IGLESIA ATENTA A LA REALIDAD:
Potenciar los análisis de la realidad para detectar los problemas, aspiraciones, necesidades, etc.
El análisis de la realidad es lo que permite desplazar el centro de atención de dentro a fuera; lo que convierte la presentación del Evangelio no en puro adoctrinamiento sino en iluminación de los problemas reales de la gente; y lo que asegura una adaptación al lenguaje, a los modos de entender y a las expectativas del hombre concreto.
Estudiar a fondo los motivos que han llevado a tantos cristianos a ir primero abandonando sus prácticas religiosas y luego su fe.
Cristianismo crítico:
Función de contestación o crítica social y de concienciación social.
Ir educando desde un asistencialismo hacia una conciencia más crítica y reivindicativa.
Mantener la vigilancia crítica junto a la experiencia cálida de la fe.
Necesitamos unas estructuras comunitarias que realicen sin descanso la denuncia profética de todo lo que aliena y degrada al hombre. Denuncia del antirreino.
Profundizar en las causas estructurales (Sínodo Diocesano de Zaragoza, nš 53).
Si Jesucristo no vino a condenar sino a salvar, es preciso que también (y fundamentalmente) en esto seamos discípulos suyos. Una cosa es la "denuncia profética", la crítica y rechazo de todas aquellas realidades que van contra las personas (y, por eso mismo, también contra Dios), denuncia que no podemos obviar, y otra es la actitud condenatoria por sistema, no ya de las "injusticias" sino simplemente de todo aquello que no coincide con nuestra estrecha mentalidad. A veces se piensa que se está haciendo "denuncia profética" cuando es posible que lo que se exprese sea una profunda rabia porque la realidad no se acomoda a nuestros intereses.
Necesitamos dedicar personas a la acción social. Tenemos muchos grupos de catequistas, pero pocos grupos de acción social. Necesitamos animadores de la fraternidad cristiana que sepan despertar y potenciar en nuestras comunidades los valores evangélicos de la justicia, la solidaridad y la caridad no sólo asistencial sino también estructural.
"Alentar de forma decidida la participación de los católicos en la vida pública, luchar por la dignidad de la persona y por los derechos humanos" (Sínodo Diocesano de Zaragoza, nš 23).
Es de justicia hacer en las parroquias un "reconocimiento" explícito de la importante tarea pastoral que llevan a cabo cuantos parroquianos dedican su tiempo y energías trabajando en asuntos sociales de pastoral misionera fuera de los reductos eclesiales.
Alentar de forma decidida la participación de los católicos en la vida pública, luchar por la dignidad de la persona y por los derechos humanos (Sínodo Diocesano de Zaragoza, nš 23).
Iglesia solidaria:
Encarnación en la verdadera realidad, en el mundo de las víctimas. Presencia solidaria en la realidad. Arraigar diariamente en los lugares de mayor prestación de servicio, donde los otros no suelen estar porque no hay allí rentabilidad.
Caridad política (Gaudium et Spes): una preocupación por el otro que desborda los planteamientos meramente asistenciales. Practicar la lucha por la justicia.
Vivir la fraternidad con los excluídos y luchar contra la exclusión.
No sólo evangelizamos cuando comunicamos unas creencias o unas normas de conducta y las justificamos, o cuando invitamos a la pertenencia a la Iglesia o la frecuentación de su culto. También evangelizamos cuando mostramos nuestro interés por el hombre, trabajamos por la mejora de sus condiciones de vida, colaboramos con otros en la defensa de su dignidad y luchamos por el establecimiento de la justicia.
Cambiar nuestro esquema de cara a los pobres. El esquema típico viene a ser el siguiente: "Nosotros no somos pobres. Los pobres están fuera. Vemos que necesitan nuestra ayuda. Se la aportamos sin que ello nos haga sufrir y sin que ello cambie nuestro modo de vida. Es la nuestra una ayuda que les deja a ellos donde estaban y a nosotros donde estábamos".
Pasar a este otro esquema: "Todos los hombres son invitados a participar en la vida de nuestra comunidad cristiana: ricos y pobres, blancos y negros, extranjeros y nativos, mujeres y hombres, ancianos, adultos y niños. Todos son invitados a reorientar su vida a la luz del Evangelio, cosa que puede comportar cambios importantes. Los socialmente más pequeños deben sentirse en la comunidad cristiana como en su casa. Son los preferidos de Dios. Con ellos la comunidad irá pensando qué cosas deben cambiar estructuralmente en la sociedad. A través de ellos llega la salvación a la comunidad. Por otro lado, a través de los socialmente integrados les llega a los marginados una vida digna que antes se les había negado. En la comunidad ya no hay unos ni hay otros, ya no hay ellos ni nosotros. Sólo hay hermanos."
Optar por los pobres en una sociedad inhumana e injusta.
