“BIENAVENTURADOS

LOS LIMPIOS DE CORAZÓN,

PORQUE ELLOS VERÁN A DIOS”.

Mateo, 5, 8

 

            Se me acaban de romper las gafas, y rápidamente he ido a la óptica, donde me han ofrecido varios modelos de monturas. Pero el óptico me ha recomendado que, sobre todo, yo debía graduarme la vista si hacía ya unos años que llevaba los mismos cristales. Así que, al comienzo del año, este leve acontecimiento de mi vida me ha hecho reflexionar: ¿y si yo tratase de corregir y mejorar mi mirada sobre las personas y los acontecimientos?

 

            Por ejemplo, puedo fijarme más en lo positivo de las personas que en lo negativo. Puedo incluso tratar de ver las cosas desde otros puntos de vista. Y aún mejor, desde el punto de vista de los otros. Y me ha parecido que esto lo podrías intentar también tú, y los grupos cristianos y las naciones, y hasta los gobiernos y los que mueven la economía. De pronto me ha parecido que todo en el mundo dependía de la mirada. ¿No dijo algún cosmonauta que le había afectado mucho el ver que desde el espacio la tierra no tiene fronteras?

 

            ¿Y si nos animásemos todos a mirar la tierra desde los pobres, desde Alas víctimas@ (Jon Sobrino), desde Alas chozas de la tierra@ (K. Rahner). Porque es así como Dios (Padre y Madre) mira a sus hijos: desde los últimos, desde los que no cuentan. Los pobres saben muy bien lo que hay que hacer para cambiar el actual estado de las cosas. Pero su punto de vista, su mirada, y su voz, no tienen ningún peso en los centros de decisión de nuestro mundo.

 

            He pensado también que la misma Iglesia podía revisar su mirada. Tal vez miramos al mundo como desde fuera y con unos cristales muy oscuros. Parece que hemos olvidado aquellas hermosas frases de Pablo VI en el Discurso de apertura de la segunda sesión del Concilio: AMiramos a nuestro tiempo... con inmensa simpatía y con un inmenso deseo de presentar a los hombres de hoy el mensaje de amistad, de salvación y de esperanza que Cristo ha traído al mundo... Que lo sepa el mundo: la Iglesia lo mira con profunda comprensión, con sincera admiración y con sincero propósito no de conquistarlo, sino de servirlo; no de despreciarlo, sino de valorarlo; no de condenarlo, sino de confortarlo y de salvarlo@.

 

            Sé que a ti mismo se te ocurrirán mil reflexiones y propósitos sobre esta cuestión de la mirada. Dedica un ratico a pensar en ello, anímate incluso si te parece a escribir alguna cosita, por pequeña y sencilla que sea. Estrena mirada en este año nuevo 2008. Y, si puedes, lee la página de Toni de Mello ALa mirada de Jesús@ en su librito AEl canto del pájaro@. A mí me hace bien cada vez que la releo. Y me emociona. Feliz año para ti y los tuyos.

 

Señor Jesús, tú que has venido al mundo

no para condenarlo, sino para salvarlo,

ayúdanos a comulgar con tus sentimientos,

a mirar el mundo como lo mira el Padre,

y a descubrir tu presencia viva y real

en el hermano y la hermana necesitados.

Que sepamos reconocer la dignidad

de todo hombre y mujer,

y que trabajemos para que les sea respetada.

Para que prolonguemos en nuestro mundo

la Encarnación de tu amor.

 

Lucio Arauzo