TEMA 15: El amor a Dios, que es alguien que te quiere (Padre), que te acompaña y anima (Espíritu) y con quien puedes relacionarte (la oración).

 

1) “Probablemente Dios no existe: deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Comentamos con el grupo la propaganda que asociaciones de ateos han pagado en autobuses urbanos primero de Londres y ahora en diversas ciudades españolas.

Empezamos por analizar el texto: no niega la existencia de Dios pero se inclina más por pensar que es más probable que Dios no exista. Ésta es una opinión que sostienen bastantes personas, aunque la mayoría en nuestra sociedad, según las encuestas, se inclina más bien por pensar que Dios existe. Hasta ahí nada que objetar.

El problema viene con la segunda parte de la frase: “deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Parece que los impulsores de esta campaña piensan que para los creyentes Dios es un motivo de preocupación que impide que disfrutes de la vida; seguramente parecen ser de la opinión de quienes hablan de que los creyentes vivimos preocupados por la salvación eterna, por evitar que Dios nos castigue con el infierno, y que eso nos hace ser miedosos, timoratos y no centrarnos en las cosas buenas de la vida. Se correspondería con la imagen de un Dios juez severo y que castiga, de ahí que lo mejor en la vida sería vivir mortificándose uno, renunciando a cualquier tipo de felicidad, vivir como en un “valle de lágrimas”, haciendo méritos para ir al cielo y punto.

Pero, ¿es esto verdad? (Es el momento en que los catequistas podéis dar vuestro propio testimonio en la línea de que Dios no impide la felicidad sino todo lo contrario. Un creyente disfruta de la vida y siente la presencia de Dios como un impulso hacia la felicidad; si la siente como una carga o como un freno, es que algo falla en su idea de Dios).

 

2) Por eso es muy importante que analicemos nuestra concepción de Dios, la manera como nos lo imaginamos. Podemos empezar por analizar la presencia de la palabra “Dios” en el lenguaje de cada día. En él descubrimos expresiones como las siguientes:

 

- Hasta mañana, SI DIOS QUIERE.

- Este verano, DIOS MEDIANTE…

- GRACIAS A DIOS no he tenido ningún problema.

- DIOS APRIETA PERO NO AHOGA.

- CASTIGO DE DIOS.

- ESTABA DE DIOS que sucediera así.

- ¡NO LO QUIERA DIOS!

- QUEDE USTED CON DIOS.

- DIOS SE LO PAGUE.

- QUE DIOS TE AMPARE, HERMANO.

- ¡POR DIOS!

- ¡BENDITO SEA DIOS!

- NO HAY DIOS QUE LO AGUANTE.

- Aquí no paga NI DIOS.

- SABE DIOS…

- QUE VENGA DIOS Y LO VEA.

- …

 

Son frases en las que nombramos a Dios rutinariamente. ¿Queremos decir algo de Dios a través de ellas?

 

También podemos utilizar el cuestionario siguiente:

 

Di si estás de acuerdo o en desacuerdo con cada una de estas frases:

 

- Dios existe y se ha dado a conocer en la persona de Jesucristo.

- Lo que llamamos Dios no es otra cosa que lo que hay de positivo en los hombres y las mujeres.

- Dios es algo superior que creó todo y de quien depende todo.

- Dios es nuestro padre bondadoso que nos cuida y nos ama.

- Dios es el juez supremo: de Él dependemos y Él nos juzgará.

- Hay fuerzas y energías que no controlamos en el universo que influyen en la vida de los hombres y mujeres.

- No sé si Dios existe o no, pero no tengo motivos para creer en Él.

- Yo paso de Dios. No me interesa el tema.

- Para mí, Dios no existe.

 

Se comentan las respuestas que hemos ido dando, el porqué estamos de acuerdo o en desacuerdo.

