Capítulo 17º: 18 AÑOS
1.12.64: Ya he atravesado la barrera que me separaba de los 18 años. Dos botellas, una de vino y otra de sidra, me ha traído mi hermana Isabel-Jesús. La restante familia me ha regalado una sensacional linterna. Entre las felicitaciones he recibido una postal enviada por las hermanas Alegre. Todavía quedan admiradoras...
Seminarista. 26.12.64: Yo todos los días voy a misa a las 9 de la mañana, y por la tarde a las seis y media voy al rosario y a comentar la misa que sigue al rosario. Ahora, la meditación, siendo franco, te diré que no ha llegado ningún día a la hora, pues se me hace costosísima y casi imposible. Pero también te digo que todos los días he pasado de la media hora y algunos días me he aproximado a la hora.
17.1.65: Hace mes y medio que no he escrito nada. Tal vez sea ésta la última vez que escribo este diario. Lo cierto es que no me atrae con la insistencia de antes.
Aunque parezca mentira, estoy haciendo Ejercicios Espirituales. Lo curioso es que los hago solo, sin director que me dé pláticas. Mejor dicho, es Cristo quien me las da directamente, sin intermediarios humanos. No es tan fácil hacer Ejercicios de esta manera, pero me es necesario. Plaza me dio permiso para quedarme durante los recreos en la habitación. Claro que también tengo que acudir a clase. La causa de que los haga es la siguiente: Plaza me confesó que yo no era el del año pasado. Estudiamos cuál fuera la causa y dedujimos lo siguiente: yo entré en el Seminario con mi vocación reciente y joven, entusiasta y decidido a todo. Me encontré con un mundo nuevo y me dediqué a explorarlo. Me dediqué a conocer a la gente y a hacer mi apostolado, ese apostolado que había comenzado en las vacaciones de 6º. Me lancé hacia los demás, pero este lanzamiento era un tanto irreflexivo y carente en gran parte de un suficiente conocimiento de Cristo y de mi vocación.
Ahora ya conozco todo lo de aquí. Mi fuerza expansiva disminuye por no tener una sólida base en la que apoyarse, y esa base es Cristo. Mi deber principal es ahora conocer a Cristo, conocerlo profundamente. Llenarme de Él para vivirle y hacerlo vivir a los demás.
Estoy haciendo 2º de filosofía (*). Para septiembre me corresponde estar en teología y no puedo entrar en ella con impulsos ciegos nacidos de mi vocación de los 16 años, sin mayor apoyo.
Mi vocación me exige más, me lleva hacia Cristo y es a Él al que tengo que conocer para entregarme mucho más profundamente. Entrega a los demás, naturalmente, pero nacida de una mayor entrega a Él.
He de coger los ideales que me impulsaron a entrar aquí y fundamentarlos en Cristo que es en quien, en definitiva, tienen que estar fundados.
_____
(*) Me pasaron directamente a 2º de Filosofía al no haber ningún alumno en 1º. Eso tuvo como consecuencia que debí prepararme y sacar 1º en los dos veranos siguientes estudiando las asignaturas por mi cuenta y con la ayuda de algún compañero como Pepe Solana.
Carlos. 12.2.65: (Escrita a mí y a Solana). En primer lugar desearía que la leyérais juntos (ya empiezo a pedir cosas raras), y en segundo que os acordéis de mí en alguna misa y en alguna comunión, cosa que aunque hasta ahora no frecuento, espero que lo haga ya siempre. Pedid mucho por mí y por mi VOLUNTAD, ahora casi nula pero que con vuestras oraciones y con mi esfuerzo aumentará (y espero que mucho).
Bien es verdad que cuando fui para S. Valero notásteis que había cambiado (todos menos yo). ¡Qué razón teníais! Yo esperaba que mi vocación me cambiaría, así, sin hacer nada, por obra y gracia del Espíritu Santo (como se suele decir). Por eso estaba frío, sin fe, sin amor. Mi vocación se durmió después de Navidad por eso, quizás murió. Yo pensaba que Dios lo haría todo, y Él me quitó su favor. Ahora pienso: si cambio, si pongo de mi parte todo lo que puedo, ¿me dará Dios de nuevo esa vocación que tanto deseo ahora? Creo que sí. Por eso os pido en primer lugar que recéis por mí y por mi vocación.
