José Manuel
Vidal, Religión Digital, 12.05.10
No lo
tenía fácil, como decíamos ayer. Pero el Papa sabio ha conseguido la cuadratura
del círculo: casar Fátima con la pederastia sin caer en el victimismo. Da igual si lo que hizo ayer Su Santidad
fue reinterpretar la segunda parte del tercero o la primera parte del cuarto
secreto de Fátima. El caso es que el Papa Ratzinger-barrendero de Dios
nos volvió a situar en el núcleo del mensaje mariano. Con valentía, sin medias
tintas, con audacia y con una tajante autocrítica.
El Papa
quiso dejar muy claro que el tercer secreto no se refiere sólo al
"sacerdote vestido de blanco" (Juan Pablo II) y su sotana blanca
manchada de sangre. El secreto apuntaba a un misterio menos personal y más
hondo. La sotana blanca no sólo se iba a manchar de sangre (del Papa y, sobre
todo, de los mártires), sino también de porquería y de suciedad procedente del
seno de la propia Iglesia. Una Iglesia manchada de rojo y de negro.
En la
autocrítica, el Papa no hace como muchos de sus altos curiales. No justifica
de ninguna manera la pederastia. Ni directa ni indirectamente. No busca
escapatorias ni atenuantes. No aduce cifras ni porcentajes. No dice que en la
familia y en otros ámbitos se dan más casos que en
Al
contrario, en sus palabras, hay un claro reconocimiento de la labor de los
medios, que le está ayudando (incluso en contra de algunos de los más altos
prelados) a hacer limpieza de la suciedad en
Y,
además, reitera que "el perdón no sustituye a la justicia".
Justicia canónica y civil para los delincuentes que manchan el rostro de
Según
el vaticanista Filippo di Giacomo, el mensaje
"supone la condena más radical pronunciada nunca por el Papa sobre la
línea de actuación de su antecesor, Karol Wojytila;
se trata de un ejemplo de honestidad intelectual que incluye un agradecimiento
implícito a los medios de comunicación que han informado sobre los abusos por
ayudarle a determinar la verdad y a hacer limpieza en la curia, que achaca los
ataques externos a la mentalidad del 68 y al relativismo mora".
José
Manuel Vidal