ACTA DE LA REUNIÓN DEL 15.12.2002



La reunión tuvo lugar en la parroquia de Begoña (Zaragoza) a partir de las seis de la tarde. Asistimos en torno a las 30 personas.

Comenzó Cristina introduciendo el tema. Reproducimos, a continuación, el texto completo del cual hizo una síntesis:



La parroquia no tiene sentido si no está al servicio de la evangelización, si no es una parroquia evangelizadora.

La evangelización es el anuncio de la Buena Noticia para todos, especialmente para los pobres.

La parroquia no tiene sentido si no está "encarnada" en su entorno, en el territorio del que forma parte (de hecho la división parroquial es una división territorial, en función del territorio, a diferencia de otras estructuras como son, p.e., los movimientos especializados).

La parroquia ha venido desempeñando a lo largo de la historia esta tarea con más o menos acierto, con mayor o menor grado de implicación.

Junto a ello ha habido una dinámica de situar la parroquia (el templo fundamentalmente, pero también los locales parroquiales) como referencia centrípeta, es decir, de intentar orientar a la gente hacia ella y no al revés.

Esta dinámica es propia de épocas en que la influencia social de la Iglesia era determinante en la dinámica social.

De ahí que las parroquias hayan apostado con más determinación por el efecto "llamada" (convocatoria, invitación a venir a ella) que por el efecto "salida" (salir de ella misma para ir al encuentro de los demás).

Hay excepciones notables. P.e. la visita a los enfermos, las postulaciones callejeras por el DOMUND, Cáritas... (pero incluso esta última dedica muchos esfuerzos a la recepción en los locales parroquiales de gente que "viene" a pedir y a veces no tantos en salir a analizar la realidad). Y, cómo no, la presencia de cristianos y cristianas comprometidos (normalmente a título individual) en las estructuras y asociaciones vecinales.

Por todo ello nos hemos acostumbrado a trabajar más hacia "dentro" que hacia "fuera", nos sabemos mover mejor en el "interior" de nuestras estructuras que en el "exterior", e incluso hemos interiorizado esta división entre dentro y fuera, separando mental y prácticamente ambas realidades, y llegando incluso abusivamente a utilizar términos negativos como "alejados", "descreídos", etc. Más aún, hasta llegamos a hablar de que hemos "perdido" el mundo obrero, el mundo intelectual, los jóvenes, etc., como si hubieran sido de "nuestra propiedad" y debiéramos "recuperarlos".

Por otro lado, se ha extendido la sensación de que cada vez somos menos, de que somos siempre los mismos, de que somos cada vez más viejos, de que esto no tiene futuro. Y se añora por parte de muchos el volver a ver los templos llenos, especialmente de gente joven.

Corremos el peligro de o bien querer retroceder a una supuesta edad de oro anterior (normalmente de tiempos franquistas, de "juventudes católicas de España", etc.), o bien plantearnos "cazar" gente porque si no que "el último apague la luz".

Repetimos: lo fundamental es el encargo de Jesucristo de "anunciar el Evangelio a toda criatura". Anunciar el Reino de Dios y no la Iglesia (que es tan sólo un medio). Esforzarnos por descubrir ese Reino que está "en medio de vosotros". Ayudar a descubrirlo más allá de nosotros. Proclamar la Buena Noticia. Ser nosotros buena noticia para los demás.

Y todo esto hay que hacerlo en una sociedad que ha cambiado mucho. Que ya no es rural sino urbana, no agraria sino en la que el sector servicios es predominante. Una sociedad con grandes transformaciones tanto políticas (no dictadura sino democracia representativa), como familiares, culturales, económicas, migratorias, etc. En la que la Iglesia no ocupa, como hasta ahora, un lugar central sino cada vez más periférico; en la que su voz es tan sólo una voz más, a la que se valora por sus contenidos y no por quién los dice; en la que todo es discutible y se discute; en la que hasta la moral ha dejado de ser su patrimonio exclusivo. Una Iglesia cada vez más desacreditada globalmente, especialmente sus dirigentes, y que genera escándalos de grandes proporciones mediáticas.

