TEMA 4.4: CREENCIAS Y PRÁCTICAS RELIGIOSAS

 

AUTOIDENTIFICACIÓN RELIGIOSA

 

- En las sociedades occidentales no existe un vacío de religiosidad, ya que persiste la religiosidad cristiana institucionalizada y son mayoría las personas que se declaran religiosas respecto a las que se autodefinen como "no religiosas" o "ateas convencidas". Es verdad que la edad influye bastante: a menor edad menor porcentaje de personas que se declaran Areligiosas", pero la mayor parte de los ciudadanos de los países occidentales son teístas, salvo la excepción de Suecia.

- Existe, no obstante, lo que se denomina como un proceso de vaciamiento de una religión como la cristiana que ha estado muy llena de contenidos dogmáticos, normativos, rituales, etc. En este terreno destacan especialmente los jóvenes de los países occidentales. Los jóvenes que se consideran a sí mismos como "personas no religiosas" y "ateos convencidos" superan ya a los jóvenes que se autoidentifican como "personas religiosas". Por otra parte, hay ya más ciudadanos que se consideran "católicos no muy practicantes" y "católicos no practicantes" que "católicos practicantes".

- Parece observarse un bajo tono en la intensidad de las creencias religiosas y en la experiencia religiosa en sí misma, así como una baja valoración que se refleja en el lugar que ocupa la religión dentro de las cosas valoradas y en el declive de la influencia de ésta. Son mayoría los que afirman que la institución religiosa no da respuesta a los problemas morales, sociales y familiares de los individuos, las familias y los pueblos.

- Se ha producido una especie de ruptura religiosa entre generaciones de occidentales y una fuerte quiebra de la socialización religiosa primaria.

- Nos encontramos ante un largo proceso de transición socio-religiosa, un tránsito de unas formas de vida religiosa a otras. En España hemos pasado de la "religión total" del nacional-catolicismo a una religiosidad desinstitucionalizada (fuera de las Iglesias, Apor libre@) y de ésta a un vacío de religiosidad en amplios sectores juveniles; muchos van pasando a una religión "por libre" o a la irreligión. En personas adultas la transición se dirige más a la religiosidad desinstitucionalizada y en los jóvenes más hacia la irreligión. La visión del mundo que defienden la mayoría de las organizaciones religiosas establecidas parece ir quedándose al margen de las percepciones y prioridades de la generación más joven. La transición religiosa se produjo en España sobre todo en los 70, especialmente tras la muerte de Franco. La transición religiosa a nivel de creencias ha sido menor, salvo en lo que se refiere a la creencia en la vida después de la muerte, mientras que en la práctica religiosa se ha pasado a una clara disminución en los ámbitos juveniles.

- El vacío de religión se manifiesta especialmente en el aumento de las personas que se declaran “indiferentes” y “agnósticas”.

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***Leed “LA INDIFERENCIA RELIGIOSA”.

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A) CREENCIAS

 

- La creencia ocupa un lugar central en todos los discursos religiosos y es una conducta difícilmente sustituible: todo grupo humano tiende a absolutizar (convertir en absolutos, darles una importancia básica) unos valores (creencias).

- El núcleo fundamental de creencias gira en torno a lo siguiente: 1) a la existencia de un poder superior, 2) a la relación entre el hombre y ese poder, 3) a que este poder domina, controla, dirige el mundo, 4) a la salvación después de la muerte, 5) a un código de normas de comportamiento. Todas estas creencias se reúnen en credos y existe una jerarquía de creencias.

- Como afirma Johnson, muchas creencias importantes son de tal manera "dadas" que la gente no las hace explícitas en su credo sino que las da por supuestas. Por otra parte, el significado de las fórmulas verbales puede cambiar incluso aunque las palabras permanezcan las mismas. La importancia efectiva de las creencias religiosas para la vida de la gente depende en gran parte de toda su situación vital. Hay, además, una cierta cantidad de desacuerdo consciente entre las creencias de los que aceptan el mismo credo: no todos creen exactamente lo mismo. A lo que hay que añadir que a menudo la gente no define con excesiva precisión sus creencias religiosas.

- Se diferencian las actitudes subjetivas con las que los fieles se adhieren más o menos a dichos contenidos. Por otra parte, la creencia se muestra muy condicionada por variables como sexo, edad, etc., es decir, no creen igual los hombres que las mujeres, los jóvenes que los mayores, etc. Igualmente hay que tener en cuenta que no se logran muchos resultados con un análisis de las creencias en el que a éstas se les aísle demasiado de otras dimensiones de la religiosidad.

