LA OPINIÓN PÚBLICA EN LA IGLESIA
(Debate del Foro "Cristianos en Búsqueda". Zaragoza 9.6.2002)
INTRODUCCIÓN: ¿QUÉ ES LA OPINIÓN PÚBLICA?
Introdujeron el debate los periodistas José Luis Labat y Juanjo Hernández los cuales trataron de aclarar el significado de estos conceptos. Opinión Pública es un juicio sobre verdad o valor, es opinión y no doctrina, y puede ser manifestada o publicada. Es el pensar de una colectividad que se publica, se conoce. Es conocida y no tiene por qué coincidir con la opinión oficial. Cumple diversas funciones: inspirar, controlar, etc. Podemos preguntarnos si existe una o varias opiniones públicas.
Sus propiedades son éstas: es conocida; difundida; muestra las tendencias de quien la firma, dice cuál es su actitud; se enfrenta a cuestiones difíciles, candentes, polémicas; es plural: los temas pueden verse desde distintos prismas; está sujeta a cambio.
Requisitos: el derecho a la información (estar informados), ser personas formadas (con una formación), la costumbre de participar (asumir la libertad de opinión y de expresión), la tolerancia (no apabullar al otro).
La Iglesia tiene una opinión oficial, difundida siempre por las mismas personas (portavoces oficiales, obispos, etc.): ésa es la opinión de la Iglesia. Esta opinión la glosan los afines y simpatizantes.
En la Iglesia se confunde opinión pública con doctrina y con doctrina única. En momentos difíciles (p.e. a propósito de la pastoral de los obispos vascos) se lanzan mensajes diversos y no coincidentes.
¿Qué voces se oyen en nuestra Iglesia?: las de los que pueden hablar puesto que tienen el poder de utilizar los medios para expresarse (portavoces, gabinetes de comunicación, obispos...). Se expresan a través de unos medios que no son abiertos y que no suelen tener gran calidad técnica y comunicativa. Son unipersonales y hablan de lo que hablan los obispos. Se habla de lo que interesa a la jerarquía que se hable. No hay confianza en la comunicación.
Es complicado hacer información en la Iglesia. Las voces críticas, por otra parte, no están en los cauces comunicativos y por ello difícilmente pueden originar opinión pública.
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Tras esta exposición se inició un debate en el que se aportaron apreciaciones como las siguientes:
DIFICULTAD DE QUE EXISTA UNA OPINIÓN PÚBLICA EN LA IGLESIA
- Es difícil para los cristianos de a pie aparecer en los medios de comunicación. En estos medios puedes aparecer en secciones como "el buzón de los lectores", pero si no tienes detrás un colectivo muy representativo no tienes posibilidades de que te publiquen algo.
- Hay dificultades para que te publiquen en Iglesia en Zaragoza según qué cosas.
- Normalmente dentro de comunidades, movimientos, etc., no hay dificultad para expresarse en asambleas, etc., y se dan a conocer esas expresiones por medio de hojas, comunicados, etc. En las reuniones de Vicaría, incluso en el Consejo de Pastoral puedes manifestar tus ideas: pero se quedan ahí, no se difunden.
- En muchas parroquias hay menos posibilidades de expresarse: en muchos Consejos Parroquiales se escucha tan sólo al párroco aunque hable todo el mundo, no se apoya a los seglares, no se les tiene en cuenta a la hora de expresarse, las misas son mítines sin participación de los seglares, sólo hablan los que tienen mayor nivel intelectual. Los curas apoyan o rechazan según les gusten o no las opiniones expresadas.
EN NUESTRA IGLESIA NO ESTAMOS ACOSTUMBRADOS A OPINAR
- Nos hemos acostumbrado a la opinión pública que viene de arriba y casi la necesitamos. Sólo interesa lo que dicen los de arriba porque nos consideramos poco unos a otros.
- Los medios de comunicación refuerzan estas tendencias porque suelen reflejar la opinión pública oficial, aunque les gustaría pulsar una opinión pública distinta.
- La gente no está acostumbrada a dar sus opiniones. Estamos educados a no creernos que tenemos capacidad de hablar. ¿Qué podemos hacer los que no estamos preparados, los que no tenemos estudios? ¿Podemos caer también nosotros en un elitismo?
- Pensamos que todo lo que viene de arriba es doctrinal y se nos ha educado a no debatir.
- Mucha gente que tiene opiniones no las puede expresar. Los que pueden hacerlo monopolizan la comunicación.
- ¿Vale la pena decir algo? Los de arriba se enteran, pero ahí se queda.