La actuación misionera de la parroquia tiene que partir, por consiguiente, del envío misionero que hemos recibido. Pero tiene que asumir igualmente las nuevas realidades tanto sociales como eclesiales, entre ellas la realidad de que la gente "pasa" cada vez más de nosotros, está cansada de muchos años de nacionalcatolicismo, quiere ser independiente de cualquier instancia que pretenda no ya controlarla sino tan siquiera aconsejarla o decirle lo que tiene que hacer. Y la realidad de que los cristianos somos cada vez menos (en lo que respecta a plantearnos una actitud activa en este terreno), cada vez más viejos y cada vez más débiles.

Pero esta misma debilidad puede ser nuestra fortaleza si sabemos humildemente apoyarnos en Aquél para quien "nada hay imposible". Esta debilidad puede ayudarnos a abandonar actitudes de "reconquista".

Debemos potenciar todo lo que signifique "presencia" en el barrio, empezando por valorar las actuales presencias de tantos cristianos y cristianas mencionados anteriormente. Pero no una presencia "paliza" (como puede ser la de los Testigos de Jehová), ni una presencia "prepotente" (con muchos medios, pasquines y altavoces), ni una presencia "encogida" (la de quien no se atreve ni siquiera a reconocer cuando llega el momento su fe cristiana).

Nuestra presencia debería estar al servicio de la gente, al servicio de sus necesidades, de sus problemas. Una presencia "curativa", como la de Jesucristo, no "curandera" o "mágica". Una presencia que ayude a la gente. Una presencia entre los marginados. Una presencia en los sitios más difíciles. A la vez que una presencia allí donde el pueblo lucha por sus derechos y por una mayor justicia. Una presencia solidaria y que es capaz de trabajar codo con codo con otros sin exigir privilegios.

Para ello hace falta conocer a la gente, estar con ella, conocer sus alegrías y sus penas, sus proyectos y necesidades. Como hacía Jesucristo.

No tenemos que "vender" nada. Pero sí que tenemos algo que ofrecer. Y habrá que revisar profundamente nuestra "oferta" para ver si es lo que Dios quiere que ofrezcamos.

Y, al mismo tiempo, tendremos que revisar toda nuestra pastoral, también la dirigida hacia los que compartimos la misma fe y nos reunimos en celebraciones y actividades catequéticas. Porque toda esta pastoral debe tener una clara dimensión de servicio hacia nuestros hermanos y hermanas que se hallan más allá de nuestros actuales límites de actuación, al tiempo que mejoramos considerablemente nuestra actitud de "acogida" hacia cuantos nos "visiten" en nuestras instalaciones.



Seguidamente Fernando introdujo el debate recordando el cuestionario que se había enviado. A partir de ese momento comenzaron las diferentes intervenciones:

- Yo soy vendedor de lotería en la parroquia. Antes me dedicaba con otros a recoger las aportaciones a la parroquia por las casas y nos veían como "cobradores". Formamos un grupo de "ayuda voluntaria" e intentábamos hacer ver a la gente que no éramos cobradores sino colaboradores. Actualmente hemos renunciado a este sistema ya que todo va por el banco.

Yo he estado siempre trabajando fuera de la parroquia (asociación de vecinos, junta de Distrito...) y allí doy mi opinión, critico cuando ha que criticar, etc.

- Voy a resumir la historia de mi parroquia. Nace en 1971 y las crónicas de entonces están escritas por los mismos que están ahora. La parroquia quería basarse en un sentido comunitario para ser testimonio eficaz para el barrio. En realidad somos más testimonio para los no cristianos que para los de otras parroquias.

En los años 80 intentamos formar conciencia obrera y consegui una fe encarnada en la realidad. Se mete la HOAC. Más tarde hubo una apuesta hacia los jóvenes y a su presencia en la parroquia. Funcionamos por asambleas y potenciando la presencia en cosas del barrio (APA's, sindicatos...).

- Intentamos la formación de adultos con gente nueva: hubo muchos catecúmenos con la HOAC y Comunidades Populares. Intentamos también la acción con los sin techo (estación del ferrocarril) y a través de la Asociación de Disminuídos Psíquicos de Las Fuentes.

- Muchas Comunidades Populares no estamos en parroquias. En nuestra historia descubrimos la necesidad de unir la fe y el compromiso cristiano evangelizador y socio-político. Es ahí donde se construye el Reino, donde está la gente. La Comunidad no tiene sentido en sí sino de cara a fuera, discernir lo que estamos haciendo fuera. Todo esto vale también para la parroquia. No se trata de hacer adeptos sino de construir el Reino. Estar junto a la gente e ir haciendo. En las asociaciones que el pueblo se hace (Asociaciones de Vecinos, APA's, sindicatos, partidos, ONG's). Superar el ser puros e irnos metiendo en el barrio.

