CAMBIAR NUESTRA IDEA DE DIOS
Éste ha sido un semestre de
arrancada rápida y descenso suave y largo hasta el verano. Acabábamos de
celebrar
No es de extrañar, por
tanto, que las “chicas” del Equipo A, nuestras veteranas, optaran por hacernos
reflexionar en el último Encuentro Comunitario nada menos que sobre Dios,
teniendo en cuenta, además, que se han dedicado este curso a profundizar en un
libro que intenta desmontar tantas falsas imágenes de lo divino.
Como dice el autor de
este libro, J. M. Mardones, los creyentes tenemos
imágenes idólatras de Dios. Adoramos en nuestra mente y en nuestro corazón
representaciones más que torcidas, malsanas, de Dios. Éste se convierte así en
un ídolo de miedo, temor, sumisión, coacción, represión. Un Dios más digno de
rechazo que de aceptación. Este dios es una carga.
Hay que cambiar nuestras
imágenes de Dios, hay que sanarlas. Tener malas imágenes de Dios es una
patología, enferma a la persona y al grupo. Tras nuestras imágenes de Dios se
juega la aceptación o no de Dios por otros. En el mundo que se avecina, dice el
autor, la cuestión central religiosa no
será si se cree o no en Dios, sino en qué Dios se cree.
No es fácil cambiar
nuestras representaciones de Dios ya que están vinculadas a una forma de
entender la realidad y la vida. Proponer un cambio de imagen de Dios no es lo
mismo que cambiarse de camisa. Normalmente tenemos en la cabeza una idea, muy
extendida, de que Dios es el omni-todo: el
omnipotente, el omnisciente… y lo relacionamos con el Poder, el Ser,