El arzobispo de Canterbury de Gran
Bretaña y el presidente Mas de
Vicenç Navarro, El Plural,| 26/junio/2011
El arzobispo de
Canterbury, el Sr. Rowan Williams, es la máxima autoridad eclesiástica de Gran
Bretaña. Preside y dirige
El Arzobispo Williams sostiene que no es moral ni democrático que un
partido, que en su programa electoral no incluía tales recortes (y que, además,
su líder, el Sr. David Cameron, había subrayado durante la campaña electoral
que no haría recortes de gasto público social) que ahora los estuviera
haciendo, habiendo iniciado los recortes sólo días después de salir elegido. El
arzobispo añadía que estas prácticas no sólo muestran la falta de credibilidad
del dirigente conservador, sino su muy limitada conciencia democrática. Es más,
el arzobispo añadía que el argumento que David Cameron estaba utilizando para
llevar a cabo estos recortes, indicando que el déficit público era mayor de lo
que se esperaba, era precisamente una excusa para desarrollar lo que obviamente
ya estaba planificado.
El arzobispo añadió que la democracia exige a los gobernantes que hagan e
implementen las políticas públicas que les instruyen los gobernados. Una
democracia representativa no es sostenible, ni ética, ni políticamente, cuando
lo que hacen los gobernantes va en contra de lo que desean los gobernados. Y
tales recortes son enormemente impopulares. El argumento tradicional que el
discurso político da a esta situación es que la población puede expresar su
desacuerdo en las próximas elecciones, cuatro años después de que aquellos
recortes hubieran ocurrido. No es de extrañar que la población no sea muy
receptiva a este mensaje que reproduce una concepción muy limitada de lo que es
democracia, pues limita tal proceso al hecho de votar cada cuatro años, lo cual
es claramente insuficiente. Lo que ocurre dentro de este periodo, subraya el
arzobispo, es también sujeto de decisión colectiva, que requiere lealtad al
electorado y participación ciudadana.
Lamento que las autoridades eclesiásticas españolas y catalanas no tengan la
talla moral y conciencia democrática del arzobispo de Canterbury, porque tanto
el gobierno conservador-liberal (en realidad, neoliberal), recientemente
elegido en
Frente a la protesta por tales recortes, llevada a cabo por los indignados
de
La representatividad limitada de las instituciones representativas catalanas
y españolas explica que aún cuando las derechas dominan las instituciones
legislativas en Catalunya hoy, la mayoría de la
población simpatiza con las denuncias realizadas por el movimiento de los
indignados y se opone a los recortes del gasto público social. Y ello a pesar
de que la gran mayoría de los medios de información y persuasión, incluyendo
los públicos de
No es, por lo tanto, sorprendente que el pasado domingo viéramos en
Barcelona una de las manifestaciones más grandes que ha habido en la historia
de Catalunya. Está claro que estas manifestaciones
han cogido por sorpresa a los establishments
políticos y mediáticos del país. El hecho de que se sorprendieran muestra la
enorme distancia que existe en nuestro país entre las elites gobernantes y
mediáticas del país y las clases populares. No debía haber sido una sorpresa
que surgiera un movimiento, muy positivo, que cuestionara las enormes
limitaciones de la democracia española exigiendo su profunda reforma, rompiendo
con los obstáculos a su plena realización, que la transición inmodélica de la dictadura a la democracia dominada por las
fuerzas conservadoras impuso sobre la población española. Lo que estamos viendo
ahora es una demanda generalizada de que ocurra una segunda transición, que
vaya de la democracia muy incompleta que tenemos a una democracia de elevada
calidad, que la población desea y se merece.
Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra