4º DE TEOLOGÍA: ÚLTIMO CURSO


"Cuántas noches vagando

por mil caminos sin fin"

(Salomé, canción ganadora del Festival de Eurovisión)


Capítulo 26º: PUNTO FINAL


26.9.68: Tres meses después nos hallamos en el Monasterio de Veruela en plenos Ejercicios Espirituales. Los comenzamos ayer por la noche y hoy ha sido prácticamente el primer día. Estamos los de Huesca y Barbastro, además de los de 1º de Zaragoza. Por lo visto, a continuación vamos a tener unos días de conferencias hasta el 11 de octubre. El curso empieza el 14.

A Oviedo fuimos el 15 de julio y terminamos hacia el 10 de agosto. Nos aceptaron los trabajos y lo pasamos bien, como el año pasado, e hicimos nuevas amistades. De Oviedo nos volvimos en auto-stop por Santander, Bilbao y San Sebastián, para luego bajar por Pamplona, Zaragoza, Huesca y Barbastro.

A los pocos días de llegar a ésta apareció Michel y su familia y me llevaron a Francia, a Agen, en donde pasé una estupenda semana con ellos, viviendo, además, por televisión la entrada de los tanques soviéticos en Praga.

En cuanto al resto, Mozás, Castillo, Bernad y Zunzarren se ordenaron de curas el domingo 22 en Barbastro, juntamente con Manolo que recibió dos órdenes menores. Fue interesante, no cabe duda. Ariño decidió por fin no volver. Actualmente está en Manlleu (Barcelona) dando clases y estudiando Magisterio. Siento indudablemente separarme de él, pero era algo que se iba haciendo inevitable. También Bas ha decidido no volver.

Enrique hará Filosofía este año en Zaragoza y Pedro Sin estará en Derecho. También Manolo estudiará Filosofía en Zaragoza durante este curso.

En resumen, sólo somos 5 seminaristas de Barbastro: Ricou, Javier, Cazcarra, Salinas y yo. El único de 1º que iba a venir, Perruc, decidió al final no hacerlo. Tal vez le asustó el panorama.

En Barbastro el cambio más notable ha sido el de rector del Seminario. Ahora lo es Plaza, mientras que Lino se queda de capellán de monjas tras haber rechazado el puesto de párroco de San Francisco.


28.9.68: No me sale nada. Tengo que meditar sobre el pecado y estoy completamente árido. No obstante hay algunas ideas que me rondan por la cabeza, aunque no tengan nada que ver con el tema a meditar en este día de ejercicios en Veruela. La mejor es la de que hemos de ser hombres de Dios y no profesionales de la religión.


18.10.68: Nuevo curso y nuevos delegados. Han sido elegidos Franch y Guillén que han obtenido igual puntuación. Tras la primera vuelta en que los máximos han obtenido 6 votos, se ha pasado a la segunda sobre los nombres de los dos citados además de Ricou y yo. Era en la pizarra un enfrentamiento Zaragoza-Barbastro. Un éxito indudable para nosotros ya que siendo de la minoría (4) éramos 2 en la final igualados con la mayoría (13). Ninguno de Huesca (9) ni de Jaca (4). Pero en la final las cosas se han inclinado por los dos ya citados, aunque por mínimas diferencias. Significativo: los delegados de todos los cursos son de Zaragoza. ¿Preparado? Me inclino a pensar que no.

Pienso que se observan síntomas de división, al menos en mi curso, de los individuos en dos grupos: Zaragoza y "extranjeros" (por llamarnos de alguna manera). Por eso es más de lamentar que los primeros hayan copado los dos puestos de delegados.

Novedades: Benito, Val y Mosteo se han reincorporado a nosotros. Por cuestión de plan de estudios vendrán todos ellos a nuestras clases, es decir, pertenecerán a 4º. Pero ni Sierra ni Alós han obtenido autorización del Arzobispo para volver.

Asistimos al cante de misa de Zunzarren en Aldaba (Navarra). Nos pegamos dos días por Pamplona. A la vuelta aún llegamos a las fiestas de Vera (a 1 Km de Veruela). Esto animó, unido a las tres juergas nocturnas que realizamos.


