3º DE TEOLOGÍA


"Ara que tinc vint anys,

ara que encara tinc força,

que no tinc l'anima morta

i em sento bullir la sang"


"Ahora que tengo veinte años,

ahora que todavía tengo fuerza,

que no tengo el alma muerta

y siento que me hierve la sangre"

(Joan Manuel Serrat)


Capítulo 23º: SOLEDADES Y PROYECTOS


24.10.67: Tengo 20 años y estudio 3º de teología. Realmente este curso es diferente. Falta algo, por lo menos a mí. Y no cabe la menor duda de que hay que achacarlo a los que se han marchado. Tal vez, sobre todo, a Manolo. Y también a Vidaller, a Durán, a Solana. En estos momentos me doy bastante cuenta de lo que significa un amigo de verdad con el que uno se compenetre.

Me siento solo, la verdad. No puede saciarme mi amistad con un Javier o un Ariño. No estamos compenetrados. El ser amigos es otra cosa. Tal vez con el que mejor me entiendo es con Lasaosa.

La amistad es algo llano, es un darse de una manera natural, sin necesidad de pedir permiso; con la confianza sensacional de poder "usar" del otro cuando se quiere y viceversa. Con la sensación de estar a gusto, aunque nos estemos aburriendo. Eso es la amistad y eso es lo que me falta por el momento, y tengo que suplirlo por medio de cartas.

A mí no me gusta estar solo, pese a lo que me dijo una vez Ariño y que no se me olvida. Lo que no aguanto es un ambiente mezquino. Y esto es sencillamente lo que encuentro en el "club" de los de Barbastro en Zaragoza. Se han marchado personas, con sus defectos, pero con su innegable "garra". Y, haciendo excepción de Enrique, los restantes están, o por lo menos yo los veo ahora, en un momento bajo.

Creo que hay que tomar las cosas con seriedad, con ganas y con un cierto optimismo, aunque la vida no nos dé para alimentarlo. Estamos ya en 3º, en 4º de teología, y si no espabilamos vamos a resultar unos curas que demos asco.

Voy conociendo a los de Huesca que han venido este año. Labor ingrata ésta de tantear el asunto; pero, por otra parte, ineludible, necesaria, si queremos caminar juntos, acercarnos a nuestra meta de pastores y ayudarnos unos a otros.

Mi situación es incómoda ya que al "apartarme" de los de Barbastro y no estar asentado con los de Huesca, ni, por descontado, con los de Zaragoza, me hallo en un medio aislado.

No es equivocación el que haya nombrado a Ariño como residente en el Seminario un año más. Escribí en tiempos que había decidido irse. Y era verdad. Pero luego cambió de idea. Vino a los Ejercicios de Aguarón. Hablé con él para las fiestas de Barbastro y me confesó su indecisión. Le aconsejé que fuera a los Ejercicios para ver si le ayudaban, vino, se quedó y hasta ahora. Pero no le veo un cambio que justifique el que se haya quedado.

He hablado mucho de amistad. Pero ¿yo me entrego también llanamente? ¿No será que yo me creo mi mundo aparte desde el que selecciono cuidadosamente a los que van a tener el "privilegio" de entrar en mi torre de marfil?

Tuvimos las clásicas elecciones de curso. Salió Juan Francisco López Ruiz. Los de Huesca fueron invitados a que nombraran su delegado y fue elegido Gabarre alias "el bala". Obtuve 3 votos frente a los 5 de López y Lahoz que tuvieron que desempatar.

Me ha nombrado el prefecto maestro de ceremonias y me han puesto en una habitación cerca de la capilla. Yo creo que es para evitar que deje un solo día de ir a misa. Hasta el momento no he encajado todavía en ese cargo, ésa es la verdad.

Sigo bajando a la Química, pero no con Javier, que va a Montañana, sino con Sin.


[Teníamos nuevo rector, Antonio Castro, y durante este curso nuestros profesores fueron los siguientes: Francisco López Melús, Raúl Gabás, Alfonso Ortiz, Francisco Martínez, Vicente Ruiz Albesa, Jesús Portolés y Tomás Domingo. También hubo cambio de jefe de estudios: Javier Calvo sustituyó a Alfredo Fierro que se fue a Madrid.

