A FAVOR DE LA PROTESTA

 

Escribo a primeras horas de la mañana del 22-M, día de elecciones municipales y autonómicas en la mayor parte de España. Escribo tras haberme acercado ayer a la Pza. del Pilar y comprobar el ánimo cívico de los concentrados indignados. Escribo antes de acudir a mi parroquia para celebrar misa. Escribo antes de pasar a votar al local electoral que me han asignado. Y escribo para, desde mi humilde posición, manifestar mi solidaridad con toda esta movida ciudadana de los concentrados “indignados”. Os remito al artículo de J. I. Calleja de la sección “Novedades”, con cuyos contenidos me identifico plenamente.

 

Me alegra a mí también que el personal haya decidido moverse, salir a la calle de manera pacífica, expresar su deseo de cambio, pero no de un partido hacia otro sino de una forma de democracia hacia otra más depurada, sin perder los logros que a lo largo de más de treinta años se han venido consiguiendo. Me alegra de que hayan sido jóvenes los que hayan impulsado todo esto. Me alegra de que entre los “inventos” de los últimos tiempos haya algunos, como Internet, las redes sociales, etc., que sirvan no para dominarnos desde arriba sino para poder expresarnos en libertad desde abajo.

 

Me alegría igualmente, aunque sea acercar el ascua a mi sardina, que también nos movilizáramos en nuestra Iglesia para ir a sus cimientos, para intentar promover una Iglesia más evangélica, menos de movimientos ultraconservadores y de jerarquías “au dessus de la mêlée”. Una Iglesia o, más bien, una jerarquía hipotecada por el aborto y la JMJ que le impiden acercarse a otras realidades. Una Iglesia que, como narra la primera lectura de hoy, convocaba a los discípulos para hablar entre todos, elaborar propuestas y aprobarlas entre todos, y elegir entre todos a los más idóneos para cubrir las necesidades que se les iban presentando. Una Iglesia que no perdía la calma ante las dificultades porque se apoyaba en Jesús, la piedra viva, y no en otros sucedáneos, sabía rezar desde la vida y seguía a Jesús, camino, verdad y vida.

 

Que siga la protesta y que se llegue a propuestas concretas que nos ayuden a cambiar a mejor, no hacia atrás como quieren algunos.

 

Pepe Nerín

22.5.2011