TEMA 9: “Dichosos los que comparten lo que tienen

(dinero, bienes)

 

POSIBLES DINÁMICAS INTRODUCTORIAS:

 

- Póster “No al consumo”. Comentarlo: ¿qué aparece en el póster?, ¿tiene algo que ver con lo que pasa normalmente y con lo que nos pasa a nosotros?, ¿qué quiere decirnos?, ¿estáis de acuerdo con el mensaje que nos da el póster?

 

- Ir a unos grandes almacenes. Observar a la gente que pasa, mira o compra, y sacar cinco conclusiones que resuman su manera de comportarse. Lo hace cada uno. Discutirlo después en el grupo general, sacando al final cinco conclusiones entre todos.

 

- Huyendo del consumo, de la ciudad y de los ruidos, hay jóvenes que se han ido al campo, trabajan la tierra y viven con lo imprescindible. Contactar con alguno de ellos si es posible. Discutir el tema en todo caso y ver quién estaría dispuesto a hacer lo mismo.

 

- Imagínate una ciudad sin escaparates. Buscar por qué se podrían sustituir.

 

- Traer material a la reunión: 1) situaciones de pobreza, 2) situaciones de riqueza, 3) situaciones de compartir. ¿Por qué se dan esas situaciones?, ¿cuáles son sus causas?

 

- Encuesta sobre nuestra postura ante el dinero:

1) ¿Cuánto dinero manejas a la semana?

2) ¿Qué significa hoy en tu vida el dinero?

3) ¿En qué empleas tu dinero normalmente?

4) ¿Si tuvieras que gastar 300 euros, ¿en qué los gastarías?

5) ¿Te parece que de tenerlo o no depende tu realización y tu felicidad?

6) ¿Te aburres cuando no tienes dinero? ¿Sabes ser feliz sin dinero? Si un domingo no tuvieras ni un euro, ¿qué harías? ¿Es verdad que sin dinero no se puede hacer nada?

7) ¿Sueles dar a otros de tu dinero aun quedándote sin nada?

Conclusiones que sacamos de los resultados de esta encuesta.

 

LA POBREZA EN LA BIBLIA

(se les puede fotocopiar)

 

- La pobreza evangélica no es igual a miseria. Dios no quiere que vivamos en la miseria.

La pobreza-miseria es contraria a la voluntad de Dios: hay pobres porque hay personas que son víctimas de otras personas (Isaías 10,1-2; Amós 2,6-7).

El Evangelio está en contra de la carencia de bienes necesarios para una vida digna: esto es rechazable.

El Evangelio no es una propuesta de ser pobres por ser pobres, de la pobreza por la pobreza.

La pobreza indica que en la sociedad hay falta de solidaridad, de unión con Dios y de amor.

 

- Entonces, ¿por qué dice Jesús “bienaventurados los pobres”?, ¿no es una contradicción? ¿Por qué van a ser felices los pobres?

Para responder a estas preguntas tratemos de aclarar lo que significa ser “pobres”.

 

- Pobre es el que carece de recursos para vivir, sobre todo económicos. A ellos se dirigía fundamentalmente Jesús que nació siendo pobre (recordad el pesebre), de padres trabajadores humildes, en un pueblo perdido en la montaña y saliendo a anunciar el Reino de Dios sin otros recursos que lo que llevaba encima. Él sabía por propia experiencia que los ricos, al tener de todo, vivían de forma más egoísta y no necesitaban ni a Dios; mientras que los pobres, al no disponer de nada y necesitar ayuda, eran más receptivos al anuncio de Jesús. Por ello Él trataba de ayudarles (por ejemplo con los signos-milagros que hacía con los enfermos marginados) y compartía su vida: por eso les llevaba “felicidad” y lo que les decía era una “buena noticia” para ellos; y animaba a sus discípulos a hacer lo mismo, aportando felicidad a los pobres, ayudándoles a salir de su pobreza. De ahí el “felices (bienaventurados) los pobres”, no porque estén en la miseria o tengan que seguir estando en ella (lo cual sería un sarcasmo) sino porque los discípulos de Jesús les van (vamos) a ayudar a salir de su situación de pobreza compartiendo con ellos lo que tienen.