- Se suele tener más creencias que prácticas religiosas. El grado de adhesión a ciertas verdades no específicamente confesionales (existencia de Dios, inmortalidad del alma, etc.) generalmente es superior al que se concede a dogmas típicamente cristianos o católicos.

- El Cristianismo constituye una Religión de libro, de textos sagrados, cuya clave la constituyen las categorías teológicas de revelación y de inspiración. Solamente ya con eso el elemento doctrinal cobra en él (como en el Islam y el Judaísmo) una hegemonía que no tiene ni en las Religiones de los pueblos sin escritura, ni en las de la antigüedad clásica, ni tampoco en las tradiciones asiáticas. Es de destacar la gran amplitud que han llegado a alcanzar sus dogmas y su teología.

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*** Leed “JÓVENES Y RELIGIOSIDAD”

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- No sólo se ha dado un declive de las creencias religiosas sino que asistimos a un cambio profundo en la manera de representárnoslas. Hay un divorcio creciente entre lo que creen los  creyentes y las propuestas de la institución eclesial, de la jerarquía. Se da un pluralismo de las creencias en la sociedad moderna española (se creen diversas cosas), a veces parecen creencias Aa la carta@, y muchas veces se mezclan creencias cristianas con las de otras religiones (Mardones).

- Una importante novedad desde la segunda mitad del siglo XX ha consistido en la sustitución de la "herejía" por la "heterodoxia": parece que ya no se habla de herejes sino de heterodoxos. Se suele decir que el catolicismo ya no es uno sino varios, y con tensiones internas, por supuesto, pero sin excomuniones.

 

MITOS

 

- Creencias en acontecimientos sobrenaturales que se cree que sucedieron en una época anterior. La mayor parte tratan de los orígenes (de los dioses, del mundo, etc.); de las hazañas de los dioses o de acontecimientos milagrosos en la vida de los jefes religiosos; un grupo importante trata de las "revelaciones".

- El mito es la forma primitiva de expresar las creencias y actitudes religiosas. El mito es la filosofía primitiva, la forma más simple de presentar el pensamiento. Es una afirmación dramática, no simplemente racional, que envuelve pensamientos y sentimientos, actitudes y emociones.

- A través del mito los hombres no sólo explican su mundo sino que lo representan simbólicamente. El mundo mítico está más allá o fuera del tiempo y del mundo empírico. El tiempo mítico está siempre presente y el mito recrea y representa lo que describe: hace revivir lo que relata (O'Dea).

- No tiene un autor único sino que surge y se relata como una verdad compartida por muchas personas.

- Un inconveniente suyo es la imprecisión, lo cual propicia interpretaciones contradictorias, múltiples y hasta heréticas.

- Comte hablaba de la ley de los 3 estadios: religioso, metafísico y positivo. En el primero el pensamiento es mítico. Weber habla de un "proceso de racionalización", con eliminación de elementos fantásticos y míticos; este paso del mythos al logos (pensamiento racional) es normalmente posterior al desarrollo de un grupo sacerdotal.

 

INSTITUCIONALIZACIÓN (FIJACIÓN) DE LAS CREENCIAS

 

- El proceso de institucionalización de las creencias es el paso de un mito a un logos. Consiste en un proceso de racionalización de la experiencia religiosa utilizando los esquemas del saber profano para comprender el dato revelado. A ello contribuyen en gran medida los teólogos, exegetas, etc.

- El rol de salvaguardar la autenticidad del mito original y de controlar sus múltiples interpretaciones racionales ha sido encomendado a una clase de responsables y de expertos, dotados de una autoridad que deriva más de su oficio que de su carisma (magisterio eclesiástico). En determinados momentos suele darse una tensión entre éstos y los teólogos.

 

APRENDIZAJE DE LAS CREENCIAS

 

- Hay que distinguir entre socialización e iniciación cristiana. El primero consiste en un mero aprendizaje intelectual de las creencias, mientras que la iniciación pretende profundizar en las creencias para vivirlas. Muchas veces la educación religiosa se limita a ejercer funciones de socialización religiosa. El hecho de que la institución eclesiástica haya ido perdiendo influencia social ha originado una pérdida de su influencia como criterio de verdad y validez para imponer las creencias.

 

B) LAS PRÁCTICAS RELIGIOSAS

 

- Constituyen una parte fundamental de la religiosidad. Es difícil delimitarlas porque hay actos sociales con sentido religioso y actos religiosos por conveniencia social.

