ALGO DE MI VIDA
Bueno, en primer lugar nací en Lérida hace treinta y cinco años durante los cuales he llegado a estar hasta arriba del todo; he llegado casi a dormir en la calle. Por una parte, he llegado a tener cerca muchas mujeres que me han querido ayudar y nunca me he dejado; la vida me ha engañado tanto, o me he querido yo dejar engañar, que he llegado al punto de tener que demostrar lo que yo tengo que ser: una persona responsable, y abandonar las cosas que me han hecho tanto daño, como el alcohol y las drogas.
Llegué a tener una mujer que me quería ayudar tanto que incluso me sacó de la cárcel y, sin embargo, yo no supe aprovecharlo. Yo me estoy dando cuenta de que al entrar en una granja como Torre Virreina la gente (o la sociedad, como lo quieran llamar) está para ayudar a las personas que tienen problemas. Entiendo muy bien que a lo largo del camino todos los que llegamos aquí, a la Granja Torre Virreina, quien más quien menos ha tenido problemas.
Lo que ocurre es que hay gente que no sabe manifestarse y que no sabe si pedir ayuda o continuar sin recurrir a ella. Yo creo que en la sociedad, sabiendo que hay tanta gente profesional, tendríamos que recurrir alguna vez a esta gente tan grande. Voy a poneros un ejemplo de mi vida: yo me quedé sin madre a los dieciséis años, tuve que empezar a trabajar muy duro; mi padre tenía una empresa de camiones, y mi hermano y yo teníamos que hacernos la comida, lavarnos, hacer todo lo de la casa y trabajar noche y día para salir adelante. A lo largo del tiempo, mi padre se pone enfermo y estuvimos a punto todos de ir a dormir a la calle. Con eso quiero manifestar que, después de llegar a tener una empresa que contó con cuatro camiones, casi nos quedamos sin nada. A lo largo de los meses mi padre cada vez se va poniendo más enfermo, hasta que llega el momento que fallece, el año pasado.
Me lanzo a la carretera y empiezo a descubrir que cada día me encuentro más solo. Voy trabajando de aquí para allá, recorriendo caminos y caminos, sin llegar a ningún final. He llegado a pensar que la sociedad es buena, a veces los que fallamos somos nosotros mismos.
Quiero manifestar, por último, que he cometido muchos errores a lo largo de mi vida y que nunca me podré excusar en el otro, ya que el origen de nuestros errores está siempre en uno mismo. Finalmente, gracias a los centros de acogida que nos están ayudando como profesionales.