- A veces te entra una sensación de grave impotencia: le hemos escrito cartas al obispo exponiéndole toda una serie de propuestas de cambio, pero el obispo tardó unos seis meses en aceptar reunirse con nosotros y cuando lo hizo se limitó a darnos su impresión de que nuestras propuestas reflejaban problemas personales que teníamos. Hemos publicado en periódicos, revistas, etc., pero se te da la callada por respuesta, aunque todo el mundo (no la jerarquía) te hable de lo que has escrito.
- Te duele ser ignorada en tu propia Iglesia. De todos modos, en los momentos críticos conviene distinguir claramente entre lo eclesial (lo de todos) y lo eclesiástico (lo de los curas).
- No hay democracia en la Iglesia y por esa razón no hay opinión pública en ella.
PRIMAN DE MANERA EXCLUSIVA LA OPINIÓN OFICIAL
- Nuestra Iglesia genera opinión pública cuando le interesa y por eso reitera una información concreta. Importancia de la reiteración, de la repetición de una idea para que se vaya grabando.
- Los documentos de la Iglesia (de los obispos) son infumables y no fomentan la expresión de las opiniones. Sólo se oye la voz del obispo.
- Las estructuras de la Iglesia están orientadas a que los seglares sólo digan amén y no hay voluntad de cambiar esto. Cuando expresas unas ideas distintas de las oficiales procuran aislarte y cortarlas.
- En la Diócesis funcionan estructuras que en principio tendrían que dar juego y que tienen una cierta representatividad: Consejo de Pastoral, Consejo del Presbiterio, etc. El problema es que en lugar de "aconsejar" al obispo, de expresarle muy claramente lo que piensan y sienten los diocesanos, sus miembros son más bien "aconsejados" por el obispo. Da la impresión de que éste no necesita que le den consejos, no está interesado en pulsar y conocer la opinión de los creyentes, sino en dar formación, magisterio, desde arriba, y un magisterio incontestable.
ALGUNAS PROPUESTAS
- Debemos empezar a dar razón de nuestra fe y a expresar nuestros contrastes frente a la opinión oficial.
- Las opiniones no sólo pueden expresarse a través de lo verbal sino también con la vida y gestos.
- Revitalizar la Iglesia desde abajo.
- Hay que ser firmes en nuestras convicciones.
- Debemos exigir nuestro derecho a una información veraz y completa.
- Es posible fomentar la opinión pública: p.e. por medio de foros.
- Que la opinión pública no sólo la hagamos y llegue a los de arriba sino a todos.
- Debemos utilizar todos los medios y crear medios originales (importancia de utilizar la plaza pública).
- Hay que evitar que las élites intelectuales monopolicen la opinión pública. Los que saben y pueden deben ponerse al servicio de los "sin voz", de los que no saben escribir un artículo con sus opiniones. Hay que poner nuestros medios (p.e. nuestras páginas web) al servicio de la expresión de opiniones de quienes quieran hacerlo.
- En las celebraciones parroquiales se puede dar la palabra a la gente. Se puede porque la experiencia así nos lo demuestra. Tanto en las misas de chavales (diálogo con ellos, reuniones de grupos, expresiones en el micrófono) como en las de adultos.
- Es fundamental dar a conocer el sentido común de los cristianos de base. Sólo desde la base se pueden promocionar normalmente los cambios.
- En mi parroquia el informe que ha pedido el Obispo en su Visita Pastoral lo van a hacer los seglares.
- Hemos de ser muy conscientes de que el poder suele poner obstáculos, dificultades, "chinitas", para hacer más difícil la libre expresión de las opiniones. Y hay que conocer las estrategias del poder para poner sordina a las voces discrepantes. En el caso del Manifiesto, como era algo no nacido de arriba, se ha intentado denigrarlo haciendo afirmaciones como la de que se trata de un Manifiesto "contra la pastoral de la Diócesis". En otra ocasiones, si haces una crítica de comportamientos de los de arriba (sea en la Diócesis globalmente o en alguna de sus instituciones u organizaciones) se te dice que estás criticando a esa organización y que si la criticas es porque "no la quieres", y si no la quieres tampoco quieres a la Iglesia de la que formas parte. E incluso pueden preguntarte qué haces en la Iglesia si es que te dedicas a criticarla, ¿por qué no te vas? Se confunde, a sabiendas, la parte con el todo, el amor con el silencio, la crítica con el deseo de destruir. Es siempre el mismo comportamiento del poder, ya que algo parecido sucede en la sociedad.
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Al terminar el debate se informó de que la próxima reunión, debate, etc., se comunicará a través de la página web del Foro Cristianos en Búsqueda:
www.terra.es/personal9/foroceb
Se repartió la pastoral de los obispos vascos. Y se dio la página web de la Conferencia Episcopal Española por si interesa conocer lo que en ella aparece, especialmente la nota que han sacado como respuesta a las críticas del Gobierno.