Yo pienso: nada me llama, ni mi vida, ni mi carrera, ni una chica, ni un amigo, NADA. Mi apatía es inmensa, pero ¿por qué? Muy sencillo: porque a aquello que será mi felicidad le he cerrado las puertas. Pero, como a fuerza de golpes se aprende, me parece que uno que he recibido hoy será el último en este estado inerte. Bien es verdad que mi cobardía ha sido (y es aún) inmensa, que he tenido miedo (también ahora lo tengo), y que mi voluntad y mi hombría están por los suelos. Mi libertad ha sido absoluta para lo malo, así como mi valentía para ello. ¿Por qué no emplearlas en lo bueno? Ni yo lo sé por qué no lo he hecho. Quizás el vicio, quizás la costumbre, junto con todo lo que arriba os he citado es lo que me lo ha impedido.
Ahora escribiendo esto, y cambiando mi vida desde la raiz (aunque sólo de propósito, lo haré luego de hecho) soy feliz, estoy lleno. ¿Cómo no he de estarlo después también? Así lo deseo y lo espero. Pero como todo el que empieza una obra, tengo aún más miedo que antes en no poder acabarla, así que (¡qué machacón soy!), rezad mucho y contadme como si estuviera con vosotros. Pedidle a Dios, yo también se lo pediré, que me haga borrón y cuenta nueva y que me dé fuerzas, que no me abandone nunca (aunque le vuelva otra vez la espalda) y que me ayude mucho, aun más de lo que deba de hacer. ¡No sabéis cuánto deseo que esto que os escribo, a la vez que lo pienso, sea realidad! Cuento con vosotros, y vosotros contad conmigo.
Emilio. 3.65: El otro día, en la mesa, salió a tema de conversación algo del Seminario (el que la llevaba es ex-seminarista) y nos hizo notar que debido al enfrentarse más de lleno con las verdades teológicas o cosas de ésas y verlas más cerca asaltan con frecuencia las dudas de fe. Y nos dijo que en su curso y el siguiente eran muchos los que las tenían, y los sacerdotes del Seminario o por lo menos los que les daban clases las tenían. Luego subrayó que su curso había resultado un churro: se habían salido no sé cuántos (él entre ellos). Creo que más o menos quiso decir algo así. Y a mí en seguida me vino al pensamiento que si tú o alguno de tus amigos se encontraba en esa situación. Ahora pienso que como tú aún no has llegado a Teología quizás no te ocurra, pero me gustaría saberlo. Quizás te preguntes que para qué quiero saberlo, y la verdad es que ni yo mismo lo sé a ciencia cierta.
Ya rezarás un poquito por nuestros estudios (me refiero por los de todos los del grupo).
Óscar. 11.3.65: Me he acordado mucho de tí, he recordado viejos tiempos, aquellos tiempos en que tú eras mi apoyo para mantenerme en pie, eras para mí como un consuelo en el cual me desahogaba, me aliviaba en tí pues tú me conoces bien, conoces mi carácter, impetuoso, con ansias de subir, no me conformo con lo hecho, quiero hacer más, más... Todo esto lo he pensado muchas veces. ¿Por qué cuando Luisa me dijo que no sabía si iba a ponerse monja fui corriendo en tu busca para soltar todo lo que mi corazón inflamado necesitaba dejar escapar? Y así te haría tantas y tantas preguntas. ¿Por qué? De verdad que muchas veces he cogido la pluma para escribirte, pero por desidia lo dejaba, y a no ser porque tú me has escrito seguro que no me hubiera decidido a escribirte.
