ASÍ NO
Acabo de participar en la reunión que los curas de mi Vicaría tenemos los primeros martes de cada mes. La última parte de la mañana se dedica normalmente a la formación y hoy comenzaba un ciclo de cuatro sesiones sobre bioética, con participación de uno de los vicarios, dos médicos y un catedrático de medicina. No había pleno de curas pero sí un número más que suficiente.
Hoy le tocaba comenzar el ciclo al vicario, también profesor de moral, y ha expuesto el tema de los "fundamentos morales en bioética". Para empezar nos ha proyectado un vídeo tratando de explicar el origen del interés por esta materia. Un vídeo, en mi opinión, claramente tendencioso y lamentable en el que se reproducían, entre otras, imágenes de los campos de exterminio nazi y del juicio de Nüremberg, tras comenzar el mismo con una de romanos en plan batalla sangrienta y de exaltación de los fuertes frente a los débiles, lanzando unos mensajes no precisamente subliminales acerca de quiénes están con unos y quiénes con otros. El vídeo venía salpicado de intervenciones de supuestos especialistas en la materia, todos con un talante conservador que no dejaba lugar a dudas, y que subrayaban la importancia de los principios morales en los que basaban sus afirmaciones, frente a otros principios (los de la supuesta parte contraria) que conducían, y nunca mejor dicho, a un choque de bólidos con el consiguiente caos tal como expresamente mostraba la película y que luego ha sido subrayado.
Tras finalizar el pase, el vicario ha preguntado si alguno de los presentes quería comentar algo y entonces no he podido reprimirme (soy así, desgraciadamente) y he criticado la proyección maniquea que nos había endilgado. Como quien oye llover. Parece que no estaba en el guión afrontar críticas negativas a tan "interesante" vídeo, como ha subrayado al final el otro vicario episcopal. Algún otro sacerdote ha añadido un subrayado en plan positivo, y el vicario ha comenzado su disertación porque para eso había venido. Con un tono suave, moderado y comedido pero de rodillo sin encontrar oposición, y partiendo de su experiencia en el comité de ética del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, en donde al parecer los criterios cristianos están en minoría frente al principio de "autonomía", es decir, de dejar que sea la decisión libre del paciente la que se imponga, se ha dedicado no ya a intentar convencernos, porque me imagino que esa batalla la suponía ganada de antemano, sino a machacarnos con una lógica de principios fundamentales de los que tenían que deducirse las consecuencias prácticas. Principios, por supuesto, catalogados como cristianos y superadores de otros principios, ya mencionados anteriormente.
De vez en cuando lanzaba alguna pregunta de respuesta obvia para romper el monólogo y tal vez con ello dar la impresión de que no se trataba de un adoctrinamiento (que es lo que en realidad era) sino de una clase con participación de los alumnos (a la que no se parecía en absoluto). Pero, ¿no habíamos quedado que se trata de sesiones dedicadas a la "formación"? ¿Por qué le llaman así cuando en verdad quieren decir otra cosa? Pero, por lo visto, no se trata de debatir, de presentar diferentes posturas y hacerlo no en plan maniqueo sino con seriedad. Se trata de otra cosa. Tomo nota para no volver a caer en la trampa.
Aviados estamos si reducimos todo a películas de "buenos" (nosotros) y "malos" (los otros). Por ese camino nos alejamos cada vez más de la realidad y vamos creando fortalezas despreciando al resto del mundo. Aviados estamos si incluso a los curas nuestros "superiores" nos tratan como a niños dándonos las materias en plan papilla adulterada. ¿Cómo tratarán, entonces, al resto de su feligresía? Sólo en un momento dado y ante una pregunta de alguien sobre el pre-embrión, la seguridad manifestada hasta ese momento pareció vacilar mínimamente pero se repuso al instante: no hay salto cualitativo entre éste y el embrión, por lo tanto ambos son prácticamente lo mismo y en aquél se halla contenido ya todo el código genético humano que luego se irá desarrollando. El pre-embrión, por tanto, como persona humana. Si seguimos por este camino hacia atrás, me pregunto lo que se puede llegar a afirmar.
Lo siento, pero cada vez me veo y muchos nos vemos más envueltos en una marea de conservadurismo ideológico que intenta arrasar cualquier otro resquicio de libertad de pensamiento. La actual ideología dominante de nuestros dirigentes puede provocar un desaguisado mental, cultural y religioso, amén de un alejamiento de otras posturas y, por consiguiente, de muchas personas, que va a tener difícil arreglo. Avanzan sin más, como en terreno conquistado. No debaten, no contrastan posturas, ni siquiera con las de otros expertos que en el mismo campo católico mantienen claras divergencias con ellos. Peor para los disidentes, deben pensar.
Y, por cierto, se les llena la boca con el principio de la "defensa de la vida". Pero así, en abstracto, porque en lugar de partir de ella lo que hacen es partir desde arriba, en donde suelen estar situados ellos, de los principios inmutables y fundamentales, para desde ahí moldear la vida a su gusto. Pero no hablan de principios evangélicos, como, sin ir más lejos, la misericordia, sino de principios abstractos que, como dioses fríos e impávidos, dictaminan sobre nuestras vidas de forma despótica. ¿Dónde el mundo real, ése para el que Jesús vino a traer esperanza de salvación?, ¿dónde esas personas que sufren?
Un abrazo.
Pepe Nerín
6.11.2007