó en Cregenzán el 25 de agosto de 1890 con la heredera de Casa Paúl de Cregenzán: DĒ. Juana Paúl y Pano que había nacido en 1867. Era hija de D. Ignacio Paúl, natural de Cregenzán, y de DĒ Isabel Pano, natural de Montesa. Tuvieron un hijo el tres de septiembre de 1894 al que impusieron los nombres de Cándido Serapio Ignacio y Vicente en el que confluían ambas familias. Pero el matrimonio duró muy poco ya que el 29 de diciembre del año siguiente fallecía Juana en Cregenzán, en vida todavía de su suegro Cándido y de su madre Isabel (que fallecería el 11.2.1915).

En la casa que se denomina de Paúl, en Monesma, aparece (ŋtodavía?) grabado en piedra el escudo de los Paúl y se reproduce con sus colores en una arcada del techo de la iglesia parroquial.


LOS BASELGA, SÁENZ DE MIERA, COLUBI Y BEAUMONT


Seis años y medio iba a permanecer nuestro abuelo en viudedad hasta que el 14 de junio de 1902 tiene lugar su boda con Isabel Sáenz de Miera y Colubi, que contaba entonces 27 años frente a los 39 de Vicente. El hermano de ésta, José, manifiesta su consentimiento a la boda en carta que dirige a nuestro abuelo el 17.4.1902 escrita desde San Marcos y que dice así: "Muy Sr. mío y de mi más distinguida consideración. A su debido tiempo fue en mi poder su attĒ. carta fechada en ésa el 25 del ppdo. Por mi madre tenía conocimiento del proyectado casamiento de que me habla V. en su carta. Estimo en todo cuanto valen sus buenos propósitos respecto de mi hermana para lo porvenir y ruego a Dios porque ambos vean cumplidas con creces todas sus aspiraciones. Tengo de V. los mejores antecedentes y no dudo que con su caballeroso proceder habrá de labrar la felicidad de quien sabrá pagárselo con creces. Ninguna observación tengo pues que hacer y sí ofrecerle el sincero afecto de su más attē y S.S. Q.B.S.M. José Sáenz de Miera".

Isabel había nacido en Santiago de Cuba y su familia paterna procedía de Cantabria, del Valle del Pas, ya que era hija del Coronel de Infantería de Marina Eugenio Sáenz de Miera, nacido en Selaya (Santander), que es probablemente el que aparece en una foto de niño realizada en Cádiz. Su madre, Isabel Colubi Beaumont, había nacido en Castellón, la reconocemos con su hija en una foto en Riazor (Coruña) y era sobrina del General Pedro Beaumont. De otro Beaumont, Eduardo, tenemos una fotografía realizada en Manila. Todo ello nos habla de una familia de militares que recorre lugares en donde se hallan enclavadas capitales de departamentos marítimos de donde saldrían tripulaciones con rumbo a Cuba y Filipinas. Por su condición de viuda el Ministerio de Marina le concedió a Isabel Colubi una pensión de mil setecientas veinticinco pesetas anuales desde el primero de enero de 1899.

Su hermano José (el tío Pepe), optó por recorrer mundo y correr aventuras de todo tipo. Desde México le envía a su hermana en una postal "la moneda de oro que me pides, sintiendo no estar más cerca de ti para hacerte regalitos con frecuencia". La moneda vino desde México en un hueco hecho en una recia postal por José sobre el que colocó el sello correspondiente. En Barbastro destacó por sus negocios: adquirió la pista de baile de La Floresta y compró a Faustino Conchillos (casado con una de las hermanas del que fue tercer Marqués de Artasona) por cien mil pesetas el Teatro Principal en la segunda década de este siglo, según Manolo García Guatas en la Revista Somontano nē 5. Luego pasó a residir en Huesca con su hija Irene (nacida en 1895), su yerno Manuel Banzo y sus nietos José Manuel, Luis Fernando (que falleció cuando tenía 11 años), e Isabel (que reside actualmente en Santander). Con ellos vivió a partir de 1935 su madre, que falleció el 29.3.1936 a los ochenta y nueve años de edad (treinta y tres de ellos en nuestra casa de Barbastro). La Guerra del 36 los cogió en su residencia "Villa Irene" de Selaya (Cantabria), por lo que fijaron definitivamente su residencia en aquellas tierras en donde falleció el 14.8.1940. Su yerno murió en 1965 y su hija Irene diez años después.