El horario de los días lectivos empezaba levantándonos a las siete menos cuarto; media hora más tarde eran los laudes, la misa y la meditación; desayunábamos a las ocho y media; un cuarto de hora después teníamos arreglo de habitación; a las nueve empezaban las clases que duraban cincuenta minutos; a las once menos diez recreo; a las once y media se reanudaban las clases hasta la una y veinte en que teníamos recreo seguido diez minutos después por la visita al Santísimo, la comida y de nuevo recreo. Por la tarde, a las tres y cuarto, estudio; a las cinco recreo; a las seis menos cuarto la merienda; a las seis estudio hasta las ocho y media en que había lectura espiritual seguida del rosario; a las nueve y cuarto cenábamos. El horario de la tarde, sin embargo, era muy flexible ya que en bastantes ocasiones nos íbamos a la ciudad por diversos motivos.

Los días festivos nos levantábamos a las siete; media hora más tarde teníamos meditación y misa; desayunábamos a las nueve y teníamos recreo hasta las diez y media en que tocaba estudio de hora y media; tras un recreo de media hora, teníamos visita al Santísimo a las doce y media; comíamos a la una y media. Por la tarde merendábamos a las cinco y media; a las seis teníamos vísperas; a las seis y media estudio; cenábamos a las nueve y cuarto. Pero, en realidad, muchos festivos los pasábamos fuera del Seminario.]


30.10.67: Carta de Manolo. Estupenda. Se la he dejado leer a los otros. Está en un gran momento y muy contento con los resultados del convictorio que han tenido con los otros 6 de Huesca que pasan un año de "presacerdocio". Hemos discutido un rato. Estábamos contentos con la noticia. Alguno, como siempre, sacando pegas a la cuestión. Realmente tiene detrás una sarta de incomprensiones por parte de los superiores. Le comprendo pero no me convence. Estoy seguro de que sufre, pero tampoco sabe ciertamente a dónde va. A pesar de la profundidad de sus observaciones, no deja de tener cosas de crío. Es lástima. Deseo ayudarle pero a veces le mandaría con viento fresco.

Les he dicho mi opinión sobre el cerrojismo de los de Barbastro. Igualmente sobre la necesidad de ocho o más horas de trabajo. No lo he hecho, ciertamente, en plan de sermón. Deseo que rindamos al máximo. Creo que es la mejor manera de crear buen ambiente.


14.11.67: Acabamos de tener la recepción del curso a los de Jaca. Sí, también éstos han venido al Seminario de Zaragoza. En Pamplona, en donde estaban, corrían malos vientos, se cerró el Seminario, y los de Jaca tuvieron que venir aquí el día 3 de este mes. En total son 15, de los cuales 8 se incorporan a nuestro curso. Claro que esto de incorporarse es un tópico en este caso ya que, aparte de que no vienen con nosotros a ninguna clase y de que viven también aparte de los de 3º en el segundo piso, no he visto todavía el menor indicio de relaciones normales entre ellos y nosotros.

"Normales relaciones". ¿Qué es eso? Lo cierto es que en nuestro curso la separación entre las 4 comunidades (Zaragoza, Huesca, Barbastro y Jaca) es un hecho. Yo pensaba que la igualdad de fuerzas de este año, contrariamente a lo que había el año pasado, serviría para acercarnos más unos a otros y abrirnos un poco más. ¡Quiá! La cosa va de mal en peor. Los de Barbastro han formado un "ghetto" cerradísimo en la habitación de Ariño. Digo que "han" ya que yo me he excluido voluntariamente. No me gusta cualquier situación de hermetismo. A todas horas están mis compatriotas encerrados en esa habitación, ya sea jugando a las cartas, ya pegándose, ya charlando. Yo eso no lo aguanto. Aunque me quede solo y me aburra soberanamente en algunos momentos.

¿Por qué esa encerrona?, ¿qué pasa ahí?, ¿por qué nos encerramos en un grupo y no tratamos de ser más universales? Es posible que se lo pasen bomba, que aumente considerablemente su amistad entre ellos, que vayan a lo fácil. Muy bien, pero no lo acepto.

¿Y los demás? Pues los de Zaragoza como siempre: el grupo de 6 por una parte y los otros 3 haciendo lo que pueden. Los de Jaca, allá sabrán lo que se hacen por sus dominios. Y los de Huesca, también.

En resumen: el curso es un mito. Bueno, era fácil que fuera así porque, en definitiva, 31 tíos no tienen por qué formar un grupo compacto y bien avenido. La lástima es que sea también un mito la relación entre los del curso. No consiste en andar siempre entremezclados, pero de ahí a lo que está pasando...

