JORNADAS DE ARCIPRESTES DE ARAGÓN

SOBRE VOCACIONES


No puedo hacer una información completa, pues me dormí alguna vez. Otras me despisté. Y otras veces me puse de mal genio, por la ausencia de diálogo, por la falta de interés por otras búsquedas y por una teología que me recordaba a Pepe Isbert: "os debo una explicación y como quiero explicaros la explicación, os la voy a explicar la explicación que os debo. Ya os he explicado mi explicación". Olé tu mare, decía yo a cada explicación que nos dieron sobre la Vocación de Jesús y nuestra vocación y la vocación eclesial y más vocación sin saber de qué se trataba. ¡Cuándo captarán que se necesitan oídos para poder escuchar la llamada! De los oídos solamente dijeron que se debía trabajar con juventud, pero ni cuándo, ni cómo, ni dónde. Sólo oración y oración y oración, cosa que me parece muy bien, pero no hace falta sólo oración sino también desarrollo humano, etc.

La Primera Charla consistió en tautologías y más tautologías sobre vocación y vocación. No recuerdo absolutamente nada más.

De la Segunda Charla, que logré escuchar con grandes esfuerzos para no dormirme, recuerdo el grito que lancé al terminar: ¿Y dónde están los pobres? El compañero de al lado me dijo: eres muy fresco y poco respetuoso. El ponente me contestó que había hablado sobre el amor al prójimo. He estado 7 años en Chile y Perú y estábamos ilusionados, en parte porque éramos útiles y nos necesitaban y en parte porque Cristo era el Salvador.

Y siguieron hablando de que nos ilusionemos, de que nos entusiasmemos para poder encontrar vocaciones y llenar los seminarios. Y nos hicieron sentirnos culpables porque no los llenamos.



Y ahora de mi cosecha os expongo dos aportaciones:

1ª) Enséñennos a contemplar teologalmente para que nos metamos en las profundidades de Dios. Maestros hay en la Iglesia: a) Juan Martín Velasco tiene pistas, que luego expondré; b) Antonio Más resume muy bien las Moradas de Santa Teresa; c) Javier Garrido, con su Personalización de la Fe, indica caminos de la Iniciativa de Dios en el núcleo de nuestro ser. Y resulta que vas a retiros, charlas y ejercicios y sólo insisten en meditar y meditar para conquistar lo que nosotros no podemos conquistar.

De estos tres autores citados, he sacado las siguientes conclusiones:

- Atención intensa para captar lo escuchado.

- Conocimiento con gusto de lo escuchado.

- Meternos en lo interior de la realidad escuchada.

- Iluminación recibida como luz que nos rodea.

- Reposo en lo contemplado.

- Pasividad porque Él es el Protagonista.

- Transformación personal en lo contemplado.

- Descanso de nuestros trabajos,

- Disfrutar de la Paz que da el Omnipotente.

- Taladrar la realidad para encontrarnos con Dios.

- Ratos de amores con Él.

- Relacionarnos con la Trascendencia, que conseguiremos al intentar entremezclar los 11 puntos anteriores.

Y para que llegues a esta contemplación analiza cómo haces tus meditaciones:

- Compara tu vida con la de Jesús.

- Busca las motivaciones que tienes en tu vida e historia.

- Analiza las razones en las que se fundan tus vivencias. O los porqués de tu vida.

- Compromisos que sacas de lo meditado.

- Alegrías y Felicidad que estás viviendo.

- Procesos que hay en tu vida para conseguir valores personales.

- Compara tus sentimientos con las decisiones y realizaciones que vives.

Y cuando te metas en Dios podrás entusiasmarte, porque esto es el entusiasmo: meterse en Dios.



2ª Aportación) Descubrir la misión que tiene hoy la Iglesia en la sociedad.

Decimos que nos desprecian; parece ser que no nos necesitan; estamos metidos en el culto y las catequesis y no captamos que necesitan de la Iglesia. Si captáramos en qué soledad vive mucha gente y con qué angustia viven el fin de semana para conseguir felicidad, nos pondríamos al servicio de la gente y descubriríamos nuestra misión.



Por fin llegó D. Rafael, obispo de Getafe, que, según escuché a seis compañeros, salvó la cara del cursillo. Intentó contestar a esta pregunta: ¿Cuál es la belleza del sacerdocio? Su respuesta fue la de despertar un deseo: dejarse conquistar por Él. Y dio algunas pistas para que profundicemos, porque él no lo hizo.

Dos personas entran en relación: Jesús y el muchacho que desea personalización. Y se necesita relación y relación hasta que, enamorados, certifiquen su entrega y misión.

Condiciones: 1ª) La alegría que brota de la Fe. 2ª) Es maravilloso entregar la vida a Dios. 3ª) Todo desde el amor de Dios. 4ª) La vocación es de mucha exigencia y tiene metas de superación.

Solamente nombró el deseo, pero no habló de valores, ni ilusiones, ni aspiraciones

Y nombró cinco veces que nos debemos enamorar de Cristo, como si fuera tan fácil como comprar en el Corte Inglés.



