INGRESO EN EL SEMINARIO


"Tous les garçons et les filles de mon âge se promènent dans la rue deux par deux"

("Todos los chicos y chicas de mi edad pasean por la calle de dos en dos")

(Françoise Ardy)


Capítulo 5º: YA ESTOY DENTRO


[Fui, pues, admitido en el Seminario sin la menor objeción. En mí parecían reunirse las condiciones que especificaba el art. 64 del Reglamento Disciplinar del mismo, a saber:

a) que sea hijo legítimo;

b) que sus padres residan en la Diócesis;

c) que tenga, al menos, once años cumplidos;

d) que sea de buen físico y goce de buena salud;

e) que tenga capacidad suficiente para los estudios;

f) que tenga una instrucción primaria completa;

g) que sea de familia cristiana y buena;

h) que dé señales de vocación al estado sacerdotal;

i) que haya hecho el cursillo de ingreso y superado el examen.

Por lo visto, yo disfrutaba de un "buen físico" y era, naturalmente, de familia "cristiana y buena".]


ANTE TU ENTRADA EN EL SEMINARIO

NO OLVIDES NUNCA: (Texto que se me entregó)


QUE quieres entregarte por completo a Dios; desde ahora no te pertenecen tus ilusiones, tu vida, tus comodidades, el amor, la compañía, el honor, el dinero, la fama... Y siempre que vayas detrás de alguna de estas cosas, te irás apartando de tu vocación.

QUE la vocación -llamada de Dios- no se pierde, pero puedes dejar de escucharla si diariamente no eres fiel a tu entrega total, fiel a la decisión que hoy haces, fiel por encima de todas las dificultades.

QUE las dificultades y sufrimientos son algo inherente y consustancial a tu vocación ("Dios prueba a los que quiere por hijos y amigos"). De ahora en adelante, cuenta siempre con dificultades y sufrimientos: con ratos de aburrimiento, con ratos de soledad, con la incomprensión de los demás, con la monotonía... Los sufrimientos suelen venir por donde menos lo esperamos.

QUE el desánimo es una tentación para abandonar lo grande. No te desanimes cuando te creas incapaz de salvar a los hombres, cuando veas la posible pereza de algunos consagrados a Dios, cuando te encuentres como solo en tu ideal, cuando veas a tu lado la indiferencia de los que debían ser mejores.

QUE sin una vida constante de oración, de unión con Dios, pronto estarás más cerca del mundo que del cielo, y entonces no vale la pena tu sacrificio de hoy...

QUE una tentación constante de tu vida podría ser la de querer recuperar poco a poco lo que hoy generosamente has dejado: dinero, amor, comodidad, honor... Y un consagrado a Dios podría llegar a ser un triste solterón forzado a serlo.

QUE en el Seminario te vas a transformar en Cristo: éste va a ser tu fundamental quehacer. No vayas detrás de lo intranscendente, de lo que pasa: calificaciones, puestos... tonterías; y reflexiona diariamente sobre tu pérdida de tiempo.

QUE entras en el Seminario para aprender a servir. Y para servir hay que olvidarse de sí mismo, como condición esencialísima.

QUE la vida del Seminario no es lo que tú esperas. La perfección en la tierra no existe. Trata, pues, de comprender las imperfecciones de tus Superiores y compañeros.

NO OLVIDES NUNCA Y RECUERDA DIARIAMENTE QUE LA FELICIDAD EN TU SACERDOCIO ESTÁ EN RAZÓN DIRECTA DE TU ENTREGA TOTAL.


