C. Wright
Mills, 1959
(final)
Quizá sea
lo mejor resumir lo que he intentado decir en forma de algunos preceptos y
advertencias:
1) Sed
buenos artesanos. Huid de todo procedimiento rígido. Sobre todo, desarrollad
y usad la imaginación sociológica. Evitad el fetichismo del método y de la
técnica. Impulsad la rehabilitación del artesano intelectual sin pretensiones y
esforzaos en llegar a serlo vosotros mismos. Que cada individuo sea su propio
metodólogo; que cada individuo sea su propio teórico; que la teoría y el método
vuelvan a ser parte del ejercicio de un oficio. Defended la primacía del estudio
individual. Oponeos al ascendiente de los equipos de investigación formados por
técnicos. Sed inteligencias que afrontan por sí mismas los problemas del hombre
y de la sociedad.
2) Evitad
el bizantino despropósito de la asociación y disociación de conceptos y la
palabrería amanerada. Exigíos a vosotros mismos y exigid a los demás la
sencillez del enunciado claro. Usad términos más complicados sólo cuando creáis
firmemente que su uso amplía el alcance de vuestros talentos, la precisión de
vuestras referencias, la profundidad de vuestro razonamiento. Evitad el
empleo de la ininteligibilidad como un medio para rehuir la formulación de
juicios sobre la sociedad... y como un medio de escapar a los juicios de
vuestros lectores sobre vuestra propia obra.
3) Haced
todas las interpretaciones trans-históricas que creáis que necesita vuestro
trabajo; ahondad también en minucias subhistóricas. Formulad teorías
absolutamente formales y haced modelos lo mejor que podáis. Examinad en detalle
pequeños hechos y sus relaciones, y también grandes acontecimientos únicos. Pero
no seáis fanáticos: poned todo ese trabajo, constante y estrechamente, en
relación con el plano de la realidad histórica. No supongáis que alguien
hará eso por vosotros, en algún momento y en alguna parte. Tomad por tarea
vuestra la definición de esa realidad; formulad vuestros problemas de acuerdo
con ella; tratad de resolver en su plano esos problemas, resolviendo así las
dificultades e inquietudes que implican. Y no escribáis nunca más de tres
páginas sin tener presente por lo menos un ejemplo sólido.
4) No os
limitéis a estudiar un pequeño ambiente después de otro; estudiad las
estructuras sociales en que están organizados los ambientes. Seleccionad los
ambientes que necesitéis estudiar en detalle, en relación con esos estudios de
grandes estructuras, y estudiadlos de tal manera que comprendáis la acción
recíproca entre medio y estructura. Proceded de un modo análogo en lo que
respecta al periodo de tiempo. No seáis meros periodistas, aunque lo seáis muy
escrupulosos. Sabed que el periodismo puede ser una gran tarea intelectual, pero
sabed también que la vuestra es más grande. Así, pues, no os limitéis a
registrar investigaciones diminutas referidas a meros instantes ni a periodos de
tiempo muy reducidos. Tomad como tiempo vuestro todo el curso de la historia
humana y situad dentro de ella las semanas, los años o las épocas que
examinéis.
5) Daos
cuenta de que vuestro objetivo es la plena comprensión comparativa de las
estructuras sociales que han aparecido y que existen ahora en la historia
universal. Daos cuenta de que para llevarla a cabo debéis evitar la
arbitraria especialización de los departamentos académicos que hoy
prevalecen. Especializad vuestro trabajo diversamente, de acuerdo con el
asunto, y sobre todo de acuerdo con el problema fundamental. Al formular esos
problemas y tratar de resolverlos, no titubeéis, antes procurad aprovechar
constante e imaginativamente las perspectivas y los materiales, las ideas y los
métodos, de todos y cada uno de los estudios inteligentes sobre los hombres y la
sociedad. Ellos son vuestros estudios, ellos forman parte de lo mismo de
que formáis parte vosotros. No permitáis que os los quiten quienes desean
envolverlos en una jerga misteriosa con pretensiones de lenguaje de
expertos.
6)
Mantened siempre abiertos los ojos a la imagen del hombre -a la noción genérica
de su naturaleza humana- que dais por supuesta con vuestro trabajo; y lo mismo a
la imagen de la historia -a vuestra idea de cómo se está haciendo la historia.
En una palabra, trabajad y revisad constantemente vuestras opiniones sobre los
problemas de la historia, los problemas de la biografía y los problemas de
estructura social en que se cortan la biografía y la historia. Mantened los
ojos abiertos a las diversidades de la individualidad y a los modos como
ocurren en cada época los cambios. Emplead lo que veis y lo que imagináis como
guías para vuestro estudio de la diversidad humana.
7) Sabed
que heredáis y continuáis la tradición del análisis social clásico; procurad,
pues, comprender al hombre no como un fragmento aislado, no como un campo
o un sistema inteligible en y por sí mismo. Procurad comprender a los hombres y
las mujeres como actores históricos y sociales, y las maneras en que la
diversidad de hombres y mujeres son intrincadamente seleccionados e
intrincadamente formados por la diversidad de sociedades humanas. Antes de dar
por terminado un trabajo orientadlo, aunque sea muy indirectamente en ciertos
casos, hacia la tarea central e incesante de comprender la estructura y la
tendencia, la forma y el sentido de vuestra propia época, el terrible y
magnífico mundo de la sociedad humana en la segunda mitad del siglo
xx.
8) No
permitáis que las cuestiones públicas, tal como son formuladas oficialmente, ni
las inquietudes tal como son privadamente sentidas, determinen los problemas que
escogéis para estudiarlos. Sobre todo, no renunciéis a vuestra autonomía
moral y política aceptando en los términos de cualquier otra persona la
practicidad antiliberal del ethos burocrático [Hoy en día la
investigación social está con frecuencia al servicio directo de los generales
del ejército y de los trabajadores sociales, de los gerentes de empresas y de
los celadores de las prisiones; este uso burocrático ha venido aumentando, y
seguirá aumentando, indudablemente] ni la practicidad liberal de la
dispersión moral [tendencia hacia los problemas fragmentarios y la causación
dispersa]. Sabed que muchas inquietudes personales no pueden ser tratadas
como meras inquietudes personales, sino que deben interpretarse en relación con
las cuestiones públicas y en relación con los problemas de la realización de la
historia. Sabed que el sentido humano de las cuestiones públicas debe revelarse
relacionándolas con las inquietudes personales y con los problemas de la vida
individual. Sabed que los problemas de la ciencia social, cuando se formulan
adecuadamente, deben comprender inquietudes personales y cuestiones públicas,
biografía e historia, y el ámbito de sus intrincadas relaciones. Dentro de ese
ámbito ocurren la vida del individuo y la actividad de las sociedades; y dentro
de ese ámbito tiene la imaginación sociológica su oportunidad para diferenciar
la calidad de la vida humana en nuestro tiempo.
***Trata de responder a las
siguientes cuestiones:
1) Subraya y comenta lo que te
parezca más interesante.
2) ¿Añadirías algún otro
criterio?