CAPÍTULO 26º:
REORGANIZACIÓN PASTORAL
15.5.78. (continuación bis) - Los curas mayores de 70 años se tienen que jubilar forzosamente ya que acabamos de ser incorporados a la Seguridad Social. Por tanto, los párrocos de Benasque y Castejón de Sos tienen que dejar su sitio a otros, lo cual es todo un acontecimiento si tenemos en cuenta que llevan años y años en el cargo. Ésta es una de la noticias del momento y la gente de los pueblos empieza ya a preguntarse sobre la identidad de los sucesores. De momento, Ernesto Durán y un par de religiosas de Graus se han hecho cargo los fines de semana de los pueblos dejados en blanco por Saludes. La decisión ha sido tomada de forma unilateral por el "alto mando", pero evidentemente con carácter provisional ya que Ernesto continúa como director de la residencia de los seminaristas de la diócesis de Barbastro en Zaragoza.
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Vamos preparando el campamento ASER-78. Ya tuvimos una reunión de monitores y la próxima tendrá lugar en mi abadía de Eriste el 3 de junio. Me he encargado de diseñar el Plan General del Campamento para que se discuta en la citada reunión. Nos faltan monitores y he fichado a Pepa, una chica de Sos, que ha aceptado complacidísima la invitación. Mañana me voy a Zaragoza para ultimar, entre otras cosas, el fichaje de Bernardo y de su hermana. El Campamento es algo que me ilusiona y que me llena bastante, a pesar de algunos fallos de otros años.
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Va de vacaciones: este verano una semana en Torredelmar (Málaga) y otra en Zürich (Suiza). Éstos son los proyectos ya ultimados, aprovechando que nos dejan un apartamento en cada sitio: el primero un hermano de las Herrero y el segundo una amiga de mi hermana Pilar que es azafata de Swiss-Air y se llama Heidi.
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La proyectada iglesia de uno de mis actuales pueblos, Ramastué, en cambio, tiene un negro porvenir. La Comisión de Economía de la Diócesis no quiere gastarse tanto dinero en un pueblo de 14 habitantes. Éstos, sin embargo, insisten en que quieren tener templo propio. No veo más solución que la de que se la construyan ellos mismos, pues el salario de los albañiles está por las nubes. Difícil cuestión y veremos si al final no pago yo las frustraciones populares.

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Después de bastante tiempo de no hacerlo, el lunes que viene volveremos a reunirnos en mi casa de Barbastro el grupo de curas que lo venimos realizando desde octubre. No sé si servirá para nada, aunque el anuncio de la próxima reunión ha sido bien acogido. No es éste un tiempo de ilusiones, pero para no morirnos de asco hace falta algo y ya.
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Lo que no hay manera de sacar a flote es el trabajo conjunto de los sociólogos en Zaragoza. Hace meses que no nos hemos vuelto a reunir y, además, ahora apenas hay perspectivas. Lo cierto es que los de la capital maña están muy liados con sus múltiples ocupaciones y no parece verse una disposición a dedicarse en exclusiva al campo sociológico montando una oficina o algo por el estilo. Aurelio Orensanz era el más animado, pero la realidad puede haberle desanimado ya. Conmigo, de todas formas, se viene portando muy bien. A mí me hunde el hecho de que no seamos capaces de organizar algo. Más puertas que se cierran.
21.5.78.- Hoy hemos tenido por fin reunión en casa. Desde hace más de dos meses no lo habíamos conseguido. Pero la asistencia ha sido mínima: tan sólo Ernesto, Pedro y yo. Teodoro recibía al obispo en Campo; Enrique tenía que asistir a un entierro; Aurelio no ha podido acudir; y Garanto no se ha presentado. El tema, que ha salido espontáneamente, ha sido el del diseño de un futuro trabajo en equipo. Curiosamente lo ha provocado Pedro, aunque bien pronto ha quedado clara la imposibilidad de que él pudiese participar dado el cargo que ocupa como secretario general del Obispado. Ernesto nos ha informado que su próximo destino es Castejón de Sos, acompañado por un José Antonio Castán recién ordenado. Hemos comentado la conveniencia de incorporar a Teodoro a este grupo. Y hemos pasado a analizar mi caso. Les he dicho claramente que mi deseo, por encima de todo, es trabajar como sociólogo, además de como cura; es más, que aceptaré la primera oportunidad que se me presente en este sentido venga de donde venga, dentro o fuera de la Diócesis; pero que, a la vez, estoy dispuesto a integrarme en un grupo pastoral, siempre que sea compatible con esta dedicación. Ante esta situación, Ernesto veía como más conveniente para mí el que yo estuviera en Barbastro, pero Pedro y yo hemos coincidido en afirmar que mi presencia en esta noble ciudad cuenta con la oposición del alto clero.