Esto significa, a mi parecer, varias cosas, como por ejemplo las siguientes:
. ue el centro de nuestra preocupación sean la vida, los problemas y la promoción de los pobres (la lucha contra la pobreza),
. que Cáritas sea un factor clave en la vida de la Iglesia,
. que se promueva, por encima de todo, el compartir, de modo que "nadie pase necesidad",
. que nuestras Eucaristías no puedan ser objeto del mismo tipo de acusación que lanzó Pablo en su tiempo,
. que compartamos el mayor tiempo con los pobres,
. que los agentes de pastoral (y especialmente los curas) llevemos una vida austera y "compartidora",
. que abandonemos todo signo externo de riqueza (palacios, joyas, ricas vestimentas, etc.),
. que pongamos nuestros medios (muebles e inmuebles sencillos) al servicio de la promoción de los pobres,
. que abandonemos las parcelas de poder e influencia que tenemos,
. que abandonemos las prácticas que indican deseo de dinero, como las loterías o juegos de azar,
. que se prohíban las transacciones comerciales sobre los sacramentos (estipendios de misas, aranceles por bodas, etc.),
. que se debatan los presupuestos económicos y, especialmente, el estilo de economía diocesana y parroquial que debemos tener en coherencia con el Evangelio,
. que no se hagan campañas dirigidas a toda la población pidiendo dinero para la Iglesia,
. que se evite en las celebraciones religiosas todo signo de ostentación o consumismo,
. que nos vayamos insertando en los grupos de pobres y marginados, y que también los insertemos a ellos en nuestros grupos,
. que en los centros de enseñanza de la Iglesia se insista especialmente en la dimensión social del saber y de las profesiones,
. que se apoyen como Iglesia los esfuerzos de las organizaciones que intentan promocionar a los pobres.
Todo lo anterior debe llevarnos a crear mundos vivenciales alternativos, comunidades y grupos en los que vivan integradas, de modo auténticamente amistoso, personas que de algún modo cuentan como pobres.
Si es oferta de salvación dirigida principalmente a los "pobres", debemos analizar muy a fondo la realidad de la vida de estas personas, sus alegrías, penas y esperanzas, las causas y consecuencias de todo esto. También nuestro lugar social para anunciar esta salvación. Y esforzarnos para que esta salvación de Dios transforme "realmente" la vida y situación de los pobres haciéndoles salir de su situación de pobreza, y transforme igualmente nuestra vida desde ellos. No limitarnos a estar la mayor parte del tiempo encerrados en nuestros reductos eclesiásticos: "mojarnos" en su vida y problemas.
Replantearnos nuestra base social. Un gran problema que tenemos que resolver para llevar a cabo lo anterior es la base social en que nos queremos "apoyar" preferentemente. Si optamos por las clases medias, como así parece en la práctica, u optamos por los pobres, como así debería ser. En el primer caso está claro que tratando de mantener e incluso incrementar este gran estrato de población procuraremos (procuramos) ofrecer un estilo de vida que no hiera especialmente su sensibilidad, huiremos de radicalismos (de ir a la raíz) y de posturas chocantes o incluso revolucionarias, ya que nuestra base social se podría asustar y abandonarnos. Es la mejor manera de asegurarse una estabilidad sin sobresaltos. En general la actitud de la gente que nos apoya refuerza de hecho esta tendencia. Como el mensaje de Jesús es tan insistente, para salvar nuestra conciencia trataremos de añadirle obras sociales y de caridad, compartiremos lo que nos sobre y criticaremos en algún momento a los de arriba que se pasen ostentosamente de la raya. Seremos unos más, estaremos encarnados... pero en la clase media. La opción por los pobres, sin embargo, es otra cosa.
Revisar el comportamiento pastoral llevado con determinadas minorías:
. Los gitanos: analizar su conexión o desconexión con las actuales formas litúrgicas y los motivos de las mismas.
. Los inmigrantes: potenciar la acogida y ayuda solidaria.
. Los enfermos: "Que los enfermos no se sientan excluídos o desconectados de la comunidad cristiana" (Sínodo Diocesano de Zaragoza, nš 67).
Flujos de solidaridad entre las iglesias opulentas y las que viven en la miseria.
También entre parroquias pudientes y otras que no lo son.
IGLESIA ESPERANZADA PORQUE ABIERTA AL ESPÍRITU:
Dejarse llevar por el Espíritu de Dios:
La humildad del caminar. Mantener el caminar en contra de todos los obstáculos.
Esperanza de plenitud en el futuro, a pesar de la omnipresencia de las cruces. Dar razones de esperanza a una vida sin dirección ni sentido.
Tener una visión positiva pero no ingenua del mundo.
IGLESIA DE LA RECONCILIACIÓN:
Función de reconciliación o mediación.
Mientras no recobremos la frescura de la vuelta a casa del hijo pródigo, no habrá alegría en la comunidad cristiana.
Su lenguaje tiene que ser cada vez más el del cariño y la misericordia.