Me dan envidia, lo reconozco, los de otros cursos que andan metidos en grupos de revisión de vida y trabajo en equipo. Creo que en un sitio como éste, de elevada cantidad de gente, es preciso formar un pequeño grupo para salir de la masa. Pero un grupo serio, ilusionado y abierto. Un grupo en el que la gente se comprometa en serio.

Pero con los de Barbastro no parece viable por el momento. Tenemos una tradición al parecer "penosa" en este campo. Creo que sería interesante estudiar por qué "fracasamos" en Barbastro. Saldrían muchas cosas que nos ayudarían a ver un poco más claro y sin tanto simplismo.

El grupo en que a mí me gustaría estar metido debería estar compuesto de individuos dispuestos a avanzar, a tomar en serio las cosas. Y las actividades podrían incluir un amplio campo: revisión de vida, trabajo intelectual en equipo, ampliación de este trabajo al campo cultural (cine, teatro, literatura, política, música, etc.), vida espiritual (individual y común), pastoral, etc. Considero interesante el trabajo en equipo. A pesar de la experiencia del grupo, desearía volver pero en serio. Pero, lo veo tan lejos...

Bien va mi relación con los que han abandonado el Seminario. Con Vidaller y Durán me veo todos los domingos. Charlamos, vamos al cine, al bar, etc. A Solana todavía no le he dado el pésame por la muerte de su padre. Mi relación con éstos es otra cosa, más natural, más abierta.

Igualmente va bien mi carteo con los amigos. Siempre he procurado llevar bien este asunto. Es muy interesante y ayuda mucho. Me escribo con Manolo, Mozás, Paco, Teófilo, etc. Uno de mis máximos placeres es leer la carta de un amigo.

En el barrio de La Química estoy de responsable de uno de los dos grupos de catequesis que hemos formado. Igualmente estoy al cargo del equipo de moniciones de las misas.

Como maestro de ceremonias llevo una vida bastante atareada. Constantemente en reuniones y revisión de la liturgia. No obstante, no me importa sino que lo prefiero.


16.11.67: Hablé con Ariño y me dijo que se habían pasado toda la tarde charlando sobre la situación del Seminario. A base de esto, él y yo tuvimos una interesante conversación. Que si la gente estaba apática tras la "inutilidad" de los esfuerzos del año pasado; que si lo mejor en este caso era dejar hacer dejar pasar; que si no valía la pena ser mártir, etc. Todo esto lo habían hablado y discutido. Y todo esto pasado por el filtro de Ariño, de por sí pesimista, era lo que éste me presentó. Yo le dije muchas cosas, insistiendo sobre todo en la exigencia de uno mismo y en la necesidad de sernos fieles a nosotros mismos no claudicando.

Estuve en el piso de Solana. No le había visto todavía desde la muerte de su padre. Vino también Durán por allí. También ellos insistieron en la responsabilidad personal dentro de un trabajo en equipo.

Manolo comió con nosotros y nos amplió algo más sus noticias de la carta. Volverá la semana que viene. También nos visitaron D. Lino y Lanao. Importante fue la reunión que tuvimos con ellos. Por fin se inició un diálogo interesante. No dudo en declarar esta reunión como la más importante que hayamos tenido desde que estamos en Zaragoza. Por fin se sacaron trapos sucios que apestaban por haberlos tenido encerrados.

D. Lino, en mi opinión, desplegó ayer todas las artes de su diplomacia. Y fue necesario porque le sirvió de paraguas ante la tormenta que se le vino encima sin pensarlo. Pero, eso sí, la tormenta fue serena, comedida, sin tensiones, sin esa tirantez que presidió la reunión pre-vacaciones. Se le habló claro. Se le dijeron los fallos que habíamos observado en ellos como superiores nuestros. Y esto no fue cosa de uno o dos sino que hablamos todos. Por su parte, él también trató de hacernos ver nuestros fallos.

La reunión me pareció estupenda. No obstante, D. Lino no es llano, no acomete las cosas de frente sino que les da un rodeo y trata de salvar el tipo. Esto fue lo que no me convenció. Pero, a pesar de esto, ayer no pudo evitar hacer frente a nuestros dardos y, en mi opinión, salió airoso del trance.

Por lo pronto, esta reunión ha sembrado en nosotros una inquietud en estos momentos en que más claramente parecía detectarse la apatía. Y eso, de por sí, es un éxito. D. Lino quedó en venir dentro de semana y media. Entre tanto debemos prepararle un informe sobre nuestra situación aquí y los cambios que creemos convenientes. Entre éstos se encuentra la estancia con nosotros de un sacerdote de Barbastro que sea nuestro monitor vital, el envío de libros de la biblioteca del Seminario de Barbastro, etc.

