Tema 13: Dichosos los que prestan ayuda

y se comprometen para que haya justicia

 

INTRODUCCIÓN

 

                  “¡No hay derecho! Esto es una injusticia”. Es una frase que todos hemos pronunciado alguna vez. Las injusticias nos duelen y a veces levantan olas de rebeldía en nuestro interior.

 

                  Pero si nos quedamos ahí, no hacemos nada que merezca la pena. Un grupo que camina, y que se propone no sólo cambiar las cosas sino ir haciendo Iglesia, tiene que comprometerse en la lucha contra la injusticia.

 

ALGUNAS ACTITUDES DEL ADOLESCENTE

(fotocopiarlo)

 

                  “El adolescente que tenemos ante nosotros experimenta el acoso de una tentación radical: la de apatía. El origen de todo es una actitud de desgana, de falta de coraje ante la vida. Sin la amenaza de alguna comprobación, se inhibe olímpicamente del estudio. El criterio a la hora de emplear el tiempo en el descanso o en la diversión es el del menor esfuerzo o el de hacer lo primero que le apetece. Y, en el orden de sus relaciones, si se trata de los padres fluctúa entre el conflicto burdo a la hora de conquistar paso a paso cierto grado de emancipación, y la astucia sentimental que busca cómo obtener de ellos el dinero que le haga posible alternar en sus diversiones. Si se trata de sus relaciones con los compañeros es notorio lo “interesado” del criterio que utiliza para justificar sus relaciones. En la medida en que un compañero/a puede prestarle prestigio, apoyo económico, ayuda intelectual, o puede favorecer su pereza ofreciéndole resuelto el trabajo de clase, se hace sus propios amigos/as. Y si se trata de sus relaciones con el otro sexo, el término “aprovecharse” o “darse el lote” ha quedado acuñado para definir su actitud en unas relaciones o en una compañía de diversión”. J. M. Back.

 

-¿Estás de acuerdo con esta descripción?, ¿qué quitarías, añadirías o matizarías?

 

TESTIMONIOS DE ADOLESCENTES

(fotocopiarlo)

 

- “Estoy en una sociedad donde el único que manda es el dinero; con él se puede comprar desde el cuerpo de una mujer hasta un jefe religioso. Una sociedad de imbéciles (yo también) donde el asqueroso pelota triunfa sobre el pobre hombre, donde destrozamos todo cuanto se nos pone por delante, donde… Aquí manda el dinero. Si alguien no lo tiene, que se pudra. Ésa es la ley, no seamos hipócritas con tanta ONG y tanta obra de caridad.” (Juanjo, 16 años).

 

- “He descubierto el mundo en que vivo y la verdad es que he sentido admiración y repugnancia. He encontrado cosas maravillosas y otras que no me cabe en la cabeza que hayan sido realizadas por animales “racionales”. Admiro a las personas, no a las que son célebres, sino a las que, en su pequeño o gran mundo, han sido capaces de realizarse como personas, entregándose a los demás. Prefiero pensar en lo bueno que tiene este mundo y tratar de remediar lo malo, aunque sin pensar mucho en ello ya que me volvería loca”. (Tere, 15 años).

 

- “Una de mis experiencias más fuertes ha sido la de tener que convivir con personas de categoría social distinta a la mía. Al principio me dolía mucho cualquier fallo de delicadeza; por ejemplo el que una profesora tuviese más atenciones con una niña cuyos padres tienen más dinero que los míos, siendo así que las profesoras dicen que no hacen distinciones. Ya sé que tienen que hacerlas y que, aunque traten de disimularlo, las hacen, ya por costumbre, ya porque la ocasión lo requiere, ya porque la niña es una monada y, claro, esto, añadido a que tiene dinero, es mucho. Yo no las quiero criticar ni las critico; estoy encantada con ellas y me han hecho mucho bien, pero reconozco que esa falta de delicadeza me ha dolido bastante; ahora ya no tanto pues estoy habituada y sé que lo hacen sin mala intención. Pero recalco esto para que vean que si muchas veces somos rebeldes es para que, por lo menos, nos hagan caso, aunque sólo sea para reñirnos.” (Charo, 15 años).

