Carta abierta a los obispos católicos de todo el mundo
HANS KÜNG 15/04/2010
Estimados
obispos,
Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI, y
yo fuimos entre 1962 1965 begin_of_the_skype_highlighting los dos teólogos más jóvenes del concilio. Ahora,
ambos somos los más ancianos y los únicos que siguen plenamente en activo. Yo
siempre he entendido también mi labor teológica como un servicio a
Aprecié mucho que el papa Benedicto, al
poco de su elección, me invitara a mí, su crítico, a una conversación de cuatro
horas, que discurrió amistosamente. En aquel momento, eso me hizo concebir la
esperanza de que Joseph Ratzinger, mi antiguo colega en
Mis esperanzas, y las de tantos
católicos y católicas comprometidos, desgraciadamente no se han cumplido, cosa
que he hecho saber al papa Benedicto de diversas formas en nuestra
correspondencia. Sin duda, ha cumplido concienzudamente sus cotidianas
obligaciones papales y nos ha obsequiado con tres útiles encíclicas sobre la
fe, la esperanza y el amor. Pero en lo tocante a los grandes desafíos de
nuestro tiempo, su pontificado se presenta cada vez más como el de las
oportunidades desperdiciadas, no como el de las ocasiones aprovechadas:
- Se ha desperdiciado la oportunidad de
un entendimiento perdurable con los judíos: el Papa reintroduce la plegaria preconciliar en la que se pide por la iluminación de los
judíos y readmite en
- Se ha desperdiciado la oportunidad de
un diálogo en confianza con los musulmanes; es sintomático el discurso de
Benedicto en Ratisbona, en el que, mal aconsejado, caricaturizó al islam como la religión de la violencia y la inhumanidad,
atrayéndose así la duradera desconfianza de los musulmanes.
- Se ha desperdiciado la oportunidad de
la reconciliación con los pueblos nativos colonizados de Latinoamérica: el Papa
afirma con toda seriedad que estos "anhelaban" la religión de sus
conquistadores europeos.
- Se ha desperdiciado la oportunidad de
ayudar a los pueblos africanos en la lucha contra la superpoblación, aprobando
los métodos anticonceptivos, y en la lucha contra el sida, admitiendo el uso de
preservativos.
- Se ha desperdiciado la oportunidad de
concluir la paz con las ciencias modernas: reconociendo inequívocamente la
teoría de la evolución y aprobando de forma diferenciada nuevos ámbitos de
investigación, como el de las células madre.
- Se ha desperdiciado la oportunidad de
que también el Vaticano haga, finalmente, del espíritu del Concilio Vaticano II
la brújula de
Este último punto, estimados obispos, es
especialmente grave. Una y otra vez, este Papa relativiza los textos
conciliares y los interpreta de forma retrógrada contra el espíritu de los
padres del concilio. Incluso se sitúa expresamente contra el concilio
ecuménico, que según el derecho canónico representa la autoridad suprema de
- Ha readmitido sin condiciones en
- Apoya con todos los medios la misa
medieval tridentina y él mismo celebra ocasionalmente la eucaristía en latín y
de espaldas a los fieles.
- No lleva a efecto el entendimiento con
- Ha reforzado los poderes eclesiales
contrarios al concilio con el nombramiento de altos cargos anticonciliares
(en
El Papa Benedicto XVI parece alejarse
cada vez más de la gran mayoría del pueblo de
Sé que algunos de vosotros padecéis por
el hecho de que el Papa se vea plenamente respaldado por la curia romana en su
política anticonciliar. Esta intenta sofocar la
crítica en el episcopado y en
Precisamente vosotros, como obispos, lo
lamentaréis en lo más profundo: desde el concilio, decenas de miles de obispos
han abandonado su vocación, sobre todo debido a la ley del celibato. La
renovación sacerdotal, aunque también la de miembros de las órdenes, de
hermanas y hermanos laicos, ha caído tanto cuantitativa como cualitativamente.
La resignación y la frustración se extienden en el clero, precisamente entre
los miembros más activos de
Y ahora, a las muchas tendencias de
crisis todavía se añaden escándalos que claman al cielo: sobre todo el abuso de
miles de niños y jóvenes por clérigos -en Estados Unidos, Irlanda, Alemania y
otros países- ligado todo ello a una crisis de liderazgo y confianza sin
precedentes. No puede silenciarse que el sistema de ocultamiento puesto en
vigor en todo el mundo ante los delitos sexuales de los clérigos fue dirigido
por
Las consecuencias de todos estos
escándalos para la reputación de
1. No callar: en vista de tantas
y tan graves irregularidades, el silencio os hace cómplices. Allí donde
consideréis que determinadas leyes, disposiciones y medidas son
contraproducentes, deberíais, por el contrario, expresarlo con la mayor
franqueza. ¡No enviéis a Roma declaraciones de sumisión, sino demandas de
reforma!
2. Acometer reformas: en
3. Actuar colegiadamente: tras un
vivo debate y contra la sostenida oposición de la curia, el concilio decretó la
colegialidad del Papa y los obispos en el sentido de los Hechos de los
Apóstoles, donde Pedro tampoco actuaba sin el colegio apostólico. Sin
embargo, en la época posconciliar los papas y la
curia han ignorado esta decisión central del concilio. Desde que el papa Pablo
VI, ya a los dos años del concilio, publicara una encíclica para la defensa de
la discutida ley del celibato, volvió a ejercerse la doctrina y la política
papal al antiguo estilo, no colegiado. Incluso hasta en la liturgia se presenta
el Papa como autócrata, frente al que los obispos, de los que gusta rodearse,
aparecen como comparsas sin voz ni voto. Por tanto, no deberíais, estimados
obispos, actuar solo como individuos, sino en comunidad con los demás obispos,
con los sacerdotes y con el pueblo de
4. La obediencia ilimitada sólo
se debe a Dios: todos vosotros, en la solemne consagración episcopal, habéis
prestado ante el Papa un voto de obediencia ilimitada. Pero sabéis igualmente
que jamás se debe obediencia ilimitada a una autoridad humana, solo a Dios. Por
tanto, vuestro voto no os impide decir la verdad sobre la actual crisis de
5. Aspirar a soluciones
regionales: es frecuente que el Vaticano haga oídos sordos a demandas
justificadas del episcopado, de los sacerdotes y de los laicos. Con tanta mayor
razón se debe aspirar a conseguir de forma inteligente soluciones regionales.
Un problema especialmente espinoso, como sabéis, es la ley del celibato,
proveniente de
6. Exigir un concilio: así como
se requirió un concilio ecuménico para la realización de la reforma litúrgica,
la libertad de religión, el ecumenismo y el diálogo interreligioso, lo mismo
ocurre en cuanto a solucionar el problema de la reforma, que ha irrumpido ahora
de forma dramática. El concilio reformista de Constanza en el siglo previo a
La apelación que os dirijo en vista de
esta Iglesia en crisis, estimados obispos, es que pongáis en la balanza la
autoridad episcopal, revalorizada por el concilio. En esta situación de
necesidad, los ojos del mundo están puestos en vosotros. Innúmeras personas han
perdido la confianza en
Os saluda, en la comunión de la fe
cristiana, Hans Küng.
Traducción: Jesús Alborés
Rey