FOTOS
Como cada verano, éste nos ha traído fotos. Son fotos
de las vacaciones, de la playa, la montaña, los fiordos, la India y sitios muy chachis a los que uno ha viajado. Amenazan luego sus
poseedores diciendo “Vente un día a cenar y te enseñamos las fotos”. Y a ti,
que ya viste las del año pasado en una sesión interminable, te tiemblan las
carnes al pensar que tienes que repetir la experiencia.
Pero el verano televisivo nos ha traído otras fotos.
La foto de Gadafi, por ejemplo, ha sido una de las
más populares en el álbum estival. Todo el verano, y sobre todo desde finales
de Agosto, su foto está permanentemente en la pantalla. Una coalición de
naciones democráticas se ha lanzado en su búsqueda para intentar controlar el
avispero en el que Libia se ha convertido. Cuando la revolución en los países
del Norte de África estalló, la comunidad internacional apoyó decididamente a
los rebeldes libios argumentando que el dictador estaba bombardeando a su propio
pueblo. Los aviones de la coalición apoyaron a los insurgentes para salvar al
pueblo libio del sátrapa sobre el que existía desde hacía tiempo la sospecha,
más que fundada, que fuera responsable de la voladura de un boeing inglés en
Diciembre del 88 y que provocó la muerte de más de 280 personas. De repente,
antes del verano, apareció el tipo presentado como un ser cruel y canalla,
multimillonario y caprichoso, déspota y energúmeno. Y los medios nos trajeron
la fotografía, a veces sonora, de quien amenazaba a su pueblo con arengas que,
a pesar de no ser entendidas, le ponían a uno los pelos como escarpias.
Repasando el álbum, he visto a nuestro hombre en
otras fotos. Concretamente retratado con una delegación española que en 2003 le
fue a ver a Libia. Gadafi regaló al entonces presidente español un hermoso caballo
árabe al que habían bautizado como “El Rayo del Líder”; un pura sangre,
hermoso, negro azabache, con un pedigrí que quitaba el hipo. El presidente lo
aceptó de buena gana y prometió montarlo gallardamente. Claro que además de
equitación, ambos líderes hablaron de petróleo, de gas, de inversiones y de
futuro mientras departían abrazos cariñosos en medio de sonrisas y flases.
En 2007 hubo más fotos. Gadafi vino a nuestro país.
La puesta en escena fue espectacular. Como si de fotógrafos profesionales se
tratara, los organizadores de la visita prepararon un escenario digno de los
mejores reportajes. Una enorme jaima, jóvenes vírgenes escoltándole, leche de
camella y otras exquisiteces exóticas. En las fotos de esta visita, aparece el
dictador de la mano con los nuevos mandatarios españoles y los antiguos
monarcas. Esos días, aunque no hablaron de caballos, continuaron hablando de
negocios. Parece que fueron 12.300 millones de euros los que nuestro país
ingresó por ventas a Libia. De ese
dinero, España percibió 1.500 millones directamente de la venta de armamento al
régimen libio.
Comprenderán que ahora estas viejas fotos se me
antojen desenfocadas o confusas, pero lo cierto es que están ahí, mal que les
pese a sus protagonistas, y echarles hoy una ojeada me produce un cierto
estupor. No faltará quien diga que están trucadas, pero si algún día lo
estuvieron, les quedaron perfectas.
Comprenderán que experimente un cierto desasosiego. Y
es que pienso que el gas, el petróleo y las posiciones geográficas estratégicas
se convierten en los objetivos, filtros y diafragmas con los que este mundo
nuestro hace las fotografías de la realidad. Vemos las fotos, así enfocadas, y
no lo acabamos de entender. No falta luego quien viene a explicarte la
necesidad de hacer ahora ese encuadre…, pero a mí me recuerdan a viejas fotos
en blanco y negro donde los poderosos uniformados aparecían abrazados y
sonrientes.
En fin…, me dicen que estas cosas pasan, que ya voy
teniendo una edad para irme acostumbrando a que la foto del mundo es ésta, que lo
que toca es ser realista y plegarse a la realidad…, que las fotos hay que
tomarlas ahora con este ángulo, que el fotómetro actual sugiere esto, que el zoom
hay que ajustarlo así ahora.
Pero miro y remiro esas fotos y pienso que no tienen ni
brillo ni gracia. Quiera Dios que estén siempre en
nuestro recuerdo, que no acaben olvidadas como el caballo “Rayo del líder”. El
pobre equino está desde hace años confinado en una cuadra del escuadrón de
caballería de
JOSAN MONTULL
13.9.2011