 

- “La verdad es que soy egoísta, casi no me he dado cuenta aún de que integro un mundo con los demás, pues sólo pienso en mí, y, algunas veces, en mis amigos.” (Roberto, 15 años).

 

- “Creo que la mayoría de las personas pasan por la vida sin hacer nada práctico, simplemente pasándola: nacer, vivir y morir. No se proponen ninguna misión en su vida. Esto es catastrófico; la vida no se puede tomar como algo accidental que hay que pasar. Toda persona ha de hacer algo práctico en esta vida, hay montones de misiones que realizar en este mundo que tiene tanto que mejorar.

Creo que la voluntad de una persona que está dispuesta a realizar con todo ímpetu la misión que se ha trazado tiene una fuerza bárbara para arrastrarlo todo. Esto ocurre tanto si es una misión beneficiosa como perjudicial. De cada uno depende que sea beneficiosa.” (José Luis, 16 años).

 

- “Yo me veo como uno más en el montón, ya que ni pincho ni corto; mi actuación ahora es como la de un parásito: como, bebo, duermo… Pero no influyo para nada ni en nada. A mí se me podría considerar como una promesa para el futuro. Puede que en el futuro mi actuación valga para algo, pero ahora para nada.” (David, 16 años).

 

- “Que cada cual se ocupe muy bien de sí mismo, a fin de estar preparado para después, porque luego, por mucho que diga la Iglesia que te ayudan, no hay nada. Yo, particularmente, tengo este lema: “Si no aplastas, te aplastarán”. Y por eso no quiero jaleos; y ya desde pequeño empiezo a formarme este carácter. Estoy de acuerdo en que eso no es nada cristiano, pero estoy segurísimo que uno se puede salvar sin hacer caso de la Iglesia en muchas cosas, no en todas. Una persona, llevando su vida normal todos los días, trabajando, ganando su dinero, se salva, seguro; no hace falta ir a misa ni cumplir con ninguno de los mandamientos impuestos por la Iglesia.” (José Antonio, 14 años).

 

- “Un chico o chica debe comprometerse, porque si no es así su vida está vacía; cuando una chica no tiene nada serio en que comprometerse, está vacía, no se siente completamente feliz y hace las cosas por rutina. Lo único que a mí se me ocurre, respecto a este punto, es comprometerse por lo menos a formar un grupo de amigos, todo lo mayor posible, donde reine la verdad y el compañerismo. La sociedad no se puede cambiar rápidamente; pero si cada uno de nosotros hacemos esto o algo parecido, sí que podríamos cambiarla poco a poco, aunque eso no quiere decir que llegue a ser algún día perfecta, porque eso nunca lo conseguiremos.” (Raquel, 16 años).

 

PARA TU TRABAJO Y REFLEXIÓN

 

- Escoge dos testimonios en los que veas mejor reflejada tu manera de pensar y explica tu punto de vista.

 

SITUACIONES DE INJUSTICIA

 

- Vivimos en un mundo en donde hay muchas injusticias. Podemos hacer el ejercicio siguiente: durante esta semana recortamos del periódico situaciones de injusticia que son noticia, o anotamos situaciones de injusticia que hemos visto en los telediarios o en reportajes de TV.

 

- A pesar de la Declaración de los Derechos Humanos, éstos no siempre se cumplen. Os presentamos algunos textos entresacados de esta Declaración promulgada por la ONU en 1948 y firmada por la mayoría de los Estados:

(fotocopiarlo)

 

. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

. Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre: la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

. Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

. Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.

. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente elegidos.

. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a protección contra el desempleo. Toda persona tiene derecho sin discriminación alguna a igual salario por el trabajo igual. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental, que será obligatoria. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales.