 

3) Cada vez parece haber más personas que no creen en la existencia de Dios. Hace unos siglos la sociedad era distinta y casi todo el mundo aceptaba que Dios existía, pero ahora las cosas han cambiado. Los argumentos que actualmente se repiten más a la hora de decir que no se cree en Dios son los siguientes:

 

- No creo en Dios porque esta creencia es una superstición como otra cualquiera.

- Porque es un invento de la Iglesia y de los curas.

- Porque los científicos dicen hoy que Dios no existe.

- Porque si Dios existiera no habría tanto mal en el mundo.

 

Comentamos estos argumentos y otros que ellos hayan oído. Habría que matizar algunas afirmaciones. Por ejemplo, no es verdad que todos los científicos sean ateos; por otra parte, la ciencia puede llegar hasta donde puede llegar y no más lejos, ya que se dedica a analizar un terreno de la realidad, mientras que Dios se haya a otro nivel, al nivel de la fe. Dios no es un “objeto” más para analizarlo con un microscopio, un telescopio u otro medio de investigación. El primer astronauta ruso volvió del espacio diciendo que no había “visto” a Dios, como si Dios estuviera en el “cielo” y el astronauta hubiera pasado por allí con su astronave. El científico puede afirmar que sus descubrimientos científicos le han llevado a la hipótesis del “big bang” inicial, pero lo que no puede hacer es afirmar que excluye que este estallido inicial tenga su origen en Dios. Por otra parte, la persona de fe tiene que tener en cuenta que su fe no le soluciona los problemas científicos y que la Biblia no es un libro científico sino religioso que no hay que tomarlo al pie de la letra sino captar su mensaje, mensaje expresado en formas literarias adecuadas para que la gente, con la mentalidad que tenía entonces, pudiera entenderlo.

Con respecto al problema del mal en el mundo, Dios no puede convertirse en alguien que detenga la mano de quien va a clavar un cuchillo a otro, o evite los terremotos, etc. Si así lo hiciera acabaría con nuestra libertad y, por tanto, con nuestra dignidad. No puede convertirse en alguien que se dedique a solucionar nuestros problemas, ni a hacer constantemente milagros a favor de quien le pide ser curado de una enfermedad, porque entonces tendría que curar a todos y no sólo a unos pocos. El mal lo provocamos los humanos; Dios lo que hace es estimularnos para que lo combatamos.

 

4) Es muy importante que cambiemos nuestras falsas imágenes de Dios porque, de lo contrario, una idea falsa de Dios puede fastidiarnos y hay personas que a causa de ello lo pasan mal. Para ellas sí que valdría el slogan que hemos analizado: “Ese dios que te imaginas y que te tiene preocupado y atemorizado no existe: deja de preocuparte por ello, cambia tu idea de Dios y así podrás vivir y no obsesionarte”.

 

A veces nuestra idea de Dios es parecida a alguna de las siguientes:

 

. El Dios del catecismo (una noción abstracta).

. El Dios-Policía (dedicado a investigar nuestros “delitos” y cogernos en falta).

. El Dios jurídico (podemos estar a buenas con Él a base de cumplir).

. El Dios-Señor feudal (dueño arbitrario de vidas y haciendas).

. El Dios-Responsable de todo (a quien se le atribuye tranquilamente lo que corresponde a la responsabilidad humana).

. El Dios-Amnistía (que al final nos perdonará todo).

. El Dios al alcance de la razón (perfectamente explicable con razonamientos).

. El Dios “prêt-à-porter” (que piensa y actúa como nosotros).

. El Dios bonachón (al que se le contenta con cualquier cosa).

. El Dios-Supermercado ((que está ahí para concederme lo que le pido).

. El Dios en las nubes (lejano, con quien no tengo relación personal).

. El Dios panteísta (diluido en todo, sin personalidad propia).

. El Dios a quien yo juzgo (yo no merezco las desgracias que Él digo que me envía).

. El Dios-Juez (que existe sobre todo para juzgarnos).

. El Dios moralista (que no me permite hacer muchas cosas porque se dice que son pecado).