19.2.69: Me choca lo mucho que escribí en el diario el curso pasado y lo poco en el actual. Creo descubrir la causa. El curso pasado resultó difícil para mí. Me separé de los de Barbastro y me mantuve firme a pesar de no existir suficientes asideros en que agarrarme. Pasé largos ratos en mi habitación y mi cabeza tuvo tiempo de darle vueltas a muchas cosas. Fue un año en constante retiro. Lógico fue que, de resultas de ello, me diera por escribir, contar mis impresiones y hasta convertirme en poeta, redactando, además, bastantes artículos.

Este año es diferente. Estoy cosechando los frutos del año pasado. Tengo ya un sitio definido y amigos tan bien más definidos. Llevo un trabajo pastoral los fines de semana en Azaila, Vinaceite y Almochuel con el cura Alfonso Milián (*), trabajo del que estoy muy contento. Llevo igualmente un trabajo llamémosle artístico aquí en el Seminario, montando cosas de teatro con Edilio Mosteo y José Manuel Pérez, entre otras un retablo de Navidad a base de textos medievales y el 14 de marzo, a las siete de la tarde, presentaremos en el teatro Argensola otro retablo "de la muy gloriosa Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Redemptor Jesucristo", con participación femenina incluida (**). Y además hago 4º y último curso de teología que me está dando una cierta serenidad interesante.

No me es problema en absoluto mi relación con los de aquí. Sigue siéndolo, sin embargo, mi trato con los de Barbastro. Sigo aparte. No es problema de primer orden como lo fue el año pasado, pero es algo que sigue desajustado. No pertenezco al "club" a pesar de ciertos pasos que ellos han dado últimamente para acercarse, en particular Ricou. De todas maneras estoy dispuesto a hacer un esfuerzo para no aumentar la separación y, al mismo tiempo, lograr un acercamiento mayor.

El año que viene estudiaré seguramente teología. Pero en concreto no hay nada.

Pedro Escartín viene a Zaragoza para hacerse cargo de los aspirantes de Acción Católica.

Y yo estoy preparando mi participación en la II Semana Cultural de Barbastro y, tal vez, en la VI Fiesta de la Poesía de Huesca.

_____

(*) Unos treinta años después sería Obispo Auxiliar de Zaragoza y actualmente Obispo de Barbastro-Monzón.

(**) El retablo navideño, tras una presentación, comenzaba con la profecía de Isaías (en off), seguida de la representación del Nacimiento, gozos, Auto de los Reyes magos, de nuevo gozos, Auto de la huída a Egipto y villancico final.

El retablo de Semana Santa estaba compuesto por fragmentos de la Égloga para la noche de "Carnestolendas" y de la Égloga en recuesta de unos amores (ambas de Juan del Encina), por fragmentos de Farsas Pastoriles (Lucas Fernández), las Cortes de la muerte (M. de Carvajal y Luis H. de Toledo), coplas (Juan de Mena), coplas a la muerte de su padre (Jorge Manrique) y de los conceptos espirituales (Ledesma), a los que completaba el Auto de la Pasión (Lucas Fernández) y un fragmento del Tractado de la Doctrina (Pedro de Veragüe). El primer cuadro se desarrollaba en una taberna repleta de gente en donde hay canciones, riñas y muerte; el segundo cuadro se centraba en el Auto de la Pasión; y el tercero era la apoteosis con el credo y el santo.

Para el primer ensayo, Edilio y yo convocamos a los siguientes actores: Santiago Satorra, Adolfo Sanagustín, Antonio Puyol, José Luis Ansó, Carlos Pueyo, Sergio Moreu, Gregorio Ceña, Antonio Acín, José Luis Ardid, Álvaro Lacasta, Jesús Gamboa, Antonio Calvo, José Ramón Artal, Álvaro Franch, Carlos Albert, Jesús Salinas, Javier Mur, Antonio Cazcarra, Julián Lafuente, Santiago Vinué y José Manuel Pérez.

