EL ESCÁNDALO
Los curas son
hoy el escándalo. Bien porque unos escandalizan y por su culpa la gente se
escandaliza de todo el clero y aún de la misma Iglesia, o porque tomando el
rábano por las hojas se sospecha de lo que no se ve, de lo que no se puede ver
y hasta de todo lo que no se quiere ver en
No obstante ni
todos los curas son unos pederastas, ni el clero es toda
Confundirlo todo para condenarlo todo no es de recibo. Cuidado, no sea que nos moleste más la verdad que nos compromete al escucharla que la verdad de unos hechos delictivos que cualquiera puede condenar sin compromiso. Pilatos interrogó a Cristo, y lo despachó con una pregunta retórica: ¿Qué es la verdad?, le dijo. Y sin esperar respuesta, lo condenó a muerte. Se acabó el problema.
Hace unos días me regalaron un librito de Anatole France, recientemente publicado en Zaragoza: El Procurador de Judea de Editorial Contraseña. Gracias Roberto, es magnífico. El autor opone al olvido de Poncio Pilatos la memoria tenue de su amigo Lamia, un libertino que se enamoró de María Magdalena y la buscó hasta saber que se había enrolado en el pequeño grupo de discípulos de Jesús, a quien “crucificaron –dice- no sé por qué delito”. Es por eso que Lamia pregunta a su amigo: “Poncio, ¿te acuerdas de ese hombre?” Y Pilatos, tras unos momentos de silencio responde: “¿Jesús? ¿Jesús el Nazareo? No lo recuerdo”. Así termina el relato. Pero le sigue en esta edición un comentario de Leonardo Sciascia en el que afirma: “Todo lo que es amor conduce a Cristo (...) Así como María Magdalena siguió a Cristo, siguiendo el recuerdo amoroso de ella Aelio Lamia llega al recuerdo de Cristo. De modo que el escéptico France y su escéptico apólogo se rinden al amor. Tal vez distraídamente, pero muchas veces los escritores no saben lo que hacen”.
Que el poder
se desentienda de la verdad es malo, pero se explica. Que los escritores se
acuerden distraídamente que la verdad es amor es bueno, pero no basta. Lo peor
es que
parece y menos de los que hacen falta. Agradezco su amistad, que no merezco, y les ofrezco la mía.
La verdad desnuda
no está en una cultura deshabitada y solo así
tolerada, degustada, admirada y fomentada. Que eso es como la camisa que deja
atrás la serpiente o la túnica de Cristo sobre la que echaron suerte los
soldados ¿Un souvenir para turistas después de todo? Puede que tenga que ver con la historia que
se repite y se cuenta, con las historias de este revoltijo postrimero, del
rastro de la verdadera historia que no hacemos mientras pasa el tiempo vacío...
Qué es
José Bada, 31.3.2010