UNA IGLESIA PUEBLO DE DIOS (DEMOCRÁTICA):



. Elaborar un estatuto parroquial de derechos y deberes, no sujeto a la bondad o generosidad del párroco de turno.

. Trabajar por la elaboración en la Iglesia de una constitución, un ordenamiento jurídico comparable con el de los Estados de derecho; hay que empezar por elaborar una declaración de derechos y libertades de los cristianos y cristianas, sin restricciones ni discriminaciones.

. Ir hacia un comportamiento plenamente participativo para determinar los sujetos del ministerio.

. Desarrollar la opinión pública eclesial. Facilitar medios para la libre expresión (revista parroquial, tablón de anuncios, etc.).

Tenemos que organizar debates en nuestra Iglesia, sin miedos y favoreciendo la libertad de expresión: que la gente se acostumbre a hablar, a exponer sus ideas de todo tipo, a discutirlas pacientemente con otros que no piensan igual. Promover esto pienso que es una tarea fundamental si creemos en el Espíritu Santo. Los dirigentes de la comunidad tienen necesidad de escuchar la voz de la gente si es que no quieren hacer oídos sordos a la mayor parte de las inspiraciones del Espíritu. Y todos tenemos que ejercitarnos en la práctica del diálogo. Es necesario que los diversos Consejos sean órganos de debate abierto y sin cortapisas, más que de reflexión dirigida desde arriba.

. El debate necesita, entre otras cosas, una adecuada investigación científica y la profundización de especialistas en la materia que luego intentan divulgar sus descubrimientos. Junto a ello es necesaria la profundización en la historia de nuestra Iglesia que persiga, entre otras cosas, la recuperación de personajes, valores y claves de interpretación que aporten luz en nuestro presente y futuro, y no tanto que utilicemos como propaganda sobre nuestros méritos pasados. Esto último supera nuestro ámbito parroquial, pero hay que promocionarlo diocesanamente.

. Favorecer la crítica adulta. Facilitarla y agradecerla.



. Comunión en dos direcciones entre ministerios y comunidad. Favorecer espacios de encuentro y diálogo mutuo que conduzcan al encuentro.

. Comunión con el resto de la Iglesia Diocesana (pasa por el Obispo). Favorecer que nuestra voz y propuestas lleguen a los de "arriba", pero también a los vecinos.

. Comunión de Iglesias locales, no los obispos como funcionarios de Roma. Desborda a la parroquia, pero no es óbice para tener relaciones especiales con zonas de misión o del tercer mundo.



. La exigencia de autoridad debe completarse con una estructura participativa que encauce la responsabilidad de todos los miembros de la comunidad. Favorecer un organigrama participativo: revisar el que tenemos para ver si es el adecuado.

. Lo colegial debe ser lo ordinario en el gobierno de la Iglesia. Creación de instituciones colegiales, sinodales y de colaboración entre las Iglesias nacionales y continentales. Desborda el ámbito parroquial.

. Hay que replantear el ministerio papal por exigencias internas eclesiales y externas. Desborda el ámbito parroquial, pero ello no obsta para que lo discutamos en la parroquia.

. Constituir nuevos patriarcados en África, Asia y América, con autonomía institucional, litúrgica, sacramental, legislativa y disciplinar. Desborda a la parroquia.

. Internacionalización de la Curia. Id.

. "En la elección de cargos eclesiales (párrocos, seglares) tener en cuenta el sentir de los diversos grupos" (Sínodo Diocesano de Zaragoza, nš 8).

. El párroco (y el obispo) debe ejercer su autoridad desde el diálogo y no desde el mando, escuchar atentamente y tomar decisiones con los otros creyentes. La participación en la toma de decisiones es un reto fundamental en estos momentos. Más que la votación, como en la sociedad civil, el procedimiento auténtico eclesial es el diálogo.

Conviene revisar en profundidad el funcionamiento de las estructuras de participación en la toma de decisiones: Consejos Diocesanos, Consejos Parroquiales, etc. Da la impresión de que dependen demasiado de quien las dirige.

. La colaboración por medio sólo de consultas (consejos consultivos) es insuficiente.

. Ninguna decisión en solitario, ni de la comunidad ni de los pastores. Toda responsabilidad en la Iglesia es corresponsabilidad. "Asambleas parroquiales, abiertas a todos, que revisen y planifiquen, potencien la comunión y hagan de la parroquia un centro de acogida sensible a los problemas de hoy" (Sínodo Diocesano de Zaragoza, nš 2).

. "Dar a los niños cauces de participación y decisión en la organización parroquial" (Sínodo Diocesano de Zaragoza, nš 30).

. Que el individuo no se sienta todavía en la Iglesia objeto de una dirección y orientación sobre la que no tiene ninguna influencia.



. Por lo general el sacerdote es más propenso a hablar, a dar consejos, exhortaciones, avisos o lo que sea, que a escuchar, a oir al otro, a captar su situación, aspiraciones, problemas y necesidades. Y, sin embargo, por ahí debería comenzar. Habla, además, normalmente, desde arriba, desde el que tiene la verdad, y se lo dice a personas que, en su opinión, necesitan su ayuda, su dirección, su orientación.

Debemos fomentar la dimensión de interioridad y profundidad, para escuchar, captar y también para apartar los numerosos "ruidos" que nos circundan. Los cursillos al respecto y especialmente el ambiente a crear en nuestros templos (no un ambiente vacío y oscuro) y en nuestras celebraciones y oraciones pueden contribuir a ello. Si nos dedicamos a hablar demasiado no lo conseguiremos.

. A esta virtud pertenece también la disciplina de negarse a dar oído a cualquier clase de denuncias, intrigas, enredos, maquinaciones.

. Tomar en serio al otro.