CATEQUESIS Y FORMACIÓN

 

            La preocupación por la formación, especialmente la catequética pero también la social y humana, ha sido otra de las constantes en estas décadas parroquiales. El primer ejemplo se dio en la Guardería, pero luego se extendió a todas las edades.

 

            Las Semanas de Juventud, con charlas y conferencias sobre temas varios, surgieron ya en los años 60. En 1969 se creó en la parroquia por parte de los jóvenes el Equipo de Formación cuyo fin primordial fue la cultural y social del barrio.

 

            En los años 70 se crea la Escuela de Padres que pasará por diversas etapas. La Catequesis de 1ª Comunión se organiza desde el comienzo y en 1971 se introduce la novedad de que sean los propios padres los que preparen a sus hijos.

 

            En noviembre de 1971 constatamos la organización de Cursillos sobre Educación en la Guardería con asistencia de nada menos que 120 matrimonios.

 

            Había interés en la formación en el interior de los grupos, aunque a veces también preocupación por el hecho de  que los grupos fueran más de formación que de acción (1973).

 

            En 1975 se montan Cursillos sobre Biblia a cargo de Alberto Benito así como uno de formación cívico-social.

 

            El interés por la formación traspasó incluso nuestras fronteras y a propuesta de Benito Ardid, misionero en Ecuador, se concedió en 1979 ayuda económica a la creación de escuelas de campesinos y al desarrollo de cursillos en Riobamba.

 

            Notables esfuerzos se realizaron durante estos años en la Catequesis bautismal (tratada ampliamente en diversos Consejos Parroquiales), Catecumenado de Adolescentes, Catequesis de Confirmación, Catequesis Prematrimonial y Catecumenado de Adultos.

 

            Funcionó ampliamente la Escuela de Catequistas y se organizaron Cursillos sobre la Iglesia a cargo de Paulino Alonso, sobre Sacramentos, sobre revisión de vida, Talleres de oración, Charlas en los tiempos fuertes, Conferencias, mesas redondas, cine-fórums, se participó en la Escuela Diocesana de Animadores de Pastoral Juvenil, etc.

 

            Y no podemos olvidar el esfuerzo de aquellas personas que acercaban los domingos libros de teología, espiritualidad y formación humana y social al patio de la parroquia a la salida de misa para contribuir a nuestra formación.