La madre de nuestra bisabuela Isabel Colubi nos entronca con los Beaumont y con los Borbón. Se trata de Josefa Beaumont Calafá, de Borbón y de Miras-Peralta que falleció en Valencia en 1890. Esta tatarabuela era, al parecer, prima de la reina Isabel II, la cual pretendió atraerla a su Corte de Madrid como dama de compañía, a lo cual se opuso rotundamente la familia por miedo a la inmoralidad que solía haber en tales ámbitos. Era hermana del general Pedro Beaumont y de Ricardo Beaumont. En el momento de su fallecimiento vivían sus hijos Mariano, Emilio, José, Isabel y Teresa, así como sus hermanos. Seguramente era su hijo Emilio, que también alcanzó el grado de general, el que contrajo matrimonio con Carmen Gil Calvo (la tía Carmen, la "generala") que, una vez viuda, la vemos establecida en Barbastro con su hermana Pilar Gil, ambas asiduas a las fotografías de aquella época en nuestra casa, hasta su fallecimiento el 7 de enero de 1935.

D. Francisco Bazús Mur a propósito del apellido Beaumont reflejó lo siguiente:

"Los Beaumont son una antigua y linajuda familia francesa originaria del Delfinado. [El Delfinado es una provincia de Francia formada por los departamentos del Isère, Altos Alpes y Drôme, cuya capital es Grenoble, y que perteneció a España]. La casa troncal lleva el antiquísimo título de Conde de Beaumont.

El escudo es cuartelado en cruz y de tipo español. Es usado para colocar dos alianzas. Los cuarteles que llevan las cadenas corresponden al linaje del esposo y los cuarteles que llevan losanges pertenecen al linaje de la familia de la esposa. [El losange es una figura de rombo, colocado de suerte que la diagonal mayor quede vertical].

Las cadenas son las armas del reino de Navarra, figurando las mismas desde que D. Sancho, rey de Navarra, intervino en la batalla de las Navas de Tolosa, llevándose como recuerdo de su heroica hazaña las cadenas que amarraban a los esclavos que protegían la tienda del emperador almohade Yacub. Cadenas que todavía se conservan. Este blasón es usado por las familias descendientes de la casa real de Navarra o por sucesores de nobles de dicho reino que intervinieron en la referida batalla de las Navas y obtuvieron de D. Sancho tal privilegio.

Los losanges que forman parte de las armas de los Beaumont son figuras heráldicas usadas en la antigua nobleza francesa. Es simplemente distintivo de linaje noble y elevado.

El escusón o escudete en el centro representa las armas de mayor rango con las cuales tenían alianza o descendían. En el de esta familia, por ser flores de lis y tratarse de familia nobilísima de origen francés, es casi seguro que significa parentesco o alianza con la familia Borbón, de la casa real de Francia o de la de España.

El casco del escudo, por su posición y número de rejillas, corresponde a familia de hidalgos, a los que en Aragón llamamos infanzones."

La hermana de la bisabuela, Teresa Colubi, también muy reflejada en nuestras fotografías familiares, casó con Sagastizábal y vino a vivir a Barbastro al ser destinado su marido, militar, a esta ciudad. Una vez viuda recibió una tarjeta de su amiga la célebre escritora DĒ. Emilia Pardo Bazán, natural de La Coruña (1852-1921), ciudad a la que antes hacíamos referencia, que dice así: "Sra. Viuda de Sagastizábal. Mi buena amiga: puede V. decirme si el Sr. de Quiroga está en el campo, y cómo haría yo para enviarle pronto una carta? Su amiga Emilia Pardo Bazán". Sobre el nombre de la escritora figura una corona, seguramente por su condición de Condesa de Pardo Bazán. Teresa falleció en Barbastro en 1913, viviendo todavía sus hermanos Mariano, Isabel y José, así como nuestro abuelo.

Teresa parece ser que se volcó bastante en ayuda de su hermana, nuestra bisabuela Isabel Colubi. Ésta, seguramente en compañía de su hija (nuestra abuela), debió trasladarse a la casa de Teresa en Barbastro una vez que Isabel se quedó viuda. En abril de 1898 es inscrita en la Pía-Unión de S. Antonio de Padua por el hermano de su yerno, el canónigo Pedro Baselga, que lo hace como director de la misma, lo cual apunta a que seguramente residía ya en Barbastro o, por lo menos, pasaba bastante tiempo en esta ciudad. Por otra parte, el 2 de octubre de 1900 se le concede una pensión anual de viudedad de 1.725 pts. por parte del Ministerio de Marina, a través de la Delegación de Hacienda de Huesca, resultado de la instacia que Isabel había dirigido el 24 de octubre de 1899. Estos dos documentos hablan de la presencia de Isabel Colubi en Barbastro algunos años antes de la boda de su hija y abuela nuestra.