Entonces, y como mejor solución, se ha pensado que Ernesto, José Antonio y Teodoro formen equipo en el Valle de Benasque, mientras que yo estaría integrado en este grupo pero liberado a la vez para mis tareas como sociólogo. El problema es dónde encuentro este deseado trabajo de sociología, teniendo en cuenta que el proyecto de Zaragoza ha fracasado. Como se ve, mi futuro es incierto y la reunión de hoy tampoco me ha aclarado (ni podía aclararme) mi dedicación sociológica. No quiero continuar en Eriste otro año y la única alternativa es la de buscarme ocupación a orillas del Ebro. Pero tampoco me apetece lanzarme allí como un paria. No me hubiera importado sustituir a Ernesto en el piso de los seminaristas en Zaragoza, pero no veo indicios de que en las altas esferas piensen en mí para este cargo.
Es una sensación que desazona. Ofrezco mis servicios a la Diócesis y la politiquería eclesiástica me destierra a la montaña cortándome las posibilidades de abrirme paso como sociólogo. Está claro que no me perdonan mis tendencias izquierdistas. El caso es que estamos ya a finales de mayo y la situación parece mucho más negra que cuando en octubre llegué desterrado a Eriste. Sin embargo, ingenuo de mí, todavía parezco esperar una solución que caiga llovida del cielo.
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El sábado celebro en Boltaña la boda de Julián (mi sucesor al frente de la Asociación Cultural de Sobrarbe) con la hija del alcalde. A la misma acudirán miembros del Patronato. El novio pretende que mi actuación en la ceremonia deje claro que represento un tipo diferente de Iglesia. Le he dicho que menos lobos y que no quiero más polémicas.
Por otra parte, he recibido el Boletín de la Asociación Sobrarbe y me lo dedican de esta guisa: "Iste boletin que tenez n'as mans, emos pensau de dedicalo ta Pepe Nerín, o que fue presidente d'a nuestra Asociación i que tanto lluitó por o nuestro pais de Sobrarbe. Pepe fue abatallau d'o triballo que teneba n'o nuestro pais por a percha d'o caciquismo. Pero aunque aya teniu que brincar de Sobrarbe, com Anchel Conte i otros más, por as mismas razóns -que no son nunca razóns- astí los recordamos, i ixe recuerdo nos aduya ta no reblar i no acotolanos n'a lluita por o nuestro pais."
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El 10 de junio comenzará el obispo con el vicario la Visita Pastoral a mis pueblos. Veremos en qué acaba la cosa.
31.5.78.- Los últimos días han estado marcados por el problema del paro, aunque también hay otros hechos que después destacaré. Cogí en auto-stop a tres mozos de Burgos (de 17, 19 y 20 años) que se dirigían a Benasque en busca de trabajo. Su intento resultó infructuoso y cuando se disponían a marcharse para seguir buscando en otro sitio coincidí de nuevo con ellos, los recogí y los instalé en la abadía de Eriste. Llevan así desde el viernes y, por fin, el martes consiguieron que los contrataran en la construcción en Cerler. He convivido, pues, con mis nuevos acompañantes durante estos días el problema del paro. Incluso mi cuñado Rufino les consiguió trabajo en Barbastro, pero en ese momento ellos ya estaban colocados de peones. He tenido que darles dinero pues no tenían una perra.
Sin embargo, un nuevo problema parece plantearse ahora, una vez resuelto el anterior. Da la impresión de que se encuentran tan cómodos en la abadía que no hablan para nada de marcharse. Les he soltado una indirecta diciéndoles que este fin de semana vienen unos 30 (los del Campamento), pero no parecen darse por enterados pues ingenuamente (?) comentan lo apretados que vamos a estar. Sentiría tener que despacharlos pero si no cambian las cosas no me dejarán otra alternativa. No me importaría que se quedaran algunos días pero una cosa es ayudarles cuando no tenían trabajo y otra permitirles la caradura de aprovecharse de la situación. Además, en el pueblo ya me han soltado algún comentario negativo a propósito de que continúen viviendo aquí. Si mañana no sueltan prenda tendré que hablarles claro. Lamentaría que esta historia terminara desagradablemente ya que hasta ahora las cosas han funcionado bien.