Como anécdota divertida recuerdo que nos dejaron una gran cruz en el Teatro Fleta y tuvimos que llevarla a cuestas a las doce del mediodía cruzando la Independencia hasta el Teatro Argensola. Como premio por haber hecho la representación, fuimos invitados una mañana al Fleta para ver "Las sandalias del pescador" en première y recuerdo que nos dejaron incluso fumar en la sala de butacas.

* * *

BARBASTRO, IDA Y VUELTA


Recupero, a continuación, el relato que envié a la II Semana Cultural de Barbastro y que no fue premiado. Refleja una visita que hice con Edilio Mosteo. Lo hago no por su valor literario sino como reportaje de mi ciudad natal en aquel invierno de comienzos de 1969:


Creo que no oía bien. Esa impresión nos dio. Cuando le preguntaste si había estado en tu pueblo, él, por toda respuesta, aumentó el volumen de la radio y nos atizamos 20 Km. escuchando seriales a toda potencia. De nada sirvió mi cara de víctima ni tus alusiones a los ruidos que hacen cada vez más imposible la vida diaria.

El segundo también fue de novela. Tú ibas delante, con su escopeta; yo sostenía la guitarra, mientras el clavel delantero ponía su nota de poesía. Estaba templando sus gracias bajo los acordes del humo del tabaco que nuestro anfitrión generosamente le prodigaba.

En Lascellas la tarde se cubrió de calima. La carretera contaba nuestras pisadas. Los minutos pasaban deprisa, pese a los esfuerzos de nuestros pulgares tendidos al viento intentando detenerlos.

Por fin, Barbastro. Te lo dije: "Tras la curva aparecerá de golpe". Y ahí estaba. El Pueyo nos lo avisó. Tú respondiste, no recuerdo bien el qué, y nos sumergimos hasta pisar fondo en el Coso.

Éramos como dos niños con su juguete nuevo. Lo habíamos conseguido. El paseo estaba triste. En las noches de invierno está triste. En verano es diferente. Hay críos que juegan y se revuelcan por el suelo. Los viejos mascan sus historias al sol de los bancos liando sus "ideales". Entonces hay mozas que pasean sus gracias y la gente descansa para mirarlas, sentándose a ambos lados del paseo. Los plátanos lucen sus mejores prendas y sus hojas coquetean con los rayos de sol que se filtran a través. En las fiestas se cuelga pendientes multicolores, sintiéndose gitana en romería. Dan ganas de entrar por soleares. Pero esto es Aragón, no lo olvides. Por algo tenemos rondalla jotera.

Coches, muchos coches. Te pudiste dar cuenta. Siempre pasa igual. Al final viene el atasco. Es costumbre. Dicen que lo arreglarán. No, tirando los porches no. Son un gran paraguas en tarde de lluvia. Es cosa de no sé quién y de una variante. Sí, eso, de una variante. Las cosas variarán. Eso dicen.

Nos recibió muy amable, ¿te acuerdas? La Casa lo merecía. Es la de los Argensola. Sólo queda de auténtica la fachada. Pero es su casa. Y la nuestra: es la de la Cultura. Ya viste los críos que había leyendo. Había muchos servicios. Aquí los reunimos todos. Y el prime piso: puro estilo aragonés. Las sillas eran como las que tenía aquel señor en su casa. Las mesas, armarios y hasta aquellos libros que olían a viejos y hablaban de historias. Aquella sala era la de conferencias. Y de recitales. El piano de cola dormía sus teclas.

Cogiste una onda y te la guardaste. Los turistas sois muy originales. Estábamos en la emisora, pero no era para tanto. La subieron al último piso para oirla desde más lejos.

El alero te gustó. Ya lo creo. Dicen que está en verso. A mí no me extraña. Date cuenta que fue de poetas.

No había polvo en la "placeta" del Ayuntamiento. Eso era antes, cuando yo jugaba al salir del colegio. Ahora es una plaza en la cual se hermanaron España y la Francia. Pero tiene un pícaro sabor infantil, porque los ediles también fueron niños en su tiempo.