Pero viendo lo que tú me dices no puedo y es verdad permitir que nuestra amistad y ayuda que es ahora cuando más lo necesitamos se vaya a rodar y perder tontamente haciendo con ello un triunfo para el demonio, que es eso lo que quiere sembrar, la separación entre los mismos cristianos. Perdona José. Es verdad, soy imbécil, no he sabido ponerme en tu lugar, no he sido comprensivo contigo, perdona los quebraderos de cabeza que te haya podido ocasionar mi actitud tan estúpida. No te penes más. Para mí tienes que volver a ser el de los tiempos de ¿Volverás a Goa? (*). Eh, Pepe, tenemos que intentarlo, porque va a resultar difícil, ya lo verás, me doy cuenta que nos hemos distanciado bastante.
Pero no nos pasemos ahora a lamentar este patinazo y busquemos las causas para procurar que no vuelva a ocurrir. Por eso desde que recibí tu carta he estado buscando los motivos. Yo he encontrado dos: 1º lo que te he dicho anteriormente, una falta de comprensión más para contigo. Pero la 2ª, que más poderosamente creo que ha influido en este "patinazo" ha sido el que he encontrado una persona que como tú me ha aguantado, escuchado, ayudado, incluso ha confiado en mí, se ha refugiado en mí y me ha dado una cosa que tú jamás me podrías dar: me ha dado su amor, como yo a ella el mío. No hará falta que te diga que esa chica es Luisa. No sabes lo mucho que ha hecho esa chica por mí. De verdad, Pepe, que me ha hecho otro, me está transformando con su humildad, resignación. Está haciendo de mí un hombre. Me lo noto porque aguanto más mi genio ante las bromas de mis compañeros. Soy más dueño de mi voluntad, me impongo sacrificios, aunque pequeños. Pero lo que más le agradezco es el que me ha inculcado de tal modo el comulgar que llevo más de un mes sin fallar un día. Creo que ahí está el fallo, el que me entregué demasiado pronto a ella, pero gracias a Dios los dos nos hemos dado cuenta y hemos sabido refrenar los impulsos del corazón para no hacernos egoístas. Nos debemos a los demás y así obraremos hasta que llegue la hora de entregarnos nuestro amor mutuamente. Pero para conseguir esto hace falta aprender a amar y la mejor manera es darnos a los demás, y así lo estamos intentando.
Perdona, Pepe, pero ahora me he dado cuenta que nos necesitamos todos ahora, por eso hemos de volver a ser nuevos aunque ya viejos camaradas.
En la próxima te hablaré algo de la poca labor apostólica que intento llevar por aquí.
Tu amigo que no te olvida en sus oraciones.
Se me olvidaba decirte que el 3 de febrero escribí a Clara. Otro patinazo que cometí. Sé que no debí hacerlo. No le ponía nada de particular, sólo que si quería mantener correspondencia como "amigos". La verdad es que guardo un grato recuerdo de esa chica y tú lo sabes.
_____
(*) Esta pregunta me la dirigía él en una representación sobre S. Francisco Javier que hicimos en Radio Barbastro. Desde entonces se convirtió, de alguna forma, en un "grito de guerra".
Marité. 17.3.65: Que seas muy requetebueno. Procura formarte muy bien. Sólo así darás mucha gloria a Dios. Al fin y al cabo esto es lo más importante.
Óscar. 29.3.65: Me parece que no acabas de conocer la sociología de las personas, que creo que ya va siendo hora, máxime para el fin que te has entregado. No creas que voy con el rollo que te he dicho antes, ni que yo sí que tengo ni nada de eso. Simplemente me veo en la obligación de decirte lo que pienso, ya me conoces, no me gusta andar con segundas, quiero serte franco.
