CENTENARIO
DEL ALCALDE NERÍN
El 13 de marzo de este 2007 se
cumplió el centenario del nacimiento de José María Nerín Ubiergo, Alcalde que
fue de la ciudad de Barbastro durante diez años y en dos etapas: de 1944 a 1948
y de 1952 a 1958. Había nacido en Costean, siguiendo la costumbre de entonces
de las madres que regresaban ocasionalmente a su pueblo para el nacimiento de
sus hijos, aunque tanto ella como su marido residían y siguieron residiendo en
Barbastro. Su padre, natural de Fanlo, bajó ya de muy chaval a la ciudad del
Vero en donde se insertó laboralmente, finalizando su vida en Costean pocos
días antes del comienzo de la Guerra del 36.
José María cursó estudios en los
Escolapios de Barbastro y después Derecho en la Universidad de Zaragoza en la
que destacaban catedráticos como Salvador Minguijón y Miguel Sancho Izquierdo,
realizando el Servicio Militar en esta misma ciudad. En 1934 contrajo
matrimonio con María Teresa Baselga con la que tendría 4 hijas, una de las
cuales fallecida a los pocos meses, y un hijo. La Guerra Civil lo alcanzó
ejerciendo de Procurador y supuso para él, entre otras cosas, la pérdida de su
único hermano, Antonio, asesinado junto al cura de Costean y otros vecinos en
la carretera de Graus a Barbastro, sin que llegara a recuperarse su cuerpo, y
la de su mejor amigo, José María Pascau, víctima del segundo bombardeo
franquista sobre la ciudad en noviembre del 37.
Dos días después de la entrada
de las tropas de Franco en nuestra ciudad, pasó a formar parte de la Comisión
Gestora del Ayuntamiento y más tarde lo encontramos en el frente de Teruel, en
el pueblo de Cella. Ese mismo año de 1938 se convierte en Jefe Local de
Falange, organización en la que había ingresado el 29 de marzo (antes estuvo
afiliado a la CEDA), el día en que entró Franco en la ciudad. El 18 de mayo de
1942 tomó posesión del cargo de Alcalde por primera vez, en manos del Alcalde
interino Leopoldo Puig, y se convirtió igualmente en Jefe Comarcal de FET y de
las JONS, siendo Jefe Local su amigo Martín Sambeat. Eran tiempos de escasez,
tiempos de cartilla de racionamiento de pan, azúcar, chocolate, aceite,
patatas, pasta para sopa, café, jabón... Tiempos en que los medios de
comunicación informaban más bien de fiestas en los barrios, de primeras
comuniones, de misas y de desfiles conmemorando los aniversarios de la victoria
o de la Aliberación@, mientras iban llegando
noticias “frustrantes” acerca de la progresiva retirada de las fuerzas del Eje
en la Segunda Guerra Mundial, fuerzas a las que los medios oficiales miraban
con mucha más simpatía que a las aliadas, mientras se ocultaba el sufrimiento y
la represión de los vencidos republicanos españoles. Tiempos en que el Alcalde
no cobraba sueldo ya que la ciudad no llegaba a los diez mil habitantes
requeridos para ello, tal y como le volvería a suceder en su segunda época como
primera autoridad local una década después. Tiempos en los que tuvo que
afrontar el encarcelamiento (en las Capuchinas, Carabanchel y Huesca) durante
cinco años del hermano de su mujer, Cándido Baselga, condenado a veintiséis por
el delito de “Auxilio a la Rebelión” y por el de pertenencia a la masonería,
mientras se exiliaba en México otra de sus cuñadas con su marido, capitán del
Ejército de la República.
Durante aquellos difíciles 4
años de su primer mandato se realizó la reconstrucción de los puentes que
habían sufrido graves desperfectos durante la Guerra, se devolvió el Seminario
al Obispo de la Diócesis, se abrió el nuevo matadero, se habilitó el Cuartel de
la Guardia Civil, se reparó la Plaza de Toros, se restauraron iglesias, se creó
el Grupo Escolar, se pavimentó el Coso, hasta ese momento de tierra, etc. Su
postura religiosa nacional-católica se refleja, por ejemplo, en un artículo de
la revista SEMILLA de Acción Católica en diciembre de 1942, siendo ya en aquel
tiempo miembro de la Cofradía del Santísimo (a la que pertenecían las familias
de notables) y traduciendo su fe en obras benéficas asistencialistas como las
Campañas de Invierno en las que el Alcalde y las restantes autoridades recogían
fondos para formar los equipos de ropa de abrigo para los necesitados de
Barbastro.