- Las prácticas religiosas son diversas: culto oficial, religiosidad popular, simbolización, etc. Están condicionadas por una serie de variables: edad, sexo, clase social, historia religiosa, cultura, etc. Es decir: se practica más o menos, de una forma o de otra, según la edad, sexo, etc.

- El estudio de la práctica religiosa se ha centrado básicamente en el Cristianismo en el estudio de la práctica de la misa dominical. Pero no es el único indicador de religiosidad, ni tal vez el más importante. Hay otros como el sentido de pertenencia, la asistencia al templo, la oración privada, llevar a los hijos a la catequesis, cooperación voluntaria, limosnas, lecturas, conversaciones, etc.

 

LOS SÍMBOLOS

 

- Lingüísticamente “sagrado” procede de la raíz "sak" que significa hacer que una cosa llegue a ser real. Lo sagrado toca el fundamento de lo real: se trata de que se nos revele lo más profundo y más básico de la realidad. Pero como no tenemos acceso directo a ello se ofrece una presentación indirecta ante nuestro espíritu: el símbolo es la mediación de lo eterno en lo temporal, es un lenguaje evocativo que proyecta hacia lo profundo de la realidad, hacia lo oculto o ausente; señala la otra mitad. Los símbolos revelan velando y velan revelando (Mardones).

- Por símbolo entendemos toda representación de una ausencia. Se simboliza lo que es real pero invisible, especialmente el Ausente por antonomasia: Dios. Y se simboliza utilizando elementos materiales.

- Se simbolizan hechos y acontecimientos pasados que la acción simbólica trata de actualizar y hacer valer en el presente. Pero, por otro lado, representan acontecimientos y situaciones que están todavía por producirse.

- La práctica del cristiano, incluso la no directamente simbólica, adquiere un valor de símbolo, en el que la acción humana simboliza la acción de Dios. Por otra parte, las prácticas cristianas contienen referencias simbólicas ampliamente compartidas fuera del Cristianismo.

- La gente, y en particular los jóvenes, busca nuevas mitologías, mitologías seculares sin duda, pero estamos asistiendo también a una búsqueda de símbolos religiosos. Las religiones eclesiásticas están a punto de perder el control "real" de los símbolos sagrados.

 

EL CULTO

 

- El rito es el acto simbólico mediante el cual se representa un episodio muchas veces mitológico. El rito tiene pluralidad de significados y evocaciones. Busca transformar la banalidad de la vida ordinaria. Los ritos están destinados a reducir la ansiedad existencial, permitiendo afrontar lo desconocido y la alteridad. Son acciones repetitivas. Tienen un carácter social (Mardones).

- El culto es un complejo de comunicaciones en términos de gestos, palabras y símbolos. Es una expresión de sentimientos, actitudes y relaciones. Estas relaciones son ante todo relaciones con el objeto sagrado, y sólo secundariamente relaciones entre los miembros, y entre los miembros y los jefes (O'Dea).

- Otras características: 1) el rito implica a menudo el manejo de objetos sagrados tangibles; 2) la celebración trata de obtener la salvación en una u otra forma; 3) el rito puede ser alegre y gozoso, pero el fiel no lo considera principalmente como una forma de entretenimiento sino como algo serio; 4) el rito es una acción instrumental (se hace algo) pero también expresiva (se expresa, se siente, algo); 5) todo rito tiende a permanecer ligado a una forma particular durante largos períodos de tiempo: la acción ritual se estereotipa, se realiza de una manera fija y sin cambios; 6) implica a menudo la cooperación de varias personas en roles más o menos diferenciados (Johnson).

- El acto de culto expresa y refuerza la solidaridad del grupo.

- El ritual y la liturgia como expresión de actitudes se desarrollan también en torno a los eventos importantes, a las crisis y a los cambios que se verifican en la vida del individuo y del grupo. Es el caso, por ejemplo, de algunos ritos, llamados de transición o de paso, los cuales revisten de un significado sobrenatural la transición de un status social a otro. En nuestra sociedad los ritos iniciáticos (bautismo) están en manos de la Iglesia; pierde ésta algo de peso en los ritos de paso de la adolescencia y juventud (confirmación); la mayor competencia existe en el paso a la edad adulta (exámenes, mili cuando la había, noviazgos, etc.). El matrimonio por la Iglesia sigue siendo la forma predominante de la celebración ritual de ese paso. Las religiones han monopolizado los ritos de despedida, los de la muerte, aunque también se percibe una secularización lenta pero creciente.