23.9.63: Ya estoy dentro del Seminario. He entrado a última hora de la tarde. La despedida en casa ha sido emocionante, mamá ha llorado, ¡qué buena es! Me han acompañado hasta aquí Mariano, Luis M., Emilio, José y papá. La habitación estaba plagada de mosquitos. Al primero que he visto ha sido a Vidal, al cual ya lo conocía. Después ha aparecido Angusto y me ha ido presentando a los demás. Primero hemos tenido rosario; después una mala cena de patatas y tortilla sentado a la mesa con Angusto, Vidaller y Solana. Por cierto que estaba un poco atontado y me he comido las "papas" con cuchara hasta que me he dado cuenta. El prefecto me ha dado la bienvenida delante de todos. Luego al cuarto, a la capilla y por fin a dormir. Estoy contento. Los colegas se han portado a las mil maravillas. He estado con las monjas. "Tengo ganas de verte con sotana", me ha dicho Vicenta. Le he pedido a Amador que me arregle el cordón del enchufe.


24.9.63: Para empezar no he oído el timbre de levantarse y he llegado tarde a la capilla.

Me defiendo con la sotana, pero me ha costado un buen rato abotonármela toda y me ha tenido que ayudar Sin, el vecino de mi habitación, al cual he pillado en el pasillo. Ya tengo el fajín. El desayuno normal.

Al acto de apertura de curso han acudido el obispo y los profesores, además de Pac (concejal), Alcaine (secretario del Ayuntamiento) y Tarazona (director del Instituto). También estaba el P. Moisés de los Escolapios. Desde luego, la velada de apertura ha sido un rollazo fenomenal. Todos dormíamos. Después ha venido la comida que ha estado bien y a continuación siesta.

A las cinco me han examinado de latín para ver qué tal estaba y han encontrado que me falta rapidez. Estudiaré la gramática hasta Navidad. Mañana comienzan las clases.

El 4 de noviembre hay una peregrinación de seminaristas a Roma. No me apetece. Además se "llama" 1.500 pts.

Tras merendar uva hemos salido a jugar a la mano con mi pelota. Estando jugando han llegado Nané y Emilio.

Hemos tenido que bajar a las clases las mesas y sillas necesarias. Se pensaba ponerlas nuevas pero, por lo visto, no han llegado.

Definitivamente mi curso será 5º. Nada de filosofía todavía. Lo siento porque me gustaba más 7º con Vidaller, Angusto, Solana, Ariño, etc.


25.9.63: Tampoco he oído el timbre, pero a pesar de eso he llegado pronto. La sotana es un asco porque coge mucho polvo.

Hemos tenido la primera clase. Era la de latín con el prefecto. Ha soltado unas cuantas parrafadas de presentación, después de llegar 22 minutos tarde. Estamos 10 en clase y nos sentamos por orden de lista. Nos ha dicho que mañana tendremos declamación. Lo que faltaba.

He tenido también clase de griego. Es un asco. Seguramente voy a tener que ir con los de 3º y 4º. La clase de música más vale no nombrarla. El prefecto me ha hecho un horario nuevo.

Por la tarde me ha venido a ver papá trayéndome los zapatos y el periódico.


26.9.63: Sólo hemos tenido una clase. En la biblioteca he estado haciendo fichas con Ariño. El lunes comienzan los Ejercicios Espirituales que durarán una semana y sin hablar.

El prefecto (*) nos ha dictado normas de conducta para el Seminario. Nos van a copiar a los de 5º las oraciones de la iglesia ya que estamos a copas.

Me chocan algunas canciones que entonamos en la capilla. En concreto una que dice: "Jesús sacramentado, Pontífice supremo, suscita sacerdotes entre los niños buenos". ¿No resulta una ñoñería infantil? No dejo de sorprenderme cuando veo a compañeros de más de 20 años cantar con cara seria lo de los "niños buenos".