. El Dios ausente (del que en realidad no me preocupo ni tiene un lugar en mi vida).

 

¿A cuál se parece tu idea de Dios? Lo comentamos entre todos.

 

Deberíamos pasar:

. Del dios del temor al Dios del Amor.

. Del dios que interviene constantemente y se mete en todo, dependiendo todo de él, al Dios que necesita de nosotros porque somos sus manos y sus pies.

. Del dios de los sacrificios al Dios de la Vida.

. Del dios de la imposición, de los muchos preceptos y mandamientos, al Dios de la libertad.

. Del dios que lo situamos lejos, al Dios que está cerca e incluso dentro de nosotros.

. Del dios individualista, al que sólo le interesa su poder y su gloria, al Dios solidario.

. Del dios violento al Dios de la paz.

. Del dios solitario al Dios que es Trinidad, comunidad perfecta: unidad en la diversidad.

 

¿Cuáles de estos pasos deberíamos dar nosotros y cómo hacerlo? Lo comentamos con los mozos/as.

 

5) Para los cristianos no es que haya Algo o Alguien superior y misterioso a quien podemos llamar Dios. Para nosotros se trata de Alguien “personal”, es decir, Dios es como una persona, no un motor o una fuerza o energía especial.

Ha sido el mismo Jesús el que nos ha dado una idea de Dios mucho más “humana”, mucho más cerca a nuestra realidad y necesidades. Jesús nos ha presentado a Dios como Padre a quien le caracteriza el Amor que siente hacia nosotros, sus hijos. Un Padre que comparte lo suyo con nosotros y que perdona de todo corazón  porque ama con todas sus fuerzas (ver la parábola del hijo pródigo: Lc 15,11-32). Un Padre que lo es de todos, sean buenos o malos. Un Padre que es también como un buen pastor que sale en busca de la oveja perdida. Un Dios que nos acompaña y anima por medio de su Espíritu.

La respuesta lógica a este Dios que es Amor es la de amarle nosotros a Él. Sólo a través del amor podemos acercarnos a Él y entenderle. No vale una respuesta de temor o de mero respeto. Sólo nos vale la respuesta del hijo que quiere profundamente a su padre, respondiendo de esta forma al amor que su padre le demuestra día a día. Por desgracia, muchas veces no caemos en la cuenta de que Dios está a nuestro lado, como estaba en la parábola con el hijo mayor, y éste no había sido capaz de disfrutarlo.

 

6) Con Dios nos podemos relacionar: para ello disponemos de la oración. Podemos hablar con ellos sobre si rezan o no, sobre cómo y cuándo lo hacen, etc.

¿Cuál es tu forma de rezar?

. Rezar oraciones como el Padrenuestro, Avemaría, etc.

. Oración libre y espontánea.

. Petición de ayuda.

. Meditación, contemplación.

. Lectura meditada de un texto religioso.

. Oración comunitaria, con amigos.

. Oración con la familia.

. Oración de acción de gracias.

. …

 

Qué es y qué no es rezar:

 

La oración no consiste tanto en reflexionar sobre algo cuanto en comunicarse con Alguien. Es acoger y tratar a Dios. Hay que encontrarse con Dios y dejarse cuestionar por El. Es como un diálogo. Nos dirigimos a Él pero sabiendo que Dios, antes de que lo hagamos, ya está atento a nosotros, incluso dentro de nosotros, en lo más profundo de nuestra intimidad.

 

En la oración también se trata de estar. Orar es tomarse tiempo para cultivar una relación y gozar de ella. No por deber ni por interés, sino por el placer de estar con El, por lo que El es para mí, por lo que yo puedo ser junto a El. La oración me prepara a existir con Dios. Se trata de acoger la vida que viene de Dios para prolongarla después hacia los demás. Por ello damos gracias.

 

No debemos orar para que Dios actúe, sino porque Dios actúa y para encontrar el sentido de esta actuación. Para acoger la vida de Dios, ponerse a actuar con El y darle gracias.