- El punto álgido de los actos culturales lo constituye el sacrificio. Etimológicamente significa sacralización, hacer sagrada la víctima que se va a ofrecer en sacrificio, consagrarla a la divinidad. Se hace oblación de algo a la divinidad con el fin de que ésta se muestre generosa y comprensiva. Widengren distingue tres grandes tipos de sacrificio: 1) de oblación (tiene su fundamento en el “do ut des” (te doy para que me des) y trata de crear un vínculo amoroso entre el hombre y los dioses), 2) de expiación (por los pecados), 3) de comunión (se come con la divinidad o se come de ella).

 

LA MAGIA

 

- Origen y naturaleza de la Magia: es el arte de dominar las fuerzas misteriosas de la naturaleza y de la vida procedentes de la acción de espíritus individuales y de las cosas. (Ver Pastor 33-42)

- Teorías interpretativas: para algunos la Magia constituye una forma degenerativa de la Religión; según otros (Frazer), la magia es anterior a la Religión y se da una evolución de aquélla a ésta.

- Origen de los poderes mágicos: pueden surgir a causa de una revelación (producida en un éxtasis) o por transmisión de las artes mágicas de una persona a otra (iniciación).

- La acción de la Magia tiene efectos automáticos y directos sin que medien fuerzas sobrenaturales o divinas.

- La Magia y la Religión: los rasgos específicos de la Magia en contraposición a la Religión son los siguientes (Carrier-Pin 152):

 

 

                        MAGIA

 

                     RELIGIÓN

 

Fines más específicos

 

Fines más globales

 

Predomina actitud manipuladora

 

Predomina la súplica, veneración

 

Relación cliente-profesional

 

Relación rebaño-pastor, o adeptos-profeta

 

Predominan fines individuales

 

Predominan fines sociales

 

Ritos practicados individualmente

 

Ritos practicados colectivamente

 

Si fracasa, el ritual se sustituye

 

Si fracasa, el ritual no se sustituye: valor intrínseco

 

Actitud más impersonal

 

Actitud más emocional

 

El mago determina el momento oportuno

 

Se realizan en tiempos fijos

 

Puede ser dirigida contra las autoridades

 

No puede ser dirigida contra las autoridades

 

Instrumental

 

Ritos que son fines en sí mismos

 

- Comparte con la Religión la creencia en un más allá de la realidad en la que nos encontramos. Pero mientras la Religión intenta sólo poner a la gente en contacto con tal realidad y expresa la reacción humana ante ella, el ritual mágico intenta ofrecer modos de manipular estas fuerzas para provocar cambios y producir consecuencias en el mismo mundo empírico.

- La Magia se diferencia de la Religión en que la manipulación está en su esencia. Sin embargo, también la manipulación mágica se realiza en una atmósfera de temor y respeto, estupor y maravilla, semejantes a las que caracterizan la relación religiosa (O'Dea).

- Según Malinowski, cuya obra principal lleva por título "Magia, ciencia y religión" (1925), la magia surge allí donde no llegan los conocimientos naturales y el hombre -el primitivo y quizás también el actual- se encuentra enfrentado con lo misterioso, con lo que no puede dominar. Los ritos mágicos son como la técnica para controlar ese mundo en principio no controlable. Para él, Magia y Religión se parecen en que tienen origen y se realizan en situaciones de tensión emotiva; son salidas para situaciones que no ofrecen otra salida; existen en la atmósfera de lo milagroso; y ambas están limitadas por tabúes y normas que las separan del mundo profano. Pero se diferencian en que la magia tiende a un fin concreto mientras la Religión es un complejo de actos autónomos que contienen en sí mismos el cumplimiento de su objetivo. Además, las convicciones mágicas son sencillas, mientras la Religión ofrece una atmósfera sobrenatural más compleja y variada. La magia tiene una técnica limitada y circunscrita: la fórmula mágica, el rito y la presencia del ejecutor.

- La Religión se interesa por los temas fundamentales: la salvación, la muerte, el sentido de la existencia. La Magia, en cambio, se ocupa de objetivos inmediatos: asegurar una buena cosecha, vencer en la batalla, la buena salud. La Religión ora y ofrece sacrificios; la Magia manipula y controla. Para algunos la Magia era la "ciencia primitiva" (manera de controlar la naturaleza con medios sobrenaturales con tal de usar las fórmulas apropiadas).

