FÉLIX, EL CASANOVA
“Tengo el genio pronto y la voz
fuerte, pero conforme grito luego se me va y ya está”. Así es Félix
Casanova, nacido en Used hace 71 años. Vino a
Zaragoza con veintitantos años porque en el pueblo ya no tenían faena cuando
empezaron a comprar tractores. Ha trabajado de albañil, en una azucarera, en un
taller, soldador…, y se preparó en una Academia para entrar en Correos,
aprobando con 29 años. Lo enviaron a Jaca, donde estuvo tres años y medio, y de
vuelta a Zaragoza se aposentó en las Delicias donde le tocó repartir cartas por
las calles Daroca, Caspe, Jaca, Terminillo, Bardají, Alcañiz, Domingo Ram… Estuvo diez años de liberado por el Sindicato Libre de
Correos y, tras dejar de serlo, volvió a repartir, pero ya los últimos años le
empezaron los dolores, sobre todo en los hombros de tanto llevar carteras, y
dejó el reparto para trabajar en las oficinas en el pabellón de la calle Clavé.
“Me formé con el equipo de Acción
Católica de S. Valero. En Jaca hice amistades con gente católica y cuando
regresé en septiembre del 69 enseguida tuve contacto con Daniel Ortega, el
primer párroco de Begoña. Desde que se formó el Hogar he estado en él y he sido
casi siempre miembro del Consejo Parroquial, miembro de
“En el Hogar he sido siempre el
tesorero, porque la gente no quiere manejar lo de las perras. Pedir para mí me
costaría, pero pedir para
“En el Hogar he estado desde el
principio junto con los otros fundadores: Antonio Guil
de presidente, yo el tesorero, la secretaria Mariví,
Pablo Villalba de vicepresidente, Mercedes de vocal, un cura de la parroquia y
otros. También me ha ayudado mucho Mari Paz. Antes de hacer este edificio
parroquial de la calle Daroca, el local lo tenían en
la calle Delicias alquilado y allí estaba el Centro
Social de Mayores.
“El Hogar hizo al principio un papel
muy bueno ya que no había más que éste y el de la calle Unceta,
de Ibercaja, ¡pero era sólo para hombres y a las
mujeres no las dejaban entrar! En el nuestro, en cambio, desde el principio
hubo mujeres y hombres, y estaba lleno, y teníamos 200 socios o más. Más tarde
hicieron un Hogar en la parroquia de Montserrat y mucho más tarde, hace pocos
años, el de la calle Sta. Rita de Casia.
“Como este edificio se construyó con
el presupuesto lo más raído posible, lo primero que tuvimos que hacer fue
adecentar el suelo y embaldosarlo. Luego tuvimos que comprar una cafetera, unas
máquinas para las bebidas frescas (sobre todo cuando se fue el Sr. Joaquín que
atendía esto) y el café, etc. Ahora Marcos lleva ya bastantes años atendiendo
el bar.
“Este año se han celebrado las vigesimoséptimas fiestas del Hogar repitiendo más o menos
los mismos actos. Antes hacíamos dos excursiones en las fiestas, una cerca y
otra larga, además de la excursión a la playa que organizamos todos los años
más adelante. Hemos montado campeonatos de guiñote con los del barrio, bailes,
meriendas, etc.
“Ha merecido la pena porque todos
estos años había gente que no sabía a dónde ir y
venía, sobre todo las mujeres que se estaban toda la tarde jugando a las
cartas, haciendo trabajos manuales, viendo la tele… La biblioteca apenas se ha
utilizado porque la gente mayor no leemos. Se unificó con la de los jóvenes, se
consiguió la enciclopedia Espasa…
“Este año me he jubilado porque ya
no tenía más fuerzas, me tenía que operar, además de que en mi casa he ido
dejando todo sin hacer por atender al Hogar, por hacer lo de los demás. En esta
vida no hay nadie imprescindible: cuando uno se tiene que ir, se va y se acabó.
Pero me han hecho homenajes en el Hogar y en la parroquia.
“A
“Ahora me encuentro con todo el
tiempo del mundo pero tengo mucho que trabajar en casa, arreglándola poco a
poco, mejorando los muebles, etc. Voy a comer a
“Os voy a dar un consejo: hay que
ser consecuente con lo que uno dice porque las palabras se las lleva el viento
y por los hechos los conoceréis. Decir se pueden decir muchas cosas pero luego
el hacer cuesta y fallan los compromisos. Vale más hacer sin decir que decir
mucho y no hacer nada. Como el pasaje de los dos hermanos del Evangelio que les
dicen que vayan a trabajar a la viña. A las reuniones tendría que acudir más
gente. Hay que poner siempre el bien común por encima del particular: yo he
estado muchas tardes de fiesta en casa haciendo las cuentas del sindicato.
“Otro consejo más: hay que ser muy
prudente y no contar las cosas reservadas.
“Y también: hay que ir con la verdad
siempre, porque antes se coge a un mentiroso que a un cojo.
“Y
si no hubiera sido por la fe yo no hubiera aguantado todos los problemas y toda
la vida que he llevado.”
¡Gracias, Félix!