El interés de Teresa por su hermana queda reflejado en un escrito de su puño y letra en un sobre pequeño en el que se lee lo siguiente: "Isabelita, si me muero que nadie toque nada. Todo es para tí que eres la que más lo necesita". Teresa falleció en Barbastro, ya viuda, el 23 de febrero de 1913.

Nuestro abuelo Vicente, tras su matrimonio, se ve abundantemente rodeado por miembros de la familia de su segunda mujer, empezando por su misma suegra, como lo atestiguan las fotografías de que disponemos. Su nueva esposa pensó que era más agradable la casa del Coso, con sus jardines, y allí se trasladó el nuevo matrimonio, abandonando el antiguo edificio de la Casa de Gracia que sería adquirido con el tiempo por los Cancer. Su vida transcurre fundamentalmente en el Casino de La Peña, en el Coso. Era un hombre bueno que se desentendió bastante de sus tierras y posesiones. De él guardamos tan sólo dos cartas a su esposa. En una del 8 de octubre de 1906, con membrete Aguas de Panticosa, Restaurant del Grand Hotel y de Madrid, Huesca-Hotel Unión, le dice lo siguiente:

"Mi queridísima Isabel: Antes de ir a dormir quiero ponerte dos líneas para decirte que gracias a Dios he llegado sin novedad y que todo el día he pensado en ti y en nuestras idolatradas hijas [Isabel y Gloria]. Mañana procuraré ver a la tía Delfina, que sé ha llegado. Por casualidad he visto a Acacio Bistué y Josefina. Desde las cuatro hasta las nueve hemos estado de una herencia, y para mañana estamos citados a las nueve, que supongo no nos despacharemos hasta las dos. Creo que el miércoles regresaremos. Hemos tenido muy buena acogida y veo más que difícil evadirme del compromiso para desempeñar el cargo. Cariñosos recuerdos a mamá [su suegra] y Teresa [la viuda de Sagastizábal], muchos besos a las nenas, y tú recibe cuanto quieras de tu amantísimo marido Vicente. A Perico recuerdos. Estoy mareado de tanto hablar y fumar. Son las once y voy a dormir."

Desde Huesca escribe el 12 de junio de 1907, con membrete de Diputado Provincial por el Distrito de Barbastro-Boltaña. "Mi queridísima Isabel mía de mi alma: llegué gracias a Dios perfectamente encontrándome en la estación a Cándido con su tía y excuso decirte dónde tenía que ir a parar. También vi al tío Santos y toda la familia. Desde Selgua vine con Acacio Bistué. Recibieron el regalo y les gustó, según dijo. El día 22 se casa y vi que para la boda de una princesa hacen sus preparativos. Ayer venía Acacio de Lérida de dejar comprometidos cuatro centros de flores para la mesa. Tienen verdadero deseo de que asistamos a su boda. Quizá esta tarde vaya a verles. Anoche no salí de casa pues estuve de conversación con Miguel contándome las penas y sinsabores que sus hijos le proporcionan. Hoy me he levantado a las ocho y a las nueve he venido a esta casa Diputación para escribirte y enterarme de todo. Ni está Batalla, ni del Cacho. Los espero pues no pueden tardar en venir, así que nada puedo decirte en concreto. Sólo sé que hoy y mañana tengo sesión y por lo tanto lo más pronto que llegaremos será el viernes. Te avisaré. Ayer se dejó sentir un calor extraordinario. Hoy está mejor el día. Me he puesto el traje nuevo, y el principal defecto que le encuentro es que son cortísimas las mangas. Cándido bien y contento cumplió el encargo que le diste de ir a visitar a Naya. Observo que tiene vivos deseos de llegar a casa. Escríbeme esta noche para que salga la carta por el coche. Dame noticias de todo, y supongo que la mejicana tendría ayer tarde y noche gran calor y deseará salir cuanto antes de ahí. ŋY las nenas? Hoy no sé cuántas veces me ha dicho Cándido que les lleva . Ya deseo vivamente despacharme para tener la inmensa alegría de abrazarte. Mis más cariñosos recuerdos a mamá, Teresa, Pepe, María. Muchos besos a nuestras encantadoras hijas, y tú vida de mi vida recibe miles de besos y abrazos de tu amantísimo Vicente. Coso Alto 39."