- Hoy día se tiende a considerar que es muy fácil pasar de una a otra. Apenas hay ninguna Religión en la que no se mezclen algunos aspectos mágicos.

 

- Función social de la Magia: 1) ayuda a superar las situaciones de crisis en el grupo cuando éste no es capaz de controlar la realidad con sus propias fuerzas; 2) función terapéutica o catárquica: contribuye a superar las tensiones, a eliminar las frustraciones e incapacidades, además de favorecer la solidaridad y la confianza en la eficacia de su acción.

Según Radcliffe-Brown la función de la Magia no es reducir la ansiedad sino producirla para embarcar al grupo en una situación crítica a fin de contribuir a la supervivencia de la sociedad, reforzando el sentido de identidad del grupo y convirtiendo en acontecimiento solemne un suceso importante.

Al que cree en la magia le parece que produce sus efectos y, en cierta medida y en un sentido indirecto, los produce.

 

- La Magia como ritual: 1) el ritual de la Magia imitativa: se basa en el principio de que el semejante actúa sobre el semejante. Todo cuerpo vivo sigue siendo solidario con cualquiera de sus partículas, por pequeña que sea, que se le extirpe, y sufre por cualquier tipo de crueldad que se practique sobre ella. De ahí, por ejemplo, la importancia de la sangre en los ritos mágicos: no se considera sólo como una parte del cuerpo humano sino como el principio vital. Relacionados con esto encontramos los ritos de la lluvia, caza, pesca, etc. (se imita el efecto que se quiere producir y así se facilita la pesca, caza...). La eliminación del mal puede tener lugar también mediante su transferencia a otro cuerpo. La creencia de la semejanza entre lo que está en alto y lo que está en lo bajo (cielo y tierra) da lugar a la teoría de la influencia de los astros en el destino humano. El principio de semejanza se aplica para procurar el mal a un enemigo por medio de la mutilación o destrucción de su imagen. Importancia de la danza en estos ritos.

2) La magia de encantamiento: se basa en la creencia en el poder sobrenatural de determinadas fórmulas siempre que se pronuncien según las condiciones rituales. También el canto posee virtudes mágicas, la palabra escrita, el nombre propio y los números.

3) La magia de amuleto o talismán: a) el amuleto es un objeto escogido, no producido por el hombre, y que cura las enfermedades; b) el talismán, en cambio, es construido por mano humana, ejerce una acción positiva sobre los objetos a los que se aplica.

 

- Prácticas y ritos mágicos: a) la magia "blanca": no se usa para causar el mal, a diferencia de la negra. La agricultura, caza y salud son los campos más comunes de la magia blanca y esto porque estas actividades 1) son muy importantes para el mantenimiento del sistema social y el resultado de la acción reviste gran interés, 2) el éxito no se puede asegurar usando sólo las técnicas racionales. Gran parte de la Religión cotidiana es Magia: por ejemplo, cuando pensamos que en los objetos sagrados reside una eficacia, el sentimiento de bienestar que brota de un rito correctamente realizado, etc. Muchas supersticiones son seguidas con credulidad un poco vergonzosa, pero son practicadas.

b) La magia "negra" (para fines maléficos) comprende, según Johnson, dos tipos: la "brujería" (ritos cuya eficacia no depende del poder sobrenatural del mago sino de la correcta celebración del rito y de que la víctima no use contramagia de mayor potencia) y la "negromancia" (depende de facultades sobrenaturales del mago).

 

LA RELIGIOSIDAD POPULAR

 

Significado de "popular"

- Para unos, lo popular es ese saber que se transmite por tradición. Para otros, lo popular es lo opuesto a lo oficial, lo contrario a lo que proviene de una autoridad en cierto modo exterior al grupo; es también lo opuesto a lo "aprendido" en la escuela, a lo académico. Es lo espontáneo, lo natural, lo primigenio, lo que surge de unas raíces y una profundidad. Lo "popular" es lo genuinamente nacido del pueblo; lo “popularizado” es lo introyectado en él por diversas vías (que no tiene por qué ser siempre negativo). Para Weber coincide más o menos popular con carisma. Hay quien habla de lo popular como de un lecho fluvial en el que se han ido sedimentando todas las grandes experiencias vitales del grupo humano.

- Según Maldonado, popular es aquello que, proviniendo de una creación individual, el pueblo lo recibe como suyo y lo toma como propio, como perteneciente a su tesoro cultural, y al usarlo o repetirlo no lo hace de un modo cuasi-pasivo sino incorporando su propia imaginación, renovándolo en mayor o menor medida, pero siempre considerándose coautor.