 

Dice J. A. Pagola que “acostumbrado a vivirlo todo desde fuera, se te puede olvidar que para creer en Dios es indispensable que lo busques dentro de ti mismo. Si no lo encuentras dentro de ti, no lo encontrarás en ninguna parte. Baja al fondo de ti mismo y escucha de verdad lo que sientes. No te engañes por más tiempo. Despréndete de esa falsa seguridad que aparentas ante los demás. Quédate a solas ante Dios y ante ti mismo. Esos minutos de sinceridad pueden transformar tu vida más que cualquier otra cosa.

 

                  Necesitas rezar para encontrar más silencio, serenidad y descanso en tu vida; para que puedas vivir las cosas desde dentro, sin empobrecerte, dispersarte y gastarte tanto en tu quehacer diario.

 

                  Necesitas rezar para hacerte más humano; para vivir en actitud más lúcida y vigilante en medio de una sociedad a veces tan superficial y poco humana; para limpiar tus criterios, tus esquemas y tu mente de todo aquello que te puede deshumanizar.

 

                  Necesitas rezar para encontrarte valientemente con tu propia verdad y ser capaz de criticarte a ti mismo, con sinceridad; para abrir mejor los oídos de tu corazón y escuchar honestamente a Dios; para estar más atento a quienes pueden necesitar tu cercanía, tu ayuda o amistad.

 

                  Necesitas rezar para no desalentarte ante los problemas y conflictos de la vida; para renovar día a día tu aliento, para reavivar tu esperanza, para fortalecer tu debilidad y aliviar tu descanso.

 

                  Necesitas rezar para no vivir tan solo por dentro; para caminar por la vida acompañado por un Padre; para iniciar el día cada mañana de manera más confiada, agradecida y creadora.

 

                  Necesitas rezar para enfrentarte a tu culpabilidad, para liberarte de tus errores, para sentirte comprendido y perdonado, para levantarte de nuevo a una vida más digna y responsable.

 

                  Vivir sin rezar no es pecado. Es una pena, porque es verse condenado a vivir sin la mejor compañía que puede tener una persona. Es vivir sin conocer la paz, la seguridad y la confianza que brotan de Dios.” (Sacado del libro “Creer, ¿para qué?”).

 

7) Realizamos una experiencia de oración, de sentirnos en su presencia y de sentirlo dentro de nosotros. Este tema tiene que terminar precisamente así, rezando. Pero no vale con rezar una oración al final y ya está. Hay que empezar por crear un clima de oración, un ambiente relajado que se centre en lo que vamos a hacer, ya sea en la misma sala o en la capilla.

 

Podemos escuchar un texto (p.e. el del joven rico) del evangelio y analizarlo entre todos.

 

Rezo del Padrenuestro (comentado):

. Padre nuestro, que estás en el cielo. No en un cielo lejano y distante, sino en un cielo que es un estado de felicidad que quieres compartir con nosotros.

. Santificado sea tu Nombre. Que todos reconozcan tu gran Bondad, la santidad que te envuelve.

. Venga a nosotros tu Reino. Ese Reino que es un estilo de vida y de sociedad en donde reinen la paz, la justicia, la libertad y el amor.

. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Esa voluntad que no es una imposición sino una propuesta para dar sentido a nuestra vida.

. Danos hoy nuestro pan de cada día. Ese alimento que debe ser para todos y saciar a todos aquéllos que ahora pasan hambre.

. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Tú, el Dios del perdón, que no quieres condenar a nadie. Tú, el Dios que nos impulsa a reconciliarnos unos con otros.

. No nos dejes caer en la tentación. En las muchas tentaciones que nos acechan para organizar nuestra vida en plan egoísta prescindiendo de los demás.

. Y líbranos del mal. Ayúdanos a superar todos los males y dificultades que nos encontramos y que nos vamos a encontrar. Amén. Que así sea.