- La parroquia es una célula de una Iglesia organizada. No hay un respaldo de la Diócesis en la actuación de puertas a fuera. Ante un conflicto no da la cara. Puede haber personas que vivan de puertas a fuera, pero quedan a la intemperie, y, además, la Iglesia oficial ha dado patadas a estas personas. La Iglesia oficial no se involucra.

- ¿Por qué surge la conciencia obrera y de compromiso? ¿Qué conciencia deberíamos asumir ahora?

- ¿Qué hacemos con las parroquias en donde la gente no tiene conciencia de barrio?

- Yo estoy en una de ésas y no sé por dónde tirar.

- Es más difícil en el centro de la ciudad.

- En mi parroquia hay población rural y los nuevos habitantes en los adosados. No sé cómo unir eso.

- Tiene que ver con el modelo de parroquia y con lo que queremos. Si tenemos un modelo de parroquia en la que cabe todo u optamos por la parroquia como lugar de encuentro.

- Me gusta que queramos ver el futuro. Pero tenemos poca fuerza. Desde el Concilio Vaticano II hemos entendido que la misión del cristiano está fuera. Pero lo hacemos por libre. Yo recibo la fuerza de mi grupo, que no es de mi parroquia, pero no de ésta.

- En mi parroquia estamos intentando potenciar este curso el compromiso hacia fuera. Nuestro lema es el siguiente: "Es necesario asomarse al exterior". Y estamos incidiendo en él en todo el Adviento. Tenemos proyectos con inmigrantes, pastoral de enfermos, mesa del arte, una mesa del barrio para recoger las aportaciones de las personas comprometidas individualmente en distintas realidades del barrio. Queremos captar las necesidades existentes en el barrio, sensibilizar a la comunidad y plantearnos nuestra respuesta, ya sea solos como parroquia o unidos a otros.

- Habría que distinguir entre parroquias dispensadoras de sacramentos (y que van a seguir haciéndolo) y otras parroquias en que se buscan otros grupos, e ir formando pequeños grupos para estar presentes en la realidad. No anclarnos en nuestro mundillo religioso. Hay que comprometerse con la realidad social ahora en que la participación social es mínima.

- No hay que huir de la parroquia sino estar ahí intentando esa transformación. La parroquia sigue siendo válida. Pasa lo mismo con el mundo: no debemos separarnos unos de otros pensando que tenemos la verdad.

- La parroquia ha sido de los organismos más fecundos. En la mía se ha fomentado una asociación que ayuda a los parados formada por militantes de la parroquia, así como una asociación de tiempo libre que ha surgido desde Cáritas. Respecto al futuro yo no quiero que la parroquia sea un lugar de "actos sociales" pero es difícil evitar, p. e., lo de las "primeras comuniones sociales". Desde la parroquia se mueven muchas cosas.

Yo creo en el efecto "mariposa": una acción por muy pequeña que sea puede desencadenar una gran movida. Eso es imprevisible.

Una buena parte de las cosas la va a hacer la historia contra nosotros.

- Yo soy pesimista. La parroquia está influenciada totalmente por la estructura jerárquica. Solución: grupos pequeños que vivan la fe e incardinados en todo tipo de realidades. A mí me "obligaron" a marcharme de la parroquia y me metí en comunidades.

- En el mundo urbano hay un reparto geográfico de las parroquias. Podemos, sin embargo, estar en una parroquia aunque no vivamos en su demarcación. La parroquia debe ser un lugar en el que quepan todos (abuelas, críos, grupos pequeños...), aunque estos últimos tienen que tirar del carro.

¿Qué energías dedicamos a unas cuestiones y a otras? Si lo dedicamos a primeras comuniones no habrá tiempo para otras cosas. Todo lo que sea construir ilusión, esperanzas y búsqueda habrá que potenciarlo.

- ¿Hay comunidad en las parroquias? Hay muchas cosas que a los seglares no nos las dejan hacer. Si te quedas tienes que "seguir" al pastor.