 

- Pero, además, Jesús también dice “felices los pobres” proponiendo un estilo de vida que podríamos llamar como “pobreza evangélica”. Este “pobre evangélico” no es una persona autosuficiente (ése es el rico), centrada en su propio interés, que pasa olímpicamente de los problemas de los que pasan necesidad, sino que es una persona que:

1) está disponible para Dios, que acoge a Dios, que adopta una postura de humildad ante Dios;

2) se compromete solidariamente con los pobres; vive austeramente para protestar contra la pobreza y se esfuerza por abolirla;

3) se dedica a compartir y no a acumular dinero y bienes;

4) interiormente es libre de sus propios bienes, es decir, que los bienes o propiedades que tiene no son lo más importante para él y está dispuesto incluso a perderlos en parte o todos ellos si es necesario; sabe que los valores económicos no deben ser los valores supremos.

 

- Jesús fue pobre en este sentido, pero es que también era pobre materialmente, no disponía de bienes (“no tengo dónde reclinar la cabeza”). Muchos de sus adversarios eran ricos (sobre todo los saduceos).

Pero Jesús no dice que hay que quitarles la riqueza a los ricos a la fuerza. Jesús no cierra las puertas a los ricos, pero les dice que para entrar en el Reino de los cielos tienen que convertirse y compartir con los pobres (el caso de Zaqueo, el recaudador de impuestos, que al convertirse decide dar parte de sus bienes a los pobres y a los que había estafado). El joven rico no quiso seguirle por esta razón, porque estaba muy apegado a sus bienes y no quería compartir.

 

- La riqueza es un impedimento para entrar en el Reino de Dios: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que entre un rico en el Reino de los cielos” (Mateo 19,23).

Motivos por los que un rico normalmente no puede entrar:

a)      a un rico le falta la solidaridad, no es solidario: el rico Epulón (Lucas 16,19-31);

b)      riqueza = cardos y espinas que no permiten que la Palabra dé fruto (Mateo 13,22);

c)      la riqueza atrae de tal modo que se la adora: “El avaro es como un adorador de ídolos” (Efesios 5,5). “Nadie puede servir a Dios y al dinero” (Mateo 6,24);

d)      los primeros escritores cristianos (los llamados Santos Padres) afirman que toda riqueza nace de la injusticia: “Todo rico es un ladrón o es heredero de un ladrón” (S. Jerónimo).

 

En resumen: a un rico le es muy difícil la solidaridad con los demás, el sentido de hermandad, el sentirse igual a todos y servidor de todos.

 

- Jesús pone como condición la renuncia a apegarse al dinero (Mateo 19,21.27): para formar parte del grupo de los cristianos hace falta “rascarse el bolsillo”, no de palabra sino de obra.

No exige dar sus bienes a la comunidad de cristianos sino a los pobres.

Esto vale para todos los que quieren seguirle, no sólo para unos pocos escogidos (por ejemplo los frailes y las monjas que hacen voto de pobreza).

 

- Los seguidores de Jesús pusieron en práctica lo que Él les había enseñado con su propio ejemplo. Los apóstoles eran trabajadores pobres. Mateo, que era el único rico, tuvo que dejar su trabajo para seguirle.

Los primeros cristianos ponían en práctica lo del compartir (Hechos 2,44-45).

En la Biblia siempre aparece que Dios tiene confianza en los pobres, se fía de los pobres, busca sus colaboradores más íntimos entre los pobres.

 

- Conclusión:

El Reino de Dios es de los pobres.

Sólo los pobres pueden entender el mensaje de Jesús (Lucas 10,21).

Bienaventurados los pobres: 1) ha comenzado la supresión de la situación de despojo y pobreza que les impide ser plenamente libres, 2) el que practica la “pobreza evangélica” puede ser feliz ya que su vida no depende de sus bienes.

 

PREGUNTAS PARA UN DIÁLOGO

 

- ¿Conozco a personas-modelo que son pobres por convicción cristiana?

