El silencio de los obispos
Publicado el 02.02.2012
JUAN RUBIO,
director de Vida Nueva |
La crisis avanza rauda con su virulencia, dejando un campo de desempleados
y de familias sin recursos que llega a ser alarmante. Las lágrimas son el pan
de muchos hogares, y los jóvenes pasean sus fantasmas por las calles, buscando
a dónde ir y escapar. La situación a pie de calle es más triste de lo que
parece y pocos vislumbran una salida a corto plazo. Este pueblo está
perdiendo la imaginación, la sonrisa y la esperanza, y ya empiezan a detectarse
los estragos de la crisis.
La Iglesia tiene, hoy por
hoy, un papel importante, no solo acogiendo y compartiendo sus recursos, sino
también aportando luz. Quizás sea el Episcopado español en su conjunto
–aunque con excepciones en las diócesis– el único
en Europa que no ha escrito documento.
Hay suficiente riqueza en la Doctrina Social y en su pensamiento para ofrecer
alternativas serias. Ha llegado la hora de dejarse de gritos contra el
laicismo y contra la ideologización que nos llega desde el llamado
“relativismo”. Es la hora de la misericordia entrañable y de la mano tendida.
La Comisión de Pastoral
Social no puede seguir con los brazos cruzados. Los cristianos españoles desean
la voz de sus obispos, que puede parecer que hablan sólo cuando el Estado les
toca sus intereses.