TEMA 8: “Qué es ser feliz?
Otra forma de vivir es posible:
la propuesta de Jesucristo (las bienaventuranzas y el
amor) basada en su vida
DINÁMICA INTRODUCTORIA:
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Póster vía de tren. Lo comentamos:
¿qué le pasa a este chico?, ¿en qué piensa?, ¿qué significa el trozo de vía del
tren?, ¿qué lleva en la mochila?, ¿qué significan los nubarrones?, ¿y el
paisaje desierto?, ¿qué podría llevar en la mochila para que su vida tuviera
sentido?
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¿Qué tiene que ver este póster con la felicidad?
ENTRAMOS EN MATERIA:
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¿Qué es la felicidad? ¿Conocéis a gente realmente feliz (ejemplos
concretos)?
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¿En qué ponen los que nos rodean y los jóvenes la felicidad?
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Los diez valores o aspectos que más piensa la gente que dan la
felicidad: ordenadlos de más a menos.
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Algunos testimonios sobre
la felicidad (se les pueden dar fotocopiados):
“No
creo en la felicidad. La felicidad es el absoluto, la perfección. Sobre la
tierra nada es perfecto. Eso que se llama comúnmente felicidad no es sino… unas
pequeñas alegrías sin valor (16 años).
“La
felicidad es poder reir, jugar, hablar, gozar
plenamente de la vida (18 años).
“La
felicidad es lo esperado, la realización de lo que se busca, la alegría que
llevamos en nosotros mismos. Y su renovación (16 años).
“La
felicidad es ser algo en la vida, triunfar en todos los órdenes: negocios,
dinero, pareja (17 años).
“Para
mí la felicidad es el conjunto de recuerdos que me hacen dichosa (17 años).
“La
felicidad sólo se logra muy pocas veces. Es una alegría interior en la que se
asocia a todos los que amamos y todo lo que se ama (16 años).
“La
felicidad no depende de las cosas externas. Está dentro de nosotros. Es una
situación, una pelota a la que damos con el pie en el momento en que vamos a
alcanzarla. Es un sentimiento indefinible (17 años).
“La
felicidad para mí es una sensación, un estado que dura poco frecuentemente,
pero que hace un bien inmenso. Es un minuto maravilloso. Yo creo en la felicidad.
Pero creo también que se la busca generalmente donde no está (17 años).
“Creo
en la felicidad, pero no creo que se deba correr en su persecución. Es una
manera de ser muy profunda (18 años).
“Creo
en la felicidad. Estamos hechos para amar. Si se ama verdaderamente, se puede y
se debe ser feliz. Si dos personas se aman profundamente, su amor garantiza su
felicidad. Porque el amor verdadero, sincero, suscita la felicidad y ésta es
una consecuencia del amor. Es una cadena (17 años).
“Se
es feliz o desgraciado. La felicidad va unida al carácter. En la vida hay
instantes felices, pero la felicidad no está ahí. Depende de ti el poseerla. La
felicidad se encuentra en el amor. En esta atracción de un ser hacia otro que
hace que te olvides de todo. No se puede encontrar la felicidad más que en el
amor. Para mí es inseparable amar y ser feliz (18 años).
“La
felicidad es un estado interior, una clase de sentimiento indefinible que se
experimenta con el corazón y que se aspira a compartir con otros. Se puede
encontrar la felicidad todos los días: depende mucho de nosotros (18 años).
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DEBATE: ¿Con cuál de estos testimonios
estás más de acuerdo? ¿Podrías escribir tu propia definición de la felicidad?
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Lo que lleva a la felicidad y lo que no la aporta, según vosotros.
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¿Sois felices? ¿Por qué sí o por qué no?
MATERIALES PARA PROFUNDIZAR
(Se les da fotocopiado el
siguiente texto)
Ser
feliz es algo tan difícil y tan fácil como ser uno mismo. Ser felices es ser nosotros mismos en plenitud. La felicidad la
encuentra cada uno en el recorrido de su
camino, en la búsqueda de esa meta que es él mismo (el ideal que todos nos
hemos forjado). Pero, si bien por caminos diferentes, es posible que todos
busquemos en el fondo las mismas realidades. ¿Qué buscamos para ser felices?
1) Encontramos un nivel o grado de felicidad cuando tenemos la seguridad de disfrutar de ciertas realidades materiales: buena situación, la seguridad
de sentirnos respaldados por el dinero y los bienes materiales, un grado más o
menos elevado de desarrollo y de confort, el dominio y el goce de la
naturaleza… Todo esto supone el primer paso esencial y definitivo, que es la
base permanente de nuestro caminar en busca de otros valores más elevados.
(Pero con ser tan elemental es lo que aún hoy constituye la preocupación fundamental de muchas personas. Para
quienes carecen de lo necesario, su felicidad se llama dinero, trabajo,
alimento y un buen hogar para vivir).
