(María Victoria Gómez).- Estimado hermano y obispo Munilla: No
esperaba que Vd., obispo de
Deseo recordarle lo que el Foro de Curas de Madrid escribió a
propósito de su nombramiento: " La elección de los obispos, según
Es ya de dominio público cómo en ese Consejo Vd. descalificó sin ningún
fundamento la conducta teológico-pastoral de sus sacerdotes y comunicó
haber decidido trasladar sus seminaristas al seminario de Pamplona sin contar
para nada con ellos. Esto confirma que Vd, no ha
aprendido nada de lo que se le ha venido diciendo y confirma que más que unir y
mejorar la vida de
Esto hiere la sensibilidad actual con sus exigencias de diálogo,
participación, discernimiento en comunidad, respeto de los derechos de todos y
muestra ausencia de las actitudes básicas de todo cristiano: corresponsabilidad,
humildad, servicialidad.
Vd. se creerá investido de autoridad para proceder así, pero visto desde el
Evangelio y desde
Parece como si Vd. encajara sin inmutarse este escándalo para el pueblo y
nuestra mentalidad moderna, lo cual no se explica sino porque Vd. está
anclado en otro tiempo, muy atrás, y en otras sociedad que la nuestra. No
está dispuesto a perder un pedestal -el clerical- que Jesús, el Señor, nunca
puso y que otros auparon para poder dominar. Sólo cambiará cuando admita, en
principio y de hecho, de palabra y con las obras, que su rango no es más que el
de cualquiera otro de los fieles, porque la suprema dignidad cristiana, que
consiste en seguir a Jesús, no es monopolio o privilegio de nadie sino
propiedad de todo cristiano.
Sería muy cristiano que, a la luz de este principio, viera si su
procedimiento es el correcto.
Yo espero que sus propósitos, por muy en consonancia que los crea con la
"doctrina cristiana", no prevalezcan, por el bien de todos y por
fidelidad al mismo Evangelio. Creerá que su visión es la verdadera; otros creemos
que Vd. defiende una interpretación subjetiva, muy personal, no liberada de
ideología, prejuicios y falta de verificación comunitaria.
No se extrañará que le manifieste que no puedo entender para nada que a la
mayoría de sus sacerdotes, con entrega, competencia y celo que Vd. parece
desconocer, en vez de estimularlos y apoyarlos en su labor pastoral, los
desautorice de esta manera ante
Su decisión deliberadamente fría pretende, creo, asegurar otro tipo de vida
cristiana, otro modelo de sacerdote, otro enfoque y estilo de formación
teológico-pastoral para los seminaristas, que en su diócesis no encuentra, pero
lo intenta a base de un desprecio y humillación de toda la vida de la
diócesis, intolerable e imposible de entender.
No es ningún secreto que todo esto lo hace Vd. por estar respaldado por
quienes le han puesto ahí "para poner las cosas en orden". ¿Qué
orden? Puede que Vd. haga todo esto convencido de que
Y ya, puesta en clara y fraterna rebeldía, le pregunto: ¿Qué Evangelio leen
Vds.? ¿Qué interpretación del Jesús todo compasión, ternura y misericordia
hacen Vds.? Jesús lo primero que hacía era amar, mirar con amor, con el amor y
ternura del Padre y, desde ahí, se entiende el pasaje evangélico del hijo que
se ha ido de la casa de su padre, es recibido por él sin el más mínimo reproche
y con el mayor cariño del mundo. ¿Cómo interpretan y aplican eso de que a
Jesús se le conmovían las entrañas? Estoy por afirmar que quien no ha sido
amado así , es difícil que lo pueda practicar. Para
transmitir el amor de Jesús hay que llevarlo dentro, lo mismo que su libertad.
Le pido disculpas por mi atrevimiento, pero la edad a la que he llegado y
con la larga experiencia que he vivido, me ha hecho comprender mucho más a mis
hermanos, disculparlos setenta veces siete y comprender que no está en el
juicio ni en la condenación el amoroso designio del Padre, sino en la entrega,
en la comprensión, en la cercanía a mis hermanos.
Sr. Obispo, los caminos que llevan al Padre son infinitos, pero el que a
nosotros nos ha sido regalado es el de Jesús, Hijo del Padre, que vino al
mundo a humanizar al hombre caído. Fue lo primero para El: ponerlo en pie,
haciéndose uno de tantos, para estar más cercano y compartir con nosotros su
filiación divina y así hacernos partícipes de su amor y ternura.
Sólo cuando podamos decir como Jesús "El Padre y yo somos uno",
seremos capaces de decir muy humildemente a nuestros hermanos la verdad que
vemos en ellos. Si nosotros no vamos delante en el amor y compasión, con
entrañas de ternura , no podemos entender a a los
hermanos y hermanas por mucho clergyman que nos
pongamos, por mucho ritualismo que practiquemos y por muchas procesiones con el
Santísimo y Horas Santas que hagamos... No, ni menos podemos tomar decisiones
en solitario, contentándonos con "comunicarles" lo decidido a solas,
por uno mismo.
¿Para qué sirve tanto hablar de cumplimiento y eficacia, de números de
bautizos y matrimonios por
En medio de tantos intereses partidistas, promesas y hostilidades, vemos que
Le ruego perdone mi osadía, no lo hago desde mi santidad que no la
tengo, sino desde el amor del Padre que desde niña he experimentado en mi hogar
profundamente cristiano. A Dios me lo han enseñado siempre como Amor, que sale
a mi encuentro, me ama y se entrega por mí. Este es mi Dios, en Él confío y no
temeré, porque mi fuerza y mi luz es el Señor.
Le he hablado con sinceridad, motivada por el dolor e indignación de
tantos que vienen sufriendo en esa porción hermosa de nuestra Iglesia. Sinceridad
fraterna, que me hace sentirme con derecho para decírselo. Le aseguro, no
obstante, que lo hago movida por amor a
Mi oración pobre pero de hija que se sabe amada y perdonada siempre,
también está con Vd.
Con respeto y amor.
María Victoria Gómez