Pero calamidad, ¿a quién se le ocurre escribir una carta tan vacía como la tuya después de la "crisis" pasada y cuando nos hemos propuesto reconstruir nuevamente nuestra amistad, no apoyada en que si hemos ido juntos desde pequeños, etc.? Eso influye, claro está, pero no es ése el apoyo de la amistad. Creo que en la anterior ya te decía que para que la verdadera amistad triunfe es necesario una confianza plena (se entiende hasta cierto punto) para contar triunfos, fracasos, etc., que uno siempre tiene y encontrar en ese amigo un apoyo, un respiro para hacer más llevadera nuestra cruz. Y yo creo que para conseguir esto no se logra escribiendo una carta de crónicas de fútbol y si tienes 10.000 libros, etc. Hay que ahondar más, tenemos que plantearnos nuestros problemas, claro está. Me alegro de que me cuentes lo del fútbol, etc., pues sabes que me gusta. Pero creo que ése no ha de ser el eje principal de una carta entre dos jóvenes que quieren ser amigos de verdad.
Te digo esto para ver si despiertas. ¡¡Ojo con interpretar mal lo que a continuación te digo, pues ten en cuenta que hace mucho que no nos tratamos!! Yo no sé hasta dónde has llegado. Yo sí te puedo decir que he avanzado algo, a costa, claro está, de llevar un apostolado con muchos fracasos y poquísimos triunfos, de poner interés en libros magníficos, en fin, de una cierta actividad. Pero tú cada vez que te veo te encuentro más apagado. Antes de entrar en el Seminario eras dinamita. Cuando ingresaste en él, los primeros meses parecía que todavía subías más, pero luego te paraste y has ido bajando de tono. Creo que has entrado en un estado de monotonía, cosa que no puedes permitir. Yo sé que tú vales mucho, por eso te doy este pequeño sermón para que espabiles. Además, conforme ha ido pasando el tiempo, sin tú darte cuenta, te has ido encerrando en un pequeño egoísmo. No es eso, tú, y perdona que no esté de acuerdo contigo en este punto. Eres el que más te tienes que dar a nosotros, a todos los compañeros, no reducirte a salir sólo con los seminaristas. Debes salir con tus amigos de siempre que ahí es donde haces falta. Porque ahora te pregunto: a Torres, Lasaosa, Moreta, Faci, etc., ¿les dices a lo sumo adiós cuando los ves? No te das cuenta, Pepe, del grandioso campo que tenemos delante de nosotros y lo cobardes que somos de no saber penetrar en él. Es mejor y más cómodo arrinconarse en nuestro egoísmo y no oir las voces de todos esos compañeros que nos llaman y que tenemos la obligación de ayudar porque son compañeros nuestros. Siempre se agradecen unas palabras que indiquen afecto, interés hacia una persona, que no un simple adiós. Así no se consigue nada. Creo que ya está bien. No tomes lo dicho como bronca ni nada de eso. Es un consejo de este amigo que tanto te debe. Piensa en lo que te he dicho y verás cómo me concederás, aunque sea poco, una "miajica" de razón. Entiende bien lo dicho, pues sé que lo que se dice salir por entero no puedes, pero una poca más de entrega, ¿verdad que sí?
Óscar. 22.4.65: Estuve en una función de cine-fórum. Antes de la proyección estuvimos cosa de una hora de convivencia, cada grupo por sí solos sobre un tema que repartieron en octavillas. Después uno dirigió la asamblea desde el escenario recibiendo las ideas que cada grupo le daba. Estuvo bien, me gustó. En la próxima te contaré cómo es el ambiente en el que me desenvuelvo los domingos. Sabes que ya el domingo seré un militante de la V.O.J. Actividad, eso es bueno.
Ya me contarás cómo va ese plan que me dijiste que teníais proyectado para cuando saliérais de paseo, y el grupo qué tal va, aunque ahora como estarás de vacaciones lo estarás pasando bomba. El grupo de aquí nos reuniremos el miércoles para preparar la nueva campaña de este nuevo trimestre.
Óscar. 21.5.65: He estado una semana enterita haciendo Ejercicios Espirituales cerrados y en completo silencio. Me han venido de perilla pues me han ayudado a cimentar mejor mi base para poder edificar sin miedo a posibles derrumbamientos que en tiempos atrás sabes que era lo clásico en mí, pero el que la sigue la consigue, y aquí me tienes cerca de cumplir el primer año en la lucha y sin un grave derrumbamiento. Baches sí, muchos, pues no soy santo, pero con la ayuda de Dios sigo militando en las filas del mejor ejército, el de Cristo Rey.
