CARTA ABIERTA AL NUEVO PÁRROCO
DE BEGOÑA
En primer lugar quisiera darte la enhorabuena por el nuevo cargo (párroco) al que has sido
llamado, y agradecerte el que lo hayas aceptado de buen gusto, y con buena disposición, para
estar al servicio del crecimiento de ese Reino de Dios, que poquito a poco se va realizando en
el día a día.
Todos los cambios generan una serie de interrogantes, que, en la medida en que sean
reflexionados, si ha lugar, siempre darán claridad y frescura a la Comunidad, y al trabajo que
realicemos en el barrio, la empresa, los estudios.
Siempre han sido características "muy tuyas", y que a mi juicio dicen mucho a favor de una
persona, tu libertad de pensamiento, y tu claridad en la exposición del mismo, tanto cuando
hablas, como cuando escribes (sigo tus escritos de la página de internet). Me gustaría que en tu
nueva etapa no perdieras esa idiosincrasia tuya. Al ejercer un cargo de "poder", siempre existe
ese riesgo (por lo menos a nivel teórico). Los diferentes temas quizás se vean de diferente manera
dependiendo de en qué lugar de la barrera se encuentre uno.
Que el buen Dios te ayude a discernir en todo momento cuál es realmente su voluntad. Que sepas
(y sepamos) ver con la mayor claridad posible, cuáles son los proyectos de Dios para ésta nuestra
Parroquia, encarnada en el barrio. Que cuando tengas que tomar alguna decisión lo hagas bajo
esta óptica. Que las decisiones "salomónicas" que te toquen, sean las menos posibles, pero que
no te "tiemble la mano" si las tienes que tomar.
Procura buscar fuerzas en la oración, en el trato cercano e íntimo con Dios. El, sin duda, nos
habla alto y claro, aunque cuesta mucho encontrar "el punto del dial por el que trasmite". Que
las situaciones cotidianas con las que te enfrentes, no te agobien en exceso. Que sepas "incar el
diente" al problema de las "obras sociales". Resulta muy triste constatar que éste haya sido un tema que ha quemado a muchos de tus
antecesores. ¡Ójala no seas tu el siguiente! Reconozco que es una cuestión muy compleja y muy
enquistada.
Sería muy osado por mi parte, no lo pretendo, que esta carta fuera una relación detallada de todos
los temas que nos pueden inquietar para el buen funcionamiento de la parroquia. Simplemente,
quiero que sea una llamada a tu interior, y al interior de todos nosotros, para seguir trabajando
poco a poco en la tarea de construir una sociedad más justa y más humana, en la que todos y cada
uno de nosotros tengamos nuestro espacio de diálogo y libertad, tan añorado con frecuencia en
el mundo tan lleno de muchas cosas que no nos llenan realmente.
Quisiera que nuestros mejores deseos e intenciones, estuvieran siempre envueltos y tamizados
por esa relación que debe existir siempre con Dios. Es precisamente en la oración, en sus
múltiples expresiones, donde encontraremos la respuesta a muchas de las preguntas.
Recibe un fuerte abrazo de éste "humilde y osado" miembro de la Comunidad de Begoña.
Zaragoza, 2 de octubre de 2.004
Juan