En frente un palacio de rango abolengo. Entramos. Es el del Obispo. Vimos a tres curas y luego marchamos hacia la Catedral. "Observa la torre -me dijiste-: está separada". "Es que es muy coqueta y quiere llamar la atención con su caperuzón de princesa. Además, se da aires de sirena". Entramos en el templo bordeando césped. Es como una alfombra en piso de piedra. No logramos ver nada hasta que las arañas se hicieron estrellas. Te entusiasmaste. Las figuras de Forment estaban salpicadas de notas de laudes. El techo aromaba inciensos sujeto por esbeltos brazos que los hombres llamamos columnas. Dios debía sentirse mecenas de artistas góticos. Te sentaste en sitial de canónigo para verlo mejor y hasta quisiste hacer pinitos gregorianos. Una beata te miró con mal ojo.

En una capilla había mujeres y un hombre desgranando el rosario. Las preces se retorcían por el retablo de San Victorián cubriéndolo de oro. Tú te lo creiste. Los pasos de Semana Santa estaban firmes escuchando el órgano. Se me escapó una tos inoportuna y la burra del Nazareno levantó la cabeza asustada. Por poco se espanta y la armamos.

Vimos un Cristo negro hundido entre cuadros más negros todavía. Cuentan que éste no es el auténtico, que el anterior era aún más oscuro. Como es el Cristo de los Milagros, lo sacaban en las rogativas. Antes no llovía, ¿sabes? Pero desde que empezaron un pantano muy cerca de aquí, el tiempo parece que ha cambiado. Sos cosas que pasan. A tí te gustó el Cristo y eso me basta.

Pensaba ofrecerte el espectáculo de un agua que baila y ríe en colores. Es la fuente. La llaman "luminosa" y el día que empezó a bailar la acompañaron con música y todos fuimos a aplaudirla. Pero ahora estaba sola, cansada. Era como un oasis seco. Nos fuimos a casa pensando en su sueño.

Por la mañana hemos estado en el Seminario. Se respiraba luz y en lugar de sotanas había chavales con aires de fiesta. De ahí salen los curas que van a las montañas. Puedes verlas a lo lejos, vestidas de novia.

Te llevaré a lo alto del pueblo. Perdón: de la ciudad. Muy noble y muy leal y hasta insigne. Allí hay una piedra. Es la "Peñeta". Muchos ni la conocen. La ciudad ya no mira al "Entremuro". Esos eran otros tiempos, cuando se casaban los condes en la "Candelaria". Pero tiene un sabor de pueblo viejo oliendo a leyendas.

¿Ves? Es la huerta. Bañada está por aguas que provocan sustos cuando les da por emborracharse. Desde aquí se ve el Vero, bizqueando cuando atraviesa los puentes. Le canta una jota al "Portillo" y entramos en la Plaza. Es la mayor, la más grande y la más ufana. Sus hermanas menores lloran en su fango, como la "Tallada".

¡Cuatro vinos! Aquí nos juntamos los amigos. Son los del teatro. Pregúntale a la barra. Sabe de Buero y Arrabal. ¿Lo notas? Es un golo trofolo y trurecolo, como diría este último. Bueno, y también sabe de otras cosas. Sabe de juergas y chismes, de elecciones y de fútbol, y hasta de novias y comadres.

Siento que la Plaza esté cerrada. Ésta es la de toros. El día grande sueltan a la gente al final de la corrida y en el Coso se venden asientos para verla salir. Es como un encierro, pero al revés. Escucha las palmas que han quedado entre las rendijas de las puertas y piedras. Los toros pasan sus suertes escuchando los piropos que se les brindan a las reinas. Los trofeos se conservan en la "Taurina", que es una Peña, pero con cuernos y cuadros de Manolete.

Por la tarde vamos por las eras. "¡Vay, chiqué!, si no te conocía... Como medras tanto..." Es la señá Carmen, la que tiene un puesto en la Plaza. Me temo que estás hecho un lío con las plazas, pero aquí nos entendemos. Hablamos del marido, que no acaba de ponerse bien, del 600 que se va a comprar el Enrique y de lo que hay que sudar hoy en día para ganarse la vida.