2) Es cierto, sin embargo, que la felicidad no está en las cosas: pasa por
el centro de nosotros mismos, o quizá
tenga allí su verdadero nido. Nos sentimos felices cuando sabemos que
nuestro yo camina positivamente hacia su realización (cuando nos vamos
sintiendo realizados), hacia el
desarrollo, hacia el ideal que nos hemos trazado. La salud, el cuerpo, la
gracia y belleza personales, el atractivo y las
cualidades de que somos portadores; la cultura y el éxito en nuestro trabajo o
nuestra carrera…, todo esto contribuye, en cierto modo, a hacer de nosotros
personas satisfechas. Aunque, más dentro de nosotros, encontramos otras
necesidades y otros valores que son una llamada más fuerte hacia la felicidad:
la paz interior, el sentido de la identidad, la libertad de ser uno mismo, el
equilibrio y, sobre todo, ese sentimiento de no vivir en vacío o para el vacío, de encontrar sentido a lo que
somos y a lo que hacemos. Todo lo anterior (bienes materiales, éxito, cultura…)
se desmorona si no encuentra en el fondo de nosotros un sentido. (El suicidio de adolescentes y jóvenes en
países muy desarrollados, a los que no les faltaba ya “casi nada” por
satisfacer, pero que no encontraban sentido a la vida…, es una prueba de esta
necesidad vital para poder seguir “viviendo”).
3) Hay otro ámbito personal que nos
procura, muchas veces, nuestros momentos más felices y nuestra plenitud más
intensa. Son los ratos de ocio, de diversión, de juego. En
estos momentos nos hallamos mejor a nosotros mismos, como liberados de todas
las preocupaciones, en un clima donde el goce es intenso, como una oportunidad
para ser creadores, originales… La creación, a cualquier nivel, es fuente
de auténtica felicidad.
4) Pero la felicidad no es algo que se consiga sin la presencia y sin el afecto
de los otros. Nadie podría ser feliz
él solo. Todos encontramos la felicidad en los momentos de amor intensamente
vividos, sea el amor familiar sentido profundamente por encima de todo
conflicto y de todo problema, sea el amor y la compañía de los amigos, sea el
descubrimiento y el goce de ese amor que nace justamente en los años de la
adolescencia: el descubrimiento y la entrega al tú, al compañero o compañera.
Felicidad es vivir ese amor, esa amistad; vivir la experiencia de una aventura
juntos: buscar, compartir, crear, trabajar, soñar, “vivir”.
5) Pero ser feliz no es sólo sentirse amado, acogido. Es dar. El sentido de la entrega, del
olvido de sí en muchas ocasiones, la búsqueda de lo mejor para el otro… son
dimensiones sin las cuales no sabremos nunca lo que es ser persona plena y
feliz. Si pudieras comprobarlo en los otros, verías que los momentos de felicidad
más intensos se dan cuando se busca la felicidad de los seres amados, cuando se
procura para ellos la paz, la seguridad, la alegría, el amor. Ser feliz es ser generoso.
6) La felicidad no está exenta de
lucha. El
mal está presente en la vida humana. Para lograr los valores que representan
nuestra plenitud y nuestra felicidad es necesario combatir contra todo lo que
nos oprime, nos esclaviza o nos aliena. Ser persona es saber luchar, es estar
vigilante para no dejar que alguien o
algo se apodere de nosotros mismos. La dureza del esfuerzo de ser
“luchadores”, el goce de la victoria y la vivencia de la liberación son
elementos fundamentales de nuestra felicidad.
7) Hay algo que contribuye
inevitablemente a configurar el campo de nuestros logros y sin lo cual nuestra
búsqueda de felicidad se vería seriamente amenazada: necesitamos seguridad, paz,
relaciones sociales justas y fraternas, un ámbito en donde poder ejercer
nuestra libertad. Y esto depende de los demás: del poder, de los que
dominan las estructuras de la política, del dinero, de los medios de producción
o de los medios de comunicación. Sin un
mínimo de justicia en todo esto, nuestra felicidad no podría florecer.
8) Pero esto es necesario no sólo
para aceptarlo pasivamente, sino como una exigencia para construirlo. No sólo
el goce de lo que apetecemos, dentro del marco de la paz y del orden, puede
crear nuestra felicidad; sino el empeño y el compromiso por crearlo allí donde
no existen. La felicidad no sólo es gozar de la paz y de la justicia que los
otros “crean” para mí, sino luchar para
que los otros, los que no las tienen, puedan disfrutar de ellas. Para
muchos comprometidos en la búsqueda de condiciones de desarrollo, paz,
seguridad, libertad y justicia, la felicidad es el duro trabajo de su compromiso. Ser para los otros es su felicidad.
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DEBATE: ¿Qué destacarías de las
afirmaciones anteriores? Subrayar las claves
apuntadas para la felicidad: 1) disponer de un cierto nivel de cosas y
seguridades, 2) realizarnos, 3) ser creativos, 4) no se puede ser feliz solo,
5) no sólo recibir sino dar, 6) luchar por ella frente a lo que la impide, 7)
lograr que haya justicia y 8) para que todos puedan disfrutar de la felicidad.
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El camino de Jesús pasa por la
felicidad. Las Bienaventuranzas, es decir, el programa
de Jesucristo comienza con la expresión “bienaventurados”, es decir, “felices”.
Es un programa chocante, provocador,
que para hacerlo realidad hay que vivirlo con amor, queriendo a los demás. Este
“programa” lo iremos desmenuzando a lo largo de las próximas reuniones tratando
de descubrir que otra forma de vivir es posible.
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Y es que el mensaje de Jesús no tiene nada que ver con limitaciones o
imposiciones. Ser cristiano no es fundamentalmente creer unas verdades o
cumplir unas normas morales, sino unirnos
a una persona (Jesucristo) que nos llama a ser, a realizarnos plenamente, a ser
felices ahora y siempre. Decía San Atanasio que “Cristo resucitado hace de la vida de hombres y mujeres una fiesta
continua”.
CONCLUSIONES FINALES: Entre todos hacemos un resumen
de lo más significativo que ha salido en la reunión y se va anotando en los
cuadernos.