CELEBRACIÓN PENITENCIAL
17.12.2004
ACOGIDA.
Sacerdote: "La gracia y la paz de Dios Padre y de Jesucristo, el Señor, que se entregó a sí mismo a la muerte, por nuestros pecados, esté con vosotros."
Dios es acogedor, como buen Padre. Él es el que se nos adelanta para darnos un abrazo, pese a lo que hayamos hecho.
La Buena Noticia (Mc 1,14-15):
Cuando detuvieron a Juan, Jesús se fue a Galilea a pregonar de parte de Dios la buena noticia. Decía: "Se ha cumplido el plazo, ya llega el Reinado de Dios. Enmendáos y creed la buena noticia."
Oración: Oremos, hermanos, para que Dios, que nos acoge como Padre y nos llama a la conversión, nos conceda la gracia de una verdadera y fructuosa penitencia.
(Oramos en silencio)
Dios Padre, que nos has reunido en nombre de tu Hijo, abre nuestros ojos para que descubramos el mal que hemos hecho y el bien qe hemos dejado e hacer. Mueve nuestro corazón para que, con sinceridad, nos convirtamos a Tí. Te lo pedimos por JCNS.
EL SENTIDO DEL SACRAMENTO.
Dios nos hace una llamada para que nos convirtamos, para entrar en el Reino de Dios que está cerca. Él toma la iniciativa, trata de acogernos y salvarnos. Quiere que participemos en el triunfo de Jesús sobre la muerte y el mal. Nos reconcilia con Él, reconcilia al pecador consigo mismo y con los demás. Nos reconcilia también con la Iglesia en la que se nos ofrece el perdón de los pecados.
Para ello nos pide fe, esperanza y amor.
Nosotros ahora somos su Iglesia y acogemos su oferta, juntos e individualmente. Y lo expresamos públicamente en esta reunión.
INVITACIÓN A LA CONVERSIÓN.
Lectura: (Ef 4,23-32)
"Hermanos: aprendisteis a renovar vuestra mentalidad y a revestiros de la nueva condición creada a imagen de Dios con una auténtica justicia y santidad.
Por tanto, dejad la mentira, hable cada uno con verdad a su prójimo, porque como miembro dependemos unos de otros. Indignaos, pero sin llegar a pecar; que la puesta de sol no os sorprenda en vuestro enojo; y no dejéis lugar al diablo.
El ladrón que no robe más, que trabaje dura y honradamente con sus propias manos, para poder compartir con el necesitado. Malas palabras no salgan de vuestra boca, vuestro hablar sea bueno, constructivo y oportuno; así haréis bien a los que os oyen.
No irritéis al santo Espíritu de Dios que os selló para el día del rescate; nada de rencores, coraje, cólera, voces ni insultos; desterrad eso y toda ojeriza.
Unos con otros sed serviciales, compasivos, perdonándoos mutuamente como Dios os perdonó por Cristo."
Canto: Oración del pobre (24).
HOMILÍA-EXAMEN:
EL RECORRIDO DE ADVIENTO
- "Dios viene para encontrarnos": ¿Nos dejamos encontrar por Dios?
- No nos preparemos para el enfrentamiento sino para el encuentro: ¿Nos hemos puesto en disposición de volver a encontrarnos con aquéllos con quienes nos hemos ido distanciando?
- "Aceptáos unos a otros": ¿Procuramos aceptar a los demás especialmente en la medida en que son diferentes a nosotros?
- No os quejéis unos de otros sino alegráos por el reencuentro: ¿Tenemos paciencia con los otros? ¿Nos dedicamos a criticar a los demás o sentimos alegría cuando estamos cerca de los otros, pasando por alto lo que nos pueda molestar de ellos?
LOS OBJETIVOS DE LA PARROQUIA.
- ¿Tratamos de vivir el seguimiento de Jesucristo e intentamos anunciarle a Él y a su mensaje?
- ¿Compartimos la responsabilidades en la misión y en las tareas de funcionamiento?¿Estamos en permanente estado de conversión y de cambio para adecuar nuestras estructuras y actuaciones a las exigencias evangélicas?
- ¿Situamos la parroquia en medio de la realidad de la gente y no aislada ni lugar de refugio sino de puertas abiertas? ¿Nos preocupa la realidad de la gente, sus problemas e ilusiones?
- ¿Unimos la fe con nuestra vida?
- ¿Potenciamos nuestro compromiso en el barrio y, especialmente, con los pobres?
- ¿Acogemos a los que vienen nuevos? ¿Salimos al encuentro de otras personas?
RECONOCIMIENTO DEL PECADO PERSONAL Y COLECTIVO.
Yo confieso ante el Dios Padre Bueno y Acogedor
y ante vosotros, hermanos de la Iglesia de Begoña,
que he pecado y lo hecho en diversas ocasiones
tanto con lo que he hecho, dicho, pensado o dejado de hacer individualmente,
como con mis actitudes personales.
Igualmente, me uno a vosotros para confesar
nuestro pecado colectivo
en lo que hemos hecho, dicho o dejado de hacer colectivamente
ante las situaciones de nuestro entorno
que estaban exigiendo una postura evangélica por nuestra parte
de compromiso, denuncia y cambio social.
Pidamos humildemente a Dios nuestro Padre que perdone nuestros pecados y nos ayude a cambiar:
- Tú que has sido enviado a anunciar la salvación a los pobres y a sanar los corazones afligidos: Señor, ten piedad, y ayúdanos a cambiar.
- Tú que viniste a llamar no a los justos sino a los pecadores: id.
- Tú que perdonaste mucho a quien amó mucho: íd.
- Tú que no rehusaste vivir entre publicanos y pecadores: id.
- Tú que pusiste sobre tus hombros la oveja perdida y la llevaste al redil: id.
- Tú que no condenaste a la mujer adúltera sino que le concediste ir en paz: id.
- Tú que llamaste a la conversión y a una vida nueva a Zaqueo, el publicano: íd.
- Tú que prometiste el paraíso al ladrón arrepentido: id.
Digamos juntos: "Padre nuestro..."
REFLEXIÓN EN SILENCIO.
CONFESIÓN INDIVIDUAL.
PENITENCIA COMÚN.
ALEGRÍA POR LA RECONCILIACIÓN.
Oración final:
Gracias, Padre, por tu amor que nos ha cambiado ya
simplemente al recibirlo, al abrirnos a tu gracia.
Gracias por tu gran perdón, que es amor acogedor, gratuito y liberador.
Ayúdanos a seguir los caminos de tu Reino
en la vida de cada uno y en la vida colectiva.
Que cambiemos para bien, que empujemos este mundo
para hacerlo ya accesible a cuantos sufren al margen.
Canto final: Vaso nuevo (99).