Un chavalín a cuadros te pide dinero. Tiene el sol en la cara pero con densos nubarrones. Su madre está enferma y el padre no viene por casa. También hay miseria en Barbastro. No todo son luces y fiestas. Le sueltas un duro. Yo evito ser menos y el crío me extiende una mano morena con tono picarón. Sus pies desnudos sonríen al despedirnos y tal vez nos quedamos tan panchos.

La estación está en calma. Le ha llegado la licencia a la "Burreta". Aquí somos muy expresivos en los motes. Pero era galana, aunque con los años se ha quedado atrás y hoy ya no toma carbón, se conforma con baños de sol. Así está de negra. Montaron en ella abuelos y nietos y, al final, como homenaje, la hicieron estrella de cine. Por algo el director era francés e hizo honor a su fama. Nos marchamos saludando al Terrero, que, desde lo alto, nos dice adiós fumando en pipa los humos de la estación.

Desde San Ramón dominamos la ciudad. Tiene un Cristo que aprieta los dientes. A muchos les da miedo. Pero tú te arrodillas y le besas las plantas. Al lado, el estadio. Las tardes de fútbol se llena de gargantas. Hoy respira en calma y echa una siestecita sobre el césped.

Es noche de gala y al terminar el último acto estallan aplausos. El drama se acaba. Luego viene la nostalgia de las bambalinas tras las flores de gloria repletas de triunfo.

Las calles están desiertas. Un gato maúlla el fin de la jornada. Por el "río ancho" soñamos en góndolas que suben y bajan cantando romances. Mañana es la vuelta y el Coso nos regala una hoja que guardas entre los recuerdos. Lo encuentro cursi, pero el turismo es así. La fuente sigue dormida en arrullos de noche de invierno.

* * *


El actual rector del Seminario de Zaragoza, el sacerdote operario Plácido Fernández, escribe en su libro "El Seminario de Zaragoza, siglo XX", p. 116s, lo siguiente:

La situación de protesta vuelve otra vez en el curso 1968-1969, pero esta vez no es contra los profesores sino contra el régimen interno del Seminario y contra los Operarios. Algunos piden salidas y horarios libres para los apostolados, y el arzobispo concede salir miércoles y sábados.

La segunda situación conflictiva es un escrito que 37 alumnos dirigen al arzobispo en el mes de marzo de 1969. El escrito consta de ocho folios. Con una introducción y exposición del problema, piden una mayor apertura al mundo, vida comunitaria en pequeños grupos, enjuician la actuación de los superiores, la pobreza pastoral de las salidas esporádicas y la vivencia de la religiosidad. En una segunda parte proponen unos cauces para paliar las deficiencias. El arzobispo les contesta el 11 de marzo en tres folios dirigidos a cada uno personalmente: alaba "vuestro esfuerzo por superaros en el conocimiento del hombre, del mundo y de Dios" y "vuestra voluntad sincera y honrada de mejor preparación", y añade : "Con la misma sinceridad os manifiesto la desagradable impresión que me causó esta insinuación final de vuestra carta: damos por descontada cualquier represalia nacida de malentendidos". Va comentando cada uno de los apartados a la luz del Vaticano II y de la Optatam Totius. "En cuanto a las actuaciones concretas que me demandáis 'en toda su urgente seriedad', lo único que hoy puedo decir es que sin consultar con todos los obispos de las diócesis aragonesas -autores de las normas directivas del Seminario metropolitano- no puedo ni debo cambiar por mi cuenta lo que es fruto de un estudio y reflexión colegial". Los seminaristas firmantes contestan al día siguiente: "no nos ha dejado satisfechos su respuesta porque no da solución alguna a los problemas planteados".


Por mi parte, conservo un borrador de carta que los seminaristas de Barbastro dirigimos a nuestro Obispo y en la que le exponíamos lo siguiente:

"La situación actual en el Seminario de Zaragoza está marcada por una fuerte tensión. En estos momentos desconocemos si usted estará enterado de los acontecimientos o no; pero, debido a la gravedad de los hechos habidos y posibles, nos vemos en la necesidad de expresarle claramente qué es lo que sucede y cuál es nuestra postura.