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(*) Ha aparecido ya varias veces esta figura y conviene especificar su significado según determinaba el Reglamento Disciplinar del Seminario de Barbastro. Se trataba del prefecto de "disciplina". Su papel era muy relevante, como lo demuestra el que el art. 20 determine que habrá de ser "nombrado por el Prelado" (obispo). El art. 21 especifica que es "quien, bajo la dirección del rector, debe procurar inmediatamente la formación integral de los seminaristas en su sección. Es el verdadero educador. No es un mero vigilante". En el art. 22 indica que, para que "pueda realizar perfectamente su misión educadora", necesita conocer bien a los seminaristas, manteniendo con ellos relaciones cordiales y frecuentes; ganarse su confianza; corregir eficazmente; y "lejos de anular la personalidad de los seminaristas, procure formarla y encauzarla, dentro del mejor espíritu de obediencia". Finalmente, conviene destacar que, según el art. 25, "periódicamente dará avisos a los seminaristas de su sección sobre disciplina, valores humanos, educación del carácter y formas sociales".


27.9.63: Hoy ninguna clase y bastante aburrimiento por ello. La única que tenía era la de latín con los de 3º pero Escartín no ha venido. Los chavales de 3º (*) estaban un poco asustados de verme. Si supieran la gracia que me hace tener que ir con ellos...

Hoy es el quinto día de mi estancia aquí. ¿Y qué? Pues todavía no se puede decir nada. Tengo algunos amigos y no me lo paso del todo mal. Y digo "del todo mal" porque hay gran diferencia de la vida que llevo ahora a la que llevaba antes. El seguir un horario fijo no es muy agradable. Cuando me levanto (6'40) pienso en lo bien que está por Barbastro la gente en la cama. El tener que ir con sotana tampoco es muy agradable, pero ya me voy acostumbrando. Luego, el no poder salir por la ciudad a darte una vuelta también se nota.

Tengo mucho tiempo libre y me lo paso generalmente con el latín. No tengo ni idea de traducir, es que ni idea.

El prefecto nos dijo ayer que una de las cosas que debíamos hacer era tratar de hacernos amigos de todos ya que formamos una comunidad. Esta amistad no debe reducirse a los del propio curso. Yo ya lo había pensado y por eso procuro unirme a los de 7º, además de a los de 5º. Prefiero a aquéllos porque son más de mi edad.

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(*) Entre ellos se encontraba Marcelino Iglesias, sobrino de mi compañero Ricou, y que con los años llegaría a ser Presidente de Aragón. El orden en los asientos iba variando según respondías o no a las preguntas del profesor. O sea, que te "pasaban" si no la sabías. Yo, como era mayor que los otros, me mantenía en una esquina y no participaba en ese "juego", que era lo normal en mis tiempos de Bachillerato Elemental en los Escolapios.


28.9.63: Hoy hemos tenido limpieza del cuarto. Escartín ha venido al mío y hemos estado charlando. Luego hemos ido a clase de latín. Nos ha puesto 4 frases y las he sacado en el acto, claro que eran muy fáciles. De la reunión no sabe nada y tiene que hablar con los otros. Ojalá la tengamos y me dejen salir.

El simpático del prefecto ya nos ha metido una redacción y sobre la lluvia. Este hombre me recuerda, y mucho, al P. Fernando. Tengo que decirle que me gustaría aprender música.

Después de comer me he ido con Ramón a los talleres. Allí me ha enseñado la máquina de cine y ha proyectado dos películas de misiones. Es el encargado de talleres.

Aquí las notas son mensuales. Si te suspenden tres meses, al final se te cargan.

La merienda es un asco. He estado jugando a la mano con Antonio y Sanagustín que han subido a verme. Luego he paseado con Escartín.


29.9.63: Hoy ha empezado el Concilio. Lo hemos visto por TV.

Me ha venido a ver mi familia, Emilio, José, Antonio y Nané. Además he visto a Cela y Peropadre. Al P. Cirilo se lo llevan a Zaragoza. El Sr. Franco ya está en Barbastro y paseando por la calle con bastón tras el gravísimo accidente que tuvo en pleno curso.

Después de comer hemos visto la TV y jugado al dominó. He dormido un poco de siesta.

