LA INDIFERENCIA RELIGIOSA

 

- Según J. . Mardones (“La indiferencia religiosa en España”), a quien seguimos en este apartado, hay en España una marcha creciente hacia la no religiosidad. Esta última es más fuerte y declarada entre los varones, especialmente en los jóvenes; es independiente de la formación personal pero se acentúa entre los posicionados en la izquierda.

 

La indiferencia religiosa consiste en la despreocupación frente a lo “religioso”, la problemática religiosa no le interesa, no se pronuncia ni a favor ni en contra de Dios. Se puede dar por 1) abandono de la fe, 2) por no haber crecido en un clima de fe, 3) por dejar la fe y optar por el compromiso humano, 4) por haber entrado en crisis su fe debido a no tenerla bien armonizada dentro de su estructura personal.

 

El pensamiento español predominante está más que secularizado, laicizado. No es de buena nota hacer referencias religiosas. Lo que se lleva es minusvalorar y despreciar lo religioso, especialmente cristiano. No hay duda de que las noticias diarias son propicias para alimentar el “escándalo” y ridiculizar una institución como la Iglesia Católica. Tampoco hay que olvidar que la Iglesia misma ha contribuido con sus reflejos defensivos y autoritarios a crear la sensación de incompatibilidad con el progreso. La cultura católica como tal no tiene capacidad para presentarse como una alternativa.

 

Vivimos en una sociedad y cultura que tiene dos circuitos culturales: el religioso y el laico. Se cruzan y se intersecciona rara vez. La historia de esta ruptura quizás se pueda remontar a la lamentable decisión por parte del episcopado español de retirar las Facultades de Teología de las Universidades públicas a mediados del siglo XIX. La Universidad española desconoce la presencia de lo religioso tratado con altura y seriedad académica. Se ha creado la imagen de lo religioso como alienante y peligroso, a lo que se dedican espíritus supersticiosos, sospechosos de irracionalidad, represión crítica, minusvalía mental y, últimamente, fanatismo violento. El creyente da una impresión de seguridad dogmática ante la que responde el no creyente con no menor seguridad y rotundidad.

 

El problema es si la Iglesia, el catolicismo actual, no se ha marginado en esta sociedad y cultura. La sensibilidad o identidad cultural del momento ve a la Iglesia como instancia de otra época.

 

La religión ha cambiado claramente de rol en la construcción de las identidades de la mayoría de las personas. No es un referente “externo” determinante. Pasa a ser, crecientemente, una decisión “interna”, personal, del individuo. Por esta razón, este componente de la personalidad permanece invisible. La filiación o connotación religiosa forma parte del “fuero interno” que no tiene importancia a la hora de identificarme o “definir” quién soy.

 

***Exponer:

1) tesis fundamental del artículo;

2)¿estás de acuerdo con estas afirmaciones de Mardones?;

3)puedes poner ejemplos que, en tu opinión, confirmen lo enunciado por el autor?