Ha sido curioso de que fuera de Ejercicios porque te digo sinceramente que fui con miedo, pues llevaba unos días otra vez con las dichosas dudas vocacionales, y fíjate he salido de ellos convencido de que no tengo vocación sacerdotal, cosa que parece ser me ha tranquilizado, no por no ser sacerdote sino porque no quiero equivocar mi rumbo. No creas que ya las pasé canutas, pero creo que jugué limpio y me porté como me debía de portar. Verás, resulta que, como yo me esperaba, a las primeras pláticas comenzaron las dudas, sí, no, no sé, soy cobarde, que si patatín... ¡Basta!, me dije al cuarto día de estar en Ejercicios y a raiz de una plática que nos hablaron de la vocación. Cuando fui a mi cuarto fui muerto de miedo, no te miento, sabía lo que se avecinaba, y ahí me tienes como hace unos años de rodillas delante de un Cristo meditando, viendo mi vida, encontrando pistas que me dieran a conocer mi camino. De verdad, Nerín, que estaba decidido a todo si hubiera sentido la llamada. Al acabar de meditar salí convencido de que no, pero no me quedé ahí, más muerto de miedo todavía fui a hablar de esto con uno de los padres que nos dirigían las pláticas. Él me preguntó todo lo preguntable con respecto a mi vida, acciones, etc. Yo le contesté a todo con sinceridad y al final me dijo: "Creo que lo que Vd. me dice no es motivo de llamada a la entrega total. Indudablemente no puedo decirle que "no" rotundamente, pero vaya Vd. tranquilo y siga estudiando, y si Dios le llama no pase pena que se lo dará a entender". Así es que ya se me quitó el pensamiento que tenía, ése de "yo soy un cobarde". ¿Cuántas veces te lo he dicho?
En fin, los Ejercicios un éxito total. Me he dado cuenta de la enorme fuerza de la oración. Por eso te ruego que te acuerdes de mí, por los problemas que tengo que no son pocos, luego te diré. A tí te escuchará pues eres el que más cerca estás. Yo, desde más abajo, también me acuerdo de tí, para que no desmayes en el hermoso ideal que te has propuesto. Cuando te sientas flojo piensa en las miles de almas que por tí conocerán a Dios, miles de almas a las que llevarás su salvación. Ánimo, Pepe, valentía ante los no pocos problemas que también te surgirán. Pero tú adelante. No termina todo con la muerte, después sigue la verdadera vida en Dios por una eternidad. ¿Es comparable con 100 años de vida de vicio? ¿No, verdad? Pues ánimo. A ver si nos juntamos también en la otra vida, ah, y allí cuando quieras te jugaré un ping-pong y seguro que empatamos todas las veces.
Hablando de problemas, esto te lo digo solamente porque reces por ellos pues necesito mucha ayuda. Por ejemplo el de Luisa: reza para que sea valiente y no me deje arrastrar por el corazón, mucho daño causaría a esa chica por cualquier equivocación. Tengo aquí a un compañero que quiere a una chica y ella a él, pero se empezaron a dejar arrastrar del corazón y ahora él me pide ayuda, consejo, pues le he hecho ver que les dominaba la pasión y de no hacer algo pasaría algo grave. Los compañeros que llevo entre manos, así como el grupo que prácticamente dirijo yo, esto es sin meterme en lo de la VOJ que luego te hablaré. Ya ves que tengo una responsabilidad que quizás no esté preparado para afrontarla. Yo hago lo que puedo, estudio, leo y sobre todo rezo. Échame una mano, Pepe, me hace falta. Y no te he puesto los trajines que llevo entre manos con el P. Escartín preparando el ambiente para el verano, aunque parece ser que no vamos a "trabajar" en los mismos campos. Yo digo uno, el obrero, y él se inclina más bien por la clase media. En fin, ya veremos lo que pasa. Hace poco me escribió una carta muy interesante, aunque hay cosas que no comprendo pero que estudiando la carta creo que llegaré a entenderlas. Hoy he tenido carta de Paco. Me recuerdas al P. Fernando con eso del "genio dominado". Sí, parece ser que ya lo sé dominar, aunque a veces lo saco. Me consuelo al pensar que no soy perfecto porque soy un hombre.
