CARTA ABIERTA AL NUEVO PÁRROCO DE BEGOÑA

Querido Pepe: No pretendo que sea un encabezamiento rutinario, sino que es realmente un sentimiento. Hace más de diez años que nos conocemos, y durante este tiempo, he y hemos (comunidad) ido madurando y caminando juntos, cada uno llevando encima su propio proceso de crecimiento.

En primer lugar quisiera darte la enhorabuena por el nuevo cargo (párroco) al que has sido llamado, y agradecerte el que lo hayas aceptado de buen gusto, y con buena disposición, para estar al servicio del crecimiento de ese Reino de Dios, que poquito a poco se va realizando en el día a día.

Todos los cambios generan una serie de interrogantes, que, en la medida en que sean reflexionados, si ha lugar, siempre darán claridad y frescura a la Comunidad, y al trabajo que realicemos en el barrio, la empresa, los estudios.

Siempre han sido características "muy tuyas", y que a mi juicio dicen mucho a favor de una persona, tu libertad de pensamiento, y tu claridad en la exposición del mismo, tanto cuando hablas, como cuando escribes (sigo tus escritos de la página de internet). Me gustaría que en tu nueva etapa no perdieras esa idiosincrasia tuya. Al ejercer un cargo de "poder", siempre existe ese riesgo (por lo menos a nivel teórico). Los diferentes temas quizás se vean de diferente manera dependiendo de en qué lugar de la barrera se encuentre uno.

Que el buen Dios te ayude a discernir en todo momento cuál es realmente su voluntad. Que sepas (y sepamos) ver con la mayor claridad posible, cuáles son los proyectos de Dios para ésta nuestra Parroquia, encarnada en el barrio. Que cuando tengas que tomar alguna decisión lo hagas bajo esta óptica. Que las decisiones "salomónicas" que te toquen, sean las menos posibles, pero que no te "tiemble la mano" si las tienes que tomar.

Procura buscar fuerzas en la oración, en el trato cercano e íntimo con Dios. El, sin duda, nos habla alto y claro, aunque cuesta mucho encontrar "el punto del dial por el que trasmite". Que las situaciones cotidianas con las que te enfrentes, no te agobien en exceso. Que sepas "incar el diente" al problema de las "obras sociales". Resulta muy triste constatar que éste haya sido un tema que ha quemado a muchos de tus antecesores. ¡Ójala no seas tu el siguiente! Reconozco que es una cuestión muy compleja y muy enquistada.

Sería muy osado por mi parte, no lo pretendo, que esta carta fuera una relación detallada de todos los temas que nos pueden inquietar para el buen funcionamiento de la parroquia. Simplemente, quiero que sea una llamada a tu interior, y al interior de todos nosotros, para seguir trabajando poco a poco en la tarea de construir una sociedad más justa y más humana, en la que todos y cada uno de nosotros tengamos nuestro espacio de diálogo y libertad, tan añorado con frecuencia en el mundo tan lleno de muchas cosas que no nos llenan realmente.

Quisiera que nuestros mejores deseos e intenciones, estuvieran siempre envueltos y tamizados por esa relación que debe existir siempre con Dios. Es precisamente en la oración, en sus múltiples expresiones, donde encontraremos la respuesta a muchas de las preguntas.
Recibe un fuerte abrazo de éste "humilde y osado" miembro de la Comunidad de Begoña.

Zaragoza, 2 de octubre de 2.004

Juan