NO ES ÉSA TODA
La proliferación en estos
calurosos días de agosto de 2011 de imágenes de cristianos y cristianas en la
calle aclamando entregados al Papa, rezando rosarios, asistiendo a vía crucis,
confesándose en el Retiro y asistiendo a vigilias y misas, dentro de la más
estricta observancia conservadora, puede dar la impresión de que ésa es toda
Yo soy simplemente uno de los muchos cristianos y cristianas que nunca somos tomados en consideración y que no estamos de acuerdo con las actitudes y el estilo que se han vivido en la calle y que los medios de comunicación han reflejado hasta la saciedad.
No estoy de acuerdo con este catolicismo “militante”, aplastante de otras sensibilidades, que se entrega fanáticamente al Papa de turno sea cual sea su mensaje. Ni con el hecho de basarlo todo en cifras, hinchándolas al máximo, pensando que con ellas se demuestra algo. Ni con los grandes escenarios. Ni con la ocupación de una ciudad, la capital, durante casi una semana.
Todas esas exageraciones lo que provocan son reacciones en contra, una ley sociológica que se repite siempre. En lugar de ayudar a la evangelización de los que no forman parte de la movida, provocan precisamente lo contrario, hartos muchos ciudadanos de la invasión de todo tipo a la que se ven sometidos.
No estoy de acuerdo con que los reyes se inclinen e incluso se arrodillen ante el obispo de Roma, simbolizando de este modo una sumisión indebida y que irrita a quienes no se consideran cristianos o a los que nos consideramos tales pero rechazamos que el poder civil se someta al “poder” espiritual, que las autoridades de la nación se inclinen ante el clero (se trate del católico o del talibán).
No estoy de acuerdo con la
estética y actitudes ñoñas manifestadas por tantos de los jóvenes de
No estoy de acuerdo con la ubicación de las jornadas para las que se han elegido sitios “elegantes” como los del centro de Madrid en lugar de barriadas en donde abunda la marginación. Y sigo estando en desacuerdo con los detalles de vestimenta “dandy” de este Papa, como en la reiteración de los zapatos rojos de Prada.
El resto de mis desacuerdos ya los anoté en mi anterior editorial (“Otra JMJ es posible”) en la que, al mismo tiempo, desarrollaba mis ideas acerca de unas Jornadas mucho más profundas y dignas de tal nombre.
Pero el colmo de mi desacuerdo se
produjo ayer al contemplar por 13TV el acto post-JMJ organizado por los “kikos” en la plaza de Cibeles de Madrid. Esta cadena de TV
lo presentaba en la práctica como una continuación de las Jornadas y sus
presentadores se deshacían en halagos hacia todo lo que estábamos viendo. Pero
yo lo que veía era a un “showman”, el fundador del Camino Neocatecumenal,
Kiko Argüello, que chupó
cámara durante cuatro horas, ante el cardenal de Madrid (que miraba su reloj y
aparecía con rostro pálido y sin pizca de la chispa ni de la cara
resplandeciente que exhibió en su acompañamiento al Papa durante los actos de
Nunca en mi vida he visto a tantos jóvenes de ambos sexos dejándose llevar acríticamente por el predicador de turno. Triste colofón a las Jornadas de otros jóvenes que tampoco habían manifestado posturas autónomas y de fe madura. Tremendo el abusivo protagonismo de unos adultos a quien todos los demás debemos escuchar y seguir porque sí.
Pero, repito, ésta no es toda
Lo que está claro es que desde las instancias oficiales no nos hacen ni puñetero caso, ni les interesa lo más mínimo nuestra realidad, y mucho menos para tenerla en cuenta cuando organizan sus “eventos”. ¡Faltaría más! Que somos unos parias.
Pepe Nerín
23.8.2011