ONGs

 

Primero fue lo de Aminatu. Aquella persona, frágil y de ademanes lentos y pausados, se calzó la dignidad por montera y puso en jaque a poderes varios que no sabían qué hacer con aquella mujer que, viniendo de Estado Unidos de recoger un premio por su defensa de los derechos humanos, no podía entrar en el Sahara porque las autoridades marroquíes afirmaban que el rey se sentía ofendido porque Aminatu Haidar manifestaba en su documento de identidad que era saharaui. Y, mira tú por donde, en una huelga de hambre valiente y reposada nos recordó a todos la situación de un pueblo oprimido y privado de libertad. Entrevistada en medio de su huelga dijo “No perderé la confianza en el ser humano. Mi desconfianza está en algunos gobiernos, pero no en la humanidad”.

 

Luego fueron los cooperantes. Formaban parte de la ONG Barcelona Accio Solidaria. En medio del desierto y mientras estaban repartiendo comida y medicinas a gente necesitada, fueron secuestrados por el terrorismo de Al Qaeda. La situación es trágica. La organización terrorista que asumió su secuestro tiene en su haber atentados brutales que manifiestan su desprecio más absoluto por la vida humana.

 

Sorprendentemente, en un periódico de tirada nacional, Fernando Sánchez Dragó decía textualmente: “La tele dice que los misioneros sin crucifijo, pero con chalecos de coronel Tapioca, secuestrados en Mauritania siguen en paradero desconocido. Mi mujer, que es japonesa, exclama: ¡Menudo chollo! Los españoles pagáis al contado y, encima, convertís en héroes a esos pijos. Razón lleva. Pijos, caraduras, gilipollas y gorrones, añado. ¿Acción solidaria? No. Acción mamaria (de mamoneo)”.

 

Inmediatamente Risto Mejide decía en su programa de televisión: “Lo suscribo. Cuatro políticos, esposas de alcaldes, y niños pijos con mucho tiempo libre, se dedican a hacerse la foto entre negritos”.

 

La ONG a la que pertenecen los secuestrados ha manifestado Unos locos fanáticos nos golpearan el corazón al llevarse a Alicia, Roque y Albert en nombre de un Dios que seguro les está condenando sin ambages. Ningún Ser Superior en el que puedan creer los humanos, se llame Dios, Alá, Jehová..., puede aprobar que tres personas excelentes, que dedican su vida a trabajar para mejorar las desigualdades entre ricos y pobres, para conseguir una vida más digna para miles de marroquíes, mauritanos, senegaleses y gambianos, hayan sido separados bruscamente de sus amigos, de sus familias, para convertirse en moneda de cambio de no se sabe qué propósitos”.

 

Días después fue lo de los Reyes Magos. El pasado 6 de Enero, mientras muchos niños y niñas disfrutaban de sus juguetes, sus Majestades de Oriente acudieron al Palacio de la Moncloa. Le llevaban un regalo muy grande al presidente Zapatero. Fue el mismo Melchor el que abría con cuidado aquel gran regalo. Ante la expectación de los medios, Melchor sacó un enorme mendrugo de pan. Los Magos eran militantes de otra ONG, Intermon, que querían pedirle al presidente que tuviera en cuenta los compromisos que la CEE ha hecho públicos con respecto a los pobres.

 

Y luego vino lo de Vic. Su  alcalde ha manifestado que a partir de ya mismo no se va a empadronar a ningún extranjero sin papeles que viva en el pueblo, con lo cual sus derechos quedarán abiertamente menoscabados. Ante esta situación, difícilmente comprensible, otra ONG, Caritas, decía: En el centro del hecho está el futuro de las personas más pobres y necesitadas, a menudo sin trabajo, sin recursos, sin protección, y este hecho central se olvida. Desde Cáritas no podemos mirar nunca si tienen papeles o no, si proceden de una región u otra. No sería una mirada cristiana porque no pondría al centro la persona y su necesidad”.

 

Ahora ha sido lo de Haití. Nos hemos quedado sin palabras. La tierra ha temblado y nos ha hecho mirar a un mundo en el que los pobres están ahí, con su dignidad y sus lágrimas, con su esperanza y dolor. Y también en Haití, en medio de la destrucción, los muertos y la sangre,  nos hemos encontrado a los hombres y mujeres que, independientemente de sus credos e ideologías, son capaces de dar lo mejor de sí mismos para paliar el dolor y humanizar el mundo. Están ahí, son médicos, religiosas, bomberos, policías, curas, voluntarios, cooperantes…, son personas que apuestan la vida por seres humanos sin papeles y sin ninguna posesión, pero humanos.

 

Es ahí, en esa pelea no violenta a favor de los pobres, donde nos entenderemos todos; es en la lucha denodada para enjugar las lágrimas de todos los damnificados de la tierra donde nos encontraremos todas las creencias y nos descubriremos como seres humanos. Es ahí, donde las palabras de Mejide, Dragó y otros insolentes tendrán que callar avergonzadas.

 

JOSAN MONTULL

17.1.2010