 

- Teniendo en cuenta la Declaración de los Derechos Humanos y basándonos en lo que nosotros observamos en nuestra sociedad, puedes hacer un listado de injusticias que observas a tu alrededor.

 

- Los injustos no son siempre “los otros”. También nosotros provocamos injusticias. Puedes hacer un listado de ellas y comentarlas con los del grupo.

 

NOS JUSTIFICAMOS CON MUCHA FACILIDAD

(fotocopiarlo)

 

Y decimos frases como las siguientes:

 

- Prefiero no meterme en líos.

- No todo el mundo sirve para héroe.

- A nuestra edad todo el mundo es idealista.

- Yo no puedo hacer nada contra las estructuras.

- A mis años no se puede hacer nada.

- Eso lo tiene que arreglar el Gobierno.

- Mi padre trabajó desde bien joven y ahora no nos falta de nada.

- Ya estoy de vuelta.

- No se puede fiar uno de nadie.

- ¿Quién me ha hecho a mí redentor?

- Somos todos iguales, pero hay unos más iguales que otros.

- Eso de justicia e injusticia es muy relativo… Hay que matizar mucho.

- A mí dejadme en paz que estoy “quemao”.

- (Otras frases, puedes añadirlas).

 

- Entre todos vamos comentando cada una de estas frases, tratando de descubrir lo que hay detrás de ellas.

 

LA INJUSTICIA EN LA BIBLIA

 

- Presentamos un texto del profeta Isaías (hay muchos otros semejantes de él y de otros profetas), que vivió en Palestina varios siglos antes que Jesús. Isaías vive en una época en que había un gran culto religioso en el Templo de Jerusalén, donde se celebraban grandes sacrificios de animales y grandes fiestas. Algunas palabras que aparecen en el texto, como los “holocaustos”, son diferentes tipos de sacrificios. Junto con este culto floreciente, se cometían grandes injusticias, y los mismos que iban al Templo y participaban en el culto y en las fiestas, eran los que cometían estas injusticias. Entonces Isaías como profeta de Dios, y en nombre de Dios, pronunció lo siguiente:

(fotocopiarlo)

 

                  “¿Qué importan vuestros innumerables sacrificios?, dice Dios. Estoy harto de holocaustos de carneros y del sebo de vuestros bueyes cebados. No quiero sangre de toros, ni de ovejas, ni de machos cabríos.

 

                  Cuando venís a presentaros delante de mí, atravesando las puertas del Templo, ¿quién es el que os ha invitado? Dejad de una vez de traerme ofrendas estúpidas: el incienso me da náuseas, y los días de fiestas solemnes. Las fiestas religiosas mezcladas con crímenes, me repugnan. Estoy cansado de soportar vuestras fiestas.

 

                  Cuando alzáis vuestras manos aparto mi mirada de vosotros. Cuando estáis rezando, no os escucho. Vuestras manos están llenas de sangre. Lavaos, limpiaos, quitad de mi presencia vuestra injusticia, dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien, buscad la justicia, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.” (Isaías 1,11-17).

 

- ¿Cuál es la idea fundamental de este texto?

- ¿Qué relación hay entre este texto y el mandamiento de Jesucristo de que el amor al prójimo es tan esencial como el amor a Dios?

- ¿Puede amarse a Dios siendo injusto?

- ¿De qué sirve el culto a Dios si hay injusticia?

 

LA ACTITUD DE JESÚS

(fotocopiarlo)

 

- Jesús proclama bienaventurados a los que tienen “hambre y sed de justicia”, es decir, a los que se esfuerzan para que haya justicia, y también a “los que prestan ayuda”. Esto no son sólo palabras. Lo que decía lo hacía, y de esta forma lo vemos tratando de ayudar a quien le necesitaba, especialmente a los marginados y a los enfermos, y denunciando a cuantos practicaban injusticias, especialmente a los poderosos. Llegó incluso a protestar públicamente contra el mercadeo que se practicaba en el Templo de Jerusalén (Juan 2,13ss), en la misma línea de lo que había dicho Isaías siglos antes.