- ¿Es posible ser rico capitalista y ser cristiano?

- ¿Es compatible la “pobreza evangélica” como desprendimiento interior de los bienes con nadar en la abundancia?

- ¿La solución es dar limosna?

- ¿Puede llevarnos esta bienaventuranza a luchar para que haya justicia, al compromiso político?

- ¿He vivido alguna vez la oportunidad de sentirme feliz por ser pobre, vivir con los pobres, renunciar a algo por haber elegido la pobreza evangélica?

- ¿Qué me exige concretamente a mí (a nosotros) la pobreza evangélica?

 

¡IMPORTANTE!

 

-         Sería bueno que el grupo debatiera y llevara a cabo una experiencia concreta de compartir y analizarla luego para tratar de descubrir que se es más feliz compartiendo que no acaparando. Y mejor todavía que a continuación hiciera una celebración dando gracias a Dios por ello. En la celebración se podría recordar la experiencia realizada, poner algunos símbolos de la misma, leer algún texto de los anteriores, dar gracias, etc. Pero, sobre todo, se trata de que las celebraciones, así como las reflexiones que vayamos haciendo, nos lleven a un trato personal de cada uno con Jesucristo así como comunitario. No se trata sólo, por tanto, de profundizar en lo que Jesús dijo e hizo sino, especialmente, iniciar a un trato con Jesucristo, trato de amistad, de sentir su presencia en nuestra vida, de practicar la oración personal además de la comunitaria.

 

 

CONCLUSIONES FINALES: Entre todos hacemos un resumen de lo más significativo que ha salido en la reunión y se va anotando en los cuadernos.

 

 

TEXTOS SOBRE LA POBREZA EN LA BIBLIA (para uso de los catequistas como material auxiliar)

 

- “He sido enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres” (Lucas 4,18).

“No tengo dónde reclinar la cabeza” (Mateo 8,20).

 

- “Bienaventurados los pobres porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Lucas 6,20). “Bienaventurados los que eligen ser pobres” (Mateo 5).

- “Ay de vosotros los ricos porque ya habéis recibido vuestro consuelo” (Lucas 6,24).

“Ay de los que niegan la justicia a los débiles y quitan su derecho a los pobres de mi pueblo. ¿Dónde dejaréis vuestras riquezas?” (Isaías 10,1-3).

“Venden al inocente por dinero y al pobre por un par de sandalias; pisan la cabeza de los pobres como si fuera el polvo de la tierra” (Amós 2,6-7).

 

- “No podéis servir a Dios y al dinero” (Mateo 6,24).

“Es más fácil a un camello entrar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el Reino de los Cielos” (Mateo 19,23).

“La seducción de la riqueza ahoga: la riqueza es como cardos y espinas que no permiten dar fruto a la Palabra de Dios” (Mateo 13,22).

“El avaro es como un adorador de ídolos” (Efesios 5,5).

“La codicia es una especie de idolatría” (Colosenses 3,5).

“Codiciáis lo que no tenéis y acabáis asesinando” (Santiago 4,2).

 

- “Guardáos de toda clase de codicia; que aunque se esté en la abundancia, la vida no está en los bienes” (Lucas 12,15).

“No andéis obsesionados por vuestra vida, qué comeréis, qué beberéis o con qué vestiréis vuestro cuerpo” (Mateo 6,25).

 

- “El que de vosotros no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío” (Lucas 14,33).

“Si quieres ser perfecto vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres, ven y sígueme” (Mateo 19,21), “Ante estas palabras el joven rico se fue triste porque tenía muchos bienes”.

“Todo el que deje casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o campos por mi nombre recibirá cien veces más y heredará la vida eterna” (Mateo 19,29).

 

- Zaqueo le dijo a Jesús: “La mitad de mis bienes se la doy a los pobres y si defraudé a alguno le devolveré cuatro veces más” (Lucas 19,8).

Los primeros cristianos: “Todos los que creían vivían unidos y tenían todo en común; vendían las posesiones y haciendas y las distribuían entre todos, según la necesidad de cada uno (Hechos de los Apóstoles 2,44-45).