Religión
Digital, 22.10.09
Son
500.000 fieles, 30 obispos y casi mil sacerdotes anglicanos. La mayoría de
ellos, casados. Todos ellos, una vez aceptados en
Los
curas casados católicos son más de 100.000 en todo el mundo y unos 5.000
sólo en España. A pesar de que, según la doctrina católica, siguen siendo
sacerdotes eternamente, porque el sacramento del orden imprime carácter, una
vez que se casan, no pueden volver a ejercer como tales. Sólo hay algunas
excepciones. Les llaman los “arrepentidos” y son los curas que regresan al
sacerdocio, después de haber vivido en familia. Eso sí, siempre que hayan
enviudado o que hubiesen tenido la picardía de no casarse por
En
general, la misma Iglesia católica que echa a los curas que se casan y no deja
ordenar a los hombres ya casados, admite en su seno a cientos de curas casados
anglicanos. Doble rasero. Doble vara de medir. El propio Vaticano lo
sabe. Y el guardián de la ortodoxia, cardenal Levada, tuvo que salir como pudo
del atolladero. “Este paso será un problema para algunos”, dijo el presidente
de
Pero las
excepciones, como dice Roma, son cada vez más abundantes. Porque a estos
curas casados anglicanos ahora aceptados hay que sumar los miles de curas
católicos de rito oriental que también pueden casarse. Antes, su presencia se
circunscribía a los países del Este, pero ahora ya proliferan en España, a
donde se desplazan siguiendo a sus fieles rumanos, búlgaros o ucranianos. Y por
mucho que, en España y en Italia, los quieran esconder, comienzan a
visibilizarse. Sobre todo en el levante español. La gente ve ya por la calle a
curas de sotana con su mujer y sus hijos. (Como puede constatarse en la foto de
un cura de rito griego en España). Un precedente, que seguro abre un boquete
cada vez mayor en el muro del celibato obligatorio.
Y para
más INRI, las autoridades vaticanas confirman que incluso los seminaristas de
esta nueva prelatura personal de los anglicanos podrán casarse y acceder al
sacerdocio. Es decir, no se trata sólo de asumir la situación vital actual de
los curas casados anglicanos, sino de concederles un privilegio permanente. Y
eso es lo que más indigna a los curas católicos casados.
Si los
curas casados anglicanos son admitidos en esa nueva Prelatura personal de rito
anglicano, ¿se va a permitir a los curas católicos casados pasarse a ese nuevo
rito para volver a ejercer su ministerio? ¿Y por qué no? No habría razón alguna
para negárselo. ¿O sí? Quizás sí, pero nadie lo entendería, por ser algo
totalmente injusto.
Un
agravio comparativo que, sin embargo, no van a padecer los obispos. Porque
Roma ha decidido que los 30 obispos anglicanos, al pasarse al catolicismo,
bajan de categoría y sólo son admitidos como simples curas. Para que los
obispos católicos no se sientan discriminados. Siempre ha existido el alto y el
bajo clero.
La
decisión vaticana, por otra parte, es un bofetón en plena línea de flotación
del diálogo ecuménico. Para los más convencidos del diálogo interreligioso,
esta medida conduce al ecumenismo por la integración en
José
Manuel Vidal