CRÍTICAS AL CUESTIONARIO


(Tomado de Mª. José Rubio y Jesús Varas en "El análisis de la realidad en la intervención social", CCS, Madrid 1997, cap. 15)


1. En un cuestionario el repertorio de temas (expuestos en forma de preguntas) aparece establecido de antemano por el investigador. Sólo se recogen las adhesiones a una u otra respuesta sin la posibilidad de que el entrevistado aporte algo diferente a lo que ha previsto el investigador. El juego de preguntas y respuestas se diseña como un campo cerrado donde no existe la posibilidad de que el entrevistado formule una nueva pregunta, una nueva respuesta o matice una posición.


2. Las preguntas cerradas (que suelen ser mayoría en un cuestionario) obligan a elegir entre un número reducido de posibilidades, que en muchas ocasiones no son sino estereotipos o tópicos que no se acercan a la verdadera realidad y complejidad del problema. El posicionamiento de una persona ante un problema suele ser complejo, contradictorio, matizado y sujeto a diferentes consideraciones. Sin embargo, el entrevistado se ve obligado a elegir entre una de las respuestas (y, sólo quizá, la que menos distorsione o la menos alejada de la opinión propia), con lo que no se obtiene su verdadero posicionamiento sino el grado de adhesión a ciertas posiciones.


3. El método cuantitativo parte de la consideración de la transparencia del lenguaje: las respuestas coinciden con la opinión y posición de los individuos. Sin embargo no todo lo que decimos corresponde con nuestra verdadera opinión. Como señala A. Ortí (1986), en muchas ocasiones los entrevistados responden «subjetivamente» eligiendo respuestas que no corresponden con su verdadera opinión, sustituyendo «lo que es» por «lo que quisieran que fuera», adhiriéndose a los tópicos sociales, recordando idealizadamente o con pudor, etc.


4. La «ideología», eso que está detrás de las meras acciones fácticas regula el comportamiento de los grupos sociales, sólo puede ponerse de manifiesto de una forma discursiva. En la que cada posicionamiento sea matizado, contrastado, discutido y consensuado con otras posiciones. Esta forma grupal del discurso es insustituible al estar el sujeto socialmente producido, socializado en lo grupal.


5. El supuesto de transparencia del lenguaje en el que se apoya la encuesta estadística, sólo es estrictamente válido para aquellos aspectos en los que no cabe ni la paradoja, ni la contradicción, ni el equívoco. (Por ejemplo, las variables «edad», «estado civil», «número de hijos», etc.)


6. Tanto las relaciones sociales como los discursos atienden a relaciones estructurales, esto quiere decir que cada elemento (sujeto dentro de una sociedad o significante dentro del discurso) se define y posiciona en función de las relaciones con los otros elementos. En este sentido, buscar siempre una correspondencia exacta entre significante y significado descontextualizando las respuestas de su contexto-discurso genérico, no lleva más que a explicaciones aproximativas de los fenómenos sociales, que no tocan el verdadero fondo de la cuestión. A esto mismo se refiere P. Bourdieu (1991b: 18) cuando afirma: «Tomar el atajo que conduce directamente de cada significante al significado correspondiente, ahorrarse el largo recorrido a través del sistema completo de los significantes en cuyo interior se define el valor relacional de cada uno de ellos, supone limitarse a un discurso aproximativo que, en el mejor de los casos, encuentra las significaciones más aparentes".


7. Las preguntas abiertas de los cuestionarios son un intento de abrirse al campo discursivo de los entrevistados, al no someterlos a seleccionar entre una serie de respuestas ya elegidas de antemano. Sin embargo, estas preguntas no son más que una "ventana o rendija demasiado estrecha para que por ella circule, aportando toda su riqueza semántica, un auténtico discurso (ideológico) espontáneo y libre de un sujeto en (supuesta) situación de comunicación total" (A. Ortí, 1986:161). Esto es así porque, a pesar de permitirse una respuesta libre, no hay posibilidad de que el entrevistado formule la pregunta que considere más oportuna. El juego ya está establecido y acotado de antemano. Cuestión aparte es cómo esté formulada la pregunta, pues con frecuencia la carga semántica de las palabras orienta las respuestas en una dirección u otra.


8. A la hora de analizar las respuestas de las preguntas abiertas nos encontramos con el hecho de que determinada opinión carece de un marco discursivo más amplio donde se pueda contextualizar y comprender su sentido. Además, las preguntas abiertas para poder cuantificarse tienen que "cerrarse". Esa operación de cierre consiste en seleccionar una serie de enunciados verbales (o crearlos a partir de las respuestas dadas) que contengan un significado unívoco, con lo que de nuevo se reduce el sentido polisémico y matizado de una respuestas más o menos libre, a un enunciado unívoco y cosificado.