Sobre lo del Amparo, etc. (*), profundidad, que no se quede en llevar tabaco, alegría y... nada más. Hay que llevar a Cristo y hacer que no muera ninguno que no desee morir sin haber recibido la comunión. Espero que será ése el ideal de esas visitas, ¿eh, Nerín?
¿Qué es la VOJ? Sencillamente es una rama de las Congregaciones Marianas. Su casa es el "Hogar del trabajo" y de allí salen tres ramas para distintas actividades según el estado. Estas tres ramas son la VOJ (Vanguardia Obrera Juvenil masculina), la VOF (Vanguardia Obrera Femenina) y la VOS (Vanguardia Obrera Social, o sea, los casados). La actividad es por las mañanas. Por las tardes es para divertirse como Dios manda.
Existen 3 grados: el de aspirante, vanguardista congregante y militante congregante. El aspirante es aquél que va por primera vez para conocer el centro. Si le va, al mes pasa a formar parte de un círculo, es decir, a comprometerse cada domingo. Los del grupo o círculo no suelen pasar de 8 ó 9. Bien, pues yo hice mi período de aspirante, en dos semanas, ya que hablé con un chaval que es ya del tercer grado y le dije que quería empezar. Como resultó que no era yo sólo, estaba Santos y dos más de mi colegio, con 3 que ya son militantes congregantes formamos un círculo nuevo. En el círculo hay un señor que es el responsable de que la cosa vaya bien, prepara las reuniones, etc. En el mío me cogieron a mí (tenía poco que ahí tengo la propina), pero cogí el cargo con gusto pues me gusta trabajar. Bueno, y al entrar a formar parte de un círculo pasas a ser un vanguardista congregante. Cada año, no recuerdo sobre qué fecha, se celebra una fiesta en el Hogar para imponer las insignias de militantes congregantes a los vanguardistas que por su trabajo lo han merecido. Para ganar la insignia hay que llevar un mínimo de un año como vanguardista.
Mi círculo funciona. Durante la semana se trabaja en el ambiente en que uno vive dando la cara con valentía. El domingo en el Hogar asistimos a la misa a las 10 que se celebra allí. Después desayunamos en el bar que hay allí. A las 11'30 suele haber todos los domingos una conferencia, retiro, etc., que dura hasta la una. Las conferencias son de tipos varios, pero siempre de temas que interesan al obrero. A la una tenemos la reunión que viene a durar una hora o poco más. El plan de reunión es: primero se invoca con una breve oración al Espíritu Santo; a continuación nos sentamos y hacemos rápidamente lo que se llama revisión de vida: cada uno expone el trabajo que ha realizado durante la semana, allí entre todos se estudia un problema, el que más urja, se dan consejos, opiniones para fortalecer al que más lo necesite, se ponen luego los compromisos para la próxima semana; y se pasa a estudiar un problema cualquiera, por ejemplo hace dos reuniones estamos estudiando el de la "responsabilidad de la juventud". Como ves, estas reuniones tienen como fin principal afianzarse y coger ánimo para no dejarse influir por el ambiente ya que la verdadera actividad está en nuestro trabajo, estudio, en fin en nuestra vida ejemplar. Por las tardes el Hogar tiene los llamados grupos de diversión. Consisten en un grupo de 6 ó 7 chicos de diversos círculos y 6 ó 7 chicas (de la VOF). En estos grupos existen también los jefes o responsables que son un chico y una chica. Éstos son los que nos vigilan los posibles fallos que alguno pudiera tener. Estos grupos van por separado a diversos sitios, cine, teatro, campo, etc.
_____
(*) Se refiere a la Casa Amparo de Barbastro, asilo de ancianos regido por las de S. Vicente de Paúl.