- Tiene sus manifestaciones: creencias, mitos, leyendas, relatos, romances, canciones, artes plásticas, sueños, utopías...

 

La Religiosidad popular

- Se entiende por religiosidad popular el conjunto de convicciones y prácticas religiosas que grupos étnicos y sociales han elaborado a través de una adaptación especial del Cristianismo a sus culturas (Equipo Seladoc). Es un modo de Religión en el que prevalece la fuerza de la costumbre, de la convención y de las tradiciones sociales.

- Características: creencias poco definidas; escasa organización; protagonismo laical; gran riqueza imaginativa, emotiva y simbólica; papel preponderante de lo corporal; no doctrinas sino leyendas y relatos maravillosos.

- Religión popular es la creada por el pueblo, surgida en él, autóctona. Religión popularizada es la asimilada por el pueblo, aunque producida por otros. El Cristianismo no se origina como Religión popular, aunque sí nace en un medio popular. La religión efectivamente asumida por el pueblo nunca es aquella misma que se le ha procurado inculcar desde arriba, desde el clero. Los contenidos clericales y los populares se enfrentan, yuxtaponen, combinan, interpenetran. Con todo, como afirma Maldonado, es absurdo considerar la religión popular como algo siempre opuesto a la Religión de la jerarquía.

- En contexto católico la Religiosidad popular no suele cortar sus lazos con la Iglesia oficial, que a su vez procura no dejarse escapar las manifestaciones religiosas del pueblo, asumiéndolas y controlándolas en algún modo (cultos locales a santos y advocaciones marianas, romerías...). Como regla, afirma Fierro, el Cristianismo popular se ha entremezclado con el oficial en el marco eclesiástico del catolicismo, mientras que se ha independizado de aquél, creando su propio marco de secta, frente a las Iglesias protestantes.

- Las formas y manifestaciones de Cristianismo popular han sido extraordinariamente varias en el curso de su historia. La religiosidad occidental popular se ha nutrido de elementos con origen en Jesús tanto cuanto de elementos extraños a él. Es sustancialmente sincretista, aunque domina el componente cristiano. Las grandes fiestas del Año Litúrgico cristiano son en parte herencia de fiestas paganas anteriores. La Iglesia no suele inventar fiestas sino que injerta todo en realidades anteriores. Lo mismo había hecho Israel.

- A lo largo de la historia de la Iglesia nos encontramos con dos tendencias: una es crítica de lo popular (sinónimo de grosero, burdo, ordinario, superstición, credulidad, ignorancia), mientras que otra, mayoritaria, acoge lo popular, haciendo un esfuerzo de aceptación y asimilación de los diversos componentes de su personalidad, incluyendo todo el sustrato pagano. Según Maldonado, las élites medievales no rompieron con las creencias populares sino que la confrontación vino, sobre todo, con la Reforma protestante y la Contrarreforma Católica. Se establece una religión severa, exigente en moral, muy fundada y apoyada en el temor al pecado, a determinados pecados. Hay quienes tratan de hacer desaparecer la Religión del pueblo, considerada como falsa, disoluta, poco conforme al Evangelio. Sólo en el siglo XIX y a impulsos del Romanticismo se recupera una cierta valoración de lo popular en la praxis religiosa.

- Preguntas que se hacen los teólogos sobre el "Cristianismo popular": estos gestos religiosos del pueblo que se presentan fenomenológicamente como cristianos, ¿lo son en efecto?, ¿están sustentados por motivaciones y valores evangélicos?, ¿o más bien se trata de prácticas socioculturales impuestas por la presión social y por el peso de una tradición de raíces paganas? En segundo lugar, ¿son realmente populares?, ¿constituyen instrumentos de liberación del pueblo o actúan por el contrario como freno en el proceso de liberación popular?

 

*** Enumera aspectos positivos y negativos que en tu opinión se dan en la religiosidad popular.

 

 

MANIFESTACIONES PRINCIPALES DE LA RELIGIOSIDAD POPULAR

(Maldonado: “Introducción a la religiosidad popular”)

 

Las personas: santos, vírgenes, cristos.

 

- El benedictino francés Dom F. Cabrel ("Les origins liturgiques", Paris 1906) sostiene que el culto de los ídolos es frecuentemente sustrato del culto a muchos santos y mártires, y sigue latente bajo la capa del santoral.