Parece abierto el diálogo y no podemos rechazar esta puerta que se nos abre. Los resultados ya los iremos viendo.


REUNIÓN CON TÍO LINO (mis propuestas)

1. DISCIPLINA:

- Necesaria. Necesidad de aceptar una disciplina y verla como un medio, no como una carga.

No admito al superior vigilante. Prefiero la unión de prefecto y padre espiritual.

La convivencia de 100, como masa, me parece un error. El estar juntos todo el día los 100 favorece la masificación.

- La convivencia de 100, distribuidos en grupos cerrados, la considero absurda. En grupos abiertos la considero más viable, pero no sé si lograría superar la masificación.

En este punto de convivencia mejor la vida en un piso. No obstante, en este problema tiene parte importante la ocupación y el trabajo en equipo.

En el caso de vivir en piso considero necesario contactos frecuentes con los de otras Diócesis.

- La confianza con el prefecto no se logra. Le culpo a él.

- El horario de este Seminario no es tan rígido. Las clases de la mañana tienen que sujetarse a un horario rígido. La tarde está libre hasta las nueve menos cuarto. Los horarios de comidas tienen que fijarse ya que las monjas no sólo tienen esa ocupación.

La misa la preferiría en la cuarta clase, pero no por la tarde ya que supondría quitarnos estudio.

El cumplimiento de este horario creo que puede favorecer al individuo. No obstante, puede ocurrir que perjudique a algunos la realización de prácticas pastorales o la asistencia a focos culturales.

Es cierto que cuando salgamos del Seminario la vida nos impondrá un horario mucho más elástico. Pero eso no quiere decir que entonces aprovecharemos mejor el tiempo.

En estos momentos de formación creo imprescindible un buen horario que lleve consigo una buena distribución del tiempo.

- Ir a vivir a un piso en lugar de estar en el Seminario. Creo que es una situación mejor que la actual y por eso opino que cuanto antes se logre mejor. Pese a todo, creo que no hemos explotado lo suficiente los beneficios que se pueden obtener viviendo en un Seminario como éste y pienso que la mejor preparación para ir al piso es aprovechar lo mejor que se pueda nuestra vida aquí. Podemos formarnos la imagen de un piso ideal, evadirnos de la realidad de aquí pensando que es imposible de soportar y que no vale la pena hacer nada, y llegar al piso y vivir completamente despistados y sin espíritu de trabajo. O, por otra parte, suceder que no podamos ir a un piso y tengamos que volver aquí, y entonces hundírsenos el Seminario encima.

- Cura que nos acompañe. Siento no ver entre los de la Diócesis a ninguno ideal para este cargo. De inclinarme por alguno lo haría por Mairal o por Garanto. Preferiría que fuera uno de la Diócesis, pero si no hubiera ninguno que encajara me inclinaría por uno de fuera. Ahora bien, éste debería ir conociendo la realidad de nuestra Diócesis.

- Salidas del Seminario. No me convence el actual régimen y vigilancia. Concedería plena libertad de salir e ir a donde se quisiera a cambio de una revisión totalmente amistosa y comprensiva con un buen superior encargado de nuestra formación. Revisión individual o colectiva, pero siempre dentro de un plano de sinceridad.


2. VIDA INTELECTUAL

- Discreción con respecto a dejar los libros de la biblioteca de Barbastro a los de otras Diócesis.

- Libros a traer. Sobre la Trinidad, S. Pablo, Moral, Catequesis, Liturgia (Adviento y misa), etc.

- Profesores. Gabás es el que más me gusta. Por nuestra parte creo que deberíamos trabajar más, aprovechando mejor los estudios y fomentando el estudio en equipo, no siempre pero sí en algunos ratos.

Además soy de la opinión de que debemos elevar nuestro ambiente cultural: leyendo periódicos y revistas, cine, teatro, literatura, música, política, vida de la Iglesia, etc. Y todo esto sacarlo a relucir realizando una especie de forum sobre todos y cada uno de los temas.


3. ESPIRITUALIDAD

Creo que el individuo que se prepara para ser sacerdote debe tener una espiritualidad, una vida de toda su persona relacionada con Dios. Ya puede rezar salmos, asistir a misas y chapurrear rosarios, que si no intenta unirse a Dios de nada le valen.

