Cada vez menos católica
LLUÍS BASSETS,
El País 23/12/2010
Una
buena cata de los papeles de Wikileaks proporciona la
mejor y más precisa documentación sobre el mapa del poder en el mundo en la
primera década del siglo XXI. Todo cuadra en los cables del Departamento de
Estado, fruto del trabajo de excelentes observadores y analistas. No puede
sorprender la idea de una debilidad sin remisión que nos transmiten respecto a
Europa; ni el tufo de corrupción, cleptocracia y despotismo
que captan, apenas sin discontinuidades, en todo el mundo árabe desde Marruecos
hasta Irak. Tampoco sorprende la imagen que nos proporciona del Vaticano como
un "poder cerrado, provinciano y anticuado" -en palabras del
corresponsal en Roma, Miguel Mora-, a pesar de que se trata de la segunda
potencia diplomática del mundo, con legaciones en 177 países, detrás de Estados
Unidos con 188, según se encarga de recordar uno de los cables.
Los
diplomáticos norteamericanos intentan despachar el asunto con el piadoso y
socorrido argumento del problema de comunicación. Según señalan, el aparato del
Vaticano desconoce las nuevas tecnologías y las relaciones públicas, no
funciona la coordinación política y tiene la gestión de sus asuntos mundanos en
manos de un grupo de ancianos casi todos italianos, con escasa capacidad para
expresarse en inglés, el idioma de la globalización. Las reacciones que
suscitan en el mundo católico estas revelaciones confirman la profundidad del
problema. Benedicto XVI, a diferencia de anteriores pontífices, no se reconoce
como un poder político y diplomático, y reivindica únicamente la influencia
espiritual de su autoridad, tal como subrayaba el corresponsal religioso de
Y sin embargo,
la agenda política y diplomática que tiene
La acción de
la diplomacia vaticana, y sobre todo de la red capilar de sus sacerdotes y
religiosos, se concentra en otros asuntos de mayor enjundia doctrinal o moral,
como la contracepción y el aborto, los matrimonios homosexuales o la
investigación en células madre. Los cables del Departamento de Estado revelan
que
Distinta, en
cambio, es la actitud competitiva frente al Islam de este Papa, al que Washington
califica de eurocéntrico: "Ratzinger cree que
Europa es la patria espiritual e histórica de
Los cables y
las reacciones nos dicen dos cosas. Que la primera institución que quiso ser
global en la historia -eso quiere decir católica- tiene dificultades para
seguir siéndolo. Y que la actual jerarquía vaticana apenas sabe reaccionar ante
este amargo e imparable declive.