- No se ha tratado nunca de una mera sustitución sino de una transformación creadora.

- El culto a los santos arranca de la devoción a los primeros mártires cristianos y a sus reliquias. Para guardarlas y venerarlas se construyeron iglesias, basílicas y ermitas que se convirtieron en centros de peregrinación. Se produce todo un trasiego de los restos mortales de los mártires.

El segundo paso viene cuando empiezan a ser veneradas las reliquias no sólo de los mártires sino también de ciertos ermitaños o monjes considerados también como mártires por la dureza de su vida. Muchas veces estos monjes se retiran a parajes solitarios especialmente aptos para la contemplación y que primitivamente habrían sido lugares de culto idolátrico. Así el santo cristiano sustituye al dios pagano, se convierte en un mediador especializado en tareas particulares de ayuda al hombre (mal de garganta, peste, etc.). Pero al mártir se le considera amigo de Dios e intercesor ante El. Las casas y pueblos tenían "su" santo y se dirigían a él con gran familiaridad.

El tercer paso es la sustitución de la reliquia por la imagen. Se busca la imagen para venerarla, se la rodea de una leyenda que expresa su prestigio, se edifican santuarios para cobijarla y rendirle homenaje. Esto es especialmente claro a partir del siglo X.

El distanciamiento del Dios Padre y el Cristo-Juez solemne y terrible producen la floración de innumerables santos mediadores y especializados.

- Luego se pasa, sobre todo en el siglo XI, del culto de los santos al culto mariano, y muchos santuarios hasta entonces dedicados a los santos son consagrados a María. Roma asume a María como símbolo de la Iglesia, garantía de la unidad eclesial y de la supremacía pontificia. Los papas de esta época se apoyan en las órdenes mendicantes, especialmente devotas y propagadoras de María. Parece claro que el culto a las diosas ha influido en la devoción mariana. La religiosidad popular, al inclinarse y afanarse por la figura femenina de María, trata de dar salida por este cauce a su arquetipo femenino que se halla reprimido en una religiosidad más oficial, masculina, de tipo patriarcal, racionalista, jerarquicista, ordenancista, compartimentada.

- Paralelo a esto es el incremento que experimenta el culto de los Apóstoles, que hace sentir a todos la pertenencia a una misma Iglesia.

- Hasta el siglo XI predomina una imagen de Cristo Majestad (frente a herejías arrianas, etc.), el Cristo del Apocalipsis. Pero poco a poco se va a humanizar su figura gracias al nuevo monacato de los cistercienses (S. Bernardo) frente a Cluny, a los diversos movimientos de piedad popular (suscitados por las Cruzadas). A partir del siglo XI se vulgariza el uso del crucifijo. La humanización de las figuras de Cristo y María se acelera a partir de los siglos XII y XIII. Cristo se ve ahora como el sufriente, el de la Pasión. María es considerada en su maternidad humana, transida de dolores, angustias y esperanzas. Los sufrimientos de los siglos XIV y XV acentuaron el sentido de lo trágico dentro del catolicismo popular. A comienzos del siglo XIV comienza a generalizarse el ejercicio del Vía-Crucis: la cruz como cadalso, patíbulo, lugar de ejecución. La misma época se orienta hacia devociones más tiernas: belenes, el niño Jesús...

Pero hacia finales del siglo XV se observa un cambio, posiblemente a causa del trauma del Cisma de Occidente: se vuelve a mirar a Cristo en su realeza y dimensión gloriosa (en medio de la crisis del papado se recuerda que Cristo es el único rey, se subraya la devoción a María Reina, se multiplican las coronaciones). A partir de esta época siempre hallaremos en los siglos posteriores las dos líneas en relación más o menos armónica o dialéctica.

 

Los tiempos: fiestas, festejos, celebraciones.

 

- Hay un paralelismo, analogía, entre los tiempos y los lugares sagrados. Se hallan localizadas las fiestas en y como momentos de transición: solsticios, equinoccios, plenilunios, paso de una estación a otra, de una fase lunar a otra.

Podemos distinguir varios ciclos: por meses del año (agosto-setiembre, mayo-junio); por estaciones del año: invernal (en donde priman las mujeres y niños, carnaval), primaveral (preparación de las cosechas), posveraniega y otoñal (cosecha, masculino, oficial-conservador).

