EL HOMBRE DEL TANQUE
Se cumplen ahora 19 años de uno de
los hechos más espantosos de la historia reciente: la masacre de la plaza de
Tian‘anmen. Estudiantes e intelectuales chinos, descontentos con la dictadura
comunista del momento, dijeron en voz alta que estaban hartos. El descontento
era cada vez mayor y comenzaron las protestas contra el sistema cuando murió el
exsecretario del Partido comunista que había sido expulsado del mismo por su
carácter aperturista. Las protestas acarrearon enfrentamiento con la policía.
Los estudiantes cada vez pedían más:
denunciaron la falta de libertad de prensa, la corrupción del gobierno y la
violación sistemática de los derechos humanos. El 4 de Mayo de 1989 más de
100.000 estudiantes se manifestaron solicitando hablar con las autoridades.
Ante la negativa, cientos de estudiantes ocuparon la plaza de Tian’anmen e
iniciaron una huelga de hambre. Miles de estudiantes y trabajadores acudieron a
la plaza a solidarizarse con la protesta. El millón de metros cuadrados de aquella
plaza se convirtió en un grito de libertad, en una bandera de paz y de diálogo.
Aprovechando la presencia en China del
entonces presidente de
El 20 de Mayo se decretó
Los hospitales quedaron desbordados.
Había heridos, mutilados, gente destrozada. Las cifras de muertos varían según
las fuentes. El mismo gobierno habló de varios cientos; Amnistía Internacional
habló de varios miles. Fue al día siguiente, el 5 de Junio, cuando unas
imágenes fueron grabadas y dieron la vuelta al mundo. Por una importante
avenida de Pekín avanzan varios tanques. En esto, un hombre sale a la calle y
se les interpone en el camino. Los tanques paran. El hombre lleva pantalón
oscuro, camisa blanca y dos bolsas de plástico. Parece que viene de la compra,
¿quién sabe? El primer tanque gira a su derecha para esquivarlo. El hombre
vuelve a ponerse delante. Luego el tanque inicia la maniobra contraria y vira a
la izquierda, pero el hombre se vuelve a interponer, demostrando una tenacidad
y un valor encomiables. En ningún momento suelta las bolsas. Está erguido,
desafiante, desarmado. Entonces, en un gesto absolutamente escalofriante, el
hombre trepa a lo alto del tanque y habla con el soldado que lo conduce. La
conversación dura unos segundos…no se sabe lo qué dice. Algunos comentaron que
le dijo Deja ya de disparar contra tu pueblo.
Momentos después un grupo de personas lo coge y lo mete entre la multitud. La
filmación termina.
Nadie sabe cuál es la identidad de
ese hombre. No volvió a saberse nada de él. Algunos medios de comunicación
afirmaron que vivía anónimamente en alguna parte rural de China; otros dijeron
que se había exiliado en Taiwán; la mayoría piensan que, como muchos, recibió
un disparo en la nuca. Se le ha llamado el rebelde desconocido. La revista Time
lo califico como uno de los 100 personajes más influyentes del siglo.
Hoy su gesto de libertad y no
violencia sigue siendo un estandarte de paz en todo el mundo. La historia no ha
sido la misma después de Tian´anmen. En el gesto del rebelde desconocido
encuentran un motivo de esperanza todos aquéllos que apuestan por un mundo más
humano. Tal vez muriera, pero su gesto no ha muerto; en su gesto se encuentran
todos los hombres y mujeres que, independientemente de sus credos y opciones,
son capaces de estar unidos, de pie, con la cabeza bien alta, plantados ante las
armas, tenaces, convencidos de que aún es posible que las personas podamos
parar los tanques.
JOSAN MONTULL
4.6.2008