CARTA AL AMIGO CON CÁNCER
Mi querido PEPE: Hace unos días, en el obispado de
Barbastro, se habló de que estabas enfermo y que al parecer la cosa iba en
serio, pero no me especificaron.
Ayer entré
en tu página web y supe de primerísima
mano la cruda realidad.
He leído con verdadera devoción tu carta-testimonio y es emocionante el
comprobar la entereza con la que afrontas esta situación difícil y complicada
en tu vida.
Para cuantos lean esta descripción
de tus sentimientos desde el momento de la noticia hasta ahora en que reaccionas
valientemente y con dignidad, no te sientes frustrado ni abatido, plantas cara
a la enfermedad y la vas a vencer porque siempre has sido un luchador y mucho
más en tiempos difíciles de tu vida, nos reconforta el saber que tus
preocupaciones no van por ese camino de abatimiento y desgana, que sigues
siendo un hombre con las ideas muy claras.
Los que te conocimos desde muchos
años atrás, los que pasamos momentos muy agradables juntos, los que seguimos de
cerca tus primeros balbuceos en la vocación y luego algún desengaño no siempre
bien entendido y asimilado, nos habíamos hecho a la idea de un PEPE
blanducho, bien criado, inteligente a rabiar pero quizá un poco inmaduro (EN
ESTOS MOMENTOS NO SE PUEDEN DECIR TONTERIAS), yo entre ellos, desde el
afecto y la admiración que siempre he sentido hacia tu persona, tengo que
decirte que es tu mejor testimonio-testamento que te he escuchado y leído en
tus largas crónicas de seminario y parroquiales.
Por cierto,
me viene a la cabeza, ahora que hablo de testamento, el libro de MARTIN
DESCALZO: TESTIMONIO DEL PAJARO SOLITARIO. Seguro que lo conoces. Te vendrá que
ni pintado en la situación paralela de angustia y a veces de soledad pero con
la fuerza que te da el tener cerca a DIOS.
Quiero decirte que este domingo
día diecinueve, en la parroquia de FONZ y en la misa del mediodía a las doce,
tu amigo de siempre y el pueblo (CREO QUE TIENES PARIENTES AQUI, DIMELO)
rezaremos por ti para que sigas en la brecha y adelante.
Leo con verdadero interés todo lo
que publicas, lo que te escribe la gente y tus amigos. Por eso no me importaría
que esta carta la publicaras ya que puede ayudar a mucha gente; tus lectores y
parroquianos y tantos amigos que estamos dispersos por ahí nos alegramos de que
levantes la cabeza y pises fuerte como siempre lo has hecho. Ese pulso a la
vida lo vas a ganar.
Termino como he empezado: gracias
por tu testimonio de fe.
UN
ABRAZO, AMIGO.
ANTONIO
MOZÁS