ESTÁN PASANDO COSAS MUY IMPORTANTES
Llegamos a finales de junio y muchos se preparan para partir de vacaciones. El calor es inaguantable y las ganas de escribir no muy abundantes. Pero la vida sigue y están pasando cosas que merecen al menos algún comentario. Curiosamente existen relaciones entre los hechos que voy a relatar y que merecen ser destacadas.
Hace pocos días se publicaron las cifras de multimillonarios que disfrutan de la vida en los diferentes países. En España se contabilizan actualmente unos 140.000 . Se calcula que éstas son personas que, además de su vivienda, disponen de más de un millón de dólares en efectivo (lo normal es que muchos más). Nada, una tontería. Suelen ser personas cuyas vidas, bodas, diversiones, ligues, etc., aparecen a menudo en los medios de comunicación, aunque otros procuran pasar más desapercibidos y no dar carnaza a los buitres. Es igual. El caso es que disfrutan. Y hacen bien, que diría aquél. Yo rechazo esta última afirmación y me duele especialmente que a pesar de sus fugaces gestos de religiosidad se nos presenten como modelos de comportamiento emprenditivo en momentos de crisis e incluso de patriotas a exhibir. De patriotas nada, porque si lo fueran tratarían de solidarizarse de modo efectivo con las víctimas de la crisis y contribuir con sus aportaciones a la superación de los muchos déficits que nos aquejan en este nuestro país, en vez de evadir capitales a paraísos fiscales para no contribuir a la economía nacional. ¡Qué bueno sería que ya que son los más favorecidos aportaran conjuntamente una cantidad para aliviar la crisis, sin esperar a que el Gobierno decidiera (¿lo decidirá alguna vez?) subirles los impuestos, de lo que ellos, prácticamente ni se enterarían dado que nadan en la abundancia. Bastaría con que cada uno aportara unos 50.000 euros (repito, ni lo notarían) para que el Estado se encontrara con 7.000 millones en caja con lo cual nos meteríamos en sendas interesantes. Pero hacen precisamente lo contrario: forzar para que les bajen los impuestos mientras aprietan más y más el cinturón de los españolitos de a pie. A muchos les va muy bien esta crisis. ¿Por qué será?
Con los más notables de estos
ricos se fotografió una vez más el presidente de
Publicamos en la sección “Novedades” las críticas del arzobispo de Canterbury a los recortes sociales que está implantando a la brava el nuevo Gobierno inglés de Cameron. A ellas nos remitimos destacando el contraste con la actitud en general de los obispos españoles. Siguen hipotecados con cuestiones como el aborto, el matrimonio homosexual o la muerte digna que no se parezca en nada a la eutanasia de la que huyen. Pero no tienen palabras para la crisis (también publicamos un artículo en la mencionada sección) ni para los que la padecen. De pena. No conectan con lo que a la gente le preocupa, lo mismo que los políticos a los que denuncian los de la movida del 15-M. Y aunque luego Rouco se marca unas declaraciones en las que dice que los de esta movida son como los jóvenes católicos (hay comparaciones más oportunistas que otra cosa), la verdad es que nuestros obispos no animan precisamente a los jóvenes en esa dirección.
Estamos rodeados de visiones
pequeñitas e interesadas. Mucha gente trata de arrimar el ascua a su sardina
tratando de conseguir beneficios cortos y mezquinos. Y lo mismo pasa a niveles
superiores. El drama de Grecia está poniendo de manifiesto, entre otras cosas,
que en
Y todo ello nos lleva precisamente a los inmigrantes. También sabe todo el mundo que sin ellos no tenemos futuro porque nuestra opción demográfica nos lleva a un aumento constante de personas mayores mientras escasean cada vez más los jóvenes. Pero parece darnos igual. Estuvo bien que vinieran en nuestros tiempos de vacas gordas, pero ahora que no hay trabajo para todos tienen que marcharse porque estorban. “Primero los de casa” como me decía el otro día una persona con las que conversaba, una persona católica de misa y comunión diaria, además de pertenecer al Opus Dei. Pero, ¿de dónde se han sacado ese asqueroso principio? Del Evangelio desde luego que no. El Evangelio nos pide otras posturas acogedoras ante los inmigrantes. Pero el Evangelio no se tiene en cuenta en cuestiones de dinero.
Feliz verano, amigos, pero sin olvidarnos de que las cuestiones importantes siguen estando ahí, igual que el Dios que nos acompaña en todo momento.
Pepe Nerín
27.6.2011