DE ESPALDAS AL PUEBLO

 

“Ha sido eco mundial que nuestro arzobispo D. Manuel Ureña, oficiase la Santa Misa, en latín y con el misal anterior a la reforma del Concilio Vaticano II. El papa Benedicto XVI lleva ya más de tres años recomendando que se celebre en las diócesis con ese rito, y Monseñor Ureña ha sido el primer obispo que ha celebrado de nuevo en España, con el llamado rito tridentino, ya que fue promulgado en 1570 por el Papa S. Pío V.”

 

Así reza la noticia publicada en la Hoja informativa de la parroquia de Épila de 23 de enero de 2011, extendiéndose en consideraciones acerca del “acontecimiento” o inauguración con todo esplendor del Centro Polivalente, las nuevas campanas y torre, contando con la presencia del Orfeón Donostiarra y de la Orquesta Sinfónica del reino de Aragón. Se queja el redactor de que los medios de comunicación (Heraldo de Aragón, Crónica de Vadejalón) no se han dignado poner ni una sola fotografía del Arzobispo o del cura párroco de la localidad, y eso a pesar de la presencia de varios consejeros de la DGA y del presidente de la Diputación de Zaragoza.

 

Suponemos que habrá personas que se sientan entusiasmadas con la noticia y con el evento. A nosotros, colectivo Clubenitos, nos ha producido tristeza e indignación, y en virtud de nuestra libertad de expresión queremos manifestarlo públicamente.

 

Creemos que el sentir mayoritario de la gente de nuestra Iglesia no va precisamente a favor de estas ceremonias preconciliares y antiparticipativas, que suponen un retroceso respecto a los avances conciliares. Por otra parte, no es verdad que el papa actual lleve años recomendando ese rito; lo que ha hecho es simplemente autorizarlo, tal vez en su deseo de ganarse a los ultras lefrevistas. Y ciertamente nos sorprende que nuestro obispo acuda con tal alegría (así lo atestiguan las imágenes) a celebraciones de este tipo mientras no ha acudido todavía a muchas parroquias que desde el principio le invitaron a visitarlas y celebrar eucaristías junto con el pueblo en ellas congregado.

 

Como añade el artículo, “el nombre de Épila ha dado la vuelta al mundo en cuestión de horas”. ¡Qué pena que se esté tan orgulloso de la publicidad generada por actos como éste, aunque se hayan pasado en el calificativo “mundial”! Y las autoridades civiles, socialistas por más señas y se supone que progresistas, avalan con su presencia regresiones como ésta, amén de pagar los elevados honorarios que suponen traer para la ocasión al mencionado Orfeón y a la citada Orquesta Sinfónica. Así nos va, eclesial y socialmente.

 

Colectivo Clubenitos

Zaragoza, 15.2.2011