CIRCULAR Nº 34 DEL GAIATO
(Carta de Rafa desde Angola)
Comienza la semana ya a mitad de
mayo y el tiempo de sequía ya anuncia su llegada. Los campos comienzan a tener
un tono amarillo y las gentes comienzan a incendiar todos los campos y entre
ellos los más pequeños. Ni los mejores pirómanos de nuestro país disfrutan
tanto. Nosotros por nuestra parte nos dedicamos a hacer algún cortafuego para
no ser víctimas de tan extraña afición de quemarlo todo.
Es domingo y terminamos
de instalar completamente la bomba.
Entre tanto la celebración de la eucaristía y el paseo por Carianga
para los más pequeños. Mañana recibimos la visita del ministro de
comunicaciones. Pero esta vez sí que será segura pues fue Gaiato
en los años setenta. Va de camino a Malanje y siempre
que pasa no puede evitar parar a hacernos una visita como dicen en portugués
“para matar saudades” (para matar añoranzas).
A toque de puerta me he
despertado como muchas mañanas: So pai preciso esto…
para seguir con la bomba pues ya no teníamos agua nuevamente. Después nos
avisan de que el autobús está estropeado y se han quedado los profesores en
tierra. Entonces viendo lo divertido que se ponía el día decidimos poner todo
en manos del Jefe y a continuar la vida como si no pasara nada. Al ser lunes la
gente está “a rasca” (sin dinero) y todos van en procesión detrás de nosotros
para recibir un adelanto. Ya en la tarde recibimos la visita del ministro de
comunicaciones, Sr Manuel antiguo Galato, que nos
deja tres ordenadores y unos 4000 Euros. Esas son las visitas que son bien
recibidas en el gaiato. Ya llegada la noche nos
quedamos charrando con algún gaiato que se dedica a
imitar a algunos trabajadores.
Estamos aprovechando
estos días de fiestas para arreglar algunas cosas de las casas. La verdad es
que el día a día se nos come mucho tiempo. Sobre todo cuando tenemos que salir
a Malanje. Son muchas las mañanas que se quedan
Bartolomé y Montse en la aldea pues siempre se nos
hace la una del mediodía haciendo recados: encargar el gas, el gasóleo, la
comida, hablar con unos y otros. Hoy comprando grifos y hierro para hacer unas
rejas para las nuevas escuelas. En la tarde hemos salido para vacunar algunos
lechones que nacieron hace poco y el río estaba revuelto pues algunos de los gaiatos que están en Carianga
llegaron muy tarde a dormir y se encontraron las puertas cerradas. No es fácil
situarse en esas circunstancias pero apostamos por que reconozcan el error, se
pida disculpas y se conceda una nueva oportunidad. Esto es una lección
constante para nosotros que con tanta dificultad nos cuesta reconocer y
manifestar nuestros errores. Ya en la noche aparecen dos chicas jóvenes que las
recogieron en la ciudad y las intentaron violar, pero consiguieron escapar y
llegar al gaiato. Como estaban muy nerviosas
decidimos llevarlas a sus casas. Ya es de noche y la luna comienza a crecer y a darnos un poco de luz. Aquí no
perdemos la oportunidad de mirar con esperanza cuando un pequeño gesto nos
anuncia que las cosas pueden y están de hecho cambiando.
Dentro de este ir y venir
nos hemos dado cuenta de que tenemos que hacer un paroncico
todos los días y para ello hemos retomado una costumbre de nuestras casas: la
de tomar un chá por las noches y comentar cómo ha ido el día. Así al mismo
tiempo aprovechamos para invitar a los diferentes responsables e ir haciéndoles
propuestas o modificaciones. Comentar y acompañar, que es muy importante, todo
lo que va aconteciendo en la casa. Hoy hemos invitado al jefe mayor y la verdad
es que hemos salido bastante contentos. Parece que los grupos de mantenimiento
y formación van para adelante.
Un abrazo desde el Gaiato.