El prefecto me ha dicho que en lo que respecta a mis ganas por aprender música por ahora nada de nada. Y ha añadido: "Si no puedes aguantar sin hablar en los Ejercicios, vienes a mi cuarto".

¿Por qué tengo un poco de fobia a la confesión? No me hace ninguna gracia el ir a confesarme.

He visto a la pandilla de la Rámiz desde mi cuarto. Sé que he renunciado a eso y no es que lo lamente pero... Lo que pasa es que está tan cerca todo aquello... Tan cerca y tan lejos.

Tengo ganas de llegar al sacerdocio, aunque ahora está todavía muy lejos. Tal vez cuando me encuentre cerca, cerca, sienta miedo porque la carga es muy grande, la responsabilidad es enorme. Pero entonces lo tendré a Él, de tal manera que realizaré su sacrificio, seré una misma cosa con Él en la misa.

Me debo a Tí, Cristo, mi vida es tuya. Mi existencia no tiene otro sentido que el de ir hacia Tí. ¡Quiero ser apóstol! Llevarte a todas partes. Hacer que se te viva. Ahora entro en Ejercicios. ¿Qué sacaré? ¿Y si viera claro que no sirvo para esto? Porque yo estoy acostumbrado a vivir con todas las comodidades y sin penalidades, y si luego tengo que irme a un pueblo con todas las molestias que ello supone...


30.9.63: Estamos de Ejercicios Espirituales (*). La primera meditación ha versado sobre la manera de que Dios, a través de toda la historia, ha tratado de evidenciarse en el mundo, de unirse más a nosotros. Ha estado bien pero yo tenía sueño y no la he calado profundamente.

Jesucristo no nos llama esclavos sino amigos. ¿Qué he hecho yo para merecerlo? La verdadera amistad es aquélla que no tiene límites. Dos verdaderos amigos no se ocultan sus problemas el uno al otro y están dispuestos a sacrificarse el uno por el otro.

El P. Director de los Ejercicios nos ha dicho que nos dejáramos guiar en ellos por un sacerdote, ya fuera él ya fuera D. Ángel, porque tres elementos intervienen en los Ejercicios: Dios, nosotros y el director.

En la plática-examen nos ha formulado unas cuantas preguntas: ¿qué impresión de mi vida de piedad anterior tengo?, ¿has mejorado la oración desde tus últimos Ejercicios?, ¿en qué actos de mi vida de piedad ha entrado más la rutina?...

De casa me han mandado "provisiones". Son "mimicos" que se agradecen.

Ha cenado en nuestra mesa un cura que no sé quién es. Me ha estado inspeccionando todo el rato. Menos mal que al final me ha dado un trozo de pescado.

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(*) A lo largo de estos días de Ejercicios yo fui apuntando mis reflexiones en el diario. Para no cansar al lector, expongo solamente algunas de ellas.


1.10.63: Veintinueve aniversario de boda de mis padres. Este año no lo pasaré con ellos personalmente pero me uniré a ellos por la oración. De veras que tengo unos padres buenos y que se lo merecen todo. Yo, sin embargo, no me he portado con ellos como debiera.

El director nos ha dado una nueva charla. Si ahora se pasase delante de todos mis conocidos la película de mi vida, ¡qué vergüenza pasaría! La primera misión que tenemos es la de aborrecer el pecado. El pecado mortal nos mata, destroza nuestra alma, la vuelve asquerosa a los ojos de Dios y nos hacemos reos del infierno.

Otro punto muy importante es la tibieza. El director nos ha puesto un ejemplo muy claro sobre los peligros de la misma: pongamos por caso una viga del techo; si le propinamos un duro golpe, rápidamente trataremos de restaurarla; en cambio, si se empieza a corroer por dentro, no nos damos cuenta y terminará derrumbándose.

