FÍSICA, QUÍMICA
E IMBÉCILES DE DISEÑO
Era una noche de juerga y desenfreno. La peña se despedía
del verano porque al día siguiente empezaban las clases de Septiembre en el
nuevo instituto. Un chico y una chica, colocaditos ellos con alcohol y porros,
tienen una apasionada aventura amorosa en la cama del piso de la chica. Los dos
son guapos, apuestos, con cuerpecitos danone y
caritas tiernas. Acaba la noche de pasión y al día siguiente –casualidades de
la vida- el chico y la chica coinciden en el Instituto. Él es alumno y ella es
una profesora que tendrá que educarle.
Así empezaba una de las series que están influyendo más en
la conducta y los valores éticos de muchos jóvenes españoles: Física o química. En ella se cuenta las
aventuras y desventuras de un colectivo de chavales y profesores que en el
Instituto Zurbarán van compartiendo una vida en la que lo que más les interesa
es el sexo sin ternura, la droga, la diversión desenfrenada y el vestirse bien
aunque se sea un canalla.
Y así hay un momento en que no se distingue quién es más
imbécil: si el chico neonazi que persigue extranjeros, o el guaperas
seductor que se enrolla con una y con otra en días alternos, o la profesora que
se beneficia al camarero que, a su vez, tiene un pasado turbio, o la antigua directora
que se trae a su bebé a
Asociaciones de padres y madres han denunciado a la serie
porque "denigra al colectivo de
profesores y reduce su labor a una caricatura, el argumento de la serie está limitado a cuestiones de sexo y
violencia y
transmite una conducta deformada a nuestros niños y jóvenes. La serie no beneficia en nada a alumnos, profesores y padres”.
Sindicatos de profesores han denunciado también a la serie
porque “considera que los protagonistas
están absolutamente alejados de lo que el sistema educativo exige a la conducta
de un profesor".
Ya ven ustedes… esto ocurre cuando en la actualidad una niña
de 16 años, que necesita una firma de sus padres para cualquier actividad que
una Escuela organice fuera del recinto escolar,
puede, sin embargo, abortar sin permiso de sus padres; esto ocurre
cuando una niña, a la que ningún Centro educativo puede darle una aspirina si
le duele la cabeza, puede, sin embargo, comprar la píldora del día después sin
ningún tipo de receta médica.
Esto último no es de Física
o química, ya sé que lo parece. Esto es real, como la vida misma, como la
serie misma.
Josan Montull
8.6.9