- Las fiestas son un resquebrajamiento de lo cotidiano, momentos de una experiencia singular y única. Una de esas experiencias o vivencias nuevas es la de lo transcendente, la del misterio de la existencia, lo divino como fuente providente de plenitud, gozo, vida. Lo cristiano sobreañade un sentido historizador.

- La fiesta estructura y desestructura. Toda fiesta tiene algo de celebración de la creación. Tienen también un cierto carácter carnavalesco (subversión).

- Hay también fiestas de carácter semanal; el sábado judío, el viernes musulmán, el domingo cristiano. La Iglesia celebra una Pascua semanal (el domingo) y una Pascua anual. Ha resultado más popular la segunda, y en ella la Semana Santa privilegiando el Viernes Santo (Cristo paciente y sufriente) sobre el Cristo glorioso y resucitado. Tal vez ello se ha debido a que el pueblo, para sobrevivir, ha necesitado trabajar incluso los domingos y, por ello, no ha tendido tanto a celebrar éstos.

- Hay fiestas dedicadas al devenir de la persona: nacer, crecer... Tales momentos irán acompañados de ciertos gestos religiosos (ritos de pasaje o de transición: los sacramentos). En estas fiestas el protagonismo ha correspondido a la familia.

- La liturgia popular es en cierta medida juego. Las celebraciones religiosas populares mantienen la vivencia lúdica de lo in-útil, del despilfarro, de lo exuberante y pródigo, del gozarse en la simple expresión de la vida. El culto incluye lo lúdico, pero también lo trasciende o rebasa.

 

Los lugares: santuarios, ermitas, romerías.

 

- El santuario es la resultante de un paisaje y de una edificación; es decir, de algo natural y de algo técnico. Tiene su causa en otro rasgo de la sociedad contemporánea: su movilidad. Y plantea inmediatamente el problema de los orígenes, de la raíz de cada persona y familia, de su identidad individual-grupal. El santuario, anclado siempre en su mismo entorno, firme y fijo en medio de estos oleajes y fluctuaciones migratorias, se convierte en punto de referencia y símbolo de identidad. A través de los eremitas y de los eremitorios a donde acudían las gentes se ha realizado en el pasado de la Iglesia la evangelización de una población no bien encuadrada ni en las estructuras civiles ni en las instituciones eclesiásticas.

- El sentido simbólico del santuario participa del simbolismo de la montaña, la montaña sagrada. En la cima de ésta la tierra asciende hacia lo alto. Y el cielo, la divinidad, desciende en forma de nube, lluvia, nieve o trueno, encontrándose con ella y fecundándola. Así el santuario se convierte en eje del mundo. El santuario es signo de identidad de un pueblo, manifestación de la conciencia colectiva de un grupo humano. Por eso existen rituales que marcan la separación de los forasteros.

- La peregrinación: la marcha se convierte en símbolo de esfuerzo, de trabajo, de victoria. El caminar, el marchar, significa nuestra victoria sobre el espacio, nuestro dejar de estar sujetos a un punto del universo. Es también una liberación de las "solicitudes del mundo". Pero tiene sus peligros: la picaresca, mendicidad, vagabundeo; la despersonalización ante el sentimiento cósmico de lo infinito, ante la disolución en un Todo de carácter panteísta.

- Funciones de las romerías (en el Pirineo): reforzaban la estratificación social (familias infanzonas); solidificaban la jerarquización de la célula básica de la sociedad montañesa: la casa; jerarquizaban a los mozos (por edad); sancionaban la institución del heredero único; favorecían la iniciación de noviazgos espontáneos; función económica: complemento de las ferias (apalabrar, venta de licores y frutas...).

- La procesión: traslado lento y progresivo, partiendo de un punto y tornando a él. En las procesiones, como en las romerías, pueden participar danzantes que suelen llevar un movimiento circular en torno a un centro que es un símbolo de perfección y plenitud divinas.

 

Tras el Vaticano II.

 

- Sigue siendo la “Semana Santa” un momento especialmente representativo de la liturgia popular y se han revalorizado procesiones, romerías, etc., que el proceso de secularización nos había hecho suponer que contribuiría a su decadencia. Tampoco ha disminuido la importancia de los llamados sacramentos "populares" (bautismo, primera comunión, bodas, exequias).

- La uniformidad centralista litúrgica se ve obligada a convivir con las formas más populares. Mucha gente ha encontrado inexpresiva y aburrida la liturgia postconciliar y se ha alejado de ella. A la liturgia oficial se le ha acusado de caer en el verbalismo y descuidar los gestos y los símbolos.