Nos ha hablado sobre la confesión. Me ha gustado. Ha dicho que debemos ser abiertos ya que de esta manera todos los problemas salen a la luz y se resuelven mucho mejor. Yo, por mi parte, necesito que se me dirija en mi vocación. Necesito más ayuda que los demás ya que el cambio que he dado es fuerte. Por eso he decidido dejarle mi diario a D. Ángel (*) y me he confesado con él. Además me ha dejado un libro para la meditación. El diario me lo devolverá mañana. Ojalá me sepa guiar.

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(*) A los pocos días me lo devolvió con una nota en la que ponía: "Optime! Ya hablaremos. Con la ayuda de Ellos vas a ser un sacerdote estupendo. ¡Ánimo y... al toro! Oro pro te".


2.10.63: Respuestas al Examen sobre el egoísmo que nos ha dado el director de los Ejercicios:

¿Tengo opinión inmejorable de mí mismo? No.

¿Sueño con frecuencia ensalzándome? A veces.

¿Vivo en estado habitual de contemplación de mis cualidades? No.

¿Hablo mucho de mí mismo? Regular. Procuro no hacerlo.

¿Atraigo la atención de los demás sobre mí?, ¿me molesta pasar inadvertido? Me molesta un tanto pasar inadvertido.

¿Pienso continuamente en mí? Como en los demás.

¿Busco la admiración ajena, obro de cara a los demás? Sí, hay que reconocerlo.

¿Miento para aumentar mi consideración? No.

¿Busco compensaciones cuando he quedado inferior? Puede que sí.

¿Sufro porque no se me aprecie? Algo, tirando a más.

¿La humillación me quita la paz? ¿Siento ganas de huir en esos momentos? Sí.

¿Es frecuente el desaliento por mis imperfecciones? Sí, padezco.

¿Me comparo constantemente con los demás? Algo.

¿Critico interna o externamente a los demás? Interna puede más que externa.

¿Me entristecen los éxitos de los demás? Cuando yo no los consigo, sí.

¿Guardo rencor hacia el que me ha humillado? Un rato.

¿Soy tozudo, espíritu de contradicción? Sí, bastante.

¿Me creo injustamente tratado por mis superiores? Alguna vez sí.

¿Me humillo ante Dios? Sí, aunque no lo suficiente.

¿Me quejo de Dios? No, aunque a veces le exijo mucho, y claro...

¿Desprecio la oración? No, aunque tengo que orar mucho más.

Realmente me espanta contestar estas preguntas porque van saliendo una cantidad de cosas... Uno se pregunta: si no estuviera en el ambiente en que estoy, si no comulgara todos los días, ¿qué sería de mí? Estas preguntas tienen la virtud de darme a conocer que aún me queda mucho camino por recorrer. ¡Que poca cosa soy!

Han venido confesores de fuera. Yo ya me confesé ayer y confesión general no la haré porque la hice hace 8 meses.

Hoy ha debido ser la apertura de curso en los Escolapios. Mañana ya tendrán escuela. Hace un año éramos los de 6º, los mayores, y nos encargamos de organizarlo todo.


3.10.63: No tenía agua en el lavabo y he bajado a la capilla sin lavarme. Lo cierto es que los demás iban mojados. ¿Dónde se habrán lavado? El corte de agua no era sólo en mi cuarto ya que el vecino trasteaba con el grifo. Toda la primera meditación y la misa he estado temiendo que tuviera una inundación en el cuarto pues me he dejado el grifo abierto.

Hoy es el 4º día de Ejercicios. Me gustan. No es que sea algo excepcional pero van saliendo cosas que van bien.

La meditación se ha enfocado hacia el amor. Me estoy dando cuenta de que el amor es el tema predominante de estos ejercicios. Ha hablado de la entrega que debíamos tener todos: amar, dar, entregarse. Cristo fue pobre: "No tenía dónde reclinar su cabeza". Aquí sí que hay que fijarse. Un cura rico qué pocos seguidores hace. Este verano mis amigos me lo han recalcado hasta la médula. Venga a darle con el ejemplo de aquel cura que se compró coche para irse a cazar. Por eso me decía Joaquín tantas veces que yo fuera misionero. Ellos son pobres por completo, insistía. Del dinero de los curas se habla mucho. Gerardo me contaba hace poco el dinero destinado por el presupuesto nacional a los curas. ¡Estaba indignado!