Todo empezó hace unos días al presentarle los de Zaragoza (en su mayoría) un Informe a D. Pedro Cantero en el que le notificaban su punto de vista sobre el Seminario y la necesidad de una auténtica reforma. Por no haber llegado a un acuerdo con el Sr. Arzobispo, ha cundido el malestar entre ellos, aumentado por la negación de órdenes a los solicitantes que habían firmado el Informe.

Este malestar se ha extendido a todo el Seminario ya que, al vivir juntos, los problemas de un grupo numeroso afectan a los demás. Los de Zaragoza se han encerrado en sus grupos, tratando de unirse más fuertemente entre ellos, y los de las restantes comunidades andamos despistados sin saber el rumbo que pueden tomar los acontecimientos.

Por todo ello es imprescindible lograr un arreglo urgente, ya que no puede continuar por más tiempo esta situación de tensión, la cual impide llevar una vida normal de estudio y que afecta a los demás estratos de nuestra vida del Seminario, dificultando todavía más la convivencia con los de Zaragoza. Creemos necesaria, por tanto, una reunión inmediata de todos los Obispos interesados en este Seminario.

Nuestra postura, en estos momentos de crisis, sigue siendo la misma que expresamos en los Informes que le enviamos el curso pasado. En líneas generales: necesidad de separar las comunidades, reuniendo a los individuos en pequeños grupos, integrado cada grupo en su respectiva parroquia. Sobre esta nueva estructura deberá montarse la vida espiritual y pastoral. Por otra parte, deseamos que el proyecto del nuevo centro de estudios sea una realidad el curso que viene.

Creemos que no es posible mantener la actual situación el próximo curso. Y conste que no nos mueve el menor egoísmo ni apasionamiento en este asunto ya que 4 de los 5 que actualmente formamos la comunidad de Barbastro en Zaragoza terminamos los estudios este año.


Hubo nuevas cartas, reuniones y documentos, según sigue informando Plácido. Finalmente un Informe al Consejo Presbiteral: después de reconocer la realidad y analizar las causas, se propone desde la mayoría al menos lo siguiente: 1) Nombrar una Comisión representativa y competente. 2) Creación del Centro Regional de Estudios. 3) Residencia por diócesis separadas, para evitar la masificación. 4) Se muestran muy cautos ante la petición de pequeños grupos, unos no lo aceptan, otros piden que se vean otras experiencias y alguno los admite "ad experimentum" y dentro del Seminario. No ven la necesidad de estatutos para el Seminario sino que se aplique la Ratio. 5) Se pide una vida interior profunda y sincera. 6) En cuanto a la pastoral más encarnada se muestra con cierta reserva; se pide que sea en ambientes duros, en equipo, en ambientes rurales. Que el Seminario mantenga su carácter de formación...

En mayo aparecen rotos cristales de la puerta y pintadas que dicen: "Hombres sí, curas no". "Queremos curas obreros, únete con el pueblo oprimido".


EPILOGO


Al terminar el curso solicité recibir las órdenes menores en Barbastro y, tras los preceptivos Ejercicios Espirituales, recibí la siguiente carta del Canciller Secretario del Obispado de Barbastro:


14.6.69: Mi querido José María: Me encarga el Sr. Obispo te comunique que ha decidido diferirte a ti la colación de las órdenes que tenías solicitadas. Dada tu corta edad, el Sr. Obispo desea ofrecerte un nuevo período de tiempo con el fin de que tu opción al sacerdocio madure en forma más decidida e incondicional. Manuel Iglesias.


Pocos días después recibía por correo un montón de postales con las que los críos de Vinaceite y sus catequistas, ajenos a la suspensión de mis órdenes, me felicitaban por mi "primera ordenación", aunque algunos la confundían ya con la ordenación sacerdotal. Me las enviaron el 18 de junio por medio de Alfonso, el cual me decía en su carta: "Sí que puedo decirte que lo han hecho con mucha ilusión. Ese mismo día de tu ordenación hacemos la misa y comida como final de Catequesis. En ella pediremos especialmente por tí. Todos decían: "¿y no podrá estar José María?". Espero que en la misa de las órdenes tengas presentes a las catequistas y niños; ellos ofrecerán sus oraciones y comunión, bajo las dos especies, por tí. Las comedias se volvieron a repetir con lleno hasta la bandera. Ya te contaremos cómo ha salido este día final de catequesis. Mis padres ofrecen sus oraciones para que llegues a ser un sacerdote de los que hoy se necesitan; y con las de todos recibe las mías. Saludos a tus padres."