- ¿Cómo podemos repartir energías, horarios, etc.? En mi parroquia hay bastantes personas muy comprometidas con varios grupos y a las que no se les puede encima añadir otras tareas misioneras. ¿Qué horarios, dedicaciones y tareas debemos tener los curas? ¿Cómo reciclarse los catequistas para trabajar no sólo en reuniones sino acompañando grupos y chavales fuera de la parroquia? Los mismos jóvenes que vienen a Confirmación ya lo hacen con el chip puesto de que debe consistir en reuniones en una habitación para "hablar" de cosas.

- Nosotros aprovechamos los actos que se hacen en Zaragoza. Hacemos partícipes de lo que hay. Los jóvenes se integran en grupos que hay por la ciudad. No hacemos nada nuestro sino que estimulamos a integrarse y participar en lo que hay en la ciudad.

- Hace unos años se celebró un Congreso sobre Parroquia Evangelizadora en donde se apuntaron cosas muy interesantes. Se aprobaron conclusiones. En nuestro barrio, a la vuelta, se hizo una cosa de cara al barrio y se acabó. No se quiere avanzar a nivel de Diócesis y eso crea interrogantes serios. Las estructuras de la Iglesia impiden avanzar.

Yo participé en el Consejo Diocesano de Pastoral y mi grupo pidió el reconocimiento de que los cristianos debemos estar en asociaciones, grupos civiles, etc. Pero se necesita mucho esfuerzo para convencer de las cosas más elementales.

Hay esperanza en grupos que intentan mover todo esto y estar como Jesús con los que nos necesitan.

- Yo llevo 30 años en esta parroquia y aprendí que la fe es compromiso. Viví en CODEF el compromiso con los que no saben leer ni escribir. Personas de mi parroquia estuvimos ahí respondiendo a una necesidad.

- Hay un pesimismo generalizado. Pero me sale también la esperanza. Yo no espero nada de los obispos. O me voy o permanezco aquí viendo lo que la vida me da de sí. También en la parroquia surgen grupos pequeños que son fermento en el barrio. Quiero apoyar cualquier gesto pequeño que vaya en una dirección determinada. Y aunque cueste hay que arriesgarse, decir alguna palabrica los seglares...

- Hablamos mucho de "alejados", pero ¿de quién? El problema no es que estén alejados de la Iglesia sino de Jesucristo. El que no "vende" en una sociedad capitalista es Jesucristo.

En algunas Diócesis empiezan a funcionar las llamadas "unidades pastorales". Habrá que evitar que sean muy clericales y preparar a gente para ello.

- Antes intentabas que hubiera una conciencia obrera y tener una unidad de conciencia. Hoy hay individualismo y no hay experiencia religiosa, incluso entre muchos que vienen a misa. Y la cosa no arranca. La experiencia religiosa es fundamental. Busco una unidad entre fe y compromiso. Pero si lo planteas les suena a chino.

- Yo no soy especialmente pesimista. Mucha culpa es nuestra porque los seglares no tenemos conciencia de lo que podemos conseguir. Hay que insistir.

- ¿Hasta cuándo hay que insistir? Tras darte muchos cabezazos contra la pared llega un momento en que tiras la toalla, aunque no pierdas la fe ni la esperanza. Yo he perdido la fe en la parroquia a causa de las experiencias que he tenido en ella.

- Las cosas no cambian por arriba sino por abajo y si nos vamos contribuimos a aumentar el problema. Podemos hacer muchas cosas aunque sea entre pocos.

- El problema ya no es enfrentarse al párroco sino a la camarilla que gobierna la parroquia. Y el párroco no sabe estar en su sitio porque le resulta cómoda esa situación.



LA SUSTITUCIÓN DE LA COMISIÓN PERMANENTE

La planteó Cristina: si aprobamos cambiar cada año hay que ser serios y cumplirlo.

Se sugirió que no se fueran todos los miembros a la vez.

Fernando declaró que podemos "negociar" pero con fecha de caducidad.

Se llegó a la conclusión de renovar la mitad de la CP hasta fin de curso. Cristina dijo que no podía dedicar más tiempo a esta tarea y, por otra parte, Begoña ha dado a luz y no puede continuar. Se pidieron voluntarios y tan sólo se ofreció Montse Enrich, que fue aceptada. La CP se encargará de buscar a otra persona.



La próxima sesión la tendremos el domingo 19 de enero a las seis de la tarde en los locales de la parroquia de S. Mateo Evangelista (c/Azorín 17-19, bajos). El tema a debatir girará en torno a la próxima renuncia del Arzobispo en febrero al cumplir sus 75 años.