COMUNICADO DE
Con motivo del quinto aniversario del pontificado
de Benedicto XVI,
En continuidad con la carta de Hans Küng y con espíritu constructivo queremos ofrecer una serie
de propuestas encaminadas a la transformación evangélica de
1. Consideramos necesario activar y
desarrollar el programa de reforma del concilio Vaticano II, que no se ha
puesto debidamente en práctica y que durante el actual pontificado no sólo se
ha paralizado, sino que ha ido en dirección contraria, bien sea volviendo a
etapas anteriores al mismo, bien interpretándolo de forma conservadora.
2. Creemos que la actual organización de
3. Los cristianos y las cristianas, así como
todos los dirigentes de
4. Consideramos de imperiosa necesidad la defensa
y el fomento de la libertad de expresión, de investigación y de publicación de
los teólogos y la eliminación de la censura eclesiástica, que coarta la
libertad de los profesionales de la teología y limita la creatividad.
5. Reclamamos que se reconozca la libertad y
el derecho de reunión de las comunidades y grupos cristianos, cualquiera
sea su orientación ideológica, y a todos por igual, sin privilegios para
algunas, las más afines a la jerarquía, en detrimento de la exclusión de otras.
6. Pedimos que no se identifique el
cristianismo con los programas políticos y las organizaciones religiosas
conservadoras, como con frecuencia sucede por parte de la jerarquía, y que
se respete el pluralismo político y religioso en la sociedad y en
7. Exigimos que se levanten las sanciones
impuestas a los teólogos y teólogas, obispos y sacerdotes, motivadas por el
ejercicio de la libertad de expresión y por su compromiso con los pobres.
8. Como demostración del cambio de actitud de
9. Pedimos que se deroguen de manera inmediata
cuantos decretos del Papa y de
10. Nos parece que el pontificado de Benedicto
XVI está agotado y que el papa no tiene la edad ni la mentalidad para
responder adecuadamente a los graves y urgentes problemas que hoy tiene que
afrontar
11. Creemos necesario que se facilite el
acceso de las mujeres al sacerdocio ordenado en sus diferentes grados, como
sucede en la mayoría de las iglesias cristianas, para terminar por fin con
siglos de injusta e injustificada discriminación de las mujeres en
12. Nos parece igualmente necesaria la
supresión del celibato obligatorio para los sacerdotes, medida disciplinar
represiva de la sexualidad, que carece de todo fundamento bíblico, teológico e
histórico y que no responde a exigencia pastoral alguna.
13. Por último, nos permitimos recordar que el
criterio determinante de conducta, en
JUNTA DIRECTIVA DE