- Enseñó a sus discípulos a preocuparse por los demás, compartiendo lo suyo con ellos. Todos tenemos cualidades (“talentos”) y podemos ponerlos a trabajar al servicio del bien común (Mateo 25,14ss). Ante los problemas de los demás no se cruzaba de brazos: recordad el pasaje de la multiplicación de los panes para que todos pudieran comer (Lucas 9,10-17). La parábola más clara en la que nos anima a prestar ayuda es la del buen samaritano (Lucas 10,25-37). Se puede leer este último pasaje y comentarlo entre todos.

- Las palabras más duras de Jesús fueron contra los creadores de injusticia, mediante la opresión, el dominio, la imposición de cargas a los otros (Mateo 23,13-36). Digamos que se enfrentó a los poderes públicos de su tiempo, fueran civiles o religiosos. Por eso le acusaron de “hacer política” y lo mataron como incitador de las masas contra el poder.

- Pero también nos dijo que la raíz de la injusticia está dentro de nosotros: se basa en nuestros egoísmos, soberbia, ganas de mandar sobre los otros, etc. Por eso sólo podremos adoptar una actitud clara de ayuda a los demás y de trabajar por la justicia si queremos de verdad a los demás y nos consideramos hermanos de todos e hijos de un mismo Padre, Dios.

 

LA ACTITUD DE LOS DISCÍPULOS DE JESÚS

 

- Presentamos tan sólo un texto de uno de sus apóstoles, de Santiago, que nos habla de las injusticias de los ricos, explotadores de los pobres y de los trabajadores:

 

                  “Vamos ahora con los ricos: llorad a gritos por las desgracias que se os vienen encima. Vuestra riqueza se ha podrido, vuestros trajes se han apolillado, vuestro oro y vuestra plata se han oxidado, su roña será testigo en contra vuestra y se comerá vuestras carnes como fuego; atesorasteis… para los últimos días. Miad, el jornal de los braceros que segaron vuestros campos, defraudado por vosotros, está clamando y los gritos de los segadores han llegado a los oídos de Dios. Con lujo vivisteis en la tierra y os disteis la gran vida, cebando vuestros apetitos… para el día de la matanza. Condenasteis y asesinasteis al inocente: ¿no se os va a enfrentar Dios?” (Santiago 5,1-6).

 

EN NUESTRA ÉPOCA

 

- Actualmente sigue habiendo muchos cristianos que prestan ayuda y trabajan para que haya justicia. Sin ir más lejos, en nuestra parroquia se encuentra el grupo de Cáritas que acoge a muchas personas con necesidades económicas, laborales, de vivienda, etc. Podría ser bueno invitar a algún miembro de este grupo para que nos explicara el trabajo que realizan en estos tiempos de crisis.

- En nuestro barrio funciona una Asociación de Vecinos en la que participan muchas personas, entre ellas unas cuantas de nuestra parroquia, y que se preocupan por el bienestar de las personas del barrio. Podría ser bueno hacer una visita a la Asociación para que nos explicaran el trabajo que realizan.

 

ALGUNAS CONCLUSIONES

 

- La fe cristiana no aísla al creyente del mundo: creer es comprometerse. Una fe descomprometida, que pasa olímpicamente de los problemas de los demás y no se compromete en ayudar, no es una fe cristiana.

- El compromiso es fruto del amor a los demás: sólo el que ama a los otros es capaz de llevarlo adelante, y no sólo en alguna ocasión sino siempre, aunque eso nos complique la vida.

- ¿Qué más conclusiones podemos sacar?

 

CONCLUSIONES FINALES: Entre todos hacemos un resumen de lo más significativo que ha salido en la reunión y se va anotando en los cuadernos.