¿Europa se hunde? Cinco motivos para no
entrar en pánico
Inés Abril / Pablo Martín Simón, El País -
Madrid - 15/11/2011
Las pantallas de los operadores del mercado de deuda soberana
echan fuego esta mañana. El precio de los bonos de Italia se hunde, pero eso no
es nuevo. La noticia (tampoco demasiado novedosa) es que las primas de riesgo de España y Francia han entrado también en el
ojo del huracán. Las rentabilidades se disparan mientras las ventas
masivas anticipan una caída en cascada de países que (ahora de verdad, ya no se
trata de Grecia o Irlanda) tienen la capacidad de poner fin al sueño de una
Europa unida en una moneda común.
Frente a este panorama apocalíptico, hay varias señales que no
concuerdan exactamente con esta lectura. Por supuesto, la gravedad de una prima
de riesgo por encima de los 450 puntos es evidente (entre otras cosas porque
puede llevar a que las cámaras de compensación encarezcan el acceso a
financiación de la banca), pero cuando el resto de los signos no anticipan la
llegada del infierno queda un hueco (por muy pequeño que sea) para el optimismo.
1.- Cotización euro/dólar. Puede que la divisa europea se haya
debilitado en los últimos tiempos, pero sigue demostrando una fortaleza a
prueba de bomba justo en el momento en que está amenazada de muerte. Las
grandes potencias de Asia no han frenado su apuesta por el euro y eso, según
los expertos, demuestra que no creen en su desaparición.
2.- Caída de las Bolsas. Sí, las grandes Bolsas europeas caen entre
un 15% y un 20% en lo que va de año (con la excepción positiva de Reino Unido y
la negativa de Italia) y nadie que tenga renta variable puede estar satisfecho
del verano vivido. Pero el Ibex está por encima de
los 8.200 puntos, cuando en septiembre de 2009 vegetaba por los 6.817 puntos y
entonces nadie apostaba por la salida de España del euro o su pertenencia a una
moneda a dos velocidades.
3.- Bono alemán. Mientras tanto, Alemania se financia a tipos
históricamente bajos, incluso negativos si se toma en cuenta la inflación. Los
inversores se quitan de las manos sus emisiones, que se han convertido en el
imán de la huida a la calidad y al refugio seguro. Pero, ¿no es Alemania un
miembro clave de Europa y del euro? ¿Alguien piensa que la ruptura de la moneda
única no le va a perjudicar?
4.- Bolsas estadounidenses. Wall Street asiste sin dramas a la teórica desintegración de
Europa, con el Dow Jones todavía cotizando en
positivo en el año. Otra vez, no se trata de que no haya sufrido en las últimas
sesiones, pero desde luego la sangre no ha llegado al río.
5.- La curva de tipos se aplana. Incluso una de las señales más peligrosas de la inminencia de una hecatombe
tiene una interpretación positiva. En teoría, los inversores exigen más
rentabilidad a largo plazo que a corto porque el riesgo es mayor. Si eso se
invierte, es que la apuesta por una caída inminente (mayor riesgo inmediato)
cobra fuerza. Pero hay otra explicación. "Los inversores están reduciendo
su cartera y prefieren vender la parte más corta de la curva porque la pérdida
es menor, mientras que se quedan el largo plazo a vencimiento", señala
Rafael Romero, director de inversiones de Unicorp
Patrimonio. No, no es una huida indiscriminada sino una estrategia de los gestores
para minimizar los números rojos y contentar a la vez a los inversores.
"Hay aspectos positivos que plantean que los mercados no
tienen tanto miedo", añade Romero. Simplemente, "no se corresponde la
situación en el mercado de bonos con lo que vive
¿Cuál es el veredicto, entonces? Que las apuestas por una
ruptura del euro están limitadas a un mercado de bonos muy determinado, pero
que en el resto lo que se cotiza es la recuperación.
Eso sí, para que las señales positivas no acaben como todo en
esta crisis (sepultadas por un pesimismo que termina haciéndose realidad una y
otra vez) los expertos vuelven a clamar por una mayor unidad fiscal y
financiera en Europa y, sobre todo, por la capacidad de emitir deuda conjunta
con el respaldo de unos eurobonos que pongan fin de una vez a la sangría de la
prima de riesgo.