Lo importante es eso: intentar unirse a Dios. Si se hace esto con sinceridad, ya no resultan tan absurdas las prácticas religiosas o litúrgicas sino que se intenta profundizar en ellas para comprenderlas y asimilarlas un poco mejor.

El realizar actos litúrgicos en común lo considero lógico dentro de una comunidad que tiene vida, que se siente unida y que desea alabar y unirse a Dios.

La dirección espiritual no me convence de la manera en que está. El director espiritual debe ser el formador en plan de amigo.

Por otra parte, si no rendimos durante el día es falsa nuestra espiritualidad.

Es interesante, además, la oración en común hecha por un grupo reducido, oración con fórmulas hechas o espontánea.

Debe estar unida completamente nuestra vida "espiritual" y el resto de nuestra vida.

Creo que nuestra vida de relación con Dios supone un esfuerzo que nosotros no realizamos.

- Las prácticas de piedad. El rosario, mandado por el Obispo, lo considero muy piadoso para Sto. Domingo y los de su época. Para nosotros lo encuentro machacón, soso y horriblemente aburrido. Creo que no favorece en absoluto, por lo menos en mi caso, el amor a la Virgen. Considero absurdo que el Obispo lo haya impuesto como obligación diaria.

La meditación creo que la debe hacer uno cuando mejor le convenga, pero, desde luego, intentar hacerla dándole vida.

El caso de la misa es especial. Creo que uno ha de intentar profundizar en ella evitando asistir como ente pasivo. En nuestro caso me atrevo a decir que la asistencia a ella tiene que ser diaria porque nos es necesaria una unión muy fuerte con el Señor.

La oración de la tarde la considero muy interesante siempre que nosotros participemos activamente en ella y sea apropiada.

A lo que me opongo es a la obligatoriedad diaria que nos imponen los de arriba de asistir a estos actos. Creo que el individuo ha de tener libertad para asistir o no, de manera que esa libertad le sirva no para librarse de ellos sino para ponerse a prueba y esforzarse en tratar de vivir y penetrar esas prácticas y lograr asistir a ellas consciente, libre y diariamente.

Los superiores, en este punto, opino que deberían seguir el mismo camino que he apuntado en la cuestión de las salidas.


4. ÓRDENES

Las órdenes son un problema individual y común. Individual porque es respuesta personal a Dios con características determinadas de formación, madurez o decisión del individuo. Común porque todos nos sentimos abocados más tarde o más temprano a este punto y hemos de conocer la mente del Obispo y las posibilidades que nos ofrece ya en la Diócesis o fuera de ella.

En cuanto a la interrupción de estudios considero absurdo que el Obispo se oponga tajantemente a ella sin estudiar más a fondo el caso del individuo que la pide.

Como también considero absurda la postura del individuo que deja pasar los años esperando alcanzar la madurez cuando termine la carrera. Pienso que todos debemos tratar de alcanzar la madurez en el sitio donde estemos y hacerlo con seriedad; ahora bien, si después de puestos todos los medios se ve que es imposible alcanzarlas con los medios que te ofrece una casa de formación, ya sea Seminario o piso, creo que entonces lo más lógico es cambiar de aires e interrumpir.

Por otra parte, y puesto que por el momento en el post-seminario parecen ofrecernos la vía del convictorio, creo que es absurdo que lo rechacemos de plano sin estudiar a fondo tanto el convictorio en sí como la experiencia de los que actualmente forman parte de él.


5. TEMA ECONÓMICO

Considero interesante conocer la marcha de la economía de la Diócesis. Igualmente, claro está, la del Seminario, con todas las repercusiones que ello tiene en nuestra economía: si debemos pagar o no, si debemos estar en igualdad de condiciones con los de Zaragoza, etc.


6. SUGERENCIAS

Creo que deberíamos tener una relación con la Diócesis. Conocer sus problemas, realizaciones, reuniones del presbiterio, vida de los del convictorio, marcha del Seminario, etc.

Deberíamos tener presente la realidad de los de Huesca. Tal vez pronto formemos parte de una misma Diócesis. Es muy probable que el Obispo cuando venga quiera vernos a todos juntos a la vez.

Creo que, en principio, podemos aceptar a D. Lino como interlocutor. Pero si llega a ser un estorbo hay que dejarle de lado.


16.11.67: Ayer vino el Obispo. Hablamos con él sobre nuestros planes. Le presentamos el Informe para que lo estudiara. Personalmente me convenció su postura y la encontré muy abierta. Pienso que con un poco de diplomacia sana por nuestra parte pueden mejorar bastante las cosas.