El 12 de enero de 1952, año en
que iban a suprimirse las cartillas de racionamiento y en que se celebró el
Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona, presidido por Franco, que
reafirmaba el nacionalcatolicismo, el entonces Gobernador Civil, Ernesto Gil
Sastre, le nombra de nuevo Alcalde, sustituyendo a Tomás Lanao, y en 1955 es
elegido Diputado Provincial por el Partido Judicial de Barbastro. Hasta
comienzos de 1958 dirige como Alcalde la realización de numerosas iniciativas
como, por ejemplo, el Centro Secundario de Higiene Rural, la demolición del
viejo Seminario y su substitución por unos jardines públicos, la reforma del
edificio del Ayuntamiento, la creación de la Oficina de Turismo, la
construcción de viviendas para los profesores del Instituto Laboral, un nuevo
lavadero en la Pza. de S. Francisco, la inauguración de la emisora de radio
dirigida por Jacinto Sanz y de una Escuela de Aeromodelismo, la constitución de
ALa Milorcha@ (Sección del Instituto de
Estudios Oscenses adscrito al CSIC), la inauguración de la Estación de
Autobuses, las Jornadas de Derecho Aragonés, la creación de la Cátedra Hermanos
Argensola, las viviendas protegidas de la Obra Sindical del Hogar, la Escuela
Hogar de la Sección Femenina, el concierto de la Orquesta Sinfónica de
Zaragoza, el cerramiento del Campo de Deportes del barrio del Ensanche, etc.
Apoyó los esfuerzos de Pedro Arnal Cavero tendentes al logro de la construcción
de un pantano en Alquézar así como los proyectos de construcción de las obras
del Cinca y del pantano de El Grado, de la carretera a Roda de Isábena, la
repoblación forestal en las márgenes del río Vero, la entronización en el Aneto
de la Virgen del Pilar, la construcción de un Cuartel de la Guardia Civil, el
establecimiento de una gran Tómbola de Caridad en la calle San Ramón, etc.
Formó parte del Patronato de El Cruzado Aragonés, que reapareció siendo él
Alcalde en 1953 y mantuvo excelentes relaciones con los obispos de la Arestaurada@ Diócesis de Barbastro, Pedro
Cantero y Segundo García de Sierra y Méndez, así como una relación
especialmente cordial con su buen amigo el P. Benito Otazu, rector del Colegio
de los Escolapios.
Franquista convencido, no
intentó aprovecharse del Régimen sino traducir a su ciudad ese espíritu
ilusionado que pudieron tener los que parece que creían firmemente en las
bondades personales de su Caudillo. Se volcó en su Barbastro en una época en
que los Ayuntamientos disponían de muy pocos recursos e hizo Amilagros@ con los escasos presupuestos,
resintiéndose tan sólo el suyo propio y el de su familia al no poder dedicarse
de lleno a su profesión como procurador. Al final sus propios Acamaradas@ de Falange le pusieron la
zancadilla. Pero ello no le convirtió en un hombre resentido sino que más bien
los años fueron afianzando en él lo mejor de sí mismo, la comprensión hacia lo
nuevo aunque estuviera muy lejos de su ya gastada ideología, el cariño hacia su
familia (ya abuelo entrañable) una vez desprendido del traje oficial, la
fidelidad a sus amigos, los Sambeat, Lacau, Pascau, Filllat, Añaños,
Samitier... (entre los que siempre destacó como animador de la juerga) y sus
sentimientos religiosos que le acompañaron hasta el último momento, precisamente
lejos de su ciudad, en Palma de Mallorca, a la temprana edad de 64 años.
Pepe Nerín Baselga
23.09.2007 (Publicado en el extra de Fiestas 2007
de El Cruzado Aragonés, de Barbastro)