DECÁLOGO
DEL COFRADE
Desde hace unos años me llama
poderosamente la atención el auge que han ido teniendo las cofradías, los
distintivos religiosos, los pasos que recorren nuestras calles, los tambores
atronadores, las procesiones y todos esos elementos que en su día entraron en
desuso y que ahora han recobrado un extraordinario protagonismo en
Llama la atención ver cómo incluso
personajes públicos que manifiestan abiertamente su escepticismo religioso,
participan de actos de Semana Santa con un fervor llamativo. Pero lo que más me
llama la atención es ver el gran número de jóvenes, muchos de ellos alejados de
las prácticas religiosas habituales, que salen en las procesiones,
preparándolas con esfuerzo durante tiempo y tomándoselas muy en serio.
Las personas manifestamos los
sentimientos más profundos a través de signos y símbolos, no desde el lenguaje
de la razón. Una procesión es un signo. Por eso, lejos de mí enjuiciar el
interior de cada una de las personas que interviene en una procesión. Me
atrevo, eso sí, a hacer un Decálogo para todo aquél a quien le pueda iluminar.
Ahí va.
1.- Una procesión es como una
manifestación, pero de fe. Cada cofrade es un hombre o una mujer que va gritando, a pesar de su silencio, “A mí me importa Jesucristo”. La
procesión dura sólo unas horas, la amistad con Jesús de Nazaret dura siempre.
2.- Los pasos a los que acompañan
las cofradías no son meras obras de arte, recuerdan la historia de amor más
revolucionaria que ha vivido la humanidad, la de Jesús de Nazaret, que vino a
dar
3.- Algunas cosas convierten una
procesión en una manifestación de fe:
.seriedad y silencio
.ir rezando
.ir revisando la propia vida
.acatar el respeto a la identidad de los estatutos de
. …
4.- Ser un cofrade es una cosa muy
seria. Es hacer un gesto simbólico de acompañar a
Jesús de Nazaret, un inocente que sufre…No hay que olvidar que en su camino al
Gólgota fueron muy pocos los que le acompañaron hasta el final, su Madre y un
grupo muy reducido.
5.- En este mundo nuestro donde
importa mucho la apariencia, vestirse de cofrade es manifestar que ante Dios
todos somos iguales, no hay unos más importantes que otros.
6.- El capirote no deja ver la cara
del que va dentro. Y es mejor, porque algunos tienen “mucha cara” saliendo de
cofrades sin preocuparse de llevar una vida en la que el estilo de vida de
Jesús tenga algo que ver.
7.- La palabra Cofradía significa
Hermandad. Un cofrade es un hermano. En un mundo roto e insolidario, el cofrade
es un signo de la lucha por un mundo más justo, donde no haya explotadores y
oprimidos, donde la fraternidad reine alrededor.
8.- Ser cofrade implica valorar lo
que nuestros mayores (que también eran cofrades); es recoger su testigo. Por
eso ser cofrade no se reduce a salir en la procesión, sino a tener una conducta
que honre a los que nos han precedido.
9.- Los tambores deben ser reflejo
de los latidos del corazón; no se trata de hacer exhibiciones virtuosas sino de
latir con el corazón de Jesús de Nazaret, que entendió la vida desde el amor y
la entrega a los demás.
10.- Es mejor ser cofrade que salir
de cofrade. Ser cofrade dura siempre. A los crucificados nos los encontraremos
por nuestras calles y ambientes durante todo el año. Habrá entonces que
manifestar, a cara descubierta, lo que simbólicamente se expresa en las
procesiones.
Y es que la verdadera procesión
empieza cuando acaba el viernes santo.
JOSAN MONTULL