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Estamos en plena ebullición de nombramientos. El lunes viajé con Teodoro a Zaragoza para hablar con Ernesto y José Antonio. Expusimos cada uno nuestra situación y procuré ser muy claro. Desgraciadamente en ningún momento se mencionó la conveniencia de que yo sustituyera a Ernesto al frente de la residencia, alternativa que a mí no me desagradaría ya que me abriría las puertas de Zaragoza, aunque estuviera integrado en el grupo con ellos (si bien con todas las limitaciones que eso supondría). Elaboramos un esbozo de plan a seguir y se quedó encargado Ernesto de hablar con el obispo. El día 11 volveremos a juntarnos para concretarlo. Creo que la reunión fue fructífera y existe seriedad de planteamientos, algo muy importante.
En cambio, donde no se ve la seriedad es en las altas esferas. La Visita Pastoral parece como si quisieran hacerla con prisas. Pero lo peor no es eso. El otro día me comunicó el vicario que iba a subir para hablar con Adolfo y conmigo sobre nombramientos, y en concreto sobre Benasque. ¿Significa esto que intentan unir mi trabajo con el de Adolfo? Parece la misma táctica que cuando me enviaron a Laspuña con vistas a Aínsa. ¿En esto consiste la promesa del obispo de mantenerme en Eriste sólo por un año? Por momentos crece en mí la idea de romper la baraja y plantarme. Desde luego, no acepto ninguna solución de este último tipo. Tal vez me encuentro actualmente en vísperas de drásticas decisiones. Siempre en el fondo está Zaragoza como lugar de referencia. Pero es que ahora parece convertirse en una necesidad inevitable y habrá que dar el salto con perspectivas negras y, además, rompiendo bruscamente con Barbastro. Es cabreante, de verdad.
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Mientras tanto, una de las pocas realidades gratas y apetecibles en el inmediato futuro es la del campamento de Laspaúles. El sábado vendrán los monitores y elaboraremos ya el definitivo plan de actuación. David se apunta. Esto es noticia. Hoy me ha llegado carta suya expresando sus deseos de reintegrarse.
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He tenido un problema. Publiqué un artículo en "Mos achuntem!" describiendo a uno de mis pueblos, al igual que he hecho con los restantes. Para ello hablé con algunos vecinos y redacté lo que me comentaron. Pero ha sentado como un tiro el hecho de poner de relieve que hace unos 60 años era la localidad de más miseria del Valle. Incluso tuve una "agarrada" (no fuerte) con un concejal por este motivo al salir de misa. Lo cierto es que al día siguiente acudí a verlo a su casa y me proporcionó una información alternativa que he publicado esta semana. Los ánimos se han dirigido ahora contra quienes que me informaron el primer día. Todo esto resulta ridículo. Hablando con conocedores del tema parece cierto que se trataba del pueblo más pobre. Pero esto es algo que su orgullo les impide aceptar, cuando de lo que deberían estar realmente orgullosos es de haber sabido desarrollarse desde entonces más que nadie. Hablan de envidias de otros pueblos dado el relativamente alto nivel de vida actual del suyo. Vuelve a reaparecer, pues, el Guadiana de las rencillas pueblerinas que tanto daño ha supuesto y supone para el progreso de esta gente. Lamento haber actuado de detonador pero tampoco me importa haber desatado una polémica si al final somos capaces de romper tabúes y asumimos nuestra propia historia tal como ha sido y no como nosotros queramos recrearla.
5.6.78.- Me acaba de llamar Ernesto Durán por teléfono desde Zaragoza. Estaba dolido y enfadado. La culpa la tiene la política de nombramientos que en estos momentos están llevando el obispo y el vicario. Al parecer es ya oficial que Adolfo Perna va a ser el próximo párroco de Benasque, Ángel Castillo el de La Almunia de San Juan y Fernando Zapater el de Morillo de Liena. Por lo visto, los nombramientos (en concreto el de este último, que es uno de los dos curas recién ordenados) se han decidido sin ninguna consulta, como por sorpresa. Pero es que, además, el proyectado envío de Ernesto para Castejón de Sos parece, según dice él, haber quedado en suspenso. Me ha telefoneado para solicitar que se aplace la reunión del domingo en Seira en la cual íbamos a continuar la elaboración del plan que iniciamos en Zaragoza. La aparición de Zapater en el marco geográfico y el suspense sobre el nombramiento de Ernesto parecen aconsejar, en su opinión, un aplazamiento.
Lo negativo de todo esto es la política oscura que se continúa siguiendo. Por lo que a mí respecta me pregunto el porqué de la afirmación del vicario en el sentido de hablar conmigo y con Adolfo sobre Benasque. Aunque resulta inútil preguntarse nada. Lo triste del caso es el desánimo que está cundiendo de cara a la formación del grupo. A Ernesto le he insistido por teléfono que hay que continuar, que, aunque se quedara tan sólo en la elaboración de un plan pastoral, merece la pena en estos momentos. Desde luego, pienso que no hay que arrojar la toalla tan fácilmente, si bien cada vez tengo menos ganas de partirme los cascos en la mejora de una organización tan poco gratificante como es la eclesiástica.