Os añado algo de mi cosecha: el enamoramiento depende de química, de valores, de relación, de conocimiento, de iluminación, ¿o es magia? Parece ser que entra un poco de todo y en el enamoramiento con Jesús es todavía más dificil, pues es un misterio que no se capta con la inteligencia sino con el corazón. Y más difícil todavía, pues antes que enamorarme de Él, Él se debe enamorar de mí, porque la vocación es gracia de Dios. No me parece posible buscar la vocación. Lo que está claro es que debemos desarrollar nuestra vida, nuestra oración, nuestra Fe y cuando Él llame empezaremos la relación.



Y después habló largo y tendido sobre estos puntos:

- Debilidades de los lugares educativos, pues no llegan a la profundidad de la vida.

- La Pastoral Juvenil debe ser tratada con más ilusión.

- La conversión individual y comunitaria. La comunicación de la Fe está fallando en la Iglesia, pues los hijos de los matrimonios cristianos se juntan o se casan por lo civil. Y cuando debía meterse en la conversión de la Iglesia se pasó a otro punto. Los cambios que necesita la Iglesia ni los nombró, ni pidió que los buscásemos.

- Educación de la Piedad, ya que de aquí salen las vocaciones. E insistió en los monaguillos y seminarios menores, pues de ahí han salido las vocaciones y de ahí deben salir. Y los que tenemos monaguillas nos quedamos callados, pues la mujer estuvo ausente de todo el cursillo. Nadie se atrevió a hacer ni una pregunta sobre la mujer.

Terminó diciendo que debemos saltar las insatisfacciones del corazón, pues si no renunciamos y no torsionamos nuestros deseos, será difícil que nos entreguemos a la seducción de Dios.

Y como había empezado con Icaro y sus alas de cera, por lo que se quemó, terminó con el pájaro de fuego de Strawinsky para decirnos que debemos meternos en el volcán de Dios. La gente se quedó muy contenta de la charla. Yo no tanto.



La participación del párroco de Zumarraga fue algo desconcertante. Estábamos todos admirados de sus 10 vocaciones al sacerdocio y 15 señoritas al claustro contemplativas. Un poco menos de su alzacuellos. Pero ¿cómo es posible volar y volar con oración y oración y oración, visitas al Santísimo, rosarios, misas, vigilias, retiros y viajes del Papa, y sin nombrar nada de lo humano? Siempre escuché que se necesitan las dos alas para volar y éste vuela con una. Tú eres un mirlo blanco, le dije. Se quedó pasmado, pero siguió en sus trece. Y más admiración cuando en los pasillos nos enteramos que lleva sus seminaristas a Toledo y el Obispo de S Sebastián no se los acepta en su diócesis y debe llevarlos a Navarra. En mi opinión, esto es principio de Cisma. Recemos.



Los Obispos de Aragón participaron todos menos el de Barbastro, nuestro querido amigo Alfonso. Y todos nos hablaron pidiéndonos ilusión y entusiasmo para ser evangelizadores. Y hubo compañeros que se culpabilizaron, porque no están entusiasmados, porque no llamamos, porque no hacemos oración. Llevamos 30 años haciendo petición de vocaciones y no llegan. ¿No será

que Dios quiere otra realidad para su Iglesia? Y me atrevo a hacer otra pregunta: ¿No será la Iglesia Diocesana la que se debe entusiasmar? Y conste que hay sacerdotes entusiasmados, pero la diócesis está desilusionada, empobrecida y amargada. Quizá algún día se pueda encauzar toda la energía de la diócesis en la misma dirección. Obispos, equipos episcopales, arciprestes y sus curas, consagrados, religiosas y también laicos, pues tienen la misma dignidad que nosotros. Si no conseguimos la unión será muy difícil que la iglesia en Aragón encuentre su camino. En Zaragoza hay cinco grupos que son educados y finos y se saludan cuando se encuentran, pero que están distantes: los mayores, los jóvenes, los que sacramentalizan, los que forman la A.C. y los que pertenecen a distintas asociaciones. Queridísimo Sr. Arzobispo: trabaje esta cuestión. Es normal que seamos distintos, pero debemos estar relacionados y unidos.



Y terminaron El Obispo de Getafe y el rector de Tererife con esta lista de actuaciones:

- Hace falta mucho interés por parte del Obispo.

- Una Delegación de Vocaciones con sacerdotes, religiosas y seglares.

- Una campaña que consiguió 2000 personas que rezan por las vocaciones.

- En cada arciprestazgo un sacerdote encargado de lo vocacional.

- Seminario Menor lleno de Monaguillos y Tarsicios.

- Visitas a Institutos y Colegios por seminaristas e invitando a convivencias.

- Conexiones con la Pastoral de Juventud Diocesana y de Zonas.

- En todos los grupos diocesanos hay un seminarista y en muchas parroquias.

- Campaña Vocacional en cada parroquia.

- Jueves Sacerdotal en cada parroquia.

- Vigilias de Oración antes de cada ordenación.

- Jornadas de Puertas abiertas para enseñar el Seminario.

- Convivencias de Preseminario.

- Retiros espirituales para jóvenes.

- Que el Seminario sea el corazón de la Diócesis

- Folletos editados y Propaganda de Mass Media y Ordenador.

De esta forma afirman haber conseguido 30 seminaristas en Tenerife y 60 en Getafe.



Un abrazo.

Jesús Borao