La vida interior, la vida de oración, es eficacísima. Lo tengo experimentado: me pongo a actuar por mi cuenta, dispuesto a realizar grandes cosas. Confío en mi sola potencia. ¡Qué fracaso! Cuando, vencido por mi nulidad, le pido perdón a Dios por mi chulería e imploro su ayuda, todo cambia. "Sin Mí nada podéis hacer".

En la oración yo me distraigo por la menor tontada. Pues mira que rezando el padrenuestro o el avemaría... Por eso prefiero hablarle cara a cara al Señor que recitarle padrenuestros. Es una verdadera pena pero no pienso en lo que rezo. Luego sólo falta que cuando le hablo con otras palabras me quede cortado y no sepa seguir. Entonces la hago buena. Me quedo parado como un fardo y acabo por irme o por pensar en tonterías. Señor: dame fuerza para rezar. Enséñame. Que no te aburra soberanamente cuando voy a verte. Pínchame de vez en cuando para que no esté insensible.

El director ha hablado de la vocación y nos ha dictado una serie de cualidades para el sacerdocio. De algo me acuerdo: en el Seminario debe ir uno aclimatándose. Formar su carácter: abierto a todos, no huraño. Esto hace mucho. La simpatía: mal le irá al cura antipático. Obediencia: acatando las órdenes de los superiores sin rebeldías. Afán de conquistar almas, no olvidando la vida interior tan importante, ejemplo vivo en todo momento. Seminarista santo = cura bueno; seminarista bueno = cura regular; seminarista regular = cura malo.

La castidad la ha definido el director como la entrega completa al amor de Dios quitando todo amor que nos separe de Él. Yo tenía dudas sobre si había sido bueno para mí el que me gustara Ana, pero el P. Llanas nos ha dicho todo lo contrario: si se presenta el amor y sabes decidirte hacia Él, es una prueba de verdadera vocación. Lo malo es que no se presente ya que quiere decir que te falta esa capacidad de amor, o que puede presentarse más tarde cuando sea peligroso debido a que quizás seas ya cura. En esto de la castidad nos ha recomendado una dirección espiritual sincera, sin trabas. Por último nos ha recomendado una devoción grande a Ella. ¡Siempre Ella! Eres mi Ana imperecedera.


4.10.63: Meditación sobre la Pasión. A empezar por el principio: le escupen a la cara, le pegan bofetadas, etc. Esto puede pasar.

Seguimos: le azotan bárbaramente; aquí sí que debió padecer. ¡Más de 5.000 azotes! Aunque sólo fueran simples correazos es algo irresistible. ¡Y fueron flagelos, con acero en el extremo y púas…!

Luego le ponen una corona de espinas. Se la meterían bien para adentro y menuda… Esto sin comentarios.

Después: tal como estaría, en carne viva, le hacen cargar con un imponente madero. Y digo en carne viva porque el madero le iría raspando bárbaramente, y, vamos…

Por último llegan al calvario: lo desnudan delante de todo el populacho, en cueros casi, y lo clavan de manos y pies a la cruz. Qué dolor tan inmenso sería el que le harían los clavos al penetrar en la carne y separarle los huesos, etc. Casi no puedo seguir escribiendo.

A continuación levantan la cruz, y el golpetazo que recibiría al caer sobre el hoyo preparado… Si se le habían cerrado algunas heridas, se le volverían a abrir. No te digo nada.

Y para terminar se estuvo 3 horas colgado y con los brazos en cruz. ¡Tres horas! ¿Hay alguien que aguante 3 horas con los brazos en cruz aunque se los sostengan? Además, como estaba lleno de sangre, hay que suponer que aquello se plagaría de moscas, mosquitos, tábanos, etc. Y sin poder rascarse. ¿Hay quién dé más?

