ECONOMÍA
Nuestra
parroquia se supo desde el principio pobre en un barrio pobre. Tuvo que
recurrir a préstamos para ir edificando sus infraestructuras, así como a ayudas
del Obispado. Pero lejos de desanimarse, surgió con fuerza un espíritu de
solidaridad que se extendió igualmente al terreno económico.
En
línea con las decisiones de esta Asamblea, los sacerdotes comunicaron al
Arzobispo su decisión de renunciar a la paga del Estado, así como a la
subvención que la parroquia recibía por el culto. Los ingresos parroquiales en
adelante tendrían dos fuentes: la colecta dominical en misa y
Se
acordó igualmente la creación de un Junta Económica formada por seglares con el
asesoramiento de un sacerdote. Incluso se previó la posibilidad de que alguno
de los curas pasase a desempeñar un trabajo civil, de acuerdo con su vocación,
si los ingresos no fueran suficientes.
La comunidad
pagaba a los curas primero
Durante
la década de los años 70, sin embargo, la economía fue claramente deficitaria y
empezó a cuestionarse si se debía continuar renunciando a la paga del Estado
por parte de los curas. A partir de 1978 el nuevo esquema económico de