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He viajado hoy a Zaragoza con mi madre para visitar al oculista. Me han aumentado las dioptrías y preciso tomar medicación. He saludado a Orensanz y me ha invitado a la reunión que tendrá lugar en Huesca el viernes para exponer los resultados de la encuesta sobre los límites eclesiásticos. He decidido ir a pesar de lo complicado de mis desplazamientos. He optado por ello principalmente para no perder ninguna ocasión de introducirme en los tinglados de la sociología. No queda más solución que la de espabilarme y tirar p'alante.
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El problema de la vivienda de los del paro (Luis, Fernando y Pedro) se solucionó fácilmente por lo que respecta a la abadía. Les expuse el caso y lo comprendieron en seguida. El sábado sacaron sus cosas, aunque el domingo hablé con ellos y todavía no habían encontrado la fonda ideal, es decir, la más barata.
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El sábado vinieron los del campamento. En total nos juntamos unos 25, entre ellos algunos que no participarán en el mismo. Bernardo acudió y se integró bien. La reunión tuvo que ser más corta de lo previsto debido al horario, pero fue fecunda y, aunque no se abordó todo el temario, tocamos y analizamos lo suficiente como para tener ya definitivamente en marcha el tinglado. Pepa, la chica de Sos, también acudió y David ha escrito confirmando su participación. El domingo nos fuimos todos a comer a Laspaúles y allí nos sorprendió Domingo, el cura, al manifestarnos su intención de inaugurar próximamente una taberna en el pueblo totalmente diseñada y gestionada por él.
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El sábado subirá el obispo junto con el vicario para iniciar la Visita Pastoral. Se tratará de una ocasión que ni pintada para hablar de frente sobre mi situación. Supongo que todo será inútil.
20.6.78.- Ya pasó la Visita Pastoral. El obispo y el vicario visitaron el día 10 Ramastué en donde se celebró una misa al aire libre (con tormenta y todo) y se habló sobre el terreno del problema del templo, tras una buena comida con juerga incluida. A continuación nos desplazamos a Eresué en donde celebramos otra misa y conversamos con los vecinos. Por la noche hubo una concurrida reunión en el club de Eriste y allí todo fue hablar sobre la familia cristiana y sobre el controvertido tema del cementerio en las cercanías de Guayente. El domingo visitó Sahún y Eriste, localidades en las que celebramos misa, administró la Confirmación y los chavales recibieron la primera comunión.
Una semana más tarde reanudaron la visita celebrando el domingo misa en Sesué con administración de la Confirmación incluida y a continuación hicieron lo mismo en Villanova, en donde hubo también una primera comunión. Por la tarde, a las cuatro, subimos a Sos para celebrar de nuevo misa a la que siguió una rica merienda.
Lo más trascendental para mí fue, sin embargo, la conversación de apenas un cuarto de hora que mantuve con el obispo metidos los dos en su coche delante del bar de Villanova, con lluvia y frío en el exterior, una vez finalizada la visita a Sos. El vicario se retiró discretamente al bar para dejarnos solos. Le pregunté directamente cuáles eran sus planes sobre mí y el prelado me reconoció que no tenía ninguno. Entonces, le hice notar su compromiso de enviarme a Eriste por un año, pero él no recordaba nada de ello. Dado que no tenía ningún plan y que más bien se había pasado la Visita Pastoral ponderando con el vicario las delicias de Eriste (como invitándome a seguir allí), me decidí a plantear directamente mi posición.
Le confesé que en Eriste me había encontrado muy bien pastoralmente pero que había dos factores que me impedían continuar. Por una parte mi situación de destierro (él no la negó) que me pesaba como una losa; y, por otra parte, mi deseo de dedicarme a la sociología. Me contestó que buena parte de la culpa de la falta de organización de trabajos sociológicos a nivel regional la tenían los obispos ya que no se habían ocupado del tema. Entonces le propuse mi plan. En los 4 años que llevo de cura en la Diócesis nunca había solicitado nada para mí, pero ahora iba a ser una excepción: deseaba ir a la Residencia de los seminaristas de Barbastro en Zaragoza para ocupar la plaza que dejaba vacante Ernesto. Le dije que la iniciativa había partido de los chavales residentes (como, ciertamente, había sido) y que yo, después de analizada la propuesta, la veía como la mejor solución dado que me facilitaría tiempo para dedicarme a investigaciones sociológicas con Cáritas de Barbastro, me mantendría en contacto directo con los sociólogos de Zaragoza y me permitiría desarrollar una dedicación pastoral con los seminaristas.