Encima toda la turba riéndose de él; hasta su Padre le abandona. Desde luego es estremecedor.

Y aún queda otra cosa: un mártir, por ejemplo, cuando le matan está contento ya que se aumenta su gloria. Pero Él, ¿qué aumento iba a tener si es Dios?

La plática de las 6 ha sido suspendida. En su lugar hemos tenido el Vía-Crucis, que es una cosa estupenda si lo vas viviendo, de lo contrario te aburres un tanto. El mejor que he hecho fue uno en Peralta de la Sal con el P. Conde en los Ejercicios de 4º. En él el director decía las estaciones y los demás íbamos diciendo espontáneamente lo que se nos ocurría. Fue emocionante. Yo lo recomendaría hacer así en un medio como el Seminario. Por otra parte, me acuerdo de un Vía-Crucis que se hizo en la catedral por los cursillistas. ¡Qué horror! Estábamos unos 10 minutos en cada estación y sólo por el cansancio de la postura ya querías que terminara.

Hay que vivir nuestras prácticas piadosas. De otra manera no conseguiremos que los demás nos secunden.

Hoy se ha expuesto el Santísimo a las siete y media. La reserva ha sido a las nueve. He estado todo el rato con Él y hoy sí que me salían las palabras. No he parado de hablarle.


- Óscar. 5.10.63: Llegué el domingo 22 de septiembre por la mañana, fui a Misa y me estuve por la Escuela. Después de comer me fui al cine, vi de estreno "El buscavidas", 3R, regular. Durante la semana asistí todos los días a misa (sin comulgar) ahora que puedo. ¡Qué voy a hacer!, eso no tiene mucho mérito. Empezaron las clases, el curso es difícil... El domingo por la mañana al rastro y después de comer fui a ver un partido en el que el Zaragoza ganó por dos a cero y pudo haber marcado 5 goles...

En esta segunda semana sigo yendo a misa. El domingo 29 confesé y comulgué, y los demás días he ido diariamente a misa y comulgando menos el día del Caudillo. Desde luego, la 1ª semana tenía mucha vergüenza hasta de entrar en la Capilla, pues no digamos cuando fui a comulgar. Pero he seguido tu consejo de intentar otra vez ser el de antes (lo dudo) y gracias a Mamá que cuando voy por las mañanas a misa siempre me anima a comulgar y a decirme que Jesús me ha perdonado y que le pida cosas. Yo para mí todavía no me atrevo a pedirle nada, sería mucha caradura. Antes de pedir por mí tengo que hacer algo que borre un poco este pasado horroroso del verano en el cual he fracasado rotundamente. Por las únicas cosas que pido son por mis padres y hermanos, por mi amor con Clara y por tu vocación, y de vez en cuando por los demás amigos.

El día 10 le mandaré a Clara dos postales del Pilar para que le lleguen el 12 que es su cumpleaños. Esperemos que me conteste.


5.10.63: Hemos hecho la consabida limpieza general semanal del cuarto. Yo lo tenía algo guarro. Se me cae mucho el pelo al peinarme.

El director de los Ejercicios nos ha hablado de los discípulos de Emaús y en ellos ha criticado el pesimismo. No hemos de ser pesimistas ya que las cosas van mucho peor así. Si se está con optimismo se planean muchas más cosas. Además, que somos jóvenes y sin grandes preocupaciones todavía que son las que dan el pesimismo. Hay que ser alegres, no tenerle miedo al fracaso, ver en todas las cosas lo bueno que tienen.

A propósito de Tomás nos ha dicho que hay que tener espíritu de grupo. No buscar las amistades cerradas a todo lo demás. La amistad que te separa de los otros no es verdadera amistad.

A las cinco de la tarde hemos terminado los Ejercicios. Hemos visto por la TV la vida de Pemán.