El piso no fue una realidad hasta el curso 1969-70 y un año después se creó el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón. Plaza continúa todavía, tras 26 años, de rector del Seminario de Barbastro (convertido en colegio de enseñanzas medias), aunque desligadas sus funciones de la dirección de la pastoral vocacional.

De los seminaristas de Barbastro que acabamos nuestros estudios en Zaragoza en 1969 continuamos de curas tan sólo Ricou y yo, él en Benabarre y yo en Zaragoza. Javier se ordenó y se secularizó. Salinas y Zunzarren fallecieron hace pocos años e inesperadamente estando de curas en La Almunia de San Juan y Castejón de Sos respectivamente. Mozás, es cura de Enate y trabaja de enfermero en el Hospital de Barbastro. Castillo está de párroco en Aínsa. Pedro Escartín, por su parte, es Vicario General de la Diócesis de Barbastro desde 1978, con alguna interrupción por su estancia en Madrid como Delegado de Apostolado Seglar de la Conferencia Episcopal, y en junio de 2004 fue nombrado Administrador Apostólico tras quedar la sede vacante por la marcha a La Rioja del Obispo Juan José Omella.

Manolo y Solana son desde hace años profesores de la Universidad de Zaragoza. Ariño lo es en el Instituto de Tamarite de Litera y Lasaosa en un instituto de Zaragoza. Vidaller ejerce de médico en Barcelona.

Mis amigos "civiles" se fueron dispersando. Emilio y Paco Satué viven en Barcelona, el uno de profesor y el otro, tras su etapa en el Banco Central, ha montado con su mujer talleres de artesanía. José vive en Monzón. Mariano lleva años como Delegado Provincial de Educación en Huesca. Paco Jiménez ha levantado un gran hotel en Barbastro y Antonio ejerce de arquitecto. Luis Manuel y Joaquín nos dejaron: el primero cuando se instalaba en Barcelona procedente de Murcia y el segundo en Zaragoza en donde trabajaba en una academia de conducir tras sus muchos años en el Ejército. Varias de las chicas siguen en Barbastro: Mª. José, Rosa, Mariló, Maricarmen..., mientras otras se han establecido algo más lejos: Elena, Maribel y Pili Alegre (casada con Alfonso, mi "fiel" lector y comentarista semanal), Sanagustín...

De los seminaristas de otras Diócesis a los que he hecho referencia en estos capítulos, Edilio está de director espiritual en el Seminario de Zaragoza, José Manuel es reciente cura de Sádaba, Nasarre atiende algún pueblo de Huesca y ha ocupado importantes cargos en la Universidad, Alonso está en los Monegros, mientras Álvaro y Juan Francisco son párrocos de otras tantas parroquias en la ciudad de Zaragoza.

Por mi parte, pensaba dar aquí por terminadas mis memorias de seminarista. Sin embargo, dado el cariño y aceptación con que han sido recibidas, leídas y comentadas, y atendiendo a peticiones y sugerencias (como se suele poner en plan excusa), os "amenazo" con dar continuidad al presente relato desarrollando mi recorrido como seminarista y también como cura en los años setenta. Necesito para ello algo de tiempo ya que he de poner orden en mis recuerdos y conjugarlos con otro "diario" escrito en esos años así como con los restantes materiales de que dispongo. Espero que nadie se ponga "nervioso" temiendo quedar en mal lugar, ya que voy a afrontar mis años seguramente más conflictivos. Seguiré mi tónica de estas "memorias" en las que he procurado "limar" los aspectos más incómodos aunque, eso sí, sin restar un ápice de verdad.

Os doy las gracias, queridos lectores, por vuestra "paciencia" durante estas 26 semanas y os informaré con tiempo de la reanudación de mi particular historia. Pero ello no sucederá, seguramente, hasta después del verano.