El obispo se quedó sorprendido y preocupado. Veía clara esta solución. El problema para él se centraba en que ya había dado pasos en otra dirección. Por ello intentó ofrecerme otra alternativa: Barbastro, y en concreto dar clases en el Seminario, aunque continuando como cura de Eriste. La alternativa era absurda, ya que yo estoy en contra de la organización actual del Seminario y no me interesa en absoluto insertarme en él; además tenía el inconveniente de ser un destierro encubierto. Y me negué. Le respondí aclarando que no apetecía Barbastro ni un cargo de relumbrón. Que quería que se tuvieran en cuenta mis capacidades, nada más. En vista de lo cual, mi interlocutor sorteó el tema diciendo que hablaría con el Rector del Seminario, con el cual ya se había reunido para tratar el asunto, y que a la vuelta de Madrid de la reunión de la Conferencia Episcopal me llamaría.
Al obispo le dejé, pues, pensativo (como me confirmaría después el vicario) y se despidió de mí felicitándome por el buen desarrollo de la Visita Pastoral. Le dije que ello se debía a la gente, pero él afirmó que se notaba mi trabajo con ellos. Así pues, mi propuesta había llegado en un momento psicológico importante, aunque con un poco de retraso, y éste parecía ser el obstáculo principal para su cumplimiento.
Al día siguiente acudí a ver al vicario, no fuera a pensar que quería mantenerlo al margen del asunto, como llegó a suponer en el caso de Aínsa. Le pareció clara mi proposición pero volvió a insistir en el retraso con que había llegado. Declaró que era importante que los curas manifestáramos nuestros deseos acerca del lugar a donde deseáramos ser destinados. Era lo mejor para que pudiésemos ser enviados a los puestos en donde nos podríamos sentir más contentos, lo cual favorecía el trabajo pastoral. Luego me señaló que estaba claro que mi sitio no era siquiera Barbastro, ya que me caería estrecho, sino Zaragoza (¿un modo sutil de desterrarme hacia arriba?). El problema para él era en qué momento se realizaría eso. Resultaba absurda esa afirmación ya que antes me había confesado que el continuar en los pueblos de la montaña acabaría por quemarme. En vista de lo cual le subrayé la urgencia con la que había estado presentando esta petición.
El día anterior a mi conversación con el obispo vino a verme a Eriste Ernesto Durán. Me lo había anunciado y pensé que su intención era hablarme de la posibilidad de mi traslado a Zaragoza. Pero Ernesto quería hablar del grupo de curas con el fin de ampliarlo a todos los de la zona. Conversamos, pues, sobre ello, insistiéndole en la necesidad de un compromiso serio al menos por parte de los más interesados. A continuación me confió sus problemas de cabreo con las altas esferas y entonces le conté los míos y mi pretensión de ir a Zaragoza. Me habló de la reunión con el obispo y el rector del Seminario en la cual él mencionó mi nombre para ocupar el cargo, no siendo muy bien acogida la propuesta por parte de aquél (lo cual me cabreó, naturalmente). Le pareció lógico mi deseo, aunque le mostré mi interés por el grupo y mi disposición a colaborar.
El día 26 comienza la Asamblea del Clero, una Asamblea marcada por la poca implicación de los curas en su preparación y en la cual mi postura estará condicionada por la resolución de mi problema. En caso negativo, puede ser mi despedida de la Diócesis y mi malestar se hará patente. En caso positivo, espero no venderme a la diplomacia y mantener con firmeza los puntos que he elaborado en la preparación de la Asamblea.
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Estuve en Huesca en la reunión sobre los límites eclesiásticos, es decir, sobre los territorios de la provincia de Huesca que pertenecen eclesialmente al Obispado de Lérida. Antero nos presentó un informe elaborado por los canónigos de Zaragoza y la encuesta entre la población de la zona oriental. El obispo se enteró de mi asistencia y días después me preguntó acerca de mi opinión sobre la misma. Al parecer, consideraba normal que yo hubiera acudido.
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La Visita Pastoral fue eso: una visita. Al obispo lo acogieron muy bien y lo agasajaron. Él, como ya he dicho, se marchó muy contento. La gente apreció su sencillez, quedando mucho mejor de lo que yo temía. Su fallo sigue siendo, entre otros, su forma de predicar ya que sus sermones son una paliza (aunque fueron mejores de lo que yo esperaba).