Vicente murió en Barbastro el 2 de febrero de 1922 a los 59 años. Su hermana Pilar y su cuñado Rosero se hallaban ausentes, según la esquela. El Cruzado Aragonés publicó la siguiente nota:

"En la madrugada de ayer entregó su alma a Dios, después de recibir los Santos Sacramentos, nuestro considerado amigo D. Vicente de Baselga de Moner, ilustrado abogado y juez municipal de esta ciudad.

Con notable acierto había ocupado la alcaldía de esta ciudad y representado al distrito en la Diputación provincial, en cuyas corporaciones manifestó cumplidamente su acendrado patriotismo y se captó la estima y consideración de sus representados.

Descendiente de aristocrática alcurnia y rico propietario, no desmintió con sus actos ni con sus sentimientos la nobleza de su estirpe, y con su carácter sencillo y bondadoso se hizo accesible y simpático tanto a los elevados y poderosos como a los humildes.

En su entierro y funerales celebrados ayer en la santa iglesia Catedral estuvieron representadas todas las clases sociales de la población."

En su testamento, fechado en Barbastro el 7 de noviembre de 1916, declara "que, por la gracia de Dios Nuestro Señor, es Católico Apostólico Romano, que en esta sacrosanta religión, única y verdadera, que profesa, quiere vivir y morir, pidiendo humildemente a Dios que le perdone todas sus culpas y que por los méritos de su preciosísima sangre y muerte salve su alma y la lleve a la Gloria donde eternamente le alabe. Quiere que llegado su fallecimiento se le hagan entierro y funerales conforme a su clase. Que se paguen sus deudas legítimas. No hace manda pía alguna. . Instituye y nombra herederos universales por iguales partes a sus cuatro hijos". De este testamento fueron testigos D. Nicolás Santos de Otto Escudero y D. Vicente Reparaz Latorre.

Su segunda esposa, nuestra abuela, sobrevivió durante doce años a su marido, falleciendo el 14.7.1934 a la misma edad que él (59 años). En la nota necrológica aparecida en el periódico "La Tierra" de Huesca la tratan de "excelentísima señora". Lo que sí nos han contado cuantos la conocieron es que era una mujer muy "señora", como se suele decir, de gran porte y siempre tiesa.

"Con la edificación cristiana de sus muy arraigados sentimientos piadosos, de que siempre hizo positiva y pública manifestación, ha entregado su alma al Todopoderoso la excelentísima señora doña Isabel Sáenz de Miera y Colubi, después de recibir los Santos Sacramentos.

Pocas damas ostentaban en vida más justa y merecidamente el título de excelentísima como doña Isabel Sáenz de Miera y Colubi; porque tampoco era fácil se fusionaran, como en la finada, de manera tan completa las virtudes que enaltecen a una mujer en su grado máximo elevándola a la categoría de los ejemplos necesarios de imitación para quien aspira a la más digna perfección.

Como madre y esposa al hogar consagró los más fervientes anhelos inculcando a sus hijos los principios de la más sana educación; y en virtud de sus sólidos sentimientos cristianos, basados en un corazón magnánimo y generoso, a la práctica del bien y ejercicio de la caridad, conforme a sus disponibilidades económicas, dedicó todos sus afanes en cuantos casos y circunstancias precisaban su apoyo y protección.

Por todo ello, el recuerdo de doña Isabel Sáenz de Miera y Colubi permanecerá indeleble en la memoria de cuantos le conocieron y se honraron con su amistad."

En la nota publicada en "El Cruzado Aragonés" (21.7.1934) dijeron de ella que "de virtudes cristianas, de carácter bondadoso, y adornada especialmente por la providencia de dotes sociales, era muy apreciada en la alta sociedad por su trato exquisito, y muy venerada entre las clases humildes por su generosidad y compasión que se traducía en actos del culto religioso y en obras de misericordia para con los pobres y necesitados".

Años antes, el 26 de junio de 1929, se reúne la abuela con sus tres hijas (MĒIsabel, nacida el 19.8.1904; Gloria, nacida el 30.1.1906; y MĒ Teresa, nacida el 23.10.1908), con tío Cándido (hijo de la primera esposa del abuelo) y, estando presente Juan Santaliestra Bailac, marido de la mayor de las hijas, y dos testigos, redactan un documento privado de división de bienes, estableciendo cuatro lotes a sortear entre ellos, lotes que previamente había confeccionado nuestra abuela.

El lote primero le correspondió a Cándido:

- La casa del Coso 41 lindante con la de Acacio Puig, estimada en 14.127'25 pts.

- Una cuarta parte de una huerta en la partida de la Maison, es decir, una cuarta parte de las 6 hectáreas y 87 áreas del total, estimada en 8.412 pesetas. Cada parte tenía, por tanto, 1 Ha, 71 a y 5 ca según el Registro, pero 21.737 metros cuadrados aproximadamente según la realidad, tal como matiza la escritura de partición de las herencias.

El lote segundo le tocó a MĒ Teresa:

- La casa del Coso 43, con corral abierto, descubierto, huerto, dembas, pajar y era, lindante por detrás con el camino que desde la Tallada dirige al Hospital, estimada en 14.127'25 pts.

- Una cuarta parte de la citada huerta en la Maison, estimada en 8.412 pts.

El tercero le cayó en suerte a Gloria:

- La casa del Coso 45, estimada en 3.500 pts.

- La mitad de otra huerta en la Maison, de 2 hectáreas, 56 áreas y 26 centiáreas, estimada en 6.602 pts. La otra mitad se la quedó de momento la abuela.

- Una huerta en la partida Puente del Portillo, de 40 áreas, lindante con el puente y con el río, estimada en 4.025 pts.

- Otra cuarta parte de la citada huerta en la Maison, estimada en 8.412 pts.

El cuarto lote fue para MĒ Isabel:

- Un monte llamado de Loscertales, con torre o alquería, pajar, era y un pozo dentro de él, en la partida de la Cuadra, lindante por el sur con terrenos de Castejón del Puente. Su cabida es de 1.208 fanegas, equivalente a 129 hectáreas, 21 áreas y 84 centiáreas, "de la cual tienen el pleno dominio sobre 717 fanegas, setenta de las cuales se hallan incultas y las restantes las cultivan de cuenta propia; hallándose las otras 491 fanegas dadas en enfitéusis a diferentes personas con determinación de trozos individuales que cada uno de ellos cultiva". Estimado en 19.894'25 pts.

- La mitad de una viña sita también en la partida de la Cuadra, de 78 áreas, estimada en 259 pts. La otra mitad se la reservaba la abuela.

- La mitad de un campo también en la Cuadra, de 64 áreas y 36 centiáreas, estimado en 279 pts. La otra mitad se la reservaba también la abuela.

- Un olivar en la partida los Arenales, de 2 hectáreas, lindante con el Camino de Zaragoza, estimado en 2.181 pesetas.

- Una huerta en la partida Molino de la Parra, de 19 áreas, lindante con propiedad de los Escolapios y con el camino de Castillazuelo, estimada en 1.514 pts.

- La cuarta parte restante de la huerta sita en la Maison, estimada en 8.412 pts.


El total del cuarto lote era de 32.539'25 pts, superando en unas diez mil pesetas al valor de cada uno de los otros. La razón era que "de dicha suma hay que deducir la hipoteca a que está afecta la finca relacionada en primer lugar [Torre Loscertales], que importa 10.000 pts."


Completando lo anterior, la abuela Isabel hizo testamento en Angüés (Huesca) el 8.2.1934, cinco meses antes de fallecer, y en él "Lega a sus dos hijas Gloria y MĒ Teresa, por mitad e indivisamente, la mitad de un campo de regadío sito en términos de Barbastro y su partida "Maison" de dos hectáreas, cincuenta y seis áreas, veintiséis centiáreas,. cuya mitad de campo le pertenece en concepto de gananciales por haberlo adquirido constante su matrimonio, a título oneroso, su difunto marido. a 21.8.1912. El resto de sus gananciales consistente en dos pequeñas fincas rústicas incorporadas a la llamada "Torre de Loscertales", sita en términos de Castejón del Puente, los lega a su otra hija MĒ Isabel.

De las diez mil pesetas que le donó su difunto marido en su escritura de capítulos y de las que puede disponer por virtud de lo establecido en el pacto Cuarto de aquella escritura nupcial. dispone a favor de sus tres prenombradas hijas en esta forma: tres mil pesetas para María Isabel, cuatro mil pesetas para Gloria y tres mil pesetas para María Teresa.

En el remanente de todos sus bienes de cualquier clase, muebles, inmuebles, créditos, derechos y acciones, instituye y nombra en sus herederas universales por iguales terceras partes indivisas a sus tres hijas. para que los disfruten en pleno dominio y libre disposición con la bendición de Dios y la suya; queda exceptuado de esta distribución el piano [valorado en 100 pts., según indica la escritura de partición de las herencias] que será para sus hijas solteras Gloria y MĒ Teresa exclusivamente."


Nada queda actualmente de todas estas propiedades ya que a lo largo de los años se han ido vendiendo.

La mayor de las hermanas, MĒIsabel, había contraído matrimonio en diciembre de 1927 con Juan Santaliestra Bailac, natural de Monzón o de Fonz, ya que no coinciden los datos, e hijo de José Santaliestra y Antonia Bailac. Estaba destinado en Barbastro como Capitán de Artillería del 10ē Regimiento ligero, y en 1934 se hallaban residiendo en Zaragoza (en el Coso nē 176, frente a La Magdalena) al ser él Capitán de Artillería de Guarnición en esa ciudad. Juan combatió con el bando republicano durante la Guerra y tuvieron que huir a Francia para desde allí trasladarse en barco a finales de 1940 a su exilio en México, e instalarse en la ciudad de Guadalajara en donde tío Juan, ingeniero químico, se dedicó a la enseñanza como Catedrático de la Escuela de Ingeniería y Profesor de la Escuela Militar de Aviación. Él falleció en esta ciudad el 3 de octubre de 1961 cuando contaba 64 años de edad sin haber regresado nunca a España, en donde vivían sus hermanas Elena y María, y sus restos se encuentran en la Cripta de la iglesia de Ntra. Sra. de la Paz (Parroquia de Ntra. Sra. de la Paz), sección VIII, gaveta nē 298, según consa en el certificado de propiedad a favor de su viuda fechado el 19 de agosto de 1966 en Guadalajara, Jalisco. Tía Mari viajaría posteriormente a España en dos ocasiones, falleciendo repentinamente en Palma de Mallorca el 12 de febrero de 1973 a los setenta años de edad, trasladándose posteriormente sus restos al cementerio de Barbastro. La casa que habitaban en Guadalajara fue adquirida por el mexicano Ramiro.

Gloria, cuya belleza causó la admiración del mismísimo tenor Miguel Fleta, permaneció en Barbastro hasta el comienzo de los años cincuenta, se fue después a Lérida y luego a Zaragoza, siguiendo los destinos a donde los trasladó el banco en que trabajaba su marido Emilio Cosculluela Armengol, natural de Salas Bajas e hijo de José Cosculluela Guardiola (natural de Salas Altas y fallecido el 26 de mayo de 1938) y de Pascuala Armengol Palacio (de Salas Bajas y fallecida el 28 de abril de 1924). Emilio, que escapó a Argentina de joven para evitar la mili y que volvió con la amnistía de Primo de Rivera, y Gloria se casaron el 6.1.1936, después de que ella previamente hubiera dejado plantado a su primer novio al no querer firmar en el mismo Juzgado el acta matrimonial. Tuvieron tres hijos: Maripí, Jesús MĒ (fallecido en Zaragoza el 20.6.1995) y Sebastián. Gloria murió en Zaragoza el 19.5.1977, a los 71 años, y su marido lo hizo también en la misma ciudad el 2.11.1993 a los noventa.

Cándido Baselga Paúl, abogado, falleció a los setenta y ocho años en Barbastro el primero de abril de 1972, siendo enterrado en el cementerio de Cregenzán en el panteón de los Paúl, donde también se encuentra su esposa Elisa, fallecida en Barbastro el 25.3.1988, a sus ochenta y cinco años.

La menor de las hermanas, nuestra madre MĒ Teresa, permaneció en Barbastro hasta octubre de 1978 en que se trasladó a Zaragoza con Pepe. Allí, ya con 70 años, rehizo su vida y su círculo de amistades (Lola, Pilar, Presen.), hasta el 26.6.1995 en que falleció en Zaragoza a los 86 años, sin lograr batir el record de su abuela Isabel Colubi que lo hizo a los 89. Con ella moría la última portadora del sobrenombre Baselga como primer apellido, pero no el recuerdo de su historia pasada, que este relato ha intentado